BAQUERO NARIÑO, Alberto
Joropo: Identidad llanera
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1. EL DILEMA CULTURAL

La "cultura en el atraso provincial" y su antítesis la "subcultura de la deseomposición", parecen conformar la unidad dialéctica que señala el actual momento del tema que nos ocupa, y es a la vez el dilema que se presenta tanto a actores como a consumidores o usuarios del arte y la literatura. Dicha dicotomía o antagonismo entre las dos se resuelve en la práctica, con el refuerzo sistemático de los valores de una subcultura surgida de prácticas gansteriles, que en corto tiempo se yergue como dominante, frente a una latencia de los valores de la cultura universal y de la cultura regional que cada día pierden más terreno, en aras de la comercialización y de la cantinización (cantina, bar) con su temática lumpenesea y cosmopolita.

Llamar como "cultura en el atraso provincial" a los vestigios de las manifestaciones de la cultura universal, a la expresión de la cultura mestiza del Llano y a los tenues suspiros de las culturas aborígenes, o mestiza Andina y de los litorales, que se presentan en este territorio, de modo alguno es con ánimo peyorativo o displicente. El atraso es una condición común de nuestra sociedad nacional y éste se condensa con furor en la escala de las concepciones; muy en particular es notorio en las provincias y en menor grado, en las grandes urbes.

Para mayor claridad, a continuación señalaremos sus características claves, determinadas por una problemática:

1.1 CULTURA EN EL ATRASO PROVINCIAL

a. Bajo nivel de conocimiento sobre las grandes tendencias universales del arte y la literatura, de sus eseuelas y protagonistas, y de su dinámica evolutiva.

b. Empirismo en los protagonistas culturales.

c. Organización estatal y paraestatal deficientes para el fomento, promoción y financiamiento de la cultura.

d. Mínima actividad a todo nivel.

e. Organizaciones cívicas en grado rudimentario e incipiente cimentación.

f. Sin conexión con los movimientos culturales, nacionales y menos con los del exterior.

g. El vínculo de grupos y cultores con las instituciones de la cultura a nivel nacional y local es nulo y en las coyunturas es artificial.

h. En el atraso cultural son eseasas las revistas, los foros, los conciertos, los programas radiales, las publicaciones, etc.

i. Es difícil encontrar figuras de talla nacional vinculadas de modo permanente al proceso cultural de la provincia Llanera. Es más: en estas condiciones se limita el surgimiento de líderes y/o protagonistas culturales de buen nivel.

j. El atraso provincial permite la expresión de la cultura vernácula en niveles de latencia y pobreza. Auspicia las deformaciones comerciales.

k. La cultura Llanera -en particular la música— sirve al divertimiento colectivo sin que éste le retribuya en la cotidianidad a sus protagonistas

l. Las entidades estatales tienen actitud paternalista frente a grupos de artistas e intelectuales. De esto no se salvan Colcultura, el Banco de la República y las instituciones de cultura del Meta, Casanare, Arauca, Vichada.

ll. Los empresarios agropecuarios son ajenos, indiferentes, ante el fomento de la cultura porque no les interesa el desarrollo de la comunidad sino el crecimiento de sus finanzas. El apoyo se brinda esporádicamente, si genera publicidad o excensión de impuestos.

m. El estado en sus diversas instancias carece de criterios para el correcto tratamiento de la cultura.

1.2 SUBCULTURA DE LA DESCOMPOSICION

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a. Se nutre en las canteras de la sociedad de consumo, es un estereotipo extranjerizante; sus principales agentes son la antena parabólica, los ultramodernos electrodomésticos, el sibaritismo, el porno, el rock, el punk. La adopción de patrones y eseenarios de consumo de último modelo.

b. La expresión criolla en lo musical es la música de carrilera con su parafernalia y contenidos del bajo mundo sicarial. (Ver más adelante rancheras, tangos, barbera y carrilera).

c. Sus actores llegan de varios estratos y ámbitos de la nación, así:

• De la lumpen -burguesía que rompió definitivamente el Estado de Derecho mediante las operaciones financieras de los conglomerados de papel, a partir de 1975, por efecto de la política neoliberal.

• De la burocracia que masificó el uso de las indebidas participaciones, efecto del clientelismo, arraigado a partir del frente nacional y consolidado con Turbay, en 1978. De las multinacionales del tráfico de estupefacientes y sus prácticas coercitivas letales. Indumentaria de oro, sombrero blanco y vestimenta informal de última moda. Este proceso se incrementó en los últimos 12 años al tiempo de su deseomposición. De los estratos miserables del tugurios y la colonización en donde pululan el hambre, situación que se incrementa en el modelo de la Operación Colombia del profesor Currie cuya versión más notoria fue el Plan de las Cuatro Estrategias de Pastrana.

• Del nocivo "efecto demostración" sobre el grueso de la población que ejerce el consumo masivo, el lujo y la buena vida que produce el enriquecimiento ilícito, de los comportamientos de los sectores y estratos anotados.

d. Para estos comportamientos se llegó a crear un esquema de justificación donde la patria y su defensa emergen en primer plano, el amor al trabajo, el desprecio por la normatividad vigente, el permanente deseo de exhibición con mujeres de escasa formación y exuberantes proporciones, el desprecio a la vida de opositores y contrincantes. En México el fondo de cultura económica publicó un libro titulado "La mordida como mecanismo de la Redistribución del Ingreso".

e. Para los detentadores de la "Subcultura de la descomposición" todo tiene un precio y todo se compra; si alguien se niega, se opone o no quiere, debe desaparecer del panorama por los medios violentos; morales y/o físicos: Calumnia, boleteo, extorsión o bala.

f. La alta burguesía del país es la querendona del modelo extranjerizante pues son sus mayores usufructuarios.

g. La cultura universal detenta los más altos estímulos monetarios en la concepción arte-mercancía, en la cual la valoración estética ocupa sitios subordinados a valoraciones de índole social. Esta razón hace que Rembrand, Goya, o Rubens presidan los mingitorios. Son además sus temas de inversión de alto rendimiento para quien posee excedente de capital.

h. La cultura-mercancía y los artistas-objeto son las concepciones que presiden las decisiones de compra y deleite de estos "modernos" bárbaros.

i. La subcultura de la descomposición, es sin duda alguna, la forma dominante, la que martilla y apuntala desde todos los frentes del establecimiento a partir de los medios masivos de comunicación y la que se ejerce en las decisiones públicas que marginan la expresión de la cultura en el escenario confundido del atraso provincial

A continuación se tratará de precisar los contenidos que anteceden a la formación de un segmento subcultural en el cual la música de carrilera es la exteriorización musical de una concepción del mundo ya masificada por operarios de la descomposición.

1.3 RANCHERAS, TANGOS, BARBERA Y CARRILERA

El proceso de estabilización del conocimiento y propagación de nuestra música Colombiana es muy débil y elitizado. Pertenece casi con exclusividad a ciertos circulos minoritarios de las ciudades, congregados alrededor de las familias y amigos cercanos de los intérpretes. De manera similar ocurre con las demás manifestaciones de la cultura, con excepción hecha de quien por su propio esfuerzo y calidad obtiene de pronto el reconocimiento internacional.

En el campo y en los suburbios pobres de las ciudades, el proceso es bien diferente porque surge alrededor de la tienda y la cantina, con relación directa con la prostitución, el juego, el naipe, los dados, una serie de vínculos de adivinación y curandería, arraigados en el alma popular. Es la verdadera magia, la cantera del realismo mágico de la literatura.

Las sucesivas etapas violentas en Colombia y los estímulos hacia la concentración urbana del modelo de desarrollo le han dado una dinámica demográfica al país, que en el caso Llanero ha nutrido en el Ariari, la Macarena, Saravena, Aguazul, Monterrey y en general la zona del piedemonte de colonos desconcertados, desarraigados, empobrecidos y violentados. Colonización campo-campo ha sido la constante, en menor grado la colonización ciudad-campo.

El alma campesina de Colombia Andina está imbuida de rancheras cuyo ritmo y contenido se halla a la par del torbellino y la guabina. El caballo, el amor, el pueblito, el desengaño y la mujer, son los temas. Las primeras migraciones de los años 50 llegaron con ello. Las sucesivas también, cuando tenían visos campesinos.

De las barriadas de los pueblos de Antioquia, de Boyacá, (Casanare) y Santander (Arauca) y de la colonización paisa asentada en las ciudades, llega una nueva ola de colonización que ya trae la evolución del tango y la milonga con su temática de cantina, golfos y putas.

Es una colonización que urbaniza el campo de la Macarena y el Ariari porque llega a fundar pueblos con el dinero para ello, la idiosincracia para ello y la justificación socioeconómica con la cual -sin saberlo-le llega el maná a los colonos anteriores. Ello se ata a la estrategia de sembrar coca en estos lugares en donde el Estado no ha llegado. Son los finales de la década de los 70. La fuerza expansiva de esta nueva economía irriga todos los sectores ortodoxos de la economía y la sociedad que gravita en torno a Villavicencio con el eje Vistahermosa —San José de Guaviare, con lo cual esos sectores se vuelven heterodoxos. Arauca es epicentro importador de materias primas para la economía de la coca al igual que Puerto Carreño.

El tango que nutrió el alma paisa se mezcla entonces con el ritmo de ranchera, y el lumpen urbano crea una temática en torno a su cruel realidad de hambre, privación, abortos, niños echados a la vida "porque hay que tenerlos", disputas marchitas donde el juez es un puñal, desigualdad, revancha, injusticia. Esto nutre la idiosincracia colectiva donde el amor es obligatorio porque "si no me querés te corto la cara". Parece un chiste pero lo terrible es que ello es una conducta, donde la amistad, la solidaridad, la vida no valen nada. Todo lo justifica "el Señor", porque eso sí, "cristianos a morir si somos, él siempre bendice las armas de la muerte".

Es la cuna sicarial, con esta idiosincracia, forjada en ese ámbito de miseria "del cual sólo se puede salir con el dinero del crimen".

La síntesis: tango y las melodías de arrabal con la ranchera y la moderna temática colombiana del lumpen crea la música de carrilera con menos de 25 años de existencia, así se conocieran una o dos canciones de este tipo.

La pertenencia de música de carrilera a toda la gama de individuos vinculados o en vías de vincularse con la más rentable multinacional de todos los tiempos, masificó su introducción en los centros de espectáculo.

Podríamos afirmar que el equivalente nacional del componente musical de la subcultura de la descomposición, nutrido de dos fuentes extranjeras y de bajo coturno estético (México y Argentina), es la música de carrilera. El equivalente extranjero es el rock y lo que a él viene atado: droga, punk, temática violenta y plebe.

El tipo de sugerencias violentas que contiene esta música alimenta las decisiones idem de todos sus consumidores. Entender el rock no es fácil pero lo atado a él, es obvio.

Sin duda la barbera y los dados tienen que ver con la entronización del espíritu sicarial en Medellín que por esa razón es el centro del cartel más poderoso de la droga en el país.

El parentesco materno de la música mexicana con la música de carrilera, hace factible el establecimiento de vínculos afectivos entre la gente vinculada al tráfico de drogas. Canciones como el "rey" son símbolos, los mariachis los agentes, las joyas lo principal, la ostentación necesidad vital. Rambo el ídolo, el profesor del crimen y uso de armas.

El contexto social colombiano se ha transformado violentamente y en cada caso sus huellas parecen diluirse, alimentado por las voces y el ruido de lo que más penetra por los sentidos, sin importar su valor estético y sus connotaciones éticas. La carrilera en toda su dimensión preñó ese concierto de migrantes hacia el llano que perdieron el ancestro, la familia, la esperanza y adoptaron el comportamiento de garufa, del pandillero neoyorquino del rock y del "teso" del barrio que a los 14 años, comanda escuadras de matones a sueldo, triste y terrible verdad colombiana.

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