Del Folclor Llanero
Miguel Angel Martín
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EL POEMA

El poema llanero es una obra escrita en versos pareados consonantes o asonantes, y medida octosílaba, que narra situaciones y sucesos propios del hijo de los Llanos, y abarca todo tema que pueda dar curso a la inspiración del poeta.

La excepción a la forma descrita del poema criollo o llanero es la décima, que prácticamente ha desaparecido de la literatura del Llano.

El poema tiene su origen en el romance y éste en los cantares de gesta, como El Mío Cid o La Canción de Rolando, los que fueron dados a conocer por los juglares al recitarlos de plaza en plaza, de salón en salón, en la época medieval. Estos poemas cantaban las hazañas de personajes que con su espada victoriosa iban escribiendo su historia: El Cid Campeador, Carlo Magno, etc. Los cantares de gestao poemas épicos eran anónimosy muchas veces se componíam de varias partes, como es el caso del poema del Mío Cid, que consta de tres partes: Destierro del Mío Cid, Las Bodas de las Hijas del Cid y Afrenta de Corpes.

El poema relata las hazañas y penurias del Sidi de Valencia, don Rodrigo (Ruy) Ruiz de Vivar. Por tratarse de obra tan importante de nuestro tema se transcribe una de las tres partes. Además se incluyen las recopilaciones de Arcalina, El Indio Sanoja, La Maravilla, y La Tigra Cebada.

POEMA DEL MIO CID
Cantar Tercero - La Afranta de Corpes
(Fragmento).

Los Infantes deciden afrentar 
a las hijas del Cid.
pidamos nuestras mujeres 
al buen Cid Campeador; 
digamos que las llevamos 
a las tierras de Carrión, 
para enseñarles las tierras 
que sus heredades son. 
Saquémoslas de Valencia 
del poder del Campeador, 
y después, en el camino 
haremos nuestro sabor 
antes de que nos retraigan 
el asunto del león. 
Nosotros somos de sangre 
de los condes de Carrión 
y escarneceremos a 
las hijas del Campeador. 
Una vez esto acordado 
entre ambos, tornan los dos 
y haciendo callar a todos, 
así don Fernando habló:
¡Dios nuestro Señor os valga, 
Mio Cid Campeador! 
que plazca a doña Jimena 
y primero os plazca a vos, 
y a Minaya de Alvar Fañez 
y a cuantos en esta son:
Entregadnos vuestras hijas, 
que habemos en bendición. 
Porque queremos llevarlas 
a las tierras de Carrión. 
No recelaba la afrenta 
Mio Cid Campeador:
Os daré, pues, a mis hijas, 
con alguna donación:
Yo por ajuar quiero darles 
tres mil marcos de valor
Y mulas y palafrenes
que muy corredores son,
Os daré mis dos espadas
Colada y Tizona son,
y así reciben las hijas
de Mío Cid Campeador. 
Mandaron cargar los fardos 
los infantes de Carrión. 
Entonces ambas hermanas 
doña Elvira y doña Sol 
se van a hincar de rodillas 
ante el Cid Campeador. 
Vos nos habéis engendrado, 
nuestra madre nos parió 
delante de ambos estamos 
nuestra señora y señor 
y debemos acatar 
aquello que mandáis vos. 
Abrázalas Mío Cid 
y bésalas a las dos.

¿Dónde estás sobrino mío 
dónde estás Felez Muñoz? 
Que eres primo de mis hijas 
de alma y de corazón. 
Yo te mando acompañarlas 
hasta dentro de Carrión. 
Por Molina habéis de ir a 
descansar, mándoos yo 
y saludad a mi amigo
el buen moro Abengalbón; 
Dile que envío a mis hijas
 a las tierras de Carrión.

El moro, cuando lo supo,
se alegró de corazón;
y con alborozo grande
a recibirlos salió.
A las hijas de Mío Cid
sus dones el moro dio
y sendos caballos buenos
a los condes de Carrión.
Ya salían de Ansarera
los infantes de Carrión
caminan de día y de noche
sin reposar nunca, no;

En el Robledo de Corpes 
entraban los de Carrión:
En aquel vergel se oía 
de la fuente el surtidor 
todos cuantos juntos van 
allí acamparon mejor. 

Mandan cargar las acémilas 
los infantes de Carrión 
todos se han ido, tan sólo 
ellos cuatro solos son. 
Bien podéis creerlo, dicen, 
doña Elvira y doña Sol, 
aquí seréis ultrajadas 
en estos montes las dos. 
Alli a las dos van quitando 
el manto y el pellizón, 
y las cinchas en la mano 
que duras y fuertes son. 
Mucho rogaron las damas 
mas de nada les sirvió 
rompiéndoles las camisas 
y las carnes a las dos, 
limpia salía la sangre 
sobre el roto ciclatón. 
Y en el Robledo de Corpes 
quedan por muertas las dos.

Pasaban ya los infantes, 
aguijando su espolón. 
Por el rastro que dejaron 
se volvió Felez Muñoz 
hasta encontrar a sus primas 
desfallecidas las dos. 
Las va consolando y las 
infunde nuevo valor
y de prisa en el caballo 
que llevaba las montó.

Al que en buena hora nació 
el mensaje llegó ya,
Mio Cid el Campeador 
a sus hijas va a abrazar 
doña Jimena, la madre 
¡Dios, cuánto pudo gozar!

¿Dónde estás, Muño Gustioz 
mi buen vasallo de pro? 
Lleva el mensaje a Castilla 
a su rey, que es mi señor, 
del deshonor que me han hecho 
los infantes de Carrión. 
Muño Gustioz, muy de prisa, 
hacia Castilla marchó; 
al rey don Alfonso VI 
allá en Sahagún lo encontró 
delante del soberano 
sus dos rodillas hincó:
Merced rey de tantos reyes 
que os aclaman por señor 
por mí los pies y las manos 
os besa el campeador 
casasteis  vos a tus hijas 
con infantes de Carrión 
y en el Robledo de Corpes 
las dejaron a las dos 
y por eso os pide, rey, 
como vasallo a señor 
que a las vistas hagáis ir 
a los condes de Carrión.

Decidle al Campeador 
Mio Cid el bienhadado 
que de aquí a siete semanas 
se prepare con vasallos 
para venir a Toledo, 
esto le doy yo de plazo.

El rey don Alfonso VI
a Toledo se va a entrar,
Mío Cid Rodrigo Díaz 
en San Sentando se está. 
En tanto, Minaya, igual 
que los buenos que alli están 
estaban ya preparados 
cuando el día fue a apuntar. 
Entonces el rey Alfonso 
le dijo al Campeador:
Sea esta lid celebrada 
en donde mandaréis vos. 
Mío Cid a los que habían 
de lidiar aconsejó:
Estad libres en el campo 
como cumple al buen varón 
y que lleguen buenas nuevas 
allá a Valencia, de vos.

¡Vencido está ya en el campo 
este combate acabó! 
Dijeron los jueces, esto 
lo hemos oído los dos. 
Mandó despejar el campo 
don Alfonso el de León 
las anuas que allí quedaron 
para sí el rey las tomó. 
Declarados vencedores 
se van los del campeador. 
Vencieron en esta lid 
gracias a Dios creador. 
Envilecidos quedaron 
los infantes de Carrión.

Grandes son los alborozos 
en Valencia la mayor 
porque victoriosos fueron 
los del Cid Campeador. 
Gracias al rey de los cielos 
mis hijas vengadas son
ahora si que tendrán libres, 
sus herencias de Carrión.

Ya comenzaron los tratos 
con Navarra y Aragón 
y celebraron su punta 
con Alfonso el de León. 
Hicieron sus casamientos 
doña Elvira y doña Sol 
si los de antes buenos fueron 
estos aún lo son mejor. 
Con mayor honra las casa 
que otro tiempo las casó. 
Ved cómo aumenta la honra 
del que en buena hora nació. 
Dejó este siglo Mío Cid, 
que fue en Valencia señor 
día de Pentecostés 
de Cristo alcance el perdón. 
Así hagamos nosotros 
el justo y el pecador. 
Esas fueron las hazañas 
del Mío Cid Campeador 
en llegando a este lugar 
se termina esta canción.

ARCALINA

Arcalina, Arcalina, 
cara de rosa y clavel, 
mañana parto pa Francia, 
dime, mujer, ¿qué queréis?

Si viereis a mi marido 
mis saludes me le des

No conozco a su marido; 
dígame las señas dél.

Mi marido es chiquitico, 
bien vestido a lo francés; 
anda en un caballo bayo, 
elegante y muy cortés.

Arcalina, Arcalina, 
cara de rosa y clavel:
Por las señas que me has dado 
tu marido muerto es 
en una casa de juego 
lo mató Lucas francés 
y en el testamento manda 
que me case con usted.

Tres años lo he esperado, 
tres años lo esperaré, 
si a los tres años no viene, 
a monja me meteré:
Las tres hijas que dé’l tengo, 
esas las repartiré 
una daré a doña Nana, 
la otra a doña Isabel; 
la más pequeña la dejo 
para recordarme dél.

Calla, calla mi Arcalina, 
cara de rosa y clavel, 
todas tres son hijas mías 
y tú mi honrada mujer.
 

EL INDIO SANOJA
(Recopilacion en Tame)

Yo soy el indio Sanoja 
que vengo de la arenosa 
y camino con la luna 
por esta sabana hermosa; 
yo pasé por Santa Rita 
Pidiéndole a Santa Rosa 
me depare una muchacha
simpática y buenamosa 
que con la pierna abultada 
y la piel como la rosa, 
y los pechos paraítos 
como pepa e’pomarrosa. 
Y si la encontrare así 
la tomaré por esposa.

Si los padres no convienen 
por encima del demonio 
buscamos un sacerdote 
y hacemos el matrimonio.

Me la llevo al punapuna 
donde tengo mi casita 
donde tengo mi curiara 
se la tengo arregladita 
con chinchorro de cumare 
de cabuya bien finita 
y los dos guindaderitos 
de cabuya corridita.

LA MARAVILLA

Yo vide una maravilla 
que nunca la había mirao 
vide un indio con guayuco 
en un picure montao.

con la maleta en el anca 
y su machete terciao 
que no era cualquier machete 
era un machete platiao.

Se fue al hato Santa Rita 
onde había rodeo parao, 
y como hombre de malicia 
se quedó abierto pa un lao.

En esto le salió un toro 
pelícano sarpiquiao 
que en un ya tuvo en el lomo 
su caballo requemao.

Le metió una coliada 
que retumbó en Curasao 
quebrándole una paleta 
dejándolo mancornao.

Le gritó el dueño del hato 
no me maltrate el ganao 
y el indio le respondió:
Es que estoy acostumbrao 
a montar buenos caballos 
y a coliar cualquier ganao; 
y que si un toro me mata 
no me entierren en sagrao, 
que me entierren en un sitio 
onde no pise ganao, 
y que pongan un letrero 
onde diga que el finao 
no murió de calenturas  
ni de puntá de costao, 
murió puel cacho de un toro 
que es un mal desesperao.

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