3. LOS PARAMOS BAJO LA INFLUENCIA DE LA CIVILIZACION

Las cumbres de esta cordillera son el jardín de la Nueva Granada y de toda Suramérica.

HOLTON, 1981.

3.1 Términos y conceptos

Los parámetros de la civilización vinieron a determinar las altas montañas ecuatoriales. No sólo fueron «bautizadas» con una voz celta acogida por el latín (con Vareschi, 1970) y trasmitida a las lenguas romances donde páramo significa meseta desértica y árida batida por el viento; sino que su nueva definición, procurando conceptuar los biomas ecuatoriales de alta montaña, estuvo condicionada por las características de las montañas mediterráneas, principalmente los Alpes.

Los Andes contienen franjas de vegetación cuya determinación está dada de acuerdo con las franjas alpinas, como la afirma Hettner (1976); igualmente el páramo lo define Walter (1977) como el piso alpino de los trópicos húmedos. A pesar de las abrumadoras diferencias que manifiestas los Andes y los Alpes, los primeros debieron soportar equivocadas interpretaciones sobre la base del conocimiento que portaban los colonizadores hispánicos sobre los Alpes. Sin embargo, con el paso del tiempo la palabra páramo fue adquiriendo una connotación distinta hasta llegar a obtener una carga semántica basada en las características propias de los paisajes ecuatoriales de los Altos Andes.

El concepto de páramo va elaborándose en nuestro propio medio, de acuerdo con las experiencias que se tienen con las altas montañas, como la necesidad de abrir caminos que crucen las cordilleras para comunicar los valles interandinos o abrirse paso hacia los llanos o selvas circunandinos.

 

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