BAQUERO NARIÑO, Alberto
Joropo: Identidad llanera
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JOROPO

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Alberto Raquero Nariño

Joropo recio
ritmo de caballo y capacho
canto que retrata
a los hijos de la tierra llana

Joropo sabanero
aire de morichal y río
viajero intemporal que arrulla
y que enamora.

Joropo nostálgico en los recuerdos
joropo fecundo en los parrandos,
joropo firme en las denuncias,
joropo definido en nuestras pieles!

Joropo llanero
hijo de la recóndita y sangrienta epopeya
de la europa blanca
en las indias cetrinas
y del burundú burundá
desarraigado e intacto
de las razas africanas.

De las tres razas mamó
como un becerro...
con ellas creció
en la vaquería,
en el ordeño,
en la arrería.

Y así, pequeño, tierno,
joropito canción de 80 años,
pariente de bambuco y torbellino,
lo conocí cuando yo recién nacía.
Años cuarenta... tenía entonces
sabor a tiple...
retoñaban sus mazorcas
como las de cacao
en verano.

Eran los tiempos de Guadalupe
y entendí su color
en los corríos,
cantos de guerra
de liberales en armas.

Creció a pocos
sin afán, sin prisa,
enraizado al paisaje
a la raza,
a las aves,
a la vida.

Maduró en la recia jornada
del hato-fundo,
en los torneos,
en las fiestas.

Su fertilidad más cierta
la determinan creencias ancestrales
de las tribus guahibas..
el bastón fálico
con su trepidar de piedra y noche
y el espíritu cosechero, esquivo
de la parcela o del fundo.

De canción viajó al poema;
se afirmó en la vocación
romancera, bucólica
de los cantos criollos,
y sin embargo...
puso el dedo en mil llagas
de la gente extraña,
de la gente andina,
de la gente rica.

Defiende como nadie
la región, la tierra,
el hombre...
sabe ser joven
a pesar del tiempo
y las heridas
de olvido.

Joropo que recuerda
a las morenas de cabello
azabache como mi potro
galopero...

Joropo que cantan catiras de luna y sol
cuando suena armónico
con el viejo guitarro,
con el cuatro,
con la vieja pinpón
o con la antigua arpa,
a ritmo pasitrotero,
con acento maraquero,
con armonías de gabán,
de quirpa o pajarillo.

Hoy joropo,
una vez más lo escucho:
asisto a la exégesis
en las gargantas juglares...
es la orgía genuina
de la canción donde asisten
todos los llaneros, donde se integran
andinos y costeños.

Cada tiempo en que
se interpreta un joropo
se sacude el viento y...
el joropo vive y muere...

Vive con alegrías y nostalgias...
muere y se sepulta
en nuestras almas
para vivir los años
que nos quedan.

Joropo, joropito,
joropo grande,
joropo niño:
que cante, que ría,

pero...
que siempre truene!

Villavicencio, Vereda del Carmen
Finca Hato Chico
Julio 2 de 1986


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