CANCIONES Y COPLAS POPULARES
Jorge Isaacs
© Derechos Reservados de Autor

 

172

Mañana me voy de aquí,  
mañana será mi viaje;  
sólo un beso y un abrazo  
serán mi matalotaje.

 

173

Mi vida, si así deseas  
a mis penas dar alivio,  
busca pronto la ocasión  
de verte a solas conmigo.

 

174

¿De qué me sirve llorar  
si mi dueño no lo sabe?
las lágrimas en ausencia  
cuestan mucho y poco valen.

 

175

Primero que encuentres,  
niña, amor firme como el mío,  
se volverán plata y oro  
los arenales del río.  

 

176

Me acuerdo, que, llorando,  
dijiste un día,  
que sólo con la muerte  
me olvidarías.  

 

177

¿Dices que no me quieres?  
tengo el consuelo  
de saber que tú sabes  
que yo te quiero.  

 

178

La camisa tengo rota  
y yo no la he de coser  
en todos los agujeros  
tusitas le he de meter.

 

179

Amante leal y rendido  
tu amistad solicité,  
y tan infeliz fuí que  
me hallé mal correspondido.  

 

180

¿Has vista cuando, al tomar  
un músico el instrumento,  
aplica el oído atento  
hasta poderlo templar;  
y si luego, al registrar,  
una cuerda falsa siente  
pone la mano impaciente,  
tuerce la clavija airado  
y da por muy bien empleado  
que esa cuerda se reviente?

 

181

Por haber mi amor mudado  
te quejas a grito herido:
me espanta el haber querido  
mas no el haberme cansado.

 

  182

Ven a ver, pasajero sensible,  
ven a ver con asombro y horror,
las reliquias de un pueblo infelice  
que Caracas por nombre llevó.  

 

183

Si porque te quiero, quieres  
que yo la muerte reciba,  
hágase tu voluntad;  
muera yo porque otro viva.  

184

Si me vieras padecer  
por tí, niña, tan de veras,  
lástima te había de dar  
aunque amor no me tuvieras.  

 

185

Yo comí de la retama,  
del cogollo la mitad  
pues no hay cosa más amarga  
que un amor pagado mal.

 

186

  Ahora que está bailando  
la rosa con el clavel  
la rosa que se deshoja  

y el clavel la va a coger.

 

 

187  

Morir será lo mejor;  
mis penas se acabarán:  
mis padres me llorarán,  
que abandoné por tu amor.  

 

188

El amor que te tenía  
era poco y se acabó:  
lo puse en una lomita  
y el viento se lo llevó.

 

  189

 De dos amores que tuve,  
al uno le dió la peste  
y el otro que me ha quedado...  
Ven, Coco, y llevaste éste.

 

190

Si el amor que puse en ti,  
tan firme y tan verdadero,  
yo lo hubiera puesto en Dios  
me hubiera ganado el cielo.
   

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