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(continuación capítulo flora y vegetación)
Respecto a los
territorios insulares en el océano Pacífico, se encuentran el islote Malpelo y las islas
Gorgona y Gorgonilla, La Victoria, El Gallo y Cascajal que ya habíamos relacionado con la
región pacífica. La cobertura vegetal de Malpelo es por demás exigua y se reduce
básicamente a una litofítica formada por musgos y líquenes, aparecen pequeños enclaves
de una gramínea y, muy localizados, pequeños matorrales y un helecho.
Quien inicia, en
los tiempos modernos, sistemáticamente los estudios geobotánicos en Colombia es el
Profesor Cuatrecasas, 1934, quien siguiendo la terminología y el método de Huguet del
Villar, presenta un cuadro de la vegetación de Colombia. Más tarde, el propio
Cuatrecasas (1958), publica un estudio fitogeográfico, vale decir, uno de los aspectos de
la geobotánica, del que aclara es un avance de un trabajo ecológico profundo y
extenso, que ha de sucederle y que presenta como la primera fase en el
conocimiento de una vegetación o estudio de su fisionomía, con lo
cual establece la primera versión de la
vegetación colombiana y propone su clasificación.
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| Foto: Alberto Sierra |
Sobre la vegetación
colombiana se han realizado numerosos trabajos y distintos autores se han ocupado del
tema. Nos hemos encontrado ante un problema
real como es el de la variedad de terminologías y de enfoques utilizados por los
diferentes autores que han propuesto clasificaciones de la vegetación: formación, tipo,
zona biótica o zona de vida, etc. Al analizar las distintas clasificaciones y
terminologías empleadas, y siguiendo el razonamiento de Cuatrecasas, encontramos más
sencillo, más lógico y más práctico, dado el estadio del conocimiento, adoptar el
criterio de este último autor, por lo cual seguiremos su clasificación y su
terminología.
Definitivamente el valor de
una clasificación se deduce de los resultados obtenidos. Las principales características
de la vegetación colombiana en su conjunto son su riqueza, variabilidad y exuberancia de
su flora.
Una cobertura vegetal abarca la casi totalidad del territorio colombiano, con
áreas limitadas de vegetación discontinua, debido a factores locales o edáficos o por
acción humana. En esta cobertura se destacan una enorme variedad de formas biológicas y
una gran cantidad de entidades taxonómicas.
La localización del país en
las zonas ecuatorial y tropical, caracterizadas por una elevada pluviosidad y altas
temperaturas en las tierras bajas; y un territorio sobresaliente por sus complejas
orografía e hidrografía, producen una gran diversidad de medios ecológicos y hacen que
todas estas características aunadas presenten las mejores condiciones para la
diversificación morfológica y la evolución de estas unidades.
Colombia es uno de los pocos
países del mundo donde la vegetación climax cubría la mayor parte del territorio. Esta
es la razón determinante por la que el territorio colombiano tiene unas pocas formaciones
extensamente distribuidas. Pero dentro de las grandes formaciones muy ricas en especies,
se presenta una enorme gama de tipos biológicos.
La mayor formación básica
es la selva neotropical y las especies que la componen fundamentalmente, neotropicales.
Cuatrecasas, 1958, presenta las siguientes formación vegetales para Colombia:
1)
Selva Neotropical: a) selva neotropical inferior;
b) selva o bosque subandino; c) selva o bosque andino.
2) Formaciones de Páramo: a) el
subpáramo; b) el páramo propiamente dicho; c) el superpáramo.
3)
La Sabana: la sabana casmofita.
4) Formaciones Xerofíticas o
subxerofíticas.
5)
Los Manglares.
6) Formaciones de playas y
márgenes.
7) Los prados.
8) Formaciones acuáticas.
En lo que se refiere al
Pacífico tenemos básicamente una formación de selva neotropical. Como ya se había
anotado, la selva neotropical o pluvial es la formación vegetal más importante tanto por
ocupar la mayor parte del climax geográfico, como por haber alcanzado el máximo
biológico que la masa de vegetación es capaz de adquirir espontáneamente en las
actuales condiciones.
Esta selva ocupa una buena
parte de las tierras bajas al oriente de los Andes: la Amazonia y el pie de monte andino;
en el occidente se extiende a lo largo del Pacífico y en la vertiente occidental de la
cordillera Occidental, los valles interandinos del Magdalena medio y bajo y del Cauca y
las vertientes de las cordilleras Central y Oriental, junto con la Sierra Nevada de Santa
Marta.
Esta selva se caracteriza por
la cantidad de especies de árboles que conforman sus comunidades, por las hojas de los
árboles cartáceas y coriáceas y persistentes; por la variedad de formas biológicas en
sus diversos estratos, por la abundancia de trepadoras leñosas o bejucos y de numerosas
epífitas (Orquídeas, Bromeliáceas, Helechos, Piperáceas, etc.) y la riqueza de
criptógamas inferiotes (Musgos, Hepáticas y Líquenes). Otra de las características, de
esta formación de selva neotropical, es la dificultad que presenta para separar, en
comunidades bien definidas, las distintas zonas de vegetación.
La selva tropical es
higrófila y varía apenas de aspecto durante el transcurso del año, manteniéndose
siempre verde. En ella no se pueden precisar épocas de floración pues, dependiendo de
las especies, ésta se va sucediendo a lo largo del año.
Cuatrecasas al separar los tres
subtipos altitudinales de formación de selva, aclara que estos no resultan muy definidos,
ni quedan claramente separados entre sí, por el contrario, muchas especies que lo forman
se imbrican y entrelazan en las diversas alturas en que esta formación se presenta.
Si
bien es fácil distinguir los extremos, por ejemplo, la selva andina de la ecuatorial, es
muy difícil demarcar límites o divisiones en los distintos pisos o zonas.
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