EL PÁRAMO UN PAISAJE DESHUMANIZADO

Por: Francisco L. G. González (1)

Felipe Cárdenas Támara (2)

1. INTRODUCCION

Los actuales paisajes que se encuentran en los territorios que conforman las provincias de Valderrama y del Norte y Gutiérrez, en el departamento de Boyacá son el resultado de cambios geomorfológicos, climáticos y antrópicos. En lo relativo a la presencia humana, la ocupación del territorio, por grupos de cazadores y recolectores en los valles interandinos puede establecerse en aproximadamente en 18.000 A.P. Es decir, la ocupación humana de los Andes Ecuatoriales y el establecimiento del páramo —desde una perspectiva geológica— son hechos relativamente recientes y coincidentes, ya que los estudios paleocológicos establecen que el actual páramo se conformó hace unos 10.000 años, y que la edad de los bosques andinos es de unos 30.000 años (Van der Hammen, 1979).

Todos los trabajos realizados en las zonas de páramo en el Norte de Boyacá confirman la fuerte intervención antrópica desarrollada en estos ecosistemas de alta montaña tropical en los últimos años. De todas maneras, la mayor presión humana sobre estos ecosistemas frágiles se viene presentando de manera acelerada desde hace unos 50 años. Es decir, en la actualidad los páramos andinos están siendo sometidos a una fuerte acción antrópica bastante devastadora y que acelera el deterioro y destrucción de los sistemas hídricos de los ecosistemas locales y regionales (lagunas, pantanos, turberas, ríos).

La región de estudio se ubica en la cordillera Oriental de los Andes Ecuatoriales, hacia el extremo nororiental (NE) del departamento de Boyacá. La superficie aproximada es de 225.000 ha. y comprende los municipios de Jericó, Sativanorte, Sativasur, Susacón, Soatá, Covarachia, lipacoque, Boavita, Chita, El Cocuy, Güicán, San Mateo, Guacamayas, La Uvita, El Espino, Panqueba y Chiscas. A lo largo del trabajo se ha buscado entender la problemática de los páramos de manera sistemática, y en relación con las condiciones de producción en las zonas más bajas. Bajo un trabajo interdisciplinario se han venido implementando estrategias de conservación y producción basadas en la participación comunitaria. En efecto, la visión sistémica ha permitido acceder y ligar los mecanismos naturales que se producen tanto al interior de los páramos, como en las cuencas más bajas y valles interandinos; con la actividad humana que desarrollan campesinos, colonos e instituciones del Estado. De cierta manera, la complejidad ambiental de la región ha sido abordada a partir de un análisis diacrónico y sincrónico de los paisajes que ha permitido poder llegar a observaciones acertadas en cuatro de los grandes sistemas antropizados de la región: los sistemas inorgánicos, los sistemas orgánicos o vivos, los sistemas psíquicos o personales y los sistemas sociales.

Se debe tener en cuenta que la conformación estructural de los páramos y de los ecosistemas de montaña en general, hace de ellos ecosistemas extremadamente vulnerables a los efectos antrópicos. Situación que nos puede estar llevando a comprender que los hombres que actualmente ocupan y ejercen actividades productivas en los paisajes de páramo hacen parte de ese entorno con el que desafortunadamente han roto una relación ecológica que se mantuvo en el pasado, especialmente en tiempos precolombinos y en donde la mayor parte de los ecosistemas naturales se encontraban en una situación de relativa estabilidad funcional y estructural.

En lo relativo a los páramos, la actividad que se desarrolló en ellos en tiempos prehispánicos se caracterizó principalmente por la utilización ritual y cognitiva de los paisajes (ecosistemas originales de referencia). Es decir, la apropiación simbólica del páramo hizo parte de la cosmovisión de los grupos aborígenes que habitaron los valles interandinos. Sólo hasta hace poco tiempo, la utilización del páramo ha perdido sus connotaciones sagradas para verse sometido a presiones recurrentes que determinan cambios a nivel de la cobertura y el predominio de paisajes que de cierta manera han venido deshumanizándose. Esa es la tesis que queremos probar en el siguiente escrito. Para ello nos acercamos a la problemática de los páramos desde una perspectiva diacrónica y sincrónica, e intentaremos ligar el problema ambiental del páramo desde la ecología cultural, buscamos con ello visualizar la relación existente entre poblamiento humano en el área cultural específica y su expresión concreta a lo largo de un cinturón climático-altitudinal que va desde los 1.200 m.s.n.m. hasta las nieves perpetuas en la Sierra Nevada del Cocuy y Güicán.

En la actualidad, la presión humana sobre las áreas de páramo y subpáramo generada en el deterioro de las condiciones de vida del campesino minifundista, que ocupa las tierras de ladera a causa de una estructura de tenencia de la tierra inequitativa. Dicha presión se ha materializado en procesos de ocupación temporal y permanente de estas áreas, dando como resultado su destrucción al ser explotadas mediante tecnologías basadas en el uso de agroquímicos y el sobrepastoreo vacuno, ovino y caprino, acompañadas de la introducción de pastos y de otras plantas no nativas y nativas —principalmente papa— que compiten con la vegetación nativa y rompen las condiciones de autorregulación del sistema natural, situación que en muchos casos ha llegado a un punto de no retorno.

Normalmente el campesino pobre, presionado por la falta de tierra, la erosión, la reducción de la capacidad productiva de las pocas tierras a que tiene acceso, busca áreas nuevas en el páramo circundante a su vereda o municipio, ocupándolas y convirtiéndolas en tierras para ganado después de sacar unas pocas cosechas y después de destruir el bosque natural que lo rodea; y por otra la ambición de muchos terratenientes, que se apoyan en este proceso, es satisfecha al apropiarse de grandes extensiones mediante la compra de tierras, ya "civilizadas" a los campesinos pobres, lo que va ampliando la frontera agrícola y generando finalmente, conflictos socioeconómicos, políticos y ambientales de difícil solución. Los anteriores procesos han generado que el páramo culturalmente sea interpretado en la actualidad como un "lugar de conquista" apto para toda clase de actividades humanas, especialmente productivas y enmarcadas dentro de una racionalidad capitalista. El páramo como lugar sagrado en tiempos precolombinos se ha convertido desde la lógica capitalista en algoritmia profana que ha venido perdiendo tanto sus dimensiones simbólicas sagradas (cosmovisión), como elementos funcionales y estructurales de sus interacciones físico-biológicas.

En el proceso de "ver las cosas desde el punto de vista a los actores", resalta la "aparente" importancia que aún le conceden los campesinos a imágenes simbólicas relacionadas con el pensamiento de los antiguos pobladores indígenas. Ese pasado reflejado en la actual tradición oral, ha sido constantemente reelaborado, y en algunos casos enriquecido con nuevos elementos. Considerando la cuestión, el relato campesino nos traza la antropología simbólica del paisaje en el pasado al hacer mención constante y explícita de Mohanes y la relación de ellos (los antiguos jeques indígenas) con lo femenino y con los espantos.

Lo anterior significa que las narraciones campesinas establecen de manera inconsciente vínculos con el sistema de creencias indígenas existentes antes de la llegada de los españoles, concretamente con las deidades del panteón muisca que aún perduran en la memoria colectiva de la gente. De ahí, que podamos decir que el páramo como paisaje antropizado desde tiempos remotos ha atravesado desde el punto de vista cultural por un reciente cambio de significaciones de tipo semiótico que rompió con el dinamismo de la naturaleza que existía en las estructuras cosmobiológicas de origen macrochibcha. Es decir, los cambios ocurridos en los páramos y en las regiones adyacentes han sido tanto materiales como cognitivos y mentales, ya que se debe tener en cuenta, que los indígenas que vivían en los páramos de la Sierra Nevada del Cocuy, construían generalmente sus bohíos-santuario en esos lugares, hecho que les llamó la atención a los funcionarios de la administración española (ANC: Visitas Boyacá y Caciques e Indios f: 565r).

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1 Antropólogo. MSc en Geografía. Director del Instituto de Estudios Ambientales para el Desarrollo Sostenible de la Pontificia Universidad Javeriana.

2 Antropólogo. MSc en Desarrollo Rural. Profesor-Investigador asociado al Proyecto de Desarrollo Forestal Integrado para la Cuenca Media del Río Chicamocha.

 

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