COMUNIDADES VEGETALES EN REGIONES PARAMUNAS DEL ALTO ALTIPLANO CUNDIBOYACENSE

J. Orlando Rangel Ch.(1)

Petter Lowy C.(1)

Antoine M. Cleef (2)

La mayoría de la información compilada se basó en las contribuciones de Cleef, A.M. (1981), Cleef & Rangel (1984), Sturm & Rangel (1985), Sánchez & Rangel (1990), Rangel & Aguirre (1985), Rangel (1991) y Rangel & Sturm (1994).

PRESENTACION

En Colombia se denominan ambientes de alta montaña a los comprendidos entre 3.000 m y los límites de las nieves perpetuas. La historia evolutiva y el poblamiento de estos ambientes están muy ligadas a los procesos orogénicos asociados con el levantamiento de la parte norte de la cordillera de los Andes. La conexión norte-sur entre las dos Américas mediante el istmo de Panamá favoreció el paso de inmigrantes en sentido norte-sur y viceversa.

La composición florística de la vegetación que se establece cerca al límite superior de la región Andina en cualquiera de nuestras cordilleras depende claramente de la localidad geográfica y de la influencia de factores abióticos (clima, suelo, subsuelo, inclinación, exposición) y de factores biogeográficos (históricos) y antropogénicos; la relación conjunta de estos factores se manifiesta en un variado mosaico de fitocenosis y en consecuencia de ecosistemas.

En la región de la alta montaña (idealmente) se consideran dos zonas básicas, la franja altoandina que pertenece a la región de vida andina, entre 3.000 y 3.400 m y la región paramuna por encima de 3.500 hasta 4.600 ó 4.800 m.

La franja altoandina engloba las formaciones con vegetación arbórea del límite superior de la región Andina y los bosquecitos y matorrales de la zona de confluencia entre las dos zonas. Cleef (1981) con base en características del suelo, del clima y en los tipos de crecimiento de los elementos dominantes, propuso la división de la región paramuna en las franjas baja, media o páramo propiamente dicho y alta. En términos generales, la división comprende:

Subpáramo (páramo bajo): Franja que sigue a la ocupada por la vegetación arbórea de la región andina, sus límites altitudinales en la mayoría de las veces varían desde 3.200 hasta 3.600 m. Se caracteriza por el predominio de la vegetación arbustiva, con elementos florísticos de la familia Compositae. Franja que sigue a la ocupada por la vegetación arbórea de la región andina, sus límites altitudinales en la mayoría de las veces varían desde 3.200 hasta 3.600 m. Se caracteriza por el predominio de la vegetación arbustiva, con elementos florísticos de la familia Compositae.

Páramo propiamente dicho: Páramo de gramíneas, sus límites se extienden entre 3.200(3.600 m) hasta 4.100 m. En la vegetación dominan los pastizales y los frailejonales. Páramo de gramíneas, sus límites se extienden entre 3.200(3.600 m) hasta 4.100 m. En la vegetación dominan los pastizales y los frailejonales.

Superpáramo: Franja situada por encima de 4.100 m, llega hasta el límite inferior de las nieves perpetuas, se caracteriza por la discontinuidad de la vegetación y la apreciable superficie de suelo desnudo.: Franja situada por encima de 4.100 m, llega hasta el límite inferior de las nieves perpetuas, se caracteriza por la discontinuidad de la vegetación y la apreciable superficie de suelo desnudo.

El arreglo estructural o aspecto fisionómico de las comunidades vegetales varía a lo largo del gradiente altitudinal en la alta montaña, comprende desde bosques inclusive selvas pluriestratificadas, hasta comunidades rasantes en el límite con las nieves perpetuas. En la medida en que se incrementa la altitud, la complejidad estructural se reduce e igualmente disminuye la diversidad florística. En la franja altoandina, las comunidades incluyen selvas con dos estratos arbóreos y sotobosque denso, como las comunidades dominadas por Weinmannia rollotii y Weinmannia balbisiana en la cordillera Oriental. Bosques con elementos hasta de 20 m de altura, como los robledales de Quercus humboldtii en las tres cordilleras colombianas y las comunidades dominadas por Drimys granadensis. En la región paramuna se presenta un tipo de vegetación que rompe la armonía del paisaje, son los bosques con especies de Polylepis (Rosaceae) que crecen sobre derrubios y rocas en áreas con evidencia de la acción fluvioglaciar.

Matorrales: Vegetación arbustiva, con predominio de elementos leñosos. Se establecen desde el páramo bajo hasta el superpáramo; entre las comunidades más ampliamente distribuidas se encuentran, las de Hypericum laricifolium (cordilleras Central, Oriental y Occidental), de Pentacalia vernicosa (cordillera Oriental y Central) de Ageratina tinfolia (cordilleras Oriental y Central). Vegetación arbustiva, con predominio de elementos leñosos. Se establecen desde el páramo bajo hasta el superpáramo; entre las comunidades más ampliamente distribuidas se encuentran, las de Hypericum laricifolium (cordilleras Central, Oriental y Occidental), de Pentacalia vernicosa (cordillera Oriental y Central) de Ageratina tinfolia (cordilleras Oriental y Central).

Pajonales: Vegetación herbácea dominada por gramíneas en macollas. Se encuentran desde el páramo propiamente dicho hasta el superpáramo. Entre las comunidades mejor representadas en cuanto a área de distribución, figuran las de Calamagrostis effusa (cordilleras Central, Oriental y Occidental), de Calarnagrostis recta (cordillera Central) y de Agrostis tolucensis (cordillera Oriental).

Frailejonales: Vegetación con un estrato arbustivo emergente conformado por la rosetas de Espeletia. Se le registra desde el páramo bajo hasta los límites entre el superpáramo y las nieves perpetuas; preferentemente logran su mayor representatividad en el páramo propiamente dicho. En la cordillera Oriental colombiana hay una gama amplia de comunidades dominadas por especies de Espeletia, los más comunes son los frailejonales con Espeletia grandiflora, Espeletia lopezii y Espeletia phaneractis.

Prados: Vegetación con predominio del estrato rasante o en algunos casos con un estrato herbáceo pobre en cobertura. Dentro de esta categoría se pueden incluir los cojines o colchones de plantas que crecen sobre cubetas, lagunas y lagunetas como los tremedales de Plantago rigida (cordilleras Central, Oriental y Occidental), Azorella crenata (cordillera Central y Oriental), Distichia rnuscoides (cordillera Central y Oriental), y de Werneria humilis (cordillera Central y Oriental).

El arreglo sintaxonómico global de la vegetación paramuna de Colombia no se ha concluido; después de la contribución clásica de Cuatrecasas (1934), han aparecido aproximaciones regionales como la ordenación de la vegetación de sectores de la cordillera Central (Salamanca et al., 1991), del Macizo colombiano (Duque & Rangel, 1989). La vegetación paramuna de la Sierra Nevada de Santa Marta ha recibido tratamiento fitosociológico satisfactorio (Cleef& Rangel, 1984; Sturm & Rangel, 1985). Para la cordillera Oriental se cuenta con la contribución de Lozano & Schnetter (1976) para el páramo de Cruz Verde (Cundinamarca); Vargas & Zuluaga (1985) en el páramo de Monserrate y Franco et al. (1986) en Chingaza.

El estudio de la vegetación que se establece sobre cubetas terrizadas, pantano y turberas de la cordillera Oriental está relativamente bien documentado con las contribuciones de Cleef (1981) y de Sánchez & Rangel (1990)

En esta presentación se trata de ordenar, completar y uniformizar la información sobre los tipos de vegetación en las regiones paramunas del altiplano cundinoboyacense, con especial referencia a la región del Sumapaz (figura 1), La Sierra Nevada del Cocuy, el páramo de la Rusia y el páramo de la Sama (alrededores del lago de Tota, figura 2).

El ordenamiento de la información sigue los lineamientos metodológicos del programa Ecoandes (Cleef & Rangel. 1984; Cleefet al., 1984)

La ubicación de las comunidades del páramo de Sumapaz se referencian en la figura 1. La localización de otras regiones se muestran en la figura 2.

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1 Instituto de Ciencias Naturales, U. Nacional de Colombia.

2 Hugo de Vries-Laboratorium, U. de Amsterdam (Holanda).

 

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