(continuación capítulo hidrografía)

 

CUADRO ESCORRENTIA EN LA CUENCA DEL 
RIO SAN JUAN

Subcuenca                                                        Caudal (m3/s)

Alto San Juan hasta bocas Río Condoto                               272
Río Tamaná y Condoto                                                      444
Río Sipí y Garrapatas                                                       441
Río Negro                                                                         208
Río Caporna y Cucurrupí                                                   445
Río Munguidó                                                                   152
Río Calima y bajo San Juan (mi)                                        324
Río San Juan (md) entre bocas
Condoto y Río Docordó                                                     212 
Río San Juan (md) entre
Río Docordó y desembocadura                                           223

Franja Costera Pacífica

Morfología

La franja costera Pacífica abarca las cuencas de la vertiente occidental de la cordillera Occidental, entre la divisoria de aguas de los ríos Calima y Dagua y la frontera con el Ecuador, con excepción de la cuenca del Alto Patía aguas arriba de la Hoz de Minamá. La cumbre de la cordillera Occidental alcanza sus máximas elevaciones en los Farallones de Cali (2.200 m), el cerro de Munchique (3.012 m), el cerro Guayas (2.950 m), el cerro Guapí (2.970 m) y los volcanes nevados de Cumbal (4.764 m) y Chiles (4.748 m). Al occidente de la cordillera la topografía desciende bruscamente en una distancia de 50 a 70 km hasta la elevación de 100 m más allá de la cual aparecen suaves colinas, terrazas y planicies costeras con esteros a lo largo de todo el litoral. Numerosos ríos grandes y torrentosos han excavado profundos cañones al descender hacia el océano Pacífico: Dagua, Anchicayá, Raposo, Mayorquín, Cajambre, Agua Sucia, Timba, Yurumanguí, Naya, San Juan de Micay, Saija, Bubuey, Timbiquí, Guajuí, Ouapí, Iscuandé, Patía, Telembí y Mira. Los ríos Patía y Mira llegan al mar en grandes deltas. Las mareas del océano Pacífico frente a Buenaventura y Tumaco alcanzan hasta 4.39 y 3.47 m respectivamente (Himat). Su influencia se manifiesta hasta 50 km tierra adentro en el área del delta del río Mira y unos 80 km en el delta del Patía.

Hidrología Superficial

La meteorología general de la zona costera es muy va­riable como se puede apreciar en los cuadros No. 4 y 5 para Buenaventura y Tumaco. En la cuenca del río Patía la precipitación media varía entre unos 3.000 mm cerca de la costa hasta unos 7.500 mm en el flanco occidental de la cordillera Occidental. (Hidro estudios ­Harza, 1974). En la parte central, sobre la costa (río Naya), hay una precipitación media de 9.000 mm la cual desciende hasta un valor de 4.500 mm en tos Farallones de Cali. (Himat). Los caudales para las principales cuencas se presentan en el cuadro No. 6.

Rio Atrato
Foto: Klaus Schutze

Hidrogeología

Los sedimentos aluviales no consolidados, como gravas, arenas y limos en los deltas de los ríos Mira y Patía y en los cauces bajos del Dagua, Anchicayá, Naya, San Juan de Micay y Guapi, así como los aluviones costeros del resto del litoral tienen acuíferos locales de extensión variable. (Ingeominas, 1989). En estos materiales hay dos tipos de acuíferos: costaneros y continentales.

Los primeros son lentes de agua dulce que yacen sobre y rodeados por agua salada. Teóricamente el espesor del lente de agua dulce es aproximadamente 40 veces la elevación de la tabla de agua sobre el nivel del mar. Las aguas salinas penetran fácilmente dentro de los acuíferos por el gran número de canales superficiales comunicados directamente con el mar y por la oscilación considerable de las mareas de 3.5 a 4.5 m. En el caso del delta del río Mira el agua salada ha penetrado 12km tierra adentro. Los acuíferos continentales, saturados con agua dulce, están lo suficientemente alejados de la costa para no tener sino una interfase lateral con el agua salada, como en la región de Chilví. (Lobo-Guerrero, A., 1974)

Los sedimentos aluviales no consolidados son captados por numerosos aljibes en Tumaco, la isla del Morro y en otras poblaciones. En 1953 se construyó un acueducto para Tumaco en la isla del Morro explotando el acuífero costanero. (Diezemann, W., 1953). Este constaba de sesenta pozos de 9 m de profundidad cada uno, con filtros plásticos de 100 mm de diámetro y empaque de gravilla. El aguase extraía por un sistema de tubería-sifón empleando una caldera de vacío diseñada para producir 23.3 lps, o sea 0.39 lps por pozo. Con el tiempo ocurrió la invasión de la cuña de agua salada, debido a un deficiente manejo del campo de pozos y hubo que abandonar este acueducto. Entre El Diviso, Espriella, el río Patía y el río Mataje se encuentran rocas fluvio-volcánicas poco consolidadas con flujos de lodo volcánico, cenizas y capas de pumita, tenazas y abanicos aluviales. (Arango, J. L. y Ponce, A., 1982). Dentro de estos materiales hay acuíferos locales de moderada a baja permeabilidad.

Bajo los sedimentos aluviales no consolidados y en una banda al occidente de la cordillera Occidental se localiza una sucesión del Terciario compuesta por las formaciones Suruco, Buenaventura, Tumaco y Pato. La formación Suruco -del Eoceno- tiene caliza, lidita, arenisca calcárea, lutita silícea y conglomerado en la base; la formación Buenaventura del Oligoceno- areniscas y arcillolitas calcáreas; la formación Tumaco -del Mioceno- lutita calcárea, arenisca y calizas fosilíferas; y la formación Pato-del Plioceno- está compuesta de conglomerados, limolitas y areniscas, lentes carbonosos, tobas y cenizas. (Bueno, R. y Aguilera, H., 1984). Estas rocas de baja permeabilidad contienen acuíferos locales con agua salobre connata. (Ingeominas, 1989).

En general, las rocas de la cordillera Occidental son impermeables. Sin embargo, se encuentran algunos acuíferos locales de extensión variable con rocas sedimentarias y marinas del Cretáceo de baja permeabilidad: liditas, limolitas, calizas y flujos basálticos intercalados en la serranía de cerro Timbiquí al cerro Góngoras en Nariño y Cauca y en la formación Ampudia, dentro del Valle del Cauca. (Ingeominas, 1988 y 1989).

Valle del Alto Patía

Morfología

El río Patía nace en las faldas del volcán Sotará a 4.580 m de altura como río Timbío y adopta este nombre, a partir de la confluencia del río Timbío con el Quilcasé a 57 km de su origen y a unos 600 m de elevación. Aquí comienza la planicie aluvial del río en un valle con dirección SW que progresivamente se va ensanchando y profundizando dejando grandes mesetas y terrazas a varios niveles. Recibe por su margen izquierda a ríos grandes, como el Guachicono y el Mayo, los cuales atraviesan parajes de mesetas y colinas bien disectadas. A 130 km de su nacimiento termina la planicie aluvial y el río penetra en una serie de angostos y profundos cañones a lo largo de 15 km, recibiendo por la margen izquierda a los ríos Juanambú y Guáitara, para torcer luego al NW y entrar en la Hoz de Minamá, a una elevación de 400 m. Esta es un imponente cañón de más de 1 km de profundidad y sesenta km de largo, a través del cual se corta la cordillera Occidental. El Patía, entonces, se dirige al oeste en su curso hacia el océano Pacífico. La hoya de drenaje del Alto Patía hasta la Hoz de Minamá tiene 13.123 km2.

La vertiente principal del Alto Patía es la cordillera Central; por ello, los mayores tributarios son los de la margen izquierda. El principal afluente, el río Guáitara, drena toda la hoya del sur en el altiplano nariñense (2.500 a 3.000 m), bordeado e interrumpido por numerosos conos volcánicos. La hoya del Juanambú abarca terrenos quebrados, muy disectados.

En el perímetro de la cuenca, la divisoria de aguas entre la hoya del río Patía y el río Cauca al norte, es baja, de más o menos 1.800 m. La divisoria de aguas en el extremo sur de la hoya que se extiende ligeramente al Ecuador, tiene el doble de altura. La divisoria oriental es la cordillera Central; esta desciende de 4.580m en el volcán Sotará en el norte hasta unos 3.600 m en el volcán Bordoncillo al este de Pasto. La cordillera Occidental alcanza una elevación de 3.012 m en el cerro Munchique en el extremo NW y de 4.764 m en el volcán Nevado de Cumbal, en el SW de la cuenca.

Hidrología superficial

Al examinar el clima prevalente en el valle del Alto Patía se observa un gran contraste con las demás zonas de la vertiente del Pacífico. Como ejemplo, se tiene la meteorología de Pasto en el cuadro No. 7. El clima es típicamente andino, con menor precipitación, temperatura, humedad relativa y evapotranspiración potencial que en el Pacífico costero, y mayor radiación solar que en éste. La precipitación varía entre unos 1.000 mm/año en el centro y sur hasta unos 2.000 mm/año en el norte, debido a factores topográficos. El clima en la fosa del Patía es cálido y seco mientras que en el resto de la cuenca es medio a frío, semihúmedo.

El caudal medio del río Patía en Policarpa, donde comienza la Hoz de Minamá, es de 346 m3/s. Los caudales de los principales tributarios se presentan en el cuadro No. 8.

Hidrogeología

Del lado occidental de la hoya, el núcleo de la cordillera Occidental está formado por rocas metamórficas del grupo Dagua: metalimolita, metagrauvaca, metadiaba, metabasalto y metalidita, intruidas por cuerpos de cuarzodiorita y espesos flujos basálticos del grupo Diabásico. Del lado oriental, el núcleo de la cordillera Central contiene migmatitas del Precámbrico y rocas metamórficas del Paleozóico Inferior (Neis de la Cocha y Grupo Monopamba). (Arango, J.L. y Ponce, A., 1982). Todas estas rocas son esencialmente impermeables.

Dentro de la cordillera Occidental se encuentran, también, cuerpos de rocas sedimentarias y volcánicas de ambiente marino depositadas durante el Cretáceo: líditas, limolitas, calizas y flujos basálticos intercalados. Estas forman acuíferos locales de baja permeabilidad con aguas de regular calidad, generalmente. (Ingeominas, 1989).

Las angostas planicies aluviales a lo largo de los ríos Patía, Mayo, Guachicono, San Jorge y Guáitara tienen aluviones recientes que pueden constituir acuíferos de alta permeabilidad. Los aluviones recientes del Patía compuestos por arcillas, arenas y gravas, con un espesor máximo de 20 m, tienen acuíferos libres con una transmisividad de 700 m2/d, captados por aljibes. (Angel, C.E., 1991). Las terrazas del Patía con arcillas, arenas y gravas gruesas con un espesor hasta de 25 m, tienen localmente. Adicionalmente, los abanicos aluviales de Galíndez y Olaya compuestos por gravas, arenas conglomeráticas y cenizas volcánicas con un espesor hasta de 60 m, tienen acuíferos libres con una transmisividad de 400 m2/d. Estos son captados en numerosos aljibes. (Angel, C.E., 1991).

En el altiplano nariñense, en Pasto, Guachucal y Cumbal se encuentran varias mesetas con depósitos de origen fluvio-lacustre y acuíferos de moderada permeabilidad. La formación Galeón -del Plioceno-Pleistoceno-, restringida a la región El Bordo-Mercaderes, está constituida por tobas, conglomerados y areniscas conglomeráticas en bancos gruesos, con un espesor variable entre 80 y 150 m. (París, O. y Marín, P., 1979). En esta unidad hay acuíferos libres, semiconfinados y confinados, a juzgar por un pozo de 60 m en la hacienda Yerbabuena con un caudal de 4.5 lps en donde se midió una transmisividad de 13.5 m2/d. (Angel, C.E., 1991). La permeabilidad es muy variable, como es usual en las rocas piroclásticas. Diezemann W, 1951, anota que en Mercaderes se perforó un pozo seco de 80 m en esta formación.

La formación Popayán -del Plioceno-Pleistoceno- se ubica en las mesetas de Piedrasentada, El Bordo y Mercaderes, además de ocupar una amplia región entre la cordillera Central y el macizo de Almaguer. Consta de gruesos depósitos de tobas, aglomerados volcánicos, la pilli, cenizas y lodos volcánicos con posición subhorizontal. Estas rocas piroclásticas tienen acuíferos de moderada permeabilidad, como se ha comprobado en los pozos construidos en las localidades de Piedrasentada y El Bordo. En la primera, un pozo de 31.50 m y 8” producía un caudal de 2.83 lps, con un nivel estático de 1.20 ni y una capacidad específica de 0.18 lps/m. (Diezemann, W., 1956). En El Bordo se encuentran dos pozos perforados: el primero de 50.72 m y 8” producía un caudal de 1.87 ips. con un nivel estático de 16 m y una capacidad específica de 0.13 lps/m; el segundo, de 80.50 m y 8”, tenía un nivel estático de 30.70 m. (Diezemann W., 1956). En la región del río Bobo, Hubach., E. (1953) anota que las rocas piroclásticas alcanzan más de 1.000 m de espesor y constan de tobas andesíticas, aglomerados y conglomerados, con algunos derrames de lavas andesíticas; las tobas arenosas de la superficie son muy porosas.

Por otra parte, hay una serie de lavas andesíticas, pumitas y aglomerados, del Terciario Superior y del Cuaternario, en los volcanes doña Juana, Bordoncillo, Galeras, Azufral, Cumbal y Chiles los cuales pueden constituir acuíferos con permeabilidad primaria y secundaria.

El conjunto sedimentario-volcánico de Puerres -del Plioceno- que se observa en la región de Guachucal, Carlosama, Ipiales y Puerres, de origen lacustre, está formado por areniscas tobáceas de grano grueso, areniscas arcillosas de grano fino, limolitas tobáceas con abundantes restos vegetales y arcillolitas blancas laminadas con intercalaciones de diatomita. (Arango, J.L., y Ponce, A., 1982). En principio, considero que esta unidad puede tener acuíferos con permeabilidad primaria.

La formación Esmita -del Mioceno Superior-, plegada, ocupa el centro de la depresión Cauca-Patía, entre las dos cordilleras al norte del río Juanambú. En la base tiene calizas; en medio areniscas de grano medio a grueso en bancos masivos o gruesos con delgadas intercalaciones de otras rocas y en la cima, conglomerados polimícticos y areniscas. Su espesor promedio alcanza los 3.000 m (París, O. y Marín, P., 1979). Por su litología y edad puede ser un acuífero de gran interés en el norte de la cuenca. En las vecindades de El Bordo hay cinco manantiales que brotan de las areniscas de la formación Esmita, con un caudal conjunto de 3 lps, agua ácida, C02 libre y algo de H25. (Diezemann, W., 1956). La población de Patía se abastece en un pozo que capta esta formación, de 76 m de profundidad, 8” de diámetro, 15.14 lps de caudal, 0.8 lps/m de capacidad específica y 130 m2/d de transmisividad. (Angel, C.E., 1991).

La formación Mosquera -del Eoceno Medio a Mioceno Inferior- aflora en angostos cinturones plegados del lado oriental de la fosa del Patía al norte del río Juanambú. Consta de conglomerados y areniscas de grano grueso, blancas, en bancos gruesos, con numerosas intercalaciones de limolitas grises y algunos mantos lenticulares de carbón. El espesor promedio de la formación es de unos 200 m. (París, O., y Marín, P., 1979). Por su constitución litológica puede tener acuíferos con permeabilidad secundaria.

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