EL PÁRAMO DE GUERRERO Situación
De acuerdo con su situación el Páramo de Guerrero se halla en la cordillera Oriental, bordeando el margen occidental de la Sabana de Bogotá y sirviendo de umbral entre esta Sabana, el Valle de Ubaté y la Vertiente del Magdalena (figura 2).
EL PÁRAMO DE GUERRERO Situación
De acuerdo con su situación el Páramo de Guerrero se halla en la cordillera Oriental, bordeando el margen occidental de la Sabana de Bogotá y sirviendo de umbral entre esta Sabana, el Valle de Ubaté y la Vertiente del Magdalena (figura 2).
El área ocupada por el Páramo de Guerrero-Guargua, comprende una franja de montaña tropical ubicado sobre el corte de los 74° 10' W.G. y los 5° 15' L.N. y comprendido por las siguientes coordenadas planas referidas a Bogotá.
| Oriente: | Y =1'015.000 |
| Occidente: | Y =1'000.000 |
| Norte: | X = 1'075.000 |
| Sur: | X = 1'050.000 |
Este páramo constituye uno de los mayores ensanchamientos y elevaciones del Eje Occidental de la Cordillera Oriental, a la latitud del Altiplano de Bogotá-Ubaté. Altimétricamente comprende una amplitud delimitada entre los 3.000 y los 3.900 metros sobre el nivel del mar.
Respecto a su situación con otros elementos y factores ambientales, se encuentran estrechos vínculos con la circulación Valle-montaña del Río Magdalena fijada por Trojer (1954) y la microcirculación Sabana de Bogotá y Ubaté Páramo de Guerrero.
El Páramo de Guerrero se sitúa como un contrafuerte que delimita el Valle del Magdalena en su margen Oriental; por esta razón, Guerrero participa de la dinámica ambiental generada por el Valle. Movimientos de vientos, nubosidad y precipitación con ritmo diurno (24 horas), crean unas condiciones de mayor precipitación y humedad en el margen Occidental del Páramo.
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| Figura 2. -Localización del Páramo de Guerrero |
Con una extensión más reducida, la Sabana de Bogotá se convierte en una elevada superficie de calentamiento y evaporación, provocando una circulación menor tipo Valle-Montaña. La Sabana no alcanza a modificar la acción de los elementos climáticos de la Masa Ecuatorial Orinocense, los cuales se evidencian con alguna intensidad en el páramo estudiado.
Ciertas formas de circulación muy locales alcanzan a fluir en los ambientes de altura. Se trata de la circulación bastante modificada entre la parte sur del Valle de Ubaté y el Páramo de Guerrero a través del Valle del Río El Hato v la Quebrada El Salitre. El mismo fenómeno fue observado entre el Valle del Subachoque-La Pradera y el SW del Páramo.
En síntesis, el Páramo de Guerrero es un páramo interandino, relacionado con elementos ambientales externos como la dinámica del Valle del Magdalena por el NW, la Sabana de Bogotá por el SE, el Valle del Ubaté por el NE, el Valle de Subachoque por el SE y fenómenos de dinámica tropical: Masa Ecuatorial del Norte, Masa Ecuatorial Atlántica y Masa Ecuatorial Continental.
Internamente, se establecen diversos factores que modifican el comportamiento de los elementos ambientales. La disposición de los ejes cordilleranos, la distribución de los valles longitudinales y transversales, el entalle de los avenamientos y el emplazamiento de lagunas glaciares y turberas extensas, son algunos de estos factores ambientales particulares. Los elementos meso-ambientales hallados en el área de investigación fueron los siguientes:
Valles tectónicos longitudinales del Río Frío-Saltre-El Hato.-Situados sobre fallamientos longitudinales, han sido modelados por la acción glaciar y sobre ellos se han volcado materiales morrénicos que los obstruyen parcialmente en los frentes y fondo de dichos valles. Estos valles, de modelado y acumulación glaciar, probablemente estuvieron cubiertos, de bosques, antes de la intervención humana. Su altura oscila entre los 3.000 y los 3.500 metros y climáticamente permiten una modificación de los meteoros v la ocurrencia de heladas en forma más frecuente.
Ventanas morfológicas sobre los ejes longitudinales.-Son depresiones del relieve en las márgenes del páramo con el valle del Magdalena la Sabana de Bogotá. A través de estas ventanas se establece un mayo contacto con los elementos ambientales y bióticos de aquellas regione circundantes. A través de ellas circulan vientos, nubosidad, precipitación, calor de condensación y otros elementos anexos, con flujos más reiterados y veloces a los que suceden en otros sectores del páramo.
Para un estudio sistemático de estas ventanas ambientales se pueden catalogar en dos conjuntos: a) Ventanas en exposición a corrientes de aire frío y seco, donde predominan especies del páramo y superpáramo. b) Ventanas de ladera encajonada con exposición a meteoros cálidos ascendentes, produciendo ambientes de bosque andino y sub-páramo. A través de ellas se establece el efecto de chimenea entre los altos valles de la vertiente y los valles glaciares longitudinales al interior del páramo.
Mesoambientes de turbera y laguna. -Corresponden a depresiones en la geomorfología glacial, ocupados por agua de deshielo y precipitación, que cían lugar a lagunas de alta montaña tropical. Es característico encontrar una lámina de agua interdigitada por franjas discontinuas o no, de vegetación higrófila en distintas fases de colonización. Las turberas y lagunas son ambientes propios que permiten el desarrollo de muchas formas vivas propias (islas biogeográficas acuátiles).
El relieve
Las formas del relieve que dominan las alturas tropicales andinas han sido creadas por el tectonismo, la orogénesis y las diversas formas de modelado glacial pleistocénico. Son áreas de estructuras elevadas, con fuerte dinámica del relieve. Como elemento ambiental, cada unidad del relieve (valle glacial, morrena, turbera, plano cepillado, etc.) condiciona y define los aspectos micro y mesoambientales de los ecosistemas de la Alta Montaña Tropical. En el Páramo de Guerrero, cada unidad del relieve tiene un significado ecológico, de acuerdo a la manera como distribuyen desigualmente las precipitaciones, nubosidad, niebla, temperaturas, desarrollo del sucio, circulación superficial y en profundidad del agua, etc., procesos que modifican las condiciones ambientales y diferencian las unidades del paisaje.
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| Figura 3.-Esquema interpretativo de la acción glacial durante las últimas fases cuaternarias en Laguna Verde (Páramo de Guerrero) |
El relieve en Guerrero está dominado por el Anticlinal de Zipaquirá, el Sinclinal de Río Frío, el Sinclinal del Neusa, el Sinclinal de Carupa, la Ceja del Páramo, y el Anticlinal de Carupa. Sobre estas unidades es tructurales, se ubican valles glaciales, pedregales, cuchillas enhiestas, áreas de turberas y pantanos, planos de cepillado glacial, valles morrénicos v valles con acumulaciones fluvioglaciales. De acuerdo a su ubicación, disposición v sus dimensiones, cada elemento del relieve particulariza al páramo en una gama abundante de formas del relieve, con sus connotaciones ambientales propias.
La energía
Según la cantidad de energía recibida en la franja inter-tropical, es preciso caracterizar desde los procesos atmosféricos, bióticos y edáficos, hasta la gama de procesos fisicoquímicos tropicales. La abundante cantidad de energía recibida en las bajas latitudes, acelera y sostiene el amplio espectro de procesos formativos y degradativos en los niveles ambientales y bióticos.
La energía es el origen de toda actividad, transforma a la materia, y la vida misma existe porque obtiene y pierde energía (Sutton et al., 1977).
En nuestros páramos, el flujo de la energía está condicionada en buena medida por el comportamiento de la nubosidad y la neblina, las cuales se originan en estas alturas como producto de un segundo nivel de condensación en las vertientes de los andes tropicales. Además, la fluidez de la energía está determinada también por la cantidad de humedad ambiental, la humedad del suelo, la acumulación superficial de la precipitación, la acción del viento y en general, por la composición de la atmósfera, que en las alturas tropicales se adelgaza y torna inestable, permitiendo una mayor recepción de radiación ultravioleta.
La no ocurrencia de la condensación a una misma altitud a su vez establece diferencias en el ritmo e intensidad de las precipitaciones. A su vez, el relieve fija las diferencias de los anteriores fenómenos, tanto a barlovento como a sotavento en nuestros páramos.
La radiación e irradiación varía de un páramo o ladera seca a uno de ladera húmeda. El calor de condensación es mayor en una vertiente húmeda que en una seca. La oscilación térmica diaria es más amplia en un ambiente seco de altura que en uno húmedo y, por lo tanto, crea condiciones favorables para la presencia e intensidad de las heladas.
La necesidad de determinar el flujo de la energía en nuestros ecosistemas de altura, radica en obtener un nivel cercano de comprensión de la productividad de estos biomas y de su evolución y permanencia, entendiendo que la biosfera es una máquina energética (Mejía, 1981). Las montañas se pueden definir como sistemas atravesados por poderosas fuerzas energéticas que se mantienen en un nivel de entropía mínimo (Bonn, 1973). Las altas estructuras montañosas andinas con relieve muy escarpado y agreste, de pendientes elevadas y en general, fuerte dinámica del relieve; permiten desarrollar procesos energéticos mediante los cuales la energía cinética se transforma en calórica, donde la entropía constituye una medida de la energía aprovechable en cualquier proceso.
Finalmente, el viento es elemento energético importante en las alturas tropicales, pues provoca variaciones térmicas fundamentales, favorecidas por la aceleración de su circulación y por sus características, ya sea un viento ascendente o descendente, desecarte o humectante, cálido o frío, fuerte o débil, etc.; lo cual puede catalogarse como las modificaciones ambientales y bióticos de la energía eólica en las alturas.
Clima
Es considerado como un balance energético atmosférico (Mejía, 1981). El resultado de ésta acción energética en los páramos, permite describir algunos parámetros climáticos, de acuerdo al comportamiento de los elementos del clima.
La periodicidad anual de las precipitaciones establece una época húmeda complementada de una seca (bimodalidad), para los páramos expuestos a las masas de nubes y vientos de procedencia oriental. En cambio, para el páramo interandino y mixto, existe dos épocas húmedas y dos épocas secas (tetramodalidad), influidas por la posición cenital a lo largo del año.
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| Figura 4. -Climagrama del Páramo de Guerrero |
Este comportamiento se particulariza progresivamente al precisar los caracteres meso y microclimáticos, en los cuales son más precisas las variaciones locales, llegándose a encontrar equivalencias entre el invierno para las latitudes medias y la noche del páramo, de acuerdo a Monasterio (1981).
La evolución de la vida en las montañas tropicales obedece en buena medida a los procesos de diferenciación biológica producida por los cambios climáticos en épocas pasadas y recientes. De acuerdo con Van der Hammen (1979), las épocas de intenso frío en los andes (glaciaciones) hicieron descender y comprimir los límites de los bosques y el páramo sobre nuestras vertientes, alcanzando este íntimo la cota de 2.000 m.s.n.m., según el diagrama de polen de Pedro Palo.
A las condiciones criógenas establecidas en las altas montañas correspondieron eventos de sequía, frío, viento, humedad, aridez, conjugados de manera diversa según los factores locales y las fases de glaciación e interglaciación. El conocimiento de las condiciones paleoclimáticas y la confirmación de las condiciones del presente, son elementos claves para interpretar y explicar rasgos morfoclimáticos, como también las fases de ocupación y evolución de la biota v del páramo.
En las altas montañas tropicales, los ritmos climáticos se establecen Por la translación de la tierra, lo cual determina un ciclo anual de lluvias y sequías, pero dado que la longitud del día fluctúa muy poco y se da un sensible equilibrio de la temperatura a través del año; en el parado lo que predomina es un régimen climático diario (24 horas) según Mejía (1982). 2 El régimen diario está fundamentalmente determinado por las variaciones de temperatura a través del proceso de calentamiento y enfriamiento durante el lapso de las 24 horas (figura 5). En el trópico, donde la temperatura es aproximadamente constante, se rompe la relación entre temperatura y precipitación (ombrotermia) pudiéndose establecer mejor la precipitación y la evapotranspiración para conocer c' balance hídrico.
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| Figura 5. -Comportamiento térmico diurno durante la temporada seca en el Páramo de Guerrero (3.650 m., 23-II-1979) |
Dadas la ubicación de nuestras montañas sobre las franjas ecuatorial-tropicales, las lluvias pueden ser ciclónicas, orográficas y por convección. De acuerdo con la disposición de los ejes montañosos, se establece una diferenciación en cuanto al volumen de precipitación recibida. En el Páramo de Guerrero, las vertientes inferiores son mucho más secas (561.9 mm.), mientras que las laderas exteriores alcanzan valores muy superiores (1908.6 mm.). Sin embargo, fenómenos de ubicación altimétrica y geográfica, explican parcialmente estas diferencias (cuadro I).
Cuadro I
Estaciones Meteorológicas y Registros de Precipitación
(Páramo de Guerrero)
| Estación | Ubicación | Elevación m.s.n.m. | Años Observ. | Presipitación Mensual en m.m. | Total anual en m.m. | |||||||||||
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | |||||
| Guargua | Lon. 73º56'29"W Lat. 5º11'03"N | 2950 | 1971 | 19.5 | 3.5 | 87.9 | 92.8 | 43.8 | 33.3 | 35.6 | 55.9 | 52.7 | 62.7 | 85.3 | 10.7 | 561.9 |
| Pantano Redondo | Lon.74º02' W Lat. 5º02' | 3000 | 58.3 | 6.5 | 114.2 | 140.1 | 137.8 | 171.7 | 83.3 | 108.9 | 63.2 | 211.5 | 141.3 | 15.8 | 1152.6 | |
| Cogua | 1954-58 | 36.8 | 47.4 | 88.3 | 109.8 | 123.8 | 101.6 | 88.1 | 75.0 | 66.8 | 186.4 | 130.1 | 68.1 | 1122.2 | ||
| Río Salitre | Lon. 74º00'24"W Lat. 5º10'49"N | 3140 | 1970-77 | 34.9 | 49.6 | 75.3 | 106.6 | 88.5 | 69.0 | 64.0 | 60.0 | 91.0 | 105.4 | 101.2 | 61.1 | 906.6 |
| Neusa | Lon. 73º58'28"W Lat. 5º08'30"N | 3100 | 1970-77 | 41.6 | 62.3 | 74.8 | 123.7 | 102.3 | 96.2 | 74.6 | 69.7 | 115.7 | 126.3 | 105.5 | 64.0 | 1056.7 |
| Venta Larga | Lon. 74º03' W Lat. 5º04'N | 3075 | 1970-72 | 76.7 | 70.2 | 93.3 | 165.8 | 161.3 | 95.0 | 71.2 | 77.7 | 82.7 | 105.0 | 120.1 | 51.7 | 1180.7 |
| Hato 3 | Lon. 73º57'11"W Lat. 3º15'28"N | 3398 | 1973-77 | 24.8 | 68.2 | 96.6 | 127.2 | 99.6 | 73.4 | 64.8 | 72.2 | 138.4 | 138.8 | 166.2 | 83.0 | 1153.2 |
| Hato 4 | Lon. 73º57'56" W Lat. 5º13'06"N | 3465 | 1973-77 | 37.6 | 69.8 | 105.8 | 143.4 | 115.0 | 95.8 | 89.2 | 90.4 | 160.0 | 137.4 | 174.4 | 95.6 | 1314.4 |
| Hato 5 | Lon. 73º57'11"W Lat. 5º13'06"N | 3360 | 1973-77 | 48.6 | 90.4 | 177.0 | 230.2 | 161.4 | 174.8 | 130.6 | 150.0 | 198.6 | 224.6 | 201.2 | 121.2 | 1908.6 |
| Hato 6 | Lon. 73º56'29"W Lat.5º14'56" | 3105 | 1973-77 | 30.6 | 65.4 | 104.6 | 149.2 | 128.0 | 97.4 | 79.8 | 89.0 | 137.8 | 158.0 | 142.2 | 103.6 | 1285.6 |
| Hato 7 | Lon. 73º55'23"W Lat. 5º14'56"N | 3271 | 1973-77 | 25.4 | 61.2 | 102.8 | 142.4 | 109.4 | 110.8 | 86.8 | 86.2 | 156.0 | 147.4 | 164.1 | 77.6 | 1270.1 |
| Los Pinos | Lon. 74º02'03"W Lat. 5º14'19"N | 3477 | 1973 | 14.0 | 23.0 | 93.0 | 68.0 | 43.0 | 76.0 | 15.0 | 57.0 | 178.0 | 136.0 | 222.0 | 160.0 | 1025.0 |
De manera similar las temperaturas fluctúan mucho más dentro de los valles al interior del páramo. Sobre estas depresiones el aire frío con mayor densidad ocupa el fondo de los valles durante la noche y con más intensidad en el transcurso de la época seca, provocando heladas fuertes sobre estas depresiones a causa de la inversión de temperatura
Suelo
Los suelos del páramo y subpáramo han evolucionado bajo complejos procesos ambientales. Diversas variaciones térmicas en las glaciaciones e interglaciaciones y aún en los períodos interglaciares, modificaron fundamentalmente la génesis de los suelos en las altas montañas tropicales. En las áreas cubiertas por los hielos, desaparecía como producto de abrasión glaciar. En las zonas próximas no cubiertas por el hielo, se desarrollaron suelos bajo coberturas vegetales alternas de bosques y páramos. Muchos de estos suelos fueron sepultados por los materiales transportados por los glaciares o por la dinámica fluvioglaciar.
Un elemento importante en su formación lo constituye las cenizas provenientes de las erupciones volcánicas en la Cordillera Central. Otros materiales provienen de la meteorización de los sedimentos marinos y epicontinentales del cretáceo, acompañados por coberturas de materíales glaciares (morrenas, till) materiales coluviales producto de la deglaciación, acumulaciones aluviales y diluviales y acumulaciones paludales. Puede comprenderse, que la evolución de los suelos del páramo depende en parte de las características del sustrato, ya sea una compacta roca o una acumulación cíe detritus con diferentes grados de alteración. En las regiones tropicales de alta montaña, las bajas temperaturas provocan una baja meteorización del material parental y por tanto un desarrollo desigual del perfil. A su vez generan una lenta acción microorgánica y una baja mineralización de la materia orgánica. El perfil resultante, presenta un horizonte A bastante desarrollado que puede pasar de un metro; un horizonte B ausente o muy incipiente y un horizonte C diverso. Malagón (1982), y Stürm y Rangel (1985) han encontrado suelos con perfiles AC y excepcionales e incipientes horizontes B.
El pH generalmente es alto, fluctuando entre 3.5 y 6.0 lo que determina unos suelos con rango de ácidos a fuertemente ácidos. El color oscuro del horizonte A juega un papel térmico importante, según Saenz (1966) los suelos negros y rojos absorben mejor la radiación solar que los claros, con diferencias que pueden ser de hasta 6 °C a 10 cm. de profundidad. A su vez, los suelos saturados son más fríos que los no saturados.
Estas condiciones anotadas v otros factores ambientales hacen del suelo un sistema microambiental complejo, que se particulariza para cada páramo y aún para cada forma del relieve. Los suelos de turbera crean una desproporción en sus horizontes; los de antiguos espacios con bosque, están hoy restringidos en su desarrollo v tienden a disminuir su fertilidad. Los suelos de ladera, con cobertura de gramíneas, son más delgados v lavados por acción de la escorrentía. Los suelos de las crestas anticlinales son muy incipientes, delgados y pobres, mientras que en las depresiones tectónicas v sinclinales, existen suelos húmedos más desarrollados v con mayor concentración de nutrientes.
En el Páramo de Guerrero, existe toda una gama de suelos naturales e intervenidos. En el Valle del Río Guandoque, se encuentran suelos sepultados bajo una capa de till. La profundidad efectiva varía bastante. En las partes altas esto no supera los 35 cm. v el sistema radical se extiende horizontalmente en procura de una mayor área de humedad y aprovisionamiento de nutrientes.
Una muestra de la acidez, humedad y textura, se puede observar en el cuadro 11. La acidez promedia es de 4.6; con bajos contenidos de fósforo, nitrógeno y saturación de bases y alta concentración de carbono, principalmente en el horizonte A. Según Cortés (1982), los suelos de páramo son poco evolucionados, ricos en materia orgánica, generalmente desaturados y varían de superficiales a profundos (Humitropets, Dystrandepts, Cryumbrepts e Histosoles). Estas zonas son altamente susceptibles de deterioro. Hay áreas erosionadas y afloramientos rocosos.
No podemos referir el suelo sin tomar en cuenta la vida. Los espacios de la montaña andina habilitadas para el desarrollo de la vida, comenzaron a colonizarse de especies neotropicales, holárticas y australoantárticas, las cuales fueron originando suelos de altura cada vez más evolucionados. La diversidad del sustrato, la variedad de formas del relieve, las fluctuaciones ambientales acompañadas de cambios vegetacionales. las condiciones climáticas actuales y el uso antrópico, explican en buena parte la génesis, evolución y estado actual de los suelos del páramo.
CUADRO II
ANÁLISIS DE ACIDEZ, HUMEDAD Y TEXTURA
| Muestra | pH | Humedad % | Arenas tot. % | Limo % | Arcilla % | Texturas por Boyoncos |
| R. Batán | 4.8 | 3.07 | 30 | 30 | 40 | Franco arcilloso |
| Salitre Medio | 5.2 | 5.95 | 74 | 20 | 6 | Franco arenoso |
| Salitre Alto | 4.8 | 1.67 | 78 | 12 | 10 | Franco arenoso |
| R. Guandoque | 4.6 | 2.01 | 36 | 26 | 38 | Franco arcilloso |
| R. Frío | 4.0 | 2.55 | 44 | 40 | 16 | Franco |
| Anticlinal L. Verde | 5.0 | 6.08 | 72 | 20 | 8 | Franco arenoso |
| Guargua | 4.3 | 7.32 | 64 | 26 | 10 | Franco arenoso |
Ciclos biogeoquímicos
La interrelación entre los elementos orgánicos e inorgánicos tienen diversas formas de expresión. Sin embargo, los ciclos biogeoquímicos permiten entender la forma como los elementos químicos se incorporan a la vida a través de ciclos dinámicos más amplios, como el del agua, el suelo y los procesos biológicos. Dadas las condiciones energéticas de las altas montañas tropicales, con una atmósfera enrarecida, alta incidencia de energía radiante, importante presencia de energía eólica y alta energía potencial; los ciclos adquieren una dinámica especial en los páramos.
De manera general se considera que los ciclos biogeoquímicos sufren fases de retardo o aceleración a través de los procesos vitales. Las bajas temperaturas no son el único elemento a tener en cuenta para predecir los comportamientos de los elementos bióticos o abióticos. La temperatura como un parámetro del calor, no es sino una referencia circunstancial a toda la energía que de manera permanente atraviesa los páramos. Las temperaturas no son siempre tan bajas. El ciclo diario dominante en el trópico, hace que la temperatura alcance registros de 55 °C bajo insolación directa hacia el medio día v registros de -3 °C durante las horas de la madrugada. La cantidad de energía circulante es alta aunque con ritmos y secuencias muy rápidas y cambiantes (figura 5).
Algunos elementos gaseosos adquieren una máxima dinámica de acuerdo a las fuentes energéticas expuestas, soportando aceleración en su fase gaseosa y retardo en su fase orgánica. El CO2 fotosintetizado por ¡as plantas se acumula en gruesas capas de turba y humus por causa de la lenta eutrofización. Algo similar sucede con el nitrógeno que se acumula en los suelos.
Ciclos sedimentarios como el del fósforo requieren de otras condiciones, principalmente de su existencia en el subsuelo. En el Páramo de Guerrero su presencia es casi nula en suelos desarrollados sobre areniscas marinas y aparece formando fosfatos en los conjuntos de arcillas. Pero su desaparición por lavado provoca condiciones de inestabilidad y limitaciones en la estructura de moléculas genéticas y moléculas productoras de energía.
Los elementos de fase gaseosa v sólida se incorporan al ciclo del agua, el cual es lento (en condiciones no alteradas) para las zonas de altura. Las precipitaciones son estacionales y poco abundantes (900 milímetros/año, promedio) en nuestro caso. Algunos meteoros como las granizadas y la escarcha tienen un carácter esporádico. La niebla es más frecuente y presenta un ritmo diario y un ciclo estacional. Durante el día es frecuente al final de la tarde Y durante algunas horas de la noche. A través del año, disminuye durante la estación seca y se incrementa la estación de lluvias.
El ciclo del agua es lento en las alturas. Fluye a través de musgos y materia vegetal muerta, dando la apariencia de fuentes abundantes y permanentes. Pero el páramo no es una zona productora de agua; son más bien las condiciones de circulación las que determinan su presencia. La acumulación en las capas de materia orgánica y en les suelos, provoca la saturación de los espacios porosos y por lo tanto, no permite la culminación de los ciclos biogeoquímicos de una manera acelerada, retardando las fases de retorno a gas o mineral, según su naturaleza. La importancia de los ciclos biogeoquímicos reside en su conexión con los procesos fisiológicos y morfológicos de las diversas formas vivas.
La vida como elemento ambiental
Dentro de los elementos del ambiente acá considerados, la vida representa el elemento más interesante por su posición y dinámica. Lo inorgánico se integra como el ambiente externo a la vida. En él están presentes los ambientes del pasado y del presente. Las fases de evolución de la vida (vegetal y animal conjuntamente) han incorporado estos ambientes y la diversidad biológica puede representar la gama de respuestas adaptativas exigidas. Además hay vida en los más variados y diversos ambientes que hoy existen. Ella no existe sola. Su presencia colectiva asociada o no, establece un nexo en cuanto biomasa constitutiva del ambiente. La vida contiene los ambientes del pasado, responde a los del presente y se convierte en un elemento de dicho ambiente, al cual modifica con su acción.
Cada ser vivo, individual, es un componente imprescindible de separar de un complejo organismo-ambiente, que consta de él mismo, de otros miembros de su especie, de otras formas de organismos y de los factores fisicoquímicos del ambiente abiótico. Los seres vivos han construido rocas que hoy cubren la superficie de la tierra; han construido su hábitat como adaptación y aclimatación al ambiente.
Nuestras sabanas y páramos, ubicados a tantas distancias altimétricas, poseen plantas similares. El bosque de vertiente alcanza el páramo con modificaciones adaptativas que le dan su propia fisonomía: achaparramiento, humedad, luminosidad, cambios morfológicos y fisiológicos, distribución irregular.
Los frailejonales y pajonales del páramo se convierten en el dosel superior dominante, conservando su propio microclima donde crecen un sinnúmero de plantas menos adaptadas al ambiente externo riguroso. Desde el punto de vista biogeográfico, el Páramo de Guerrero, presenta una distribución de las formas vivas de acuerdo con las características del relieve, la altitud y las formas de circulación atmosférica regional y local.
Bosques de galería de altura.-Los valles longitudinales, producto de la disposición de los ejes cordilleranos constituyen espacios particulares por el desarrollo de la vida. Poseen hábitat diversos que van desde lagunas y turberas en los fondos del valle hasta laderas expuestas o abrigadas a la incidencia de las masas de nubes y vientos. Sobresalen los valles longitudinales del Río Frío, Río Salitre, Río El Hato, un sinclinal alargado que recibió modelado y acumulación glacial. Hoy poseen vegetación de páramo, pero debieron estar cubiertos en parte por bosques de Encenillo ( Weinmannia sp), Raque ( Vallea Stipularis), Palo Rojo ( Polylepis sp), Uvo de Monte ( Cavendishia sp), Sietecueros ( Tibouchina lepidota), Yuco ( Oreopanax sp), Canelo de Páramo ( Draimys granadensis), Tuno ( Miconia sp) y Rodamontes ( Escallonia myrtilloides) entre otros, los cuales se encuentran en laderas empinadas o a lo largo de los cauces de agua.
Sobre el fondo del Valle Alto y a lo largo de los entalles del drenaje que desciende de las altas crestas, se extiende una franja angosta de bosque, la que se va reduciendo en tamaño específicamente, a medida que aumenta la altura. Es el Bosque de Galería de Altura, el cual se identifica como un ambiente de bosque húmedo, se introduce en el ambiente ecuatorial de arbustos enanizados del subpáramo y penetra dentro del rosetal-pajonal del páramo propiamente dicho. Este ascenso de algunos elementos del bosque crea un contacto asecuencial, dando lugar a enclaves del bosque alto andino dentro del páramo. De acuerdo con el trabajo de Haffer (1979) y Domínguez (1979), estos bosques ralos de carácter longitudinal, rodeados de sabanas de gramíneas, han servido de posibles refugios y aún de rutas de contacto genético entre áreas, provocando la dispersión de especies. Los bosques de altura, fluctuaron tantas veces bajo las condiciones ambientales glaciales, constituyen un importante tema de investigación para la colonización del páramo, tanto en lo referente a las especies neotropicales como extratropicales.
El bosque de galería de altura, crea condiciones de contacto vertical y horizontal entre los biomas, razón por la cual se convierten en ejes biológicos de gran interés. Este bosque evoluciona en las alturas hacia matorrales arbustivos longitudinales de aparente homogeneidad, en donde al parecer se establecen refugios para formas vivas que visitan temporalmente estos parajes, y residencia permanente para otras especies que lo han escogido como su hábitat. Dada su dominante disposición vertical, estos bosques de galería de altura, se convierten en rutas ambientales muy, favorables, las cuales se amplían o reducen de acuerdo a las temporadas benévolas o rigurosas, como fue observado en las aves que anidan en los árboles v arbustos, las cuales no están presentes en las temporadas más drásticas en el Páramo de Guerrero.
Ventanas ambientales
De acuerdo con la disposición de los ejes principales de la cordillera y a las formas de relieve, se encontraron en el Páramo de Guerrero una serie de depresiones morfológicas, producto del modelado glacial de una parte, y coincidentes con los valles longitudinales y transversales de los ríos que nacen en el páramo, por la otra (figura 6).
Estas depresiones denominadas ventanas ambientales juegan un importante papel biogeográfico, ya que condicionan la distribución de la vida en los páramos y sirven como espacios de contacto con los elementos ambientales que se generan en los espacios circundantes. A través de ellas circulan los vientos, la nubosidad, las precipitaciones, el calor de condensación y otros elementos anexos, con velocidades y ritmos diferentes a los que se suceden en otros lugares del páramo...
Estas ventanas desempeñan un papel microambiental importante en los páramos; por sus características se puede agrupar en dos conjuntos:
a) Ventanas de exposición a corrientes descendentes de aire frío y seco, produciendo un ambiente drástico y de mucho rigor, en el cual pueden prosperar especies del superpáramo. Constituyen enclaves criógenos del superpáramo, dentro de los rasgos ambientales del subpáramo y del páramo.
b) Ventanas ambientales encajonadas, con exposición a meteoros cálidos ascendentes produciendo ambientes de bosque andino, con alta humedad relativa, temperaturas más benignas y vientos cálidos, dando lugar a enclaves térmicos con características de bosque dentro de los espacios ambientales del subpáramo y el páramo propiamente dicho.
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| Figura 6.-Ventanas ambientales |
Las ventanas ambientales en las alturas son los espacios geográficos de mayor ocupación biológica. Se definen en el relieve por cañones altos de empinadas paredes laterales o por valles tectónicos ensanchados y profundizados por la acción de los hielos v en los entalles del avenamiento. A través de ellas, se siente el efecto de chimenea entre los valles altos de los ríos de la vertiente y los valles glaciares longitudinales al interior del páramo.
Bajo estas condiciones de exposición, coexisten en cortas distancias ambientes muy diferentes. Las ventanas refrigeradas permiten la presencia de elementos del superpáramo como Draba sp y Lupinus alopecuroides, generalmente encontrados por encima de los 3.900 m.s.n.m. La distribución de la vida dentro de la propia ventana no es homogénea. En espacios muy cercanos coexisten diferentes tipos de vegetación. En el fondo del Valle predominan los elementos del bosque, los cuales se continúan en el páramo como bosque de galería de altura. Sobre los taludes enhiestos, se encuentran arbustos, rosetas y un poco más arriba, elementos del páramo y el subpáramo ocupando nicho de protección o de exposición.
Ambientes de turberas y lagunas.-En las partes altas de las montañas, donde los glaciares dieron lugar a depresiones propias de la morfología glacial, se formaron lagunas de alta montaña, donde se acumuló agua de deshielo o precipitada. En Guerrero, algunos alcanzaron áreas considerables con un kilómetro de largo y 350 metros de ancho. Paulatinamente han ido siendo colonizadas por musgos ( Sphagnum), gramíneas típicas, chusque ( Swallenochloa), plantas almohadilladas ( Distichia) y arbustos enanos ( Senecio).
Como producto de esta colonización, aparecen asociaciones vegetales complejas, conformadas por especies oriundas de ambientes acuáticos y terrestres, de la región holártica y austral-antártica, de medios tropicales y subtropicales, cuyas especies sobreviven en forma insular o perduran como especimenes endémicos. En las turberas tienen estación transitoria las especies migratorias, y se refugian incluso especies de los bosques arbustivos circundantes, cuando éstos desaparecen.
Las turberas s, lagunas constituyen microambientes especiales. En el suelo blando y húmedo, formado por vegetación en descomposición, crecen formaciones higrófilas que varían de acuerdo a la proximidad de las masas de agua, al carácter- inundable de las turberas en época de precipitación y al proceso en que se encuentra la colonización de dichos espacios por las sucesiones vegetales incidentes.
El conocimiento cíe estas islas biogeográficas, con una rica y variada composición de especies, es algo que aún está por estudiarse. Su productividad acuática y semi-acuática es importantísima. Durante un somero rastreo a algunos de estos ecosistemas, encontramos numerosos ejemplares de batracios ( Hyla labialis y Colostethus subpunctatus). Además una salamandra de pigmentación oscura ( Bolitoglossa adspersa) y un reptil casi exclusivo de las turberas ( Anadia Bogotensis), conocido localmente como «Charchala» y confusamente identificado como salamandra, por algunos campesinos.
La vegetación de turbera es hidrofítica, 3 pero de acuerdo a las masas de agua permanente (lagunas), o a las lagunas en proceso de desecación (turberas) y a la estacionalidad pluvial, se hace necesario precisar estos términos, que se particularizan de acuerdo al ambiente paramero.
Una característica encontrada en dicha vegetación, es el no hallarse totalmente sumergida y arraigada en el fondo de estas aguas someras, constituidas en pantanos o en lagos de escaso fondo o en riveras amplias inundadas durante las temporadas pluviales, lo cual según Dugand (1973), puede establecerse como una vegetación helofítica (del griego «Helos», pantano), la que sólo es acuátil parcialmente.
La vegetación de estas turberas y pantanos ácidos y fríos, se puede clasificar como Oxyhidrophitia (aguas de reacción ácida) y Cryophitia (aguas muy frías). Esta terminología permite diferenciar formas vivas de estos ambientes hídricos de altura, yendo desde las lagunas propiamente dichas y pasando por los pantanos permanentes o estacionales v las turberas en desecación, hasta la alta franja transicional, inundable únicamente durante los períodos lluviosos, denominados por Dugand (1973), como residencias alternativamente secas y húmedas. Estos microambientes crean condiciones de insularidad para cierta vegetación paramuna.
En síntesis, al hablar del páramo andino, debemos referirnos a los espacios de las altas montañas neotropicales y más específicamente ecuatoriales. El páramo existe como una banda de vegetación discontinua, por encima de la última franja del bosque andino. Al culminar la última glaciación, aquel espacio quedó fragmentado en una serie de islas de alta montaña, algunos de los cuales, llegan a tener considerable extensión y continuidad, como sucede en la cordillera central y en parte de la cordillera oriental de Colombia.
La significación del vocablo páramo ha sufrido una serie de modificaciones, procurando adecuar la voz castellana al complejo concepto, que debe contener- y significar la diversidad ambiental v biótica de los ecosistemas neotropicales de montaña. Indudablemente, a medida que aumenta la investigación geográfica, biológica, ecológica y socio-económica, el concepto va recibiendo una sustentación más sólida.
Los páramos se originaron en el Plioceno y desde entonces, se han ido conformando mediante una larga evolución geológica, climática v biológica, la cual está hoy bastante modificada por la acción antrópica. Sus condiciones ambientales están en buena parte determinadas por la posición que ocupan los páramos sobre los ejes cordilleranos andinos; esto permite clasificarlos de acuerdo a su ubicación geográfica y a su oposición frente a los principales meteoros tropicales y ecuatoriales.
Un estudio del ambiente de páramo, v en general de cualquier ambiente, debe abarcar la situación, el relieve, la energía, el clima, el suelo, los ciclos biogeoquímicos y la vida misma. Por ello la interdisciplinariedad y los estudios integrados, deben constituir una postura metodológica clave para el estudio biogeográfico de una región específica. En el Páramo de Guerrero, se determinaron algunos microambientes, los cuales se presentan como muestra, para iniciar trabajos de investigación en estos ecosistemas. Los Bosques de Galería de Altura, las Ventanas Ambientale, v las Turberas, Lagunas y Pantanos, constituyen estos ecosistemas referidos.
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Comunicación personal.
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Según Dugand (1973), la vegetación hidrofnica comprende en sentido lato todas las formas que viven en contacto necesario con el medio acuático, ya sea dulce o salado.
