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EL FANDANGO
El fandango nos llegó por
Andalucía como baile popular. En nuestro país significó rumba, parranda. En Cartagena,
hacia 1735, era una fiesta populachera. Para 1885, don Lázaro M. Girón la registra así:
En las pampas dilatadas de Casanare y San Martín, los llaneros, poetas por
naturaleza, bailan el fandango al son de la bandola acompañada en el canto de picantes
improvisados romances, generalmente amorosos, que llaman galerones.
Por la noche en el fandango
con otro te vi bailar
si mis velas no te bastan
apaguemos y no más.
En Cádiz al fandango se lo llamó fandanguillo.
En 1830 le dijimos así a las vueltas antioqueñas, que tenían como característica un
detenimiento musical para que las parejas se dedicaran coplas. El bañe del fandanguillo
se intermpretaba con el bambuco. Llamamos aquí la atención sobre lo que se llamó en el
Llano pato bombiao, porque se decían bambas, bombas o coplas entre las
parejas, las cuales eran independientes como en el joropo.
El ancestro del fandango sobre
el joropo puede observarse en una nota del investigador venezolano Ramón Páez, quien en
1846 dice: Las noches se dedicaban a bañar y a cantar a la luz de una media docena
de candiles o lámparas hechas de barro y alimentadas con manteca de caimán. Como las
casas se hallaban a lo largo del río, empleamos cierto número de hombres con el
propósito de traer compañeros para el fandango, como se llama a estos nocturnos
jolgorios. Otro venezolano, Felipe Ramón y Rivera se refiere a raíces populares
como fandango-joropo, hacia 1890.
Con el general Santander y sus soldados, sube del
Llano en 1819 con el nombre de Galerón: música que se queda en los Andes.
Considero
que el fandango y el fandanguillo dieron origen a nuestro galerón, y de este salieron el
joropo, el torbellino, la guabina y los demás ritmos ternarios nativos.
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