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EL LLANERO
Sobre los llanos, la
palma;
sobre la palma, los cielos;
sobre mi caballo, yo;
y sobre yo, mi sombrero.
Cetrino, hijo del Sol y el
Viento, es el centauro, pastor que domina la naturaleza, atraviesa ríos, monta cerriles
potros, ordeña novillas semisalvajes, y soporta los quemantes soles del verano, ardiente
y los aguaceros prolongados del crudo invierno; saca la miel con las uñas
cuando pesca en las turbias aguas de ríos y cañadas o cuando caza en oscuros montes o en
abiertas sabanas.
Nadador, navegante, jinete,
caminador, este triétnico nativo del oriente colombiano, en los trabajos de
Llano sólo lleva tucos y un viejo sombrero; en el pueblo se pone alpargatas y de
pronto se calza botas mediacaña que harán juego con el nuevo pantalón de dril, la
fresca camisa blanca y el fino sombrero de fieltro que lucirá al visitar sus parientes y
amigos y luego, en la gallera, en la manga de coleo o en el parrando. El llanero duerme en
chinchorro, en hamaca y en cama; come carne, plátano, arroz, yuca, maíz, queso y frutas;
toma leche, café y aguadepanela y bebe en ocasiones licor en las mañanas:
Mañanitas.
Es
el llanero muy charlador, autosuficiente, generoso, individualista y respetuoso; canta e
improvisa porque es muy creativo, y cree en brujas, espantos y rezos. Romántico, soñador
y mujeriego; cuida el hogar con orgullo: y su palabra es oro porque el respeto es su
norma.
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