ASPECTOS GEOLOGICOS

Las rocas del substrato sobre las que están depositadas los glaciares de la Sierra Nevada del Cocuy son principalmente areniscas. Estas rocas se depositaron y se formaron en ambientes marinos y litorales en una cuenca de hundimiento (subsidente) durante el Cretáceo y especialmente al final de ese período (entre 90 y 65 m.a.).

Las capas rocosas (originalmente horizontales) fueron deformadas por plegamientos y rupturas durante una fase de comprensión en el Terciario Superior (segunda parte del Mioceno hace unos 20 a 15 m.a.). En esa época el hundimiento (subsidencia) de la cuenca fue interrumpido y la cordillera Oriental empezó a emerger del mar. La compresión y las deformaciones consecuentes terminaron al final de Mioceno.

En la parte final del Terciario (desde el Plioceno, hace 7 a 5 m.a.) la cordillera experimentó un levantamiento (orogénesis) relativamente rápido, levantamiento que ha continuado en los tiempos posteriores y más recientes del Cuaternario.

Por lo anterior se deduce que durante el Cretáceo y Terciario no existieron las condiciones altitudinales y, por lo tanto, tampoco climáticas para que se formaran glaciares, aunque los ciclos glaciales (fríos) hayan ocurrido a nivel global en la Tierra. En el Cuaternario inferior, desde una fecha ligeramente superior a un millón de años, según el profesor T. Van der Hammen, ya se daban en las partes altas de la cordillera unas condiciones glaciales (frías) que seguramente indujeron la formación de glaciares, aunque las pruebas directas no se hayan encontrado; y es posible que desde entonces hayan ocurrido otras glaciaciones de acuerdo con los cambios climáticos globales en toda la Tierra, y desde luego en la Sierra del Cocuy, por ser la más alta de la cordillera, las posibilidades fueron óptimas.

La disposición de las capas sedimentarias de esta parte de la Sierra se presenta con una inclinación (buzamiento) hacia el occidente. Por esto la pendiente del terreno es consecuente con la de las capas (reveses) hacia el occidente mientras que hacia el oriente afloran las capas cortadas y con inclinación opuesta a la pendiente del terreno por lo que se forman cornisas abruptas (frentes) ver Fotos 2 y 3. De ahí que actualmente el hielo se acumula principalmente en los flancos occidentales, pero en el pasado, la abundante precipitación de nieve alimentó en mejor forma los glaciares proporcionando mayor volumen de hielo; las disimetrías en las pendientes no jugaban un papel tan importante como el que ejercen actualmente, hasta el punto de ser el factor decisivo en la distribución de los glaciares. Así, en el pasado el hielo descendía más por la vertiente oriental más húmeda; hoy en contradicción con condiciones más secas de la vertiente occidental, desciende más sobre las vertientes expuestas hacia el valle del Chicamocha.

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