LEONEL PÉREZ B.
CORPES Orinoquia

 

 

LEONEL PÉREZ B.
CORPES Orinoquia

 

 

Diego Garcés

POBLAMIENTO DEL LLANO

Que entre los indígenas precolombinos del Llano y los Chibchas del altiplano cundiboyacense hubo un intenso intercambio, comercial, lo han venido demostrando los estudios recientes de los historiadores nativos y foráneos. Este se produjo a través de caminos aún existentes, sobre los cuales se transaron mercancías de diversa índole que expresan un grado significativo de complejidad de la estructura económica y social de los aborígenes orinoquenses.

En este escenario, aparecieron los conquistadores españoles que por la fuerza trataron de someterlos, llevarlos a Santa fe y dispersarlos. También hubo esfuerzos por organizarlos en poblaciones como San Martín, San Juan de los Llanos, Medina o La Salina.

Luego, a comienzos del siglo XVII llegaron los jesuitas, unos provenientes de la cordillera, otros del río Orinoco. Su ordenamiento propició un tipo de poblamiento diferente. Sus haciendas se convirtieron en el prototipo de lo que iría a constituir en. Los siglos siguientes la forma de poblamiento más típica de la Orinoquia. Este modelo recuerda las haciendas feudales de donde emergieron los burgos, que más tarde se transformarían en las ciudades de la época moderna.

Desde mediados del siglo XVI los misioneros jesuitas establecieren un modelo de poblamiento basado en haciendas, colegios y formas de mercadeó avanzados para la época. Sus haciendas más importantes fueron las de Caribabare. Tocaría, Cravo y Apiay, localizadas en el piedemonte de lo que hoy son los departamentos de Arauca, Casanare y Meta, respectivamente.

Con el paso de los siglos se dieron otras formas de poblamiento, cuja consolidación demográfica advierte, diferencias regionales en su interior. En  el siglo XIX se consolidaron formas distintas de poblamiento en el piedemonte llanero de Arauca, Casanare y Meta, en las colonizaciones del Ariari, el Sarare y Guaviare, la Sierra de la Macarena, así coma en Guainía, Vaupés y Vichada: 

En los distintos oleajes demográficos la historia del poblamiento llanero avanzó con el afán de controlar y poseer las extensiones de tierra allí existentes: Con el dominio territorial los grupos advenedizos aspiraban a favorecer la expansión de formas económicas tradicionales: latifundios de ganaderías extensivas ante todo.

Los habitantes ancestrales de los bosques y las vegas del piedmonte y de las sabanas fueron desplazados de sus antiguos territorios por lo blancos que llegaron a poseer y explotar tierras. Más tardé las diferentes guerras de independencia  y las guerras civiles motivaron la emigración de la población “blanca” e indígena. Los ganaderos de Arauca, Casanare y Meta ayer como hoy, se enfrentaron a los indígenas (Guahibós y Tunebos, entre otros), buscando desplazarlos a través de medios casi nunca pacíficos.

El poblamiento de la Orinoquia estuvo cruzado y delimitado por diferentes conflictos interétnicos que en últimas determinan la posesión y el uso de las tierras,. Esto puede verse reflejado en la percepción del llanero actual y del colono hacia el indígena. La actitud de los primeros hacia los “indígenas suele ser de menosprecio; hasta hace poco tiempo muchos los consideraban “irracionales” o sub-humanos.

El Estado ha tratado de reglamentar en los últimos años la adjudicación de reguardos y reservas para los grupos indígenas. Sin embargo,. la tarea no ha sido fácil y algunas reservas todavía tienen en su interior colonos que se niegan a abandonarlas. Los conflictos interétnicos continúan entre los actuales habitantes del Llano, aunque ya no tienen la frecuencia y las manifestaciones tan brutales de antaño.

De todos modos, la tecnificación de la ganadería y la explotación petrolífera reciente han valorizado la tierra, lo cual ha contribuido a exacerbar la competencia por los espacios territoriales existentes. Puede decirse que el conflicto está vivo y continuará mientras no haya allí verdadera reforma agraria y más eficiente presencia estatal.

 

CRECIMIENTO POBLACIONAL EN COLOMBIA Y LA ORINOQUIA

Mientras en Colombia la tasa de crecimiento poblacional ha decrecido de 3,5 en 1950 a 1,9 por ciento en los años 90, en la Orinóquia esta tendencia se ve compensada por los flujos migratorios que impulsan un crecimiento alto respecto de otras regiones 1 .   Aquí, el crecimiento supera el 5 por ciento. En 1973 la región albergaba el 1,5 por ciento de la población nacional; en 1985 el 2,7 por ciento y en 1993 el 3,4. Todo indica que la Orinoquia tendrá más del 10 por ciento de la población colombiana antes del año 2020.

Las colonizaciones del Llano (campesina espontánea, de frontera y la armada), provenientes de los departamentos de Boyacá, Tolima, Cundinamarca, Santánder y Huila, se iniciaron hacia el piedemonte llanero, primero, y hacia la altillanura y la región selvática del sur, después 2 .    Diversos factores de índole económica, social y cultural han generado un elevado índice de migración desde diversos sitios del interior del país hacia los Llanos Orientales, lo que ha llevado a un gran crecimiento de las ciudades y poblados, especialmente del piedemonte llanero. 3

El piedemonte llanero ha sido el área por excelencia para el asentamiento colonizador. Esta subregión está situada en un corredor que se localiza entre la Cordillera Oriental y de 20 a 40 kilómetros al este de la misma. Según estudios de FAO y el  IGAC, la extensión de este corredor es de 653.755 hectáreas 4  En el piedemonte llanero se encuentra el oçhenta por ciento de la población de la Orinoquia. Dentro de las diez ciudades más pobladas están: Villavicencio, Yopal, Acacías, Granada, lame, San Juan de Arama, San Martín y Saravena.

 

Paso del río Guaviare, hace 100 años

El colono de la Orinoquia -antes campesino de los Andes-, aparece en los años 50 a raíz de los programas de pacificación y reforma agraria. En el piedemonte araucano y casanareño el colono se dedicó a la agricultura tradicional deviniendo luego en pequeño ganadero intensivo. La colonización campesina que se concentra en torno a la Sierra de la Macarena, el Cañón del Duda y la cuenca del Ariari-Guejar, después de los años 70 ha venido dependiendo principalmente de los cultivos ilícitos. Las recientes colonizaciones del Vichada y el Guaviare, connotan varias actividades económicas: coca, ganadería, turismo, forestación y comercio, en un territorio donde aún la presencia del Estado es precaria. En esta región, por ejemplo, son muy pocos los cultivadores que acreditan propiedad de la tierra.

En los próximos cincuenta años, la región del piedemonte llanero seguirá experimentando cambios tecnológicos y sociales que están en la base del crecimiento urbano. El mejoramiento de las vías de comunicación y los servicios públicos, intensificarán esta tendencia. El riesgo que se debe evitar es que este auge no sea planificado, pues la experiencia ha mostrado que en las zonas de súbito crecimiento, el desarrollo urbano ha adolecido de bienestar, social y economías autosustentbles.  Las. bonanzas muchas veces dejan secuelas amargas de improvisación y derrocho.

Villavicencio y los Llanos. Lámina de Riou

 

1 Corpes Orinoquia. Orinoquia hacia el siglo XXI. S.L., S.E., 1994.
2 Corpes Orinoquia. Pp. Cit. P. 30.
3 “Algunos aspectos urbanos de los Llanos Orientales” en: Economía Colombiana.
No. 105. Máyo.junio 1974. (:67.72).    
4 Leonel Pérez Barefio, “Subregiones y estudios de carácter socio-económico en la Orinoquia colombiana” : Memorias del Encuentro Nacional de Investigadores sobre la Orinoquia. ICFES, Santa fe de Bogotá, 1983. Ps. 178-179.
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