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EL COLEO O TOROS COLEADOS
El coleo es el deporte de los
llaneros, que nació en la faena de marcación de terneros en el cornal. Dos vaqueros
hacen pareja: uno enlaza, mientras el otro toma la cola del animalito y lo tumba o colea.
El que enlazó trae luego el
hierro al rojo y marca el ternero. Este trabajo se llama la hierra, y se efectúa cada
seis meses, en noviembre y en mayo.
Más
adelante el coleo se extendió a la sabana, cuando se colea desde el caballo para detener
la res arisca que huye del rodeo. Posteriormente se llevó el coleo a las calles de los
pueblos durante las fiestas patronales. Cercadas las bocacalles con guadua y construidos
unos sencillos palcos, se soltaban diez o más toros salvajes que eran coleados,
procurando cada coleador tumbar el suyo frente al palco de la mujer de su afecto. Las
muchachas ponían cintas de colores en los brazos del coleador que les brindara un toro.
Finalmente se construyen mangas o pistas de trescientos metros de largo por doce de ancho
y tres de alto, con corrales o cosos en cada esquina. La manga se divide en cuatro zonas.
La zona de preparación se cuenta a partir de la salida del coso, y tiene cincuenta
metros. Quien tumbe el toro en esta zona tiene el mayor puntaje que se da en la
premiación. Las siguientes zonas de cien metros cada una se destinan propiamente para
colear, y el puntaje para la coleada decrece en la medida que se tumbe el toro en los
primeros cien metros o después de estos. La última zona no es para colear, y se sanciona
a quien tumbe el toro allí. Se llama zona muerta y tiene cincuenta metros. Fiestas en un
pueblo llanero sin coleo no son fiestas.
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