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(continuación capítulo geomorfología)
Costa Baja
Planos
aluviales recientes
Contrastando con
la costa montañosa anteriormente descrita, desde el sur de Cabo Corrientes hasta Cabo
Manglares, se presenta una llanura baja dominada en un 80% por zonas inundables
conformadas fundamentalmente por antiguos depósitos fluviales. Dentro de éstos
sobresalen orillales, brazos abandonados y zonas pantanosas conformadas por limos, arenas
y arcillas las cuales han sido generadas por ríos importantes tales como el Baudó, San
Juan, Dagua, Anchicayá, Naya, Patía y Mira. En ese contexto la zona exterior de la costa
baja parece estar formada principalmente por la depositación de sedimentos a través de
redes fluviales, algunas de las cuales, desarrollaron sistemas deltaicos, como el de los
ríos Patía y Mira.
Esta planicie
aluvial se encuentra limitada hacia el mar por una cadena de islas-barrera que se extiende
a lo largo de la línea de costa y que es interrumpida por zona acantiladas en el centro y
sur de la costa.
Enmarcando ese tramo de costa con morfología predominantemente baja se
presenta un borde costero con amplios tramos rectilíneos que de norte a sur son: Cabo
Corrientes-zona norte del río San Juan; sur de Buenaventura-zona de Guapi y región de
Tumaco-Cabo Manglares.
Los anteriores
segmentos rectilíneos de costa están separados al norte por el lóbulo o protuberancia
del delta del río San Juan; en el centro por la profunda bahía de Buenaventura y al sur
por la saliente del Patía que, como se menciona anteriormente, se debe al desarrollo de
un delta antiguo formado por el río Patía y sus anteriores brazos. Hacia el extremo sur
de la convexidad anteriormente citada se encuentra la bahía de Tumaco que sirve de
límite al último segmento costero rectilíneo.
Dentro del margen exterior de la
planicie aluvial se destacan dos zonas que en dirección del mar hacia el continente son:
a) Islas-barrera y b) Zonas de mangle.
Islas-Barrera
Como se anota
anteriormente, a lo largo de toda la costa baja se presenta un cinturón de islas-barrera,
es decir, cuerpos de arena que se hallan separados por bocanas o estuarios asociados a la
desembocadura de los principales ríos que desaguan al mar. La longitud de estas barras de
arena varía entre 3 y 10 km y un ancho promedio de 1 km; son de escasa elevación y no
superan 1.50 m por encima del nivel promedio de marca alta.
Las
islas-barrera limitan en dirección al mar con extensas playas y hacia el continente con
un canal o canales de marca, los cuales definen planos o zonas de inundación adyacentes a
éstos, dentro de una zona de manglar. En algunos casos como ocurre en la región de
Tumaco y el sur del Patía, el límite interior está formado por una laguna trasera.
Uno
de los rasgos característicos de las islas-barrera es la presencia de crestas de playas
similares a las descritas en las playas antiguas del sector norte del Pacífico.
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Mapa
Geomorfológico generalizado de la costa Pacífica:
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Hacia los extremos de las
islas es común encontrar deltas de marea, es decir, acumulaciones de sedimentos que se
forman por el efecto del ciclo mareal en las zonas externas e internas de las bocanas y en
zonas adyacentes a éstas. Los moradores de la región los denominan bajos,
los cuales suelen migrar en razón a las fuertes corrientes mareales que se suceden en las
bocanas. Muchas de las islas han venido degradándose severamente, tal es el caso de los
cuerpos arenosos que se localizan en la convexidad del Patía; allí prácticamente todas
las islas sufren un considerable retroceso. Un ejemplo lo suministra la isla-barrera
localizada hacia el sur de la bocana Sanquianga, en donde la parte central de la isla ha
retrocedido aproximadamente 200 m en seis años, es decir, un promedio de 33 m/año. Un
caso extremo lo muestra el caserío de Majagual localizado dentro de la bocana del mismo
nombre, cuyo frente ha retrocedido a una tasa de aproximadamente 100 m/año (Martínez y
Carvajal 1990).
Asociadas a las islas-barrera
descritas anteriormente y en menor proporciona zonas bajas aluviales cubiertas con
manglar, se presentan amplias playas de suave inclinación las cuales en mara baja pueden
tener hasta 200 m de ancho y en marea alta de 0 a 2 m.
Las arenas de estas playas son de
grano fino, color oscuro, con variaciones locales de arena de grano medio a grueso
procedentes fundamentalmente de material transportado por los ríos que desembocan al mar
y por la erosión que realiza el mar sobre los bordes rocosos.
Asociadas a algunas playas
se presenta la formación de barras litorales que generan una amplia zona de rompientes
(zona de surf). No obstante hay zonas de la costa con playas con una pendiente mayor de 4o
y en donde las olas llegan a la ribera con alturas importantes.
Un hecho relevante en algunos
sectores de la costa baja es la aparente migración que realizan las playas en dirección
del continente donde las mismas han venido avanzando, ocupando zonas previamente cubiertas
con manglar. Tal hecho podría estar reflejando un proceso de ascenso del nivel del mar
y/o subsidencia de segmentos costeros.
En la zona alta del frente de playa es común encontrar,
en áreas donde las olas penetran con alta energía, acumulaciones de arenas negras
enriquecidas en mineral de hierro y de titanio que luego son dispersadas por el viento
sobre esa zona alta de la playa.
Con base en los estudios hasta ahora realizados sobre la
estabilidad de las playas en el segmento costero bajo se
concluye que, al igual que las
playas del norte, éstas han venido degradándose, reduciéndose considerablemente.
Zona de Mangle
La zona de mangle como se
menciona anteriormente se encuentra densamente distribuida en la parte trasera de las
islas-barrera. Se presenta a manera de franja cuya amplitud varía entre un mínimo de
escasos metros, hasta más de 11 km, como ocurre en la zona de la protuberancia del
Patía.
La franja de manglar aparece
disectada por una red de canales que conectan al mar y que permiten reflejar, a grandes
distancias de la costa, el proceso de ascenso y descenso de la marca. Dentro de ese
contexto el manglar ha colonizado llanuras mareales de áreas estuarinas donde hay
depositación de limos y arcillas ricos en materia orgánica.
De acuerdo con West (1957),
cuatro principales géneros de manglar dominan la costa del Pacífico colombiano, estos
son: Rhizophora (mangle rojo), Avicennia (mangle negro), Laguncularia (mangle blanco) y Conocarpus. Prahl (1984), menciona como
importantes, además de los anteriores, las variedades Pelliciera rhizophorae (pinuelo) y Mora megistosperma (nato).
Desde el punto de vista
geológico, el manglar tiene un gran importancia pues sus raíces actúan como retene
doras de sedimentos lo cual contribuye al avance acreción del borde costero. En ese
sentido el género Rhizophora es el que realiza
con más eficacia este proceso, en razón a la forma y densidad de sus raíces que
permiten captar y acumular sedimentos fino transportados por las corrientes mareales.
Se puede mencionar que en
general el sustrato que solo tiene el manglar es un lodo de color oscuro característico
de zonas pantanosas en donde hay déficit de oxígeno. Es importante anotar la presencia
dentro del zona de manglar de islotes o zonas secas cuyo tope localiza por
encima del nivel de marca alta y que se en cuentran compuestos por limos y arenas. Estas
geoformas son denominadas firmes por los moradores del región y son
utilizados para asentamientos humanos para la práctica de la agricultura. El origen de
los firmes está relacionado a: 1) aluviones y 2) playones o barras litorales antiguas.
Colinas terciarias
Se trata, como su nombre lo
indica, de una zona de en unas generadas por disección de sedimentos terciarios que
limitan hacia el este por el flanco oeste de la cordillera Occidental, mientras que hacia
el occidente lo hacen con los planos aluviales y depósitos marinos más exteriores.
En
el sector comprendido entre Cabo Corrientes y la desembocadura del río San Juan, estas
colinas están formadas por rocas sedimentarias de la cuenca Atrato-San Juan, las cuales
están compuestas por arcillolita arenosas, areniscas y calizas cuya edad varía desde el
Oligoce no hasta el Plioceno (Ingeominas, 1988).
En la región de Buenaventura y al sur
de la bahía de mismo nombre, las colinas están formadas por areniscas, conglomerados y
limolitas de las formaciones Raposo y Mayorquín de edad Plioceno.
Hacia el sur, en el departamento de Nariño, y más
concretamente adyacente a la bahía de Tumaco, se presenta una zona de colinas. Estos
promontorios están formados por arcillolitas y niveles conglomeráticos de la formación
Naya (Mioceno Medio).
En las zonas donde las colinas intersectan la costa se han formado
acantilados como un reflejo de la acción
abrasiva del mar sobre el borde rocoso. Estas
zonas acantiladas son el NW de Buenaventura, la zona de Tortugas (sur de Buenaventura), y
el borde central y norte de la bahía de Tumaco.
Hacia el noroeste de
Buenaventura, los acantilados aparecen con una altura promedio de 15 m, exhibiendo un
perfil vertical, con su tope cubierto de vegetación de pastos y arbustos. Igual a lo que
se observa en los acantilados del norte del Pacífico, en los bordes rocosos del centro y
sur de la costa se presentan similares geoformas asociadas a erosión marina, esto es,
plataformas de abrasión, pilares, arcos y cavernas.
Tanto al NW de Buenaventura
como en el sector de Tortugas es típico observar localmente hendiduras o
notches localizados en la parte inferior del borde rocoso y los cuales están
formados por la actividad de organismos litófagos que perforan la roca dentro de la zona
de influencia mareal.
En el área de Tumaco los acantilados activos alcanzan alturas de
50 y 70 m y se localizan principalmente en las islas de Gallo, El Morro y el borde
oriental de la bahía. En los sectores donde la línea de acantilados forma entrantes o
pequeñas ensenadas es común encontrar incipientes playas, bordeando la zona protegida.
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