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(continuación capítulo los embera, los waunana
y los cuna)
Las migraciones
embera estuvieron marcadas por las diferentes oleadas de colonización española. En los
siglos XVI y XVII, esta estuvo dirigida a explotar los yacimientos auríferos concentrados
en la región que va desde el medio San Juan hasta el medio Atrato, incluyendo sus
respectivas vertientes orientales. Las migraciones, o el cimarronismo ,como se
conoce comúnmente en el departamento del Chocó, están articuladas con otras formas de
resistencia como fueron las demandas a las autoridades españolas y las revueltas. De las
quejas se obtuvieron solamente ordenanzas protectoras; de las revueltas, la represión y
del cimarronismo, estrategia viable dada la organización social de los
embera, la posibilidad de autonomía en territorios independientes. En términos
generales, el proceso que sigue a los poblamientos españoles es la huida de los nativos,
su persecución por parte de los militares hispanos y su reducción a nuevas
poblaciones.
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Delineamientos
sobre el ordenamiento territorial, a partir de las primeras informaciones de los
españoles en el siglo XVI.
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Hitos
principales de la confrontación
La colonización minera española
En el territorio embera se establecen los primeros
centros mineros en el alto río San Juan a principios del siglo XVII, entre los que se
destacan Nóvita y la Sed de Cristo. En el río Atrato, las primeras fundaciones de
poblados de estilo español se deben a las políticas del Bachiller Antonio Guzmán y
Céspedes, entre 1668 y 1672. Los embera le colaboran al Bachiller en establecer los
pueblos, como centros mineros y de comercio, exigiéndole no ser desposeídos de sus
tierras ni encomendados a persona particular
(15)
. A esta primera colonización siguió el trabajo de los
misioneros franciscanos en el Atrato y de los jesuitas en el San Juan. Los nuevos
misioneros introdujeron el corregimiento, el servicio personal, altos tributos y castigos
corporales como formas de dominio colonial. A finales del siglo XVII había nueve pueblos
en la cuenca del río San Juan y seis en la del Atrato.
Los
embera catio. Durante el siglo XVII, como consecuencia de la colonización
española, se inicia la migración de los embera hacia los afluentes orientales del bajo
Atrato y sus relaciones de guerra y matrimonio con los catío o carauta, habitantes de
esta región, dando origen al grupo dialectal conocido como embera-catio; estos viven en
la actualidad dispersos en el noroccidente antioqueño.
Los embera-catio por caminos antes recorridos se
establecen en el siglo XVIII, en las cuencas de los ríos Sinú y San Jorge. Ya en 1615 se
sabe que los indios de guerra del Chocó atacaban las encomiendas de la
jurisdicción de Santa Fe de Antioquia y empezaban a explorar las riberas del río Cauca.
En 1774 Antonio de la Torre Miranda los congrega en una población colonial en el alto
río San Jorge, sabiéndose por las informaciones del capitán Nayera que hacía pocos
años ...bajaron de la provincia del Chocó debajo de la sujeción de sus caciques,
y capitanes a el río de San Jorge (Caciques e
Indios TI:385r)
(16)
.
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Comunidad
Waunana, Río Docordo
Foto:Diego Arango
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Los Dobida del Bojaya y del Baudó
emigraron del río Atrato. Con el
paso de los años los españoles aumentaron
sus exigencias colonialistas a la población nativa; en respuesta, la gente del Atrato se
levantó en 1680 exigiendo la expulsión del cura; más tarde, en 1684 se produjo el
levantamiento general de la etnia embera, siendo Quirubidá, uno de los líderes
principales. El orden colonial fue restituido con el concurso del ejército español,
desde las provincias de Antioquia y Popayán, y la colaboración de los noanama. Los
embera buscaban expulsar a los españoles de sus tierras y, ante la imposibilidad de
lograrlo, los citará iniciaron su migración hacia el río Bojayá el alto río Baudó,
la costa Pacífico y el Darién conformando en la actualidad otro grupo dialectal
(17)
este
no ha sido identificado con ningún nombre en particular.
En 1711, se fundó el pueblo colonial de Murrí
con el objeto de concentrar a los fugitivos procedentes de Quibdó, Bebará, Lloró y Tadó
(18)
. A mediados
del siglo, se le ordenaba a Francisco Martínez, vecino de Quihdó, fuera en búsqueda de
los embera a las riberas del río Vao Vao, actual Baudó, y los congregara en un pueblo
(19)
. En esta
época se fundaron, con el mismo fin, Pavarandó, Opogadó, Napipí y Cupica. En 1765 los
embera atacaron Beté, en 1770 se rebelaren en Murindó y en 1774 en Río Sucio
(20)
.
El Darién
territorio independiente. Durante el siglo XVII los tule se habían extendido de oriente a
occidente, del río Sinú a las islas de San Blas, conservando además sus territorios del
bajo Atrato, desde la Vigía del Fuerte, en la boca del río Sucio, hacia el norte. Debido
a su tenaz resistencia y a sus alianzas periódicas con ingleses y franceses se
convirtieron en un peligro para la soberanía de la colonia, anotándose en la memoria del
virrey Ezpeleta la independencia de sus territorios en los siguientes términos: De
la Vigía de Atraro y su objeto ya queda
insinuado lo conveniente, y si se quiere tratar
este punto militarmente.., no faltan razones, pues al fin este río puede mirarse como una
frontera por la internación que facilita al Chocó (Posada, 1910:399).
En las últimas
décadas del siglo el gobierno español invierte grandes sumas de dinero en proyectos de
colonización dirigida y establecimiento de fortalezas militares que buscaban debilitar el
poder de los indios gentiles del Darién, no obstante, estos esfuerzos
fracasan por la resistencia de los nativos y por las enfermedades tropicales.
Desde finales del siglo XVII y principios del
XVIII se establecen los embera en el Darién, según lo deduce la investigadora panameña
Reina Torres de Arauz, a partir de la descripción de Richard Long sobre la región entre
1698 y 1700
(21)
. En 1752
el
español Francisco Martínez, vecino de Quibdó, encuentra ciento veinte embera de Murrí
conviviendo pacíficamente con los tule del Darién
(22)
.
Hacia el sur, los
waunana conservaron en términos generales su integridad territorial. Después de
conocido y explorado el río San Juan o Dochar por los españoles, a principios del siglo
XVII, se establecieron centros mineros en la parte alta del río que se constituyeron,
junto con Buenaventura, en los focos de colonización del territorio waunana. La
colonización minera española ejerció influencia hasta el curso medio del río en la
zona de Cajón y Noanamá. Por otro lado, Buenaventura establecida como fuerte en 1536 por
Pascual de Andagoya, uno de los lugartenientes de Pizarro, fue quemada en varias
oportunidades por los chocó. El sendero construido por los nativos para comunicarse con
el Valle del Cauca, a través del río Dagua, fue utilizado intermitentemente por los
colonos desde el siglo XVI.
A mediados del siglo XVII, se llevaron a cabo
exploraciones, cuyo objetivo era la colonización minera en la costa Pacífica, entre
Buenaventura y Guapi. Una serie de placeres llamados minas de montaña fueron descubiertos
cerca de la ruta Buenaventura-Cali. Una mina, en la zona del río Calima, otros
campamentos se establecieron en el Dagua, el Anchicayá y el Raposo. A causa del cierre
del camino, Buenaventura-Cali, estas minas fueron abandonadas hacia 1655, sin embargo, se
habían establecido ya los campamentos mineros de la montaña, cerca de Buenaventura en
dirección sur. A finales del siglo XVIII Iscuandé, Santa Bárbara y Timbiquí y San
Francisco de Naya estaban entre los pueblos más grandes de la costa del Pacífico sur
(23)
.
Es posible que los waunana mantuvieran en términos generales su integridad territorial
durante esta época, debido a que su territorio no encierra yacimientos auríferos de alta
cuantía
y a que la colonización de la costa se le dificultó a los hispanos, portas
continuas incursiones de piratas
(24)
.
Los epera del Pacífico sur. Se
ha planteado que, los embera que habitan hoy la región de los ríos Saija, Guangui,
Satinga y Satianga son descendientes de los cirambira
(25)
cuyo territorio eran los afluentes
orientales del bajo Baudó y los de la margen derecha del medio río San Juan. A partir de
un informe en el que se le notifica a la Real Audiencia sobre las nuevas colonizaciones
mineras que los españoles de la gobernación de Popayán, provincia de Raposo, estaban
estableciendo en los ríos Yurumanguí y Naya, entre 1743 y 1781, es posible identificar
algunos aspectos del proceso de conformación del actual grupo dialectal de los epera, ya
que se notifica de una nación . ..de indios bárbaros jamás conocidos y de idioma
incógnito..., así como su enemistad con otra nación cuyos territorios se
extendían de las cabeceras del Micay, Guangui hacia Iscuandé; mencionando en otro
aparte, el establecimiento de unos indios . . .fugitivos de las provincias del
Chocó... (Curas y Obispos T44:
14-312).
En tanto, la tradición oral
de los epera del Guanguí dice que ellos llegaron del río Patía, ...y mucho antes
de Guanguí estaba Chocó. (S.C.C.S. 1987: 145-146). Es factible que los cirambira
migraran al río Patía y de allí se extendieran hacia el norte, a las cuencas de los
ríos mencionados.
Según el vocabulario del informe del misionero Sebastián Lanchas de
Estrada, quien ejecuta una expedición para el conocimiento y la evangelización de los
bárbaros que tenían por territorio la región de los ríos Yurumanguí y
Naya, en un uno por ciento de las palabras se reconoce un parentesco con el idioma embera,
lo que puede indicar, la existencia de largas relaciones de vecindad entre los embera y
los de yurumanguí, marcando particularidades culturales de los epera.
El Chocó Colonial frente a
los territorios independientes. La jurisdicción nominal de la gobernación se dividía en
las provincias de Citará y Nóvita, la primera cobijaba la cuenca del río Atrato y la en
la segunda, las cuencas de los ríos San Juan y Baudó; no obstante, el
poder colonial
efectivo se concentraba en el alto Chocó. Como resultado de la colonia minera
coexistieron los nativos sujetos e independientes, africanos y sus
descendientes esclavos y libres, y los blancos dueños de minas, burócratas,
comerciantes y clérigos.
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ÍNDICE
15 Véase
Vargas 1984.
(regresar 15)
16 Vargas 1986.
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17 Véase Vargas 1990.
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18 Isacsson, 1976.
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19 A.G.N. Caciques e Indios T6: 36-62.
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20 Véase Isacsson 1976. (regresar 20)
21 Véase Torres de Arauz s.f.
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22 Véase Caciques e Indios T6 55r-59v.
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23 Véase West; 1972:29-30.
(regresar 23)
24 Es importante llevar a cabo estudios sobre la historia de los waunana, ya que se
encuentran muchos vacíos al respecto.
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24)
25 Véase Pardo 1989: 71. (regresar 25)
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