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(continuación capítulo ecosistemas costeros)
Las especies que
forman los manglares del Pacífico colombiano pertenecen a cinco familias Rhizophoraceae (R. mangle, R. harrisonii y R. racemosa) , Avicenniaceae (Avicennia germinans, A. tonduzii), Combretaceae (Laguncularia racemosa, Connocarpus erectus), Theaceae
(Pelliciera rhizophorae) y Caesalpinaceae (Mora megistosperma). Estas especies se distribuyen
dependiendo de las características medio ambientales, como amplitud y rango de
protección de las mareas, composición del suelo, oferta de agua dulce, protección de la
acción directa del oleaje y del acarreo de arena, flujo de nutrientes, microtopografía y
clima entre otros; y dependiendo de estas condiciones se agrupan en:
Manglares de barras situados detrás de barras, playas
o dunas arenosas que actúan como trampas de sedimentos ocasionando la formación gradual
de planos lodosos protegidos del oleaje en los que se fijan embriones de manglares.
Manglares ribereños que son muy
desarrollados en el Pacífico colombiano, debido en gran parte al continuo suministro de
nutrientes. La desembocadura del río al mar, afectada diariamente por la acción de las
mareas y dominada por sustratos relativamente inestables, es colonizada por mangle rojo,
especialmente Rhizophora harrisonii, con
árboles que pueden alcanzar hasta 45 m de
altura. Las zonas más elevadas influenciadas por las mareas (hasta 25 cm de profundidad),
están dominadas por Avicennia germinans. Detrás
de estos cinturones se encuentran Pelliciera y
después Mora. En zonas más internas, con represamiento de aguas de lluvia, se extienden
los Naidizales (asociaciones de palmas de naidi Euterpe
cuatrecasana) y Cuangariales (bosques mixtos dominados por cuangaré, Dyalianthera y Virola).
Manglares
de borde.
Se forman sobre sustratos erosionados a lo largo de la costa, en bahías
protegidas o rodeando a islas con plataformas bajas dentro de cuerpos de agua protegidos.
En este tipo de manglar se presenta una franja frontal con sustratos inestables, dominada
por el mangle rojo, mientras que la plataforma estable está dominada por el mangle
piñuelo.
Otros tres tipos de manglares
se han descrito en el Pacífico colombiano, pero, en realidad son solamente diferentes
estados de los citados anteriormente:
-
Manglares
invertidos:
son manglares de barras bien desarrollados en los cuales la altura de
la duna ocasiona que la vegetación localizada sobre ella sea de origen terrestre y más
internamente, se desarrollan los manglares.
-
Manglares
enanos:
son aquellos que se desarrollan sobre sustratos inadecuados, como plataformas de
rocas sedimentarias expuestas al agua salada y en bateas arenosas, con poco intercambio
mareal. Sobre estos sustratos, los mangles generalmente no sobrepasan los 4 m de altura y
presentan un desarrollo anormal.
-
Manglares de
islotes:
son manglares de franja formados en torno a islas rocosas sedimentarias,
cuya erosión permite la formación de playones lodosos con cantos y gravas sobre los
cuales se desarrollan los manglares, rodeando toda la isla.
Los manglares son conocidos
en todo el mundo por su alta productividad y los del Pacífico colombiano no son la
excepción. En varios trabajos, realizados en Buenaventura, Utría, Guapí y Tumaco, se ha
mostrado que la producción de hojarasca alcanza valores elevados, cercanos a las 8
ton/Ha/año (2 g/m2/día). Esta hojarasca del manglar es sometida a la acción
mecánica de las mareas, del viento, del sol y de la abrasión con el sustrato que
fraccionan los detritus. Los fragmentos son colonizados, nuevamente, por microorganismos
los cuales actúan descomponiendo los tejidos vegetales y formando proteína microbiana.
Al mismo tiempo, van siendo colonizados por hongos y bacterias y atacados, también, por
organismos (nemátodos, anfípodos, gasterópodos, poliquetos, crustáceos decápodos e
insectos). Estos fragmentos son ingeridos nuevamente por los organismos detritívoros, que
se nutren principalmente de esta película superficial (cera, taninos, hongos, bacterias y
microorganismos). Los restos vegetales no digeridos son liberados al medio, donde pueden
ser recolonizados por microorganismos (bacterias, hongos, etc.) pudiéndose repetir el
proceso hasta que el núcleo vegetal quede convertido en macromoléculas orgánicas, las
cuales se exportan con las mareas como materia orgánica en forma de coloides, en
suspensión o en disolución.
Las hojas que caen
directamente al agua se ven expuestas a un proceso similar al descrito para el medio
terrestre. Las hojas recién caídas pueden ser atacadas por postlarvas de camarones que
retiran con sus
mandíbulas la capa de cera que cubre las hojas
y la aprovechan utilizando una cerasa. Después de esta acción, las hojas son colonizadas
por levaduras y bacterias. Este sustrato es pastoreado nuevamente por los camarones
postlarvales que retiran, a nivel del estómago, la proteína bacteriana y liberan, con
las heces, material orgánico finamente triturado. Así, los manglares no sólo
representan una fuente de energía y un sustrato de sostén, sino que también sirven como
área nodriza (donde se lleva a cabo la reproducción de muchos organismos y se
desarrollan las larvas de peces, crustáceos y moluscos, muchos de ellos de importancia
comercial) y medio de protección a una gran cantidad de organismos que encuentran en sus
troncos, entre sus raíces o en el fango, un refugio natural.
Los principales organismos
que tienen representantes notorios en los manglares del Pacífico colombiano son:
Comunidades algales
Varias especies de algas
viven asociadas a las raíces aéreas de los árboles de mangle rojo o a los
pneumatóforos de mangle negro. Las principales especies son:
Algas Verdes
(Chlorphyceae)
Chaetomorpha californica que puede crecer en forma
de mechones colgados de las raíces de mangle rojo; Boodleopsis verticilata, que forma cojines sobre
los pneumatóforos de Avicennia siendo cubiertos, posteriormente, por Cladophora graminea y finalmente Cladophora albida, que forma una película delgada
sobre el fango en los planos lodosos contiguos a los manglares.
Algas rojas
(Rhodophyceae)
La principal especie es Bostrychia calliptera que puede llegar hasta el
nivel de la máxima marca alta formando mechones colgantes dispuestos hacia el suelo.
Otras especies que habitan en la misma asociación son:
Bostrychia tenella, Catenella caespitosa, C. impudica y Caloglossa stipitata.
Animales bentónicos de
zonas de manglares
A pesar de ser pocas las
especies de animales exclusivas de manglares, este ecosistema cobija un número alto de
animales bentónicos gracias a la elevada productividad primaria que presenta esta
asociación vegetal. Los organismos que pueden ocupar las siguientes áreas estuarinas
son:
Los canales y los cuerpos de
aguas: se encuentran peces, como lisas (familia Mugilidae),
róbalos (Gentropomidae), tamboreros (Tetradontidae
),agujas (Hemirramphidae) y algunos crustáceos, como las jaibas
(Portunidae), camarones de agua salada (Penaeidae) y de agua dulce (Palaemonidae), que van
al estuario a reproducirse.
Las orillas de los canales:
En esta zona son abundantes los cangrejos violinistas (género Uca), algunos gusanos políquetos, insectos
hemípteros, bivalvos Veneridae (cholgas) y Arcidae (pianguas y
sangaras). En la hojarasca, caída de los manglares, se encuentran caracoles
de las familias Melampidae y Neritidae, anfípodos e insectos colémbolos.
Los árboles de mangle: La
fauna de los árboles es de origen mixto; los organismos de las raíces y troncos son
marinos; mientras que, el follaje es visitado por organismos de zonas terrestres. En esta
zona hay epífitas, orquídeas, bromeliáceas y plantas parásitas, como lorantáceas. Los
principales visitantes del follaje son las aves y los insectos. Los organismos asociados a
los troncos y raíces son crustáceos (cangrejos Grapsidae y Cirripedios del género Chthamalus), caracoles Littorinidae, Thaididae y
Ostreidae y algunos perforadores de madera como los bivalvos Teredinidae
(broma).
Las zonas fangosas con
vegetación de mangle: En esta zona se encuentran organismos que pueden ocupar la
superficie (ectofauna) ó vivir enterrados a profundidades entre 10 y 30 cm (endofauna).
En el fango se presentan fuertes variaciones ambientales que dependen de: altura mareal,
energía de las olas, salinidad, temperatura e inclinación del terreno (Cantera et al.,
1984).
Los principales grupos de
organismos habitantes de esta zona son: gusanos políquetos, moluscos, crustáceos y peces
con características anfibias. Todos ellos son de afinidad marina pero con capacidad para
soportar vida aérea temporal (durante la marca baja) y los cambios bruscos, en factores
físicos y químicos, causados por los cambios mareales. Se alimentan principalmente de la
materia orgánica liberada durante la descomposición de los restos de mangle o de otros
organismos.
Algunos de estos animales son
muy característicos y presentan algunas adaptaciones que merecen ser comentadas:
Entre los peces podemos citar
a los góbidos conocidos como brujos o sapitos. Estos peces
pequeños de cabeza grande son anfibios y se desplazan arrastrándose o saltando en diferentes direcciones sobre el fondo
lodoso. Presentan una coloración pardo-grisácea que los asemeja mucho al fango,
dificultándose su localización cuando quedan completamente inmóviles. La respiración
también está adaptada a las condiciones de menor humedad.
Otros peces de común
ocurrencia, en el lodo de los manglares, son los lenguados que pertenecen a tres familia:
Bothidae, Soleidae y Cynoglossidae. Estos peces presentan forma plana (discoide), viven
pegados al sustrato o nadan cerca de él. Poseen los dos ojos en el mismo lado del cuerpo,
en la parte que mira hacia arriba. Muchas veces quedan atrapados, sobre el lodo o en pozos
intermareales durante la marea baja junto con los tamboreros que nadar entre las raíces
para alimentarse de organismos que viven sobre ellas y los pejesapos (Batrachoides pacifici y Daector dowi), temidos por la dolorosa herida que
producen las es. pinas con glándulas de veneno, que presentan en sus regiones dorsales y
laterales.
Entre los crustáceos, la
familia Ocypodidae es indudablemente la más importante asociada al suelo de manglares
presentando, en el Pacífico colombiano, 25 especies de las cuales 24 pertenecen al
género Uca (cangrejos violinistas).
Estos cangrejos, generalmente pequeños, viven sobre planos de lodo de manglares y se
reconocen fácilmente de otros cangrejos por el especial desarrollo, en los machos, de una
quela (quelípedo) la cual es mucho más grande y más coloreada que la otra. Esta quela
juega un papel fundamental para mantener la estructura social en las poblaciones y es
parte importante en el cortejo (Grane, 1975). Los Uca
también son anfibios y dependen de las mareas, presentando adaptaciones
respiratorias, excretorias y de comportamiento para poder soportar las variaciones en las
condiciones ambientales. Se alimentan de fragmentos de detritus orgánico y de
microorganismos que raspan de la superficie del fango.
Entre los moluscos más
abundantes en el fango se encuentran los caracoles del género Gerithidea. Habitan en grupos grandes, obteniendo
su alimento del material detrítico que se acumula durante la marea baja. El segundo grupo
está constituido por caracoles de pequeña talla, forma globosa y coloración oscura que
no se encuentran tan agrupados como Gerithidea. En
este grupo están los caracoles de los géneros Anachis,
Theodoxus, Melampus y Marinula, que son
parte importante de la red detrítivora del manglar, actuando a diferentes niveles: El
primer género se alimenta de materia organica depositada sobre el fango, mientras que los
otros tres utilizan probablemente las partículas orgánicas grandes, como restos de hojas
y de troncos o ramas de manglares.
Los pelecípodos de la
endofauna pertenecen, principalmente, a las familias Arcidae (género Anadara), Mytilidae (Mytella), Veneridae (Protothaca) y Gorbulidae (Gorbula). Estas especies habitan enterradas o
semienterradas en el lodo y poseen conchas muy gruesas que les permiten soportar el efecto
abrasivo de la acidez del sustrato. Se alimentan muy probablemente por filtración del
agua intersticial, muy rica en materia orgánica disuelta o en suspensión.
La utilización de la
productividad de los manglares ocurre más frecuentemente durante las fases tempranas del
desarrollo de las especies. En esta forma los manglares se constituyen en áreas nodrizas
o incubadoras para un número considerable de peces, crustáceos y moluscos de importancia
comercial. Dos grupos de estos organismos, que llegan a los manglares a reproducirse y
donde viven las fases tempranas de su desarrollo son los camarones marinos (Familia:
Penaeidae)
y los camarones de agua dulce (Familia:
Palaemonidae). Como ejemplo de estos procesos
damos un resumen de los ciclos vitales de dos especies de estos organismos mostrando el
papel fundamental que cumplen las aguas estuarinas y las áreas de manglar, en general,
durante la fase reproductiva y de desarrollo juvenil.
Camarones penaeidos.
Estos camarones viven cuando adultos en zonas marinas donde copulan y desovan. Los huevos
son fecundados externamente precipitándose al fondo, donde al cabo de 12 a 36 horas, liberan larvas que se desarrollan en
aguas claras con salinidades entre 27 y 32%. Las postlarvas son transportadas por las
corrientes y por la acción mareal hacia zonas estuarinas distribuyéndose en el fondo.
Las larvas se desarrollan hasta estado de subadultos cuando migran hacia mar abierto.
Camarones de agua
dulce. Los adultos viven y copulan en las cabeceras de los ríos. La hembra
transporta los huevos fecundados entre los pleópodos (patas nadadoras) por 40-45 días y migra hacia zonas estuarinas. Cerca a la
desembocadura (todavía en agua dulce) libera las larvas Zoea, las cuales son
arrastradas por la corriente hacia la zona estuariana donde se alimentan de zooplancton.
Una vez que se alcanza el estado de postlarva se producen migraciones masivas río arriba
y luego se reparten en varios kilómetros.
Arrecifes Coralinos
Los arrecifes son ecosistemas
costeros que se encuentran en zonas tropicales, donde la temperatura media anual no
desciende de 20ºC. Por sus características de vida, los corales ocupan áreas donde las
aguas son someras, las salinidades relativamente elevadas y presentan baja turbiedad. Por
estas razones, los arrecifes coralinos son ecosistemas poco abundantes en el Pacífico
colombiano, estando limitados a algunas regiones de la zona norte de la costa y a los
fondos someros insulares de Gorgona y Malpelo.
Estos arrecifes pueden estar
formados por dos grandes tipos morfológicos de corales: los corales de crecimiento
ramificado y los corales de crecimiento masivo. Al primer grupo pertenecen los géneros Pocillopora y Ps
a
mmocora
que
habitan generalmente, en zonas poco profundas y que dquieren diferentes formas (llamadas
ecoformas) de cuerdo con las condiciones ambientales del hábitat principalmente
profundidad y corrientes). Al segundo pertenecen tres géneros: Pavona, Porites y Gardinoseris. alimente se ha citado (Prahl y
Mejía, 1985) la presencia ocasional en la isla Gorgona, de otra especie formadora e
arrecife: Acropora cervicornis, un coral del
Indopacífico. La belleza natural y la importancia ecológica del ecosistema coralino ha
provocado una gran cantidad e literatura al respecto, por lo cual este tema será tratado
aquí someramente, sabiendo que para los corales el Pacífico colombiano existen varias
obras tanto a nivel científico como informativo (Prahl y Erhardt, 985; Prahl, 1986;
Cantera et al., 1989; Prahl y Estupiñán, 1990).
Este ecosistema tiene su base
en la existencia de los pólipos coralinos capaces de secretar un esqueleto calcáreo y de
formar colonias, gracias a la energía y al aporte de CaCO3, que les
proporcionan algunas algas simbióticas que viven dentro de los pólipos denominadas
Zooxanthelas. El esqueleto construido puede llegar a ser muy grande formando grandes
arrecifes, como los encontrados en la barrera arrecifal de Australia. En el Pacífico
colombiano los arrecifes son relativamente pequeños, teniendo longitudes inferiores a un
kilómetro, a pesar de que se consideran relativamente antiguos, Glynn et al. (1982)
estimaron la edad de los arrecifes de la isla de Gorgona aproximadamente 6.000 años.
La vida en los arrecifes
coralinos
Aunque la mayor parte de la
masa principal de los arrecifes está constituida por los corales madreporarios, en la
formación se encuentran algas calcáreas y otros numerosos grupos de invertebrados
principalmente hidrozoarios, alcionarios, políquetos serpúlidos, briozoos, moluscos y
otros grupos menos frecuentes.
La fauna que habita en zonas
arrecifales se caracteriza por alta diversidad específica y su gran colorido. En las
aguas que bañan las zonas coralinas del Pacífico colombiano (isla Gorgona, isla de
Malpelo y en la ensenada de Utría) se han registrado más de 300 especies de peces, 600
de moluscos, 30 de equinodermos, 12 de octocorales y quedan aún muchos grupos por ser
estudiados intensivamente. Estas especies, presentan una multitud de nichos ecológicos,
pudiendo alimentarse del mucus del coral, del zooplancton, que habita en las aguas
arrecifales, pero, mayormente, de la gran cantidad de invertebrados y pequeños peces
asociados tanto a las colonias vivas de los corales como a las masas basales muertas,
donde encuentran protección. Muchos de los peces se encuentran directamente asociados a
las masas coralinas, pero algunos de ellos, sobre todo las grandes especies, (tiburones,
mantarrayas, barracudas, jureles, bravos y algunos tunidos) se encuentran en los bordes
externos del arrecife donde acuden en busca de alimento. Algunas pocas especies de
moluscos y equinodermos pueden alimentarse de los tejidos vivos de los corales y ocasionar
verdaderos desastres en algunos arrecifes; pero, este tipo de ataques masivos por
predadores de corales no se ha presentado aún en las formaciones coralinas del Pacífico
colombiano.
Los corales, como toda la
costa Pacífica colombiana, están afectados por perturbaciones sucesivas (Cantera,
1991b): enfriamientos del agua en ciertas épocas debido a la influencia de la surgencia
de Panamá, que desciende en los primeros meses del año a lo largo de la zona externa de
la costa Pacífica colombiana, disminuyendo la temperatura de las aguas que circundan los
arrecifes a cerca de 18ºC por períodos superiores a una semana. De otra parte, durante
las apariciones del Fenómeno de El Niño en algunos años, se produce una elevación en
la temperatura del agua marina que puede sobrepasar los 24ºC. Este calentamiento causa,
según algunos autores, la pérdida de las zooxanthelas o blanqueamiento, que puede
ocasionar la muerte de los pólipos. En las grandes mareas de puja, de algunos meses del
año, se presenta que algunos de los corales, principalmente en la isla Gorgona, llegan a
quedar expuestos al aire durante la marea baja. Las altas temperaturas y la insolación,
al mismo tiempo que la falta de agua (que puede prolongarse por algún tiempo), puede
llegar a ser causa de mortalidad coralina. Además, los corales están sujetos a la
acción de fuerte predación por algunos peces (principalmente los peces loros de la
familia Scaridae) y algunos moluscos (familia Ovulidae) y sus bases muertas son
erosionadas por moluscos bivalvos (género Lithophaga)
y erizos de mar (Diadema).
Los factores naturales
citados anteriormente, al igual que las perturbaciones antropogénicas que sufren estas
comunidades hacen que en conjunto, los arrecifes del Pacífico colombiano tengan un
desarrollo relativamente menor y no hayan podido lograr la exuberancia de otras zonas del
Pacífico tropical.
Consideraciones
Aunque hemos establecido
límites arbitrarios para los ecosistemas descritos anteriormente, el medio costero del
Pacífico colombiano no puede ser examinado de manera estática puesto que presenta
variaciones muy marcadas, tanto en el espacio como en el tiempo. Estas variaciones están
sujetas a la acción de factores climáticos e hidrológicos (muchas veces con
características catastróficas) pero también a las influencias directas que cada
ecosistema recibe de los otros. Las relaciones, tanto estructurales como dinámicas, entre
los ecosistemas hacen que la línea costera pueda verse como un conjunto continuo donde el
cambio de un ecosistema a otro se hace por una zona de transición en la que se mezclan
muchas características de ambos. Ejemplos de esta situación se encuentran a todo lo
largo de la costa: los manglares se continúan hacia el mar por un plano lodoso, el cual
recibe en las bocanas de los estuarios la influencia de las playas arenosas. Igualmente,
un acantilado rocoso tiene en su base una playa rocosa, derivada de la erosión del mismo
acantilado, y esas rocas, al ser movidas por la acción de oleaje y corrientes, terminan
por enriquecer con sustratos duros algunos fondos blandos. Los manglares de franja son
afectados por la deposición de rocas y de gravas provenientes de la erosión; y los de
duna, son afectados por las invasiones de arena durante algunas mareas de puja. Los
ecosistemas sumergidos, como los arrecifes, aunque reciben menor influencia de los otros,
pueden ser periódicamente cubiertos por sedimentos provenientes de playas arenosas,
planos lodosos playas de cantos y gravas.
Tampoco es posible separar
los ecosistemas, utilizando como criterio la composición de la fauna y la flora, puesto
que los organismos se distribuyen a lo largo de gradientes ambientales, bióticos y
abióticos que determinan la estructura de sus poblaciones, tanto en su composición como
en su dinámica funcional. Así, la fauna y la flora se parecen más, mientras más cerca
estén los ecosistemas considerados o mientras más se parezcan las condiciones abióticas
de ellos, variando, gradualmente, de un medio biológico a otro.
Como puede verse, aunque la
mayoría de la línea costera del Pacífico colombiano tiene una geomorfología que
favorece la existencia de estuarios y el desarrollo de manglares, especialmente desde Cabo
Corrientes hasta el límite con el Ecuador, existen zonas dominadas por acantilados,
playas rocosas y playas arenosas. La mayor parte de la energía que permite el
mantenimiento de las redes tróficas, proviene de la materia orgánica de los manglares y
en descomposición, siendo transportada y depositada, sobre zonas rocosas, planos de lodo
y playas arenosas por las corrientes de las mareas. La materia orgánica no es exportada
en grandes cantidades, como ocurre en muchas partes del mundo, debido a la presencia de
las barras arenosas, que la retienen acumulándose en la zona entre la costa y la barra
arenosa. Cuando la marea empieza a subir es resuspendida en un especie de
microsurgencia y los
nutrientes son dirigidos nuevamente hacia los ecosistemas costeros por las pleamares. En
esta forma, los ecosistemas costeros descritos en este capítulo, son enriquecidos
continuamente por energía, exportándose, sólo una pequeña parte de ella hacia las
zonas de mar abierto.
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