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42
Ya la luna no me alumbra,
los alares no hacen sombra;
y con esto me despido:
hasta mañana, paloma.
43
Clavelito colorado
matizado con romero,
¿Cómo no te he de querer
si fuiste mi amor primero?
44
Clavelito colorado,
de la mata te cogí:
la mata quedó llorando
como yo lloro por ti.
45
Adoremos esta casa
y al albañil que la hizo,
pues por dentro está la gloria
y por fuera el paraíso.
46
Alabemos esta casa,
no por su merecimiento,
sino por la gente honrada
que está de puertas adentro.
47
¿Para qué son tus caricias,
tus caricias para qué,
si al mismo tiempo te faltan
caricias, amor y fe?
48
Te quiero porque me quieres,
te quiero porque me buscas
te quiero porque te quiero,
te quiero porque me gustas.
49
¡Válgame Dios! qué cosas
las que preguntas:
¿Sabes por qué te quiero?
porque me gustas.
50
Me
mandan
bailar la pisa
la pisa yo no la sé,
que para bilar la pisa
las indias de Santa Fé.
51
De repente me han sacado
a bailar el mollejón
quién sabe como me vaya
por ser primera ocasión.
52
Debajo de tu ventana
me cogieron prisionero,
y para pena mayor
me ataron con tu pañuelo.
53
Mañana como a estas horas
junto de ella pienso estar,
contándole mis trabajos
hasta que la haga llorar.
54
Por dos pesos que te di
ha habido dos mil enojos:
mira cuánto son dos pesos...
diez y seis reales, mis ojos.
55
Te están celando por mí
sin haber pasado nada:
si no lo hice, lo haré,
pues ya ha corrido mi fama.
56
Las niñas en la ventana
cantando la mejorana;
las viejas en el rincón
desmotando el algodón.
57
En el monte de las Pavas
de continuo está lloviendo...
¿Cómo me quieres negar
lo que mis ojos van viendo?
58
¡Qué preciosos! ¡qué preciosos!
¡arrayanes florecidos!
¡Cuánta diera por tus ojos
si no estuvieran vendidos!
59
Debajo
del limonero,
donde el agua no corría,
entregué mi corazón
a quien no lo merecía.
60
Por
el filo de una espada
me atrevo a subir al cielo,
por coronarte de gloria,
hermosísimo lucero.
61
Las estrellas en el cielo
caminan de dos en dos:
así caminan mis ojos,
mi vida, detrás de vos.
62
Por esta calle me voy,
por la otra doy la vuelta;
la muchacha que me quiera,
que tenga la puerta abierta.
63
¿Para qué son gustos
si se han de acabar?
más valen mis penas,
que me han de durar.
64
Cruelísima condición
la que en suerte me ha tocado:
he de vivir separado
de mi propio corazón.
65
A tan triste condición
la suerte me ha sujetado,
que he de vivir separado
de mi mismo corazón.
66
La naranja nació verde
y el tiempo la maduró;
mi corazón nació libre
y el tuyo lo cautivó.
67
Tú me amas de corazón,
y que te amo, es cosa cierta;
en decir tengo razón:
Cuando la puerta está abierta
no tiene culpa el ladrón.
68
Chiquitica te buscaba,
chiquitica te encontré;
hermosura de mis ojos,
¡cuándo yo te olvidaré!
69
Adiós, pajarillo triste,
que aprisionado en tu jaula,
tan pronto gimes y lloras
como enamorado cantas.
Continuar
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