2.1.4 Período Muisca (1.200-500 años A.P.)

Corresponde al momento prehispánico en el que se alcanzó la mayor densidad demográfica y la más compleja organización sociopolítica. Durante este tiempo la ocupación humana de la provincia del Norte y Gutiérrez fue protagonizada por grupos U’wa (Tunebos), Laches y Muiscas todos ellos miembros de la familia lingüística macrochibcha.

Según lo establecido por Langebaek (1987a) en la vertiente oriental los principales asentamientos indígenas estaban circunscritos a los cacicazgos de El Cocuy, Panqueba, Chita, Ura, Cheva, Ogamora y el Pueblo de la Sal —territorio de los actuales municipios de Chiscas, Güicán, El Cocuy, El Espino, Panqueba, Guacamayas, San Mateo, La Uvita, Chita y Jericó— que formaban parte de la llamada Confederación de El Cocuy.

En la vertiente occidental se incluyen Chusvita —vereda El Tambor de Sativanorte— perteneciente a la Confederación de Sogamoso, y Ocavita, Tupachoque, Sativa, ¿Chitagoto? —municipios de Sativanorte y Sativasur—, Susacón y Soatá -este último correspondiente a los municipios de Soatá y Tipacoque— sujetos a la Confederación Tundama (Duitama) (Langebaek, 1987b; Pérez, 1990).

La delimitación del territorio Muisca realizada por Falchetti y Plazas, establece su límite norte en los municipios de Soatá y Tipacoque, lo cual permite considerar a Covarachía como un área de influencia Guane.

Al momento de la conquista el patrón de poblamiento indígena estaba basado en una combinación de capitanías y parcelas de cultivo dispersas generalmente distribuidas en diferentes zonas climáticas, que al mismo tiempo constituían sitios de habitación transitorios. Esta estrategia les permitía en períodos cortos de tiempo acceder simultáneamente a una variada oferta de recursos que se ubican en pisos climáticos fríos o templados.

Hacia el siglo XVI, las sociedades complejas o cacicazgos Laches existentes mantenían un sistema de circulación de artículos intercambiados a través de explotaciones en los distintos pisos térmicos mediante los mecanismos simétricos del tributo y la circulación. El ideal del modelo de microverticalidad desde el punto de vista material es el de lograr la autosuficiencia alimentaría.

Uno de los cacicazgos más importantes existentes en la zona donde era el de El Cocuy. De acuerdo con los trabajos de Tovar (1980), es posible afirmar que esta fue la única Confederación no muisca cuya existencia ha sido probada. Sin embargo, al ser de todas formas una Confederación con raíces chibchas es de suponer que las relaciones de los cacicazgos sujetos a esta Confederación mantenían fuertes vínculos ya sea comerciales o de organización social con los grupos muiscas que limitaban con ellos.

La Confederación Lache del Cocuy se componía de los siguientes cacicazgos:

— Cacicazgo del Cocuy.

— Cacicazgo de Cheva (municipio de Jericó).

— Cacicazgo de Chita.

— Cacicazgo de Ogámora (municipio de Jericó, vereda Tapias).

— Cacicazgo de Ura (municipio de Jericó, vereda Pueblo Viejo).

— Cacicazgo de Panqueba.

— Cacicazgo del Pueblo de la Sal.

— Cacicazgo de Samacá.

Los anteriores cacicazgos se extendían a lo largo de diferentes pisos térmicos que iban desde las nieves perpetuas hasta los Llanos Orientales, dando como resultado la existencia de una enorme variedad ecosistémica.

Al occidente, de la Confederación del Cocuy, los grupos humanos se pueden clasificar como etnias muiscas sujetas a las Confederaciones de Sogamoso y Duitama. En el norte se encontraban los Tequías, en el hoy municipio de Málaga, y cuyos indígenas sólo "obedecían a su propio cacique" (En Langebaeck citando ANC Vis Sant IV f S88r). Igualmente el cacicazgo de Chiscas era independiente.

Hacia el oriente del territorio de las actuales provincias de Norte y Gutiérrez, se presentaban comunidades de habla chibcha (Támara y Tecasquira), más en estado político de tribu que de cacicazgo, siendo grupos independientes sin sujeción alguna.

Adicionalmente a estos grupos chibchas, se presentaban en este flanco oriental grupos no chibchas, tales como los Achaguas y Caquetíos.

En el norte de El Cocuy, en la zona de la actual población de Güicán, existían los grupos Guaicanía, posiblemente ancestros de los actuales tunebos, y que para los siglos XVI y XVII aparecen como sujetos o integrantes del cacicazgo de Panqueba, y de tal forma miembros de la etnia Lache y adscritos a la Confederación del Cocuy. Existe evidencia cerámica fechada para tiempos coloniales (244 A.P.) en el municipio de Chiscas.

El material lítico encontrado es escaso y se limita a material superficial colectado por los investigadores del Proyecto de Desarrollo Forestal Integrado para la Cuenca media del río Chicamocha en las veredas de Bacota y el Juncal del municipio de Jericó a 2.100 y 2.300 m.s.n.m.(5)

Los yacimientos arqueológicos más interesantes de la región hacen referencia a un conjunto de hileras de menhires existentes en la vereda del Resguardo en el municipio de Chita. Adicionalmente se encuentran menhires en el municipio de Cobaría y Chiscas. La cerámica de estos sitios es Lache y está emparentada con la Muisca. Se encuentra igualmente cerámicas de la fase Herrera.

Sin duda, la economía indígena de los diferentes grupos muiscas tuvo que enfrentarse a una serie de limitantes ecológicos que los debió haber llevado a incorporar a su territorio pisos térmicos templados que los utilizaban directamente, o en relación con el comercio con otros grupos indígenas vecinos, quienes podían estar unidos a los muiscas ya sea por lazos de parentesco o de dominación.

El modelo de microverticalidad sería entonces una respuesta adaptativa de los grupos cordilleranos teniendo en cuenta que:

"Para la mayor parte del territorio muisca... una cosecha anual fue probablemente la regla. Papa y maíz, los artículos cosechados, hoy requieren de 7 a 10 meses para madurar... Nos parece que estos factores debieron combinarse para limitar la producción de alimentos, y por consiguiente afectar no sólo la densidad de población..." Haury y Cubillos, 1953:93; en Langeback, 1987, 57).

Cuadro 1. Principales productos cultivados en los cacicazgos.

 

  Producto Papa Fríjol Maíz Batata Yuca Ají Coca Algodón Ahuyama Fique Hayo colorado
CACICAZGO(SEDE) Clima 1 1-2 1-2-3 2 2-3 2-3 2-3 3 3 2 2
Cocuy   X X X       X X      
Chita   X X X       X        
Panqueba   X X X X X X X X X    
Cheva    X X X X X X X X X    
Ura   X X X X X       X    
Ogamora   X X X X X   X   X    
Pueblo de la Sal   X X X           X    
Sacama       X X X            
Socotá   X X X X X X X X X    
Tupachoque   X X X       X   X    
Chitagoto   X X X X X X X   X    
Chusvita     X X X X X X   X   X
Chicamocha     X X X X X X   X X  
Ocavita   X X X X X X X   X    
Sativa   X X X                
Soatá     X X X X X X   X    

Susacón

  X X X X X X X   X X  

                   
1/ CLIMA FRIO (3.300 a 2.600-2.400 m.s.n.m.)
2/ CLIMA MEDIO (2.600-2.400 a 1.700-1.500 m.s.n.m.)
3/ CLIMA CALIDO  (1.700-1.500 a 1.200 m.s.n.m.)

Adaptado de Langebaek (1987) y Pérez (1990), tomado del Diagnóstico Regional Integrado para la cuenca media del río Chicamocha.

Adicionalmente, las labranzas de los grupos indígenas muisca estaban expuestas a los riesgos de las granizadas y las heladas, riesgos que incluso hoy no podemos controlar del todo. Pero que tampoco involucran una pérdida total de la cosecha dado el caso de que se presenten por lo menos para el cultivo de la papa, el tubérculo puede resistir heladas a los cinco meses de sembradas, disminuyéndose su producción neta y su potencial para el mercado, pero no para su utilización como alimento por parte del grupo doméstico y sus allegados. Adicionalmente tengamos en cuenta que los grupos muiscas contaban con múltiples variedades de papa que les permitían soportar las variaciones climáticas descritas. De todas formas, sin desconocer los riesgos por los que puede atravesar sociedad de agricultores, los muiscas desarrollaron una serie de respuestas que incorporaban el control de varios nichos ecológicos situados altitudinalmente. Por otro lado, los mecanismos del tributo y la redistribución, y las relaciones interregionales con otros grupos situados en tierras bajas fueron otros de los mecanismos utilizados para su provisión agrícola. Por último, tengase en cuenta que el medio ambiente como nos cuenta el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo era rico y diverso:

"Tienen muchos venados, y un género de animales que quieren parecer conejos... pero donde mejor los conocen, se dicen cories. Pero es de notar que en dos años que duró aquella conquista, ningún día dejó de entrar en el campo de los cristianos todos los bastimentos en mucha abundancia de todo lo que es dicho, tanto, que hubo días de cien venados y ciento y cincuenta,
y el día que menos, treinta venados, conejos y cories, día de mil y de ahí abajo. En fin, es abundante tierra desas cazas o monterías" (Fernández de Oviedo, 1959: 110).

Por otra parte, los indígenas desarrollaron gran número de actividades extractivas que apoyaban su estrategia de autoabastecimiento. Entre ellos se destacan la cacería, principalmente de venado; la pesca en el río Chicamocha; la obtención de sal y la extracción de leña con destino al consumo doméstico y a la cocción de material cerámico divinas.

Merece destacarse la posición conceptual de los diferentes grupos chibchas, entre ellos los Laches y los Muiscas, con respecto a los bosques. Actitud que como se verá es mencionada explícitamente por distintos cronistas.

Gonzalo Fernández de Oviedo decía:

"Tienen los indios del Nuevo Reino montes que ellos los tienen en veneración como si fuesen sagrados, porque dicen que están dedicados a sus dioses, e no osan cortar árbol de aquellos, ni aun ramo, por cosa del mundo; y en tales montes..." (1959: 128).

Y el cronista por excelencia de los muiscas, Fray Pedro Simón relata:

"No todos tenían sus adoraciones en los templos, pues las de muchos las tenían dedicadas en lagunas, arroyos, peñas, cerros y otras partes de particular y singular compostura y disposiciones, no porque tuviesen estas cosas por dioses, sino que por la singularidad que tenían, les parecía ser dignas de mayor veneración o porque pasando por ellas, les había sucedido alguna singular cosa..." (1982, tomo III: 386).

Similarmente para Lucas Fernández Piedrahíta los habitantes del Nuevo Reino de Granada:

"... en varias partes adoraban montes, lagunas, ríos, árboles..." (1980: 31).

Y por último Alonso de Zamora comentaba:

"Eran sin número los Adoratorios que para su exaltación de su idolatría tenían erigidos en los montes, bosques, llanos, y caminos, y en ellos alcancías, en que echaban sus ofrendas los que venían de todo el Reyno, a la corte de Zippa". (1945: vol. IV: 311).

El medio natural, como lo cuentan los cronistas, estaba dinamizado por diversas fuerzas divinas que le otorgaban a la naturaleza una dimensión sagrada, y en donde los elementos físicos se constituían en hierofanías, que personificaban al mundo objetivo dándole un valor y sentido que iba más allá de la relación práctico-utensiliar. Incluso hoy, entre los Kogui, los Ijca, y los Wiwa de la Sierra Nevada de Santa Marta pertenecientes a la misma familia lingüística macrochibcha de Laches y Muiscas, y quienes comparten además el modelo de microverticalidad, se observa un alto grado de evolución conceptual con respecto a la antropovisión de la naturaleza.

A partir del uso del método comparativo podemos decir que por donde se extendió la familia lingüística macrochibcha, se difundió un culto a las lagunas y al agua. El agua se convirtió en un factor dinamizador y simbólico del mundo mágico-religioso, que se hacía central para la teofanía y cosmogonía de estos pueblos. La contemplación del agua, de sus burbujas, de sus variaciones, y tonalidades adquirió una gran significación espiritual (6).

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5 Material recolectado por los investigadores del Proyecto Chicamocha durante el trabajo de campo de 1992, sitios Jericó 1 y Jericó 2 (lote 1) y analizado por John Mcbride. Actualmente reposa en el Museo Arqueológico de la UPTC. Tunja-Boyacá. Dentro del material recogido se encuentran los siguientes instrumentos: 12 punzones, 2 raspadores de pedernal o chert de muy buena calidad, 3 cuchillas, 1 afilador, 1 ¿punta de proyectil quebrada por impacto con hueso?, 2 puntas de proyectil, 1 raspador de bordes redondos, 1 pulidor, 1 cuchillo fracturado, 4 chicllos simples (1 totalmente desgastado), 12 lascas reutilizadas (devitage), 11 indefinidos, 10 núcleos, 1 fragmento de petroglifo con talla en forma de triángulo y probablemente en piedra de calcedonia. Propósitos mágicos-religiosos (símbolo del sol).

6 Entre los grupos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta el agua (ñi) es un "recurso del pensamiento", que sirve para adivinar mediante su contemplación si determinado árbol ha de ser derribado. Son las burbujas que emergen de un calabazo las que le permiten al agricultor saber si es conveniente tumbar el monte. (Cárdenas, E, 1989).

 

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