CANCIONES Y COPLAS POPULARES
Jorge Isaacs
© Derechos Reservados de Autor

 

401

Las estrellas en el cielo
caminan de das en dos;
así caminan mis ojos,
chinita, detrás de vos.

 

402

Los hombres cuando pretenden
nos prometen ser esclavos;
y cuando ya son queridos,
de esclavos se vuelven amos.

 

403

Me hacen variar de colores,
y mil tormentos me dan,
con sus rencores los unos
y con su amor los demás.

 

404 

Me quisiste, me olvidaste,
y me volviste a querer
zapato que yo desecho
no me lo vuelvo a poner.

 

405

Me quisiste, me olvidaste,
y me volviste a querer,
y me hallaste tan constante
como la primera vez.

 

406

¡Más, ay! el que más congojas
y más tormentos me dá,
ni rencor me tuvo nunca
ni amor me tuvo jamás.

 

407

¡Malditas sean las mujeres!
el diablo se las llevara,
contento quedara yo
con veinte que me dejara.

 

408

 Malpago se llama el perro,
y Fortuna la perrita;
Cuando Malpago se muera
queda Fortuna solita.

 

409

Malhaya quien fuera perro
para no saber sentir,
que al perro como no siente
todo se le va en dormir.

 

410

Mi corazón se quema
sin echar humo:
eso sí que es quemarse
con disimulo.

 

411

Mi amigo por ser mi amigo
me enamora mi mujer;
qué buen amigo que tengo,
pues me la ayuda a querer.

 

412

Mi vida, si así me quieres,
no me subas tan arriba,
que las hojas en el árbol
no duran toda la vida.

 

413

Me puse a lavar un negro
a ver qué color cogía;
mientras más agua le echaba
más cenizo se ponía.

 

414

Más vale querer a un perro
que querer a una mujer;
el perro es agradecido
donde le dan de comer.

 

415

Misas de cuerpo presente
le cantan al cuerpo muerto,
y a mí me las cantan vivo
entre bobos anda el cuento.

 

416

Mujer que llega a prendarse
de un hombre es cosa resuelta:
o se casa, o se hace monja,
o el demonio se la lleva.

 

417

Mi chata me dió un abrazo,
su mama la regañó:
artificios de la vieja,
pues nada se le quitó.

 

418

Mi mama tiene una perra;
dice que la matará
para hacer un tamborcito;
lo que fuere sonara.

 

419

Mañana me voy de aquí,
como todos lo verán;
y a vuelta de mis espaldas
¡sabe Dios lo que dirán!

 

420

Mi corazón a tus pies
lo ves y no lo levantas:
                                                                    ¡Ay, triste corazón mío,

                                                                    cuántos desprecios aguantas!

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