LOS SUELOS DE PÁRAMO: REGULADORES DEL RECURSO HÍDRICO EN BOYACÁ

Cojines de agua, Páramo de Pan de Azúcar, Santa Rosa, Boyacá

RESUMEN

Boyacá posee, por encima de los 3.000 m.s.n.m., extensas áreas de clima muy frío (páramos) los cuales alcanzan su máxima altitud en las cimas de la Sierra Nevada del Cucuy. En estas regiones hay un mosaico de suelos que es el producto de la interacción de los llamados factores de formación los cuales, en estos biomas exclusivos de la alta montaña, desencadenan procesos particulares en relación estrecha con el drenaje, la presencia de cenizas volcánicas, la acumulación y transformación de los materiales orgánicos y los fenómenos glaciares y peniglaciares que allí han tenido lugar.

La aptitud de uso y manejo de los suelos del páramo está limitada por características tales como la alta susceptibilidad al deterioro, los bajos niveles de fertilidad, la acidez marcada, la muy alta retención de humedad, en el escaso desarrollo genético y la baja temperatura edáfica; a éstas se suman condiciones de relieve muy quebrado, vientos fuertes, heladas, alta nubosidad y poca luminosidad para determinar que la vocación de estos suelos no es agropecuaria su función junto con la de los demás componentes de los ecosistemas altoandinos, es la de regular el recurso hídrico y proteger el nacimiento de las fuentes de agua.

El papel que juegan los suelos de la alta montaña es fundamental en Boyacá por los graves problemas de agua que padece el departamento y que están relacionados con síntomas inequívocos de desertificación, con evidencias contundentes de destrucción de los páramos y con el deterioro severo de las cuencas hidrográficas altas. La situación de fragilidad y deterioro de los páramos hace necesario y urgente que toda la franja de tierras situadas por encima de los 3.200 m.s.n.m. se convierta en reserva natural estricta y enérgicamente protegida y que sea, además, un sitio de estudio e investigación.

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