Del Folclor Llanero
Miguel Angel Martín
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LA COPLA

El coplero es el señor del parrando. La copla es el elemento literario que maneja el “poeta” llanero como una soga de letras para enlazar su inspirada creación.

De todo y por nada hace coplas.

Si vez un llanero triste 
fue que lo dejó su amor, 
se le murió su caballo 
o le ofendieron su honor.

Al cantador de contrapunteo para diferenciarlo del que sólo canta conos y pasajes se le llama coplero, porque hace coplas, porque improvisa. El coplero es el señor de un parrando.

DIFERENTES COPLAS

Gimiendo con llanto frío 
viene del estero el viento 
y es como un canto el lamento 
que va a perderse en el río.

Llorón era un perro sato 
que trabajó para su amo 
iba latiendo perdices 
pero cogía cachicamo.

Llanero ceño sombrío 
cuál es tu padecimiento 
si sabes que tu tormento 
destroza el corazón mío.

¡Ah! vaquita resbalosa 
como pepita de guama 
te voy a beber la leche 
mañana por la mañana.

Sobre los llanos la palma 
sobre la palma los cielos 
sobre mi caballo yo 
y sobre yo mi sombrero.

Muchos creen que pa’ cantar 
es no más que abrí la boca; 
hay que poner atención 
y
salir cuando le toca.

Me’staba mamando gallo 
una carniza de alli 
que tenía callo en la lengua 
de tanto deci que sí.

Yo no le temo a la muerte 
ni que la encuentre en la calle 
pues sin permiso de Dios 
la muerte no mata a nadie.

Yo no le temo a las balas 
ni a cuchillo ni a puñales 
ni a hombres de vara y media 
o de dos varas cabales.

Casanare va creciendo 
va bajando palazón 
y
entre palito y palito 
se forma un carameron.

Pongan cuidado mis hijos 
en las cosas de la vida 
lo bueno se ha de aprender 
y lo aprendido se olvida.

El que se casa con fea 
tiene el domingo en la casa
y si lo hace con bonita 
la misma vaina le pasa.

A ningún amante viejo 
le des posada en tu casa 
porque es fácil de prender 
el carbón que ha sido brasa.
 
Los ricos son pobres ricos 
que no tienen sino plata 
en cambio el pobre de yo 
gozo con mis alpargatas.

COPLAS TERMINADAS EN “A”

Cuando estoy contrapuntiando 
yo no canto por la A 
porque hasta un niño de pecho 
canta por esa toná.

Yo no sé qué mal tendré 
yo no sé qué mal será; 
cuando como se me quita 
cuando no como me da.

Señores no me conocen 
me les voy a presentá 
soy José de Torondoy 
del Carmen y Trinidá 
en lo dulce y remilgón, 
me parezco a mi mamá, 
en lo amargo y mal pensao 
yo soy como mi papá; 
y me parezco a los gatos 
que ven en la oscuridá; 
yo soy como la vihuela 
que al que le va a dar le da 
y a las muchachas bonitas 
me les vuelvo enfermedá.

El gusto de los llaneros 
yo se os voy a explicá; 
buen caballo, buena silla,
buana soga pa’ enlazá, 
y también buena cobija 
por si le toca toriá.

Catirita marmoleña 
de alazana barretiá 
yo soy el arcabadero 
que te viene a enamora 
pues ya tú no me sorprendes 
color, de cautividá. 
Así es que se bate’l cobre 
y la baraja tallá 
así es como yo divierto 
la soltera y la casá.

Soy una carreta d’hilo 
cuando digo a desandá 
soy un código de leyes 
en la puerta un tribunal. 
Para castigar los hombres 
hay un código penal.

Tirame la lanza al pecho 
pa que veas mi agilidá, 
quen un aposento oscuro 
soy una lanza tirá.

Yo soy como el temblador 
que tengo electricidá, 
es mejor que no se rasque 
la piquiña que le da.

Tan pequeña la palabra 
pa su gran significá 
tan chiquita la navaja 
Y tan grande la cortá.

Cuando voy al cementerio 
me dan ganas de llorá 
al ver en la mala parte 
donde vamos a pará,
la carne se vuelve polvo 
el alma sale a volá 
sentimiento pa’ los hombres 
pa’ las mujeres llorá.

Del caballo la carrera 
del toro la congolá 
de la mujer lo que sea 
del hombre no quiero na, 
soy amigo de los hombres 
por delante y por detrás.

Yo soy un carreto d’hilo 
llegándome a desandá, 
y tengo más “retajilas” 
que una vieja pa’ rezá.

Tengo un hijo en el estudio 
lo voy a mandá buscá 
pa’ que digan las muchachas 
estudiante ven aca.

Cuando me fui de mi pueblo 
me lo dijo mi papá 
tenga usté mucho cuidado 
con las mujeres casá.

Lucerito e’ la mañana, 
prestame tu claridá; 
para seguirle los pasos 
a mi amada que se va.

Me gusta corré a la vela 
por ver la curiara andá 
me gusta cuando ventea 
porque la plaga se va.

Dos cosas hay en el mundo 
que no sirven pa’ viajá:
La plata por lo que pesa 
y no saberla gastá.

Con el cuero de dos piojos 
sabiéndolos tasajiá 
se hacen 40 zurrones 
y 100 sogas de enlazá.

Cuando me enamora un pobre 
me dan ganas de llorá; 
porque el corazón me dice 
que tendré que remendá.

El barco que no decora 
no sirve pa’ navegá. 
La mujer que pone peros 
no sirve pa parrandiá

Me puse a toriá a un toro, 
me soltó la congolá, 
el toro estaba en Arauca 
y yo estaba aquí no ma.

En una cuarta de tierra 
puedo corré y pará. 
En la cáscara de huevo 
me atrevo a pasá la ma.

Con las alas de un zancudo 
me atrevo a canaletiá. 
El caballo que no corra 
yo lo pongo de coliá; 
Al caballo recio e’ boca 
se le acorta la barbá, 
el cuchillo que no corta 
yo lo pongo de afeitá.

Complaciente y cariñoso, 
así me crió mi mamá, 
aquí caigo, aquí alevanto, 
aquí me vuelvo a pará.

Tengo diferentes versos 
Con diferente toná.

Tengo versos bien bonitos 
pero no pa enamorá.

A mí no me encuentran punta 
cuando me vuelvo a enrollá. 
Yo soy como la tonina, 
que va por la marejá.  

Yo soy como el mar de playa, 
que anda por la tempestá. 
Cuando no me carga brisa, 
cargo la vela enroyá. 
De solo mirar la carne 
se me afloja la quijá 
me relincha la barriga 
de tanto comer tajá.

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