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EL
POEMA
El poema llanero
es una obra escrita en versos pareados consonantes o asonantes, y medida octosílaba, que
narra situaciones y sucesos propios del hijo de los Llanos, y abarca todo tema que pueda
dar curso a la inspiración del poeta.
La excepción a
la forma descrita del poema criollo o llanero es la décima, que prácticamente ha
desaparecido de la literatura del Llano.
El poema tiene su origen en el romance y éste en los cantares de gesta, como
El Mío Cid o La Canción de Rolando, los que fueron dados a conocer por los juglares al
recitarlos de plaza en plaza, de salón en salón, en la época medieval. Estos poemas cantaban las hazañas
de personajes que con su espada victoriosa iban escribiendo su historia: El Cid Campeador,
Carlo Magno, etc. Los cantares de gestao poemas épicos eran anónimosy muchas veces se
componíam de varias partes, como es el caso del poema del Mío Cid, que consta de tres
partes: Destierro del Mío Cid, Las Bodas de las Hijas del Cid y Afrenta de Corpes.
El poema relata las hazañas y penurias del Sidi de Valencia, don Rodrigo
(Ruy) Ruiz de Vivar. Por tratarse de obra tan importante de nuestro tema se transcribe una
de las tres partes. Además se incluyen las recopilaciones de Arcalina, El Indio Sanoja,
La Maravilla, y La Tigra
Cebada.
POEMA DEL
MIO CID
Cantar Tercero - La Afranta de Corpes
(Fragmento).
Los Infantes
deciden afrentar
a las hijas del Cid.
pidamos nuestras mujeres
al buen Cid Campeador;
digamos que las llevamos
a las tierras de Carrión,
para enseñarles las tierras
que sus heredades son.
Saquémoslas de Valencia
del poder del Campeador,
y después, en el camino
haremos nuestro sabor
antes de que nos retraigan
el asunto del león.
Nosotros somos de sangre
de los condes de Carrión
y escarneceremos a
las hijas del Campeador.
Una vez esto acordado
entre ambos, tornan los dos
y haciendo callar a
todos,
así don Fernando habló:
¡Dios nuestro Señor os valga,
Mio Cid Campeador!
que plazca a doña Jimena
y primero os plazca a vos,
y a Minaya de Alvar Fañez
y a cuantos en esta son:
Entregadnos vuestras hijas,
que habemos en bendición.
Porque queremos llevarlas
a las tierras de Carrión.
No recelaba la afrenta
Mio Cid Campeador:
Os daré, pues, a mis hijas,
con alguna donación:
Yo por ajuar quiero darles
tres mil marcos de valor
Y mulas y palafrenes
que muy corredores son,
Os daré mis dos espadas
Colada y Tizona son,
y así reciben las hijas
de Mío Cid Campeador.
Mandaron cargar los fardos
los infantes de Carrión.
Entonces ambas hermanas
doña Elvira y doña Sol
se van a hincar de rodillas
ante el Cid Campeador.
Vos nos habéis engendrado,
nuestra madre nos parió
delante de ambos estamos
nuestra señora y señor
y debemos acatar
aquello que mandáis vos.
Abrázalas Mío Cid
y bésalas a las dos.
¿Dónde estás
sobrino mío
dónde estás Felez Muñoz?
Que eres primo de mis hijas
de alma y de corazón.
Yo te mando acompañarlas
hasta dentro de Carrión.
Por Molina habéis de ir a
descansar, mándoos yo
y saludad a mi amigo
el buen moro Abengalbón;
Dile que envío a mis hijas
a las tierras de Carrión.
El moro, cuando
lo supo,
se alegró de corazón;
y con alborozo grande
a recibirlos salió.
A las hijas de Mío Cid
sus dones el moro dio
y sendos caballos buenos
a los condes de Carrión.
Ya salían de Ansarera
los infantes de Carrión
caminan de día y de noche
sin reposar nunca, no;
En el Robledo de
Corpes
entraban los de Carrión:
En aquel vergel se oía
de la fuente el surtidor
todos cuantos juntos van
allí acamparon mejor.
Mandan cargar
las acémilas
los infantes de Carrión
todos se han ido, tan sólo
ellos cuatro solos son.
Bien podéis creerlo, dicen,
doña Elvira y doña Sol,
aquí seréis ultrajadas
en estos montes las dos.
Alli a las dos van quitando
el manto y el pellizón,
y las cinchas en la mano
que duras y fuertes son.
Mucho rogaron las damas
mas de nada les sirvió
rompiéndoles las camisas
y las carnes a las dos,
limpia salía la sangre
sobre el roto ciclatón.
Y en el Robledo de Corpes
quedan por muertas las dos.
Pasaban ya los
infantes,
aguijando su espolón.
Por el rastro que dejaron
se volvió Felez Muñoz
hasta encontrar a sus primas
desfallecidas las dos.
Las va consolando y las
infunde nuevo valor
y de prisa en el caballo
que llevaba las montó.
Al que en buena
hora nació
el mensaje llegó ya,
Mio Cid el Campeador
a sus hijas va a abrazar
doña Jimena, la madre
¡Dios, cuánto pudo gozar!
¿Dónde estás,
Muño Gustioz
mi buen vasallo de pro?
Lleva el mensaje a Castilla
a su rey, que es mi señor,
del deshonor que me han hecho
los infantes de Carrión.
Muño Gustioz, muy de prisa,
hacia Castilla marchó;
al rey don Alfonso VI
allá en Sahagún lo encontró
delante del soberano
sus dos rodillas hincó:
Merced rey de tantos reyes
que os aclaman por señor
por mí los pies y las manos
os besa el campeador
casasteis vos a tus hijas
con infantes de Carrión
y en el Robledo de Corpes
las dejaron a las dos
y por eso os pide, rey,
como vasallo a señor
que a las vistas hagáis ir
a los condes de Carrión.
Decidle al
Campeador
Mio Cid el bienhadado
que de aquí a siete semanas
se prepare con vasallos
para venir a Toledo,
esto le doy yo de plazo.
El rey don
Alfonso VI
a Toledo se va a entrar,
Mío Cid Rodrigo Díaz
en San Sentando se está.
En tanto, Minaya, igual
que los buenos que alli están
estaban ya preparados
cuando el día fue a apuntar.
Entonces el rey Alfonso
le dijo al Campeador:
Sea esta lid celebrada
en donde mandaréis vos.
Mío Cid a los que habían
de lidiar aconsejó:
Estad libres en el campo
como cumple al buen varón
y que lleguen buenas nuevas
allá a Valencia, de vos.
¡Vencido está
ya en el campo
este combate acabó!
Dijeron los jueces, esto
lo hemos oído los dos.
Mandó despejar el campo
don Alfonso el de León
las anuas que allí quedaron
para sí el rey las tomó.
Declarados vencedores
se van los del campeador.
Vencieron en esta lid
gracias a Dios creador.
Envilecidos quedaron
los infantes de Carrión.
Grandes son los
alborozos
en Valencia la mayor
porque victoriosos fueron
los del Cid Campeador.
Gracias al rey de los cielos
mis hijas vengadas son
ahora si que tendrán libres,
sus herencias de Carrión.
Ya comenzaron
los tratos
con Navarra y Aragón
y celebraron su punta
con Alfonso el de León.
Hicieron sus casamientos
doña Elvira y doña Sol
si los de antes buenos fueron
estos aún lo son mejor.
Con mayor honra las casa
que otro tiempo las casó.
Ved cómo aumenta la honra
del que en buena hora nació.
Dejó este siglo Mío Cid,
que fue en Valencia señor
día de Pentecostés
de Cristo alcance el perdón.
Así hagamos nosotros
el justo y el pecador.
Esas fueron las hazañas
del Mío Cid Campeador
en llegando a este lugar
se termina esta canción.
ARCALINA
Arcalina,
Arcalina,
cara de rosa y clavel,
mañana parto pa Francia,
dime, mujer, ¿qué queréis?
Si viereis a mi
marido
mis saludes me le des
No conozco a su
marido;
dígame las señas dél.
Mi marido es
chiquitico,
bien vestido a lo francés;
anda en un caballo bayo,
elegante y muy cortés.
Arcalina,
Arcalina,
cara de rosa y clavel:
Por las señas que me has dado
tu marido muerto es
en una casa de juego
lo mató Lucas francés
y en el testamento manda
que me case con usted.
Tres años lo he
esperado,
tres años lo esperaré,
si a los tres años no viene,
a monja me meteré:
Las tres hijas que dél tengo,
esas las repartiré
una daré a doña Nana,
la otra a doña Isabel;
la más pequeña la dejo
para recordarme dél.
Calla, calla mi
Arcalina,
cara de rosa y clavel,
todas tres son hijas mías
y tú mi honrada mujer.
EL INDIO
SANOJA
(Recopilacion en Tame)
Yo soy el indio Sanoja
que vengo de la arenosa
y camino con la luna
por esta sabana hermosa;
yo
pasé por Santa Rita
Pidiéndole a Santa Rosa
me depare una muchacha
simpática y buenamosa
que con la pierna abultada
y la piel como la rosa,
y los pechos paraítos
como pepa epomarrosa.
Y si la encontrare así
la tomaré por esposa.
Si los padres no
convienen
por encima del demonio
buscamos un sacerdote
y hacemos el matrimonio.
Me la llevo al
punapuna
donde tengo mi casita
donde tengo mi curiara
se la tengo arregladita
con chinchorro de cumare
de cabuya bien finita
y los dos guindaderitos
de cabuya corridita.
LA
MARAVILLA
Yo vide una
maravilla
que nunca la había mirao
vide un indio con guayuco
en un picure montao.
con la maleta en
el anca
y su machete terciao
que no era cualquier machete
era un machete platiao.
Se fue al hato
Santa Rita
onde había rodeo parao,
y como hombre de malicia
se quedó abierto pa un lao.
En esto le
salió un toro
pelícano sarpiquiao
que en un ya tuvo en el lomo
su caballo requemao.
Le metió una
coliada
que retumbó en Curasao
quebrándole una paleta
dejándolo mancornao.
Le gritó el
dueño del hato
no me maltrate el ganao
y el indio le respondió:
Es que estoy acostumbrao
a montar buenos caballos
y a coliar cualquier ganao;
y que si un toro me mata
no me entierren en sagrao,
que me entierren en un sitio
onde no pise ganao,
y que pongan un letrero
onde diga que el finao
no murió de calenturas
ni
de puntá de
costao,
murió puel cacho de un toro
que es un mal desesperao.
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