6 GEOLOGIA

Basalto cretácico

En este capítulo se intenta aportar un cuadro generalizado, sintético y actualizado de los rasgos geológicos más destacados de la vertiente pacífica colombiana, así como del potencial económico relacionado con diversos yacimientos del subsuelo. Sin embargo, antes de comenzar con la descripción de las unidades geológicas y geomorfológicas, es preciso anotar que esta región del país no ha sido investigada en detalle, en parte debido a las dificultades de acceso inherentes a la presencia de una espesa cubierta vegetal, la escasez de vías de penetración y los rigores del clima más lluvioso y, por sectores, más malsano de Colombia.

Por lo anterior, no es de extrañar que un buen número de las investigaciones precedentes tengan que ver principalmente con la geología de los corredores que ofrecen las cuatro únicas vías que cortan la totalidad de la Cordillera Occidental y llevan hasta la Costa Pacífica y el centro del Valle del Atrato, es decir las carreteras Pasto-Tumaco, Cali-Anchicayá-Buenaventura (ahora en desuso), Cali-Dagua-Buenaventura (única asfaltada) y Medellín-Quibdó. La nueva vía de Pereira a Quibdó se encuentra ya en servicio, pero todavía su tránsito es difícil. Asimismo, en los últimos años se han incrementado los estudios de la zona litoral y la isla Gorgona, aprovechando el transporte acuático. Por lo demás, para la exploración de las áreas alejadas de los accesos antedichos es preciso recurrir a la movilización por tierra (senderos y trochas) y por lancha o canoa a lo largo de los ríos y quebradas mayores.

Afortunadamente, dada la riqueza mineral de la región, explotada desde tiempos inmemoriables por los indígenas y luego por los descubridores españoles, así como
por las expectativas recientes de posibles yacimientos de hidrocarburos, en los últimos decenios se han adelantado estudios importantes que han servido para aclarar, en buena proporción, la estratigrafía, el estilo estructural y la evolución geológica del área. Dichos estudios han sido realizados por entidades gubernamentales tales como Ingeominas, Mineralco S.A. (antigua Ecominas), Centro Interamericano de Fotointerpretación (Ciaf), Universidad Nacional, compañías mineras como Chocó Pacífico, Amoco Minerals, Utah Exploration, Kennecott, etc., empresas petroleras como Richmond, Texaco, Arco, Ecopetrol, Asamera y Continental, así como algunos adelantados por investigadores independientes.

Las investigaciones acerca de las propiedades geofísicas de la región pacífica colombiana son pocas y se ocupan más que todo de la gravimetría y la sísmica de refracción; la información al respecto se encuentra en las publicaciones de Case et al. (1971), Case et al. (1973), Briceño (1978) y en las resultantes del “Proyecto Nariño” en sus fases I,II,III, llevado a cabo en la década del setenta bajo la coordinación del Instituto Geofísico de Los Andes de la Universidad Javeriana, y que conté con la cooperación de universidades norteamericanas y europeas (v. Ramírez & Aldrich 1975, Goberna 1981).

El texto que aquí se presenta -y que trataremos de ilustrar suficientemente- es el resultado del examen de la información arriba mencionada, de la experiencia en el terreno, en múltiples ocasiones transitado por el primero de los autores y menos por el segundo, de la interpretación de imágenes de radar y aerofotografías, cuyo resultado gráfico se muestra en la Figura 6.1, y del análisis y la discusión reiterada de los datos obtenidos en el campo.

Situación Regional

La región considerada constituye una franja con orientación casi N-S, que se extiende, a lo largo de más de 850 kms., desde Punta Ardita, en la frontera con Panamá, hasta el río Mataje, en la frontera con Ecuador, y desde la cresta de la cordillera Occidental (y el Nudo de Los Pastos en la Cuenca del Patía) hasta la zona litoral del Pacífico.

Se trata de una área, con basamento netamente oceánico, cuya historia geológica evidenciada por afloramientos de rocas datadas por medios paleontológicos y radiométricos se remonta apenas al Cretácico Superior, lo cual marca un contraste fuerte con la situación observada al oriente del curso del río Cauca, que corre a lo largo de una falla fundamental, al oriente de la cual aparecen materiales metamórficos e intrusivos precámbricos y de todo el Fanerozóico.

Dicha fractura, que aquí llamaremos Falla del río Cauca, es la que separa los dominios de corteza oceánica al occidente y corteza continental, o siálica, al oriente, y no la “Falla de Romeral”, como se sostiene en publicaciones anteriores. Es así, que al occidente de esta última se presentan afloramientos de neises, migmatitas y ultrabasitas precámbricos en lugares como el sudeste de Santander de Quilichao y al oeste de Popayán (Departamento del Cauca), el norte de Buga (Macizo de Barragán, Depto. del Valle) y en Irra (Depto. de Caldas). Entonces, el Sistema de Fallas de Romeral, aunque muy destacado, no representa más que el límite tectónico entre la Depresión del Valle del Cauca y la cordillera Central.

Geomorfología

Como lo reconoce y explica en detalle West (1956), de oriente a occidente en la región considerada se pueden diferenciar las siguientes unidades geomorfológicas mayores:  

- Planicies costeras bajas con ligera inclinación hacia el oeste, que se extienden desde Buenaventura, en el norte, hasta más allá de la frontera con Ecuador, en la Provincia de Esmeraldas. En superficie, estas llanuras muestran sedimentos del Cuaternario reciente que bordean la zona litoral, en la cual son frecuentes los manglares, la marea alcanza oscilaciones que pueden variar entre 4 y 5 m, y los ríos principales forman sucesivas e imponentes barras de arena; tierra adentro, se presentan materiales más antiguos que incluyen terrazas pleistocénicas sedimentos del Terciario Inferior y Superior. Por lo común, al salir a las planicies costeras, los ríos que bajan de la cordillera liberan la carga de mayor tamaño, depositándola en forma de abanicos, luego de lo cual se tornan meandriformes, con cursos divagantes, como es el caso, por ejemplo del río Patía que, además, por tener una cuenca relativamente lluviosa y rica en rocas piroclásticas sueltas, se convierte en el río más cargado del país, con bordes de canal (“leeves”) altos y capaces de represar temporalmente los afluentes; sin embargo dichos bordes sufren rupturas frecuentes, que hacen que el cauce principal se desvíe de tiempo en tiempo (v. Gómez 1986). A la llegada al mar, los ríos forman deltas y estuarios de extensión proporcional a la carga aportada por ellos, generalmente plenos de digitaciones o brazos menores, muchas veces interconectados, como se aprecia bien en el litoral entre la zona fronteriza con Ecuador y el puerto de Buenaventura.

- La Depresión Atrato-San Juan, que constituye la continuación hacia el norte de las planicies costeras, pero en forma de una franja intermontana separa la serranía de Baudó y la cordillera Occidental; la faja tiene unos 450 km. de largo y unos 40 a 80 km. de ancho, con alturas en promedio menores de 200 m. Esta depresión, contiene las cuencas hidrográficas de los ríos Atrato y San Juan, y ha servido de comunicación natural entre los océanos Atlántico y Pacífico durante la mayor parte del Cenozóico (v. Duque-Caro 1990a), es decir antes de que se diera la diferenciación de las cuencas del Atrato y del San Juan. Dicha diferenciación se debe, según nuestro entender, a un proceso de depositación piroclástica en tiempos pleistocénicos, al sur de Quibdó, y no como los propone West (1956) por causa de un levantamiento estructural”, que él denomina “Anticlinal de Istmina”, y que en verdad representa -en el subsuelo- una franja bastante deformada, con dirección suroccidente a nororiente, al parecer de origen diapírico, conocida también como “Itsmina Shallows” (Nygren 1950), “Itsmina Shear Zone” (Haffer 1967), “San Juan Paleohigh” o “Zona deformada de Itsmina” (Duque-Caro 1990b), y que los geólogos del petróleo han tomado como límite de las cuencas (o “subcuencas”) del Atrato y del San Juan, según se trata más adelante.

Mapas Geológicos de la vertiente del Pacífica Colombiana

En la superficie de ambas cuencas se encuentran sedimentos terciarios y cuaternarios que dan lugar a tres tipos de morfologías: a) llanuras muy planas en las áreas cubiertas por materiales cuaternarios de origen vulcanoclástico, como en la zona central del Chocó (alto Atrato-alto San Juan); b) áreas cenagosas, en sectores con substrato aluvial arcilloso y muy reciente, como en el bajo Atrato; c) zonas de relieve ondulado, en forma de muy bajas serranías, en donde afloran los sedimentos terciarios, es decir, ante todo, hacia ambos costados de la depresión. La minería para oro y platino se concentra en la región citada en a), donde dichos minerales se encuentran tanto aluviones actuales, como de terrazas hasta 10 m de elevación, compuestas más que todo por gravas polimícticas y rocas piroclásticas.



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