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(continuación capítulo
pintura facial)
Las
representaciones de uso jaibanístico se relacionan con la comunicación que el /jaibaná/
mantiene con los /jai/. Cuando esta no sucede a través del canto, la pintura reemplaza la
palabra, cumpliendo la misma función que esta tiene, es decir la de crear. Cuando el
/jaibaná/ canta soy verdadero hombre, las imágenes hablan de lo mismo pero
en un código visual.
En los bailes
tradicionales, las mujeres danzan haciendo círculos en una fila, que a su vez está
encabezada por una de ellas, quien marca el ritmo con un tambor. Los hombres, aunque no
bailan, participan tocando la flauta y moviéndose de adelante hacia atrás.
En estos bailes
se recrean situaciones de seres míticos y cotidianos a través del movimiento y de los
diseños llevados en los cuerpos, tanto por hombres como por mujeres, los cuales hablan
del baile a efectuarse.
La pintura para
estos bailes se realiza asumiendo al animal que se quiere representar. Peces, curivas,
ñeques, sapos, camarones, pájaros, alcatraces, carpinteros, tucanes, chorlitos, garzas.
La pintura conserva el mismo nombre del animal, pero de acuerdo a la situación en la cual
se lleva, significa otra cosa.
En una ceremonia
de /jaibaná/, un baile de pájaro se puede realizar para invocar a la madre de esa
especie; y en una fiesta se realiza para recordar y recrear un mito.
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Comunidad
Embera, Río Capac
Foto: Diego Arango
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Entre los diseños usados por
las mujeres, están los de gallinazo y pájaro carpintero. El de gallinazo se hace en el
cuerpo de manera similar a la disposición del plumaje del ave. Es a través de la pintura
que se asume al animal y sus cualidades planteadas en el mito. Se es el animal. De igual
manera sucede con los diseños llevados por los hombres, como los de culebra y oso.
En la
fiesta de iniciación femenina, celebrada en la pubertad, se deben usar diseños
específicos en el cuerpo de la joven iniciada. En el Chocó el diseño es el de trapiche.
Este diseño cubre todo el
cuerpo y es exclusivo y único para esta ocasión; lo deben llevar todas las jóvenes a
las que se les realice esta fiesta. El dibujo parte de las líneas que se encuentran en el
trapiche de moler caña, y significa el estado de embriaguez al que debe llegar la joven.
Es su primera borrachera permitida socialmente y, a partir de este momento, puede empezar
a pintarse con los diseños de fiesta.
En otras fiestas, de convite
(trabajos comunales), bautizo de una casa etc., se lleva la pintura facial y corporal de
acuerdo al rol social, ciclo vital, estado de ánimo, sector dialectal o diseños
individuales.
Cuando las fiestas se
preparan con días de anticipación, los invitados, que pueden ser de varias comunidades
cercanas, inician su arreglo personal uno o dos días antes. Se pintan imágenes, cuyo fin
es estético, pues responden a sus parámetros de belleza y comunicativo, expresando el
hecho de ser casado o no, entre otros.
En el Bojayá, las mujeres
llevan diseños de culebra, trapiche, estrella. Si van a danzar los bailes tradicionales,
como el pájaro carpintero, se pintan de acuerdo al baile. Los hombres se pintan en el
cuerpo, con ayuda de su madre o esposa, diseños de oso, culebra, estrella, trapiche y
mariposa.
Los diseños cotidianos
usados en el Bojayá, permiten a las mujeres seducir y enamorar; hablar de su
participación en eventos jaibanísticos; o expresar a través de diversos motivos como la
mariposa, el maíz, la guadua, el caracol, pertenencia dialectal y motivación estética.
Los hombres jóvenes llevan diseños para enamorar o diseños en la quijada de anzuelo,
culebra y mariposa.
Además tanto hombres como
mujeres se pintan todo el cuerpo de negro para ir a los cultivos, protegiéndose, así, de
enfermedades cutáneas y de los rayos solares.
La pintura facial y corporal tiene múltiples
connotaciones:
protector de los malos /jai/ y de las enfermedades; dador de fortaleza;
sirve para ocultarse y asustar a los espíritus; propicia estados positivos; diferencia
dialectalmente.
Se usa además en el contexto
ritual como elemento de identidad, a través de ella se es embera; expresa estados de
ánimo, enamora y comunica.
Dentro de las diversas
situaciones en que se usa la pintura se dan diferencias, por ejemplo la pintura de antigua
o usada tiempo atrás; la de /jaibaná/ usada en las diversas ceremonias; la común o
pintura que puede llevar cualquier miembro de la comunidad y la de innovación personal,
es decir, los nuevos diseños y creaciones individuales.
La pintura, en general, por
encima de las particularidades de uso, situación o de quien la lleva, representa seres de
la siguiente manera: cotidianos y míticos, tales como animales, plantas y objetos.
Estas
representaciones se realizan con una simetría refleja y bilateral procediendo de tres
maneras:
Tomando una característica del ser en cuestión: huellas, manchas, movimientos;
por ejemplo, huellas de tigre. Asumiendo la identidad del ser, es decir, se es el animal:
se pintan con las características del animal, por ejemplo, el oso. Representando en el
cuerpo de manera realista, seres deseados.
En síntesis la pintura
facial y corporal es un elemento de vital importancia dentro de la cultura embera, que
permite establecer un sistema de códigos con sus respectivos significantes, los cuales
posibilitan -a los embera- reafirmarse a sí mismos y como miembros de su sociedad.
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Comunidad Embera,
Río Capac
Foto: Diego Arango
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