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NOTAS
PRELIMINARES
La
observación de los fenómenos particulares de la sociedad llanera y de sus procesos
culturales se nutrieron en una constante experimentación personal desde varios estrados:
Intérprete, organizador de eventos, rector de la principal comunidad universitaria
regional y en el oficio de escritor.
El examen del modelo y de
sus connotaciones sociales, aparece claro que en la extensa región Llanera que comprende
casi la totalidad de los asentamientos de la Orinoquia Colombiana, se presenta un
crecimiento económico con incrementos anuales significativos, pero él no se traduce en
desarrollo de las comunidades. Aún más: La tendencia de lo que podríamos llamar
"el modo de producción Llanero" -guardadas las debidas proporciones
teóricas es socialmente recesivo.
Esta conclusión condujo a
realizar propuestas en materia del desarrollo de la comunidad -desarrollo espiritual
para dar cupo al cambio cualitativo del modelo, porque sin él, el escenario Llanero que
se presenta, es el indicado para conocer el modo operativo en Colombia de las formas
regionales del capitalismo salvaje a finales del siglo XX.
Este documento emerge como
un camino hacia la evaluación de los problemas de la cultura en la región y tiene el
afán de ser una reflexión desde abajo y desde adentro. Su valor dependerá del juicio de
los trabajadores de la cultura en el camino de plantear análisis complementanos.
El documento es síntesis de
informaciones obtenidas en los pueblos con algunos protagonistas y usuarios de la cultura,
más de usuarios o gente común, que con cultores de quienes se conoce y comprende
vaya pretensión la magnitud de su obra y su entendimiento del fenómeno de la
cultura, desde luego, más allá de su particular problemática.
Debo advertir que el hecho
del irrestricto apego ancestral a la cultura vernácula que profesa el autor de este
documento, es un elemento adicional para observar de cerca su fenomenología y la de sus
protagonistas, y la de advertir en forma tajante, los elementos más sensibles de su
debilidad contemporánea.
De idéntica manera, la
xenofobia se excluye de este contexto porque sería torpe analizar los procesos culturales
embutidos en una coraza contra las vertientes culturales de otros países. En modo alguno
podríamos desconocerlas o siquiera mirarlas de soslayo. Hemos de instruirnos en sus
enormes logros y experiencias; beber en sus inagotables fuentes.
Pero existen hondas
diferencias entre el conocimiento de los valores estéticos y sus deformaciones que en los
actuales momentos obedecen al obscuro interés del comercio y del morbo particular de la
sociedad víctima del capital y de la acumulación excesiva. La comunidad artística
regional carece de documentos analíticos sobre su situación en diversas épocas y en
particular recientemente, época en que parecen perfilarse los gérmenes reales de un
proceso que romperá las ataduras del atraso provincial
Por esta razón el análisis
deberá ser escueto, directo y en ocasiones doloroso. Se evalúa el conjunto de
organizaciones, el total de actores y protagonistas; pero se hace el esfuerzo de
establecer un marco teórico para erradicar la puerilidad que suele presidir la reflexión
en tan delicada materia.
Algunos interrogantes
precedieron mis primeros apuntes. Ellos eran:
1. Podremos afirmar que el
joropovocablo indígena supera el ámbito de lo musical para las gentes del
llano adentro?
2. Representará su modo de
ser y de comprender el mundo? Es su patrón de comportamiento?
3. Podremos señalar que en
poblaciones antiguas como San Martín, Meta (1585) y Arauca, Arauca (1780) el joropo fué
un ausente histórico?
4. Llegaremos a comprobar
que el sistema socioeconómico de las Reducciones, que al contrario de otros frentes
colonizadores, incorporaron masivamente a las razas aborígenes y que allí se dió la
síntesis etnocultural para la nacencia del joropo?
5. Sería prudente concluir
que en el escenario sabanero, el caballo, la vaquería, blancos y mestizos andinos por sí
solos no crean históricamente el joropo?
6. Es el componente étnico
llanero quien define el proceso y en particular son acentos iniciales de Achaguas y
Sálivas?
7. En qué dimensión los
componentes étnicos africanos enriquecen y perfilan los elementos fundamentales del
joropo, en el valioso acento mágico de su cosmovisión?
8. Alcanzaremos a demostrar
que la partenidad andaluza del joropo es una apreciación por lo menos incompleta?
9. Es España toda la que
llega a América y es Castilla con su romancero, su voz e idiosincracia la que preña el
Llano?
10. Es la noche y el
amanecer de los tiempos quienes fraguan la cultura mestiza del joropo?
El desarrollo del trabajo se
remite históricamente al momento en que comienza el portento socioeconómico del
establecimiento de las Reducciones de los Jesuitas en los Llanos y lo interpreta. De ahí
la comparación de la génesis cultural con el proceso histórico.
También se interpreta la
condición de la soldadesca Andaluza, que en los tiempos de la inquisición eran tratados
como los moros, los negros y los indios, en calidad de inferiores.
Por otra parte, la reciente
incorporación de la música Llanera a muchas poblaciones nuevas o antiguas de nuestra
geografía, eran un manjar analítico, al cual me fué imposible renunciar.
Otra motivación del
presente análisis radica en ir a la rica fuente del trabajo Llanero, la vaquería, que en
la consolidación mestiza del criollo se convierte en la progenitora de los cantos: de
arrería, de ordeño, de vela.
Y el caballo, sin el cual no
hay ritmo, consolida los diversos golpes. Caballo de trabajo, caballo compañero en el
arte de vivir.
Son los componentes
bióticos que señala el escritor venezolano Adolfo Rodríguez
El tránsito
del texto por el elemento organológico en el aspecto musical- recoge la versión,
ya aceptada por connotados investigadores, del aporte de las tres razas la europea
trae el arpa feudal, la vihuela, la bandurria, el bandolín y de ellos surgen el cuatro,
la bandola pin-pon y la actual llanera; el bandolín se queda intacto. La aborigen aporta
los capachos, la sirrampla, el furruco. Lo demás es conjugación rítmica de las razas,
sucesivamente enriquecida por "el padrote" en esta tierra del caballo. La magia,
el mito, la leyenda llegan también junto al negro y su presencia es clara en los cantos
de angelitos en esa conjugación de lo real y lo religioso como en los eventos paganos de
la religiosidad como puede ser un San Pascual Bailón.
El objetivo principal es la
defensa y desarrollo de los elementos básicos de la identidad regional del mestizaje
Llanero, para coadyuvar a la formación de un muro sólido capaz de sobrevivir a la
avalancha de la subcultura de la descomposición, hoy por hoy dominante anclada en el
epicentro de las concentraciones urbanas, pequeñas y grandes, regada en los campos.
Otra tendencia preocupante
es la homogenización del joropo. El unanimismo interpretativo guiado por la mano oscura
de la comercialización donde el arquetipo es el joropo ranchero, urbano, cosmopolita. Es
la caracañización del joropo!. Es a la vez la lumpenización del poema, un raudo camino
hacia una versión más de la música de carrilera fusión de tango y ranchera en la
temática del bajo mundo- pero con arpa, cuatro y maracas.
Apunto también a una
probable conclusión:
El joropo, toda la
parafernalia y elementos mágico-religioso que lo impulsan desde el fondo mismo de la gran
patria de los Llanos es sujeto de yuxtaposiciones culturales que tienden a ahogarlo, a
desvirtuarlo, a extraer de él solamente elementos para el divertimiento, para la
explotación de una identidad regional que día a día se diluye más y más. La pérdida
de las raíces, el olvido a las huellas, el cotidiano rechazo a los mayores, es el
fenómeno contemporáneo, la enfermedad social de la época, en un país donde esta
porción olvidada es frente desenfrenado y aluvional de migraciones, escenario del
capitalismo salvaje.
Esto no es casual: Ocurre
porque son los efectos de la evolución del modelo de crecimiento que adoptó el país y
que en su concepción excluyó de un tajo algo así como el 30% del territorio, en el caso
orinocense.
Al País le reventó en su
manos el Llano: creció su riqueza, su suelo se sembró de futuro; los aceites y metales
estratégicos brotaron de su misma entraña y en el asombro de esa realidad, ha sido
incapaz de revertir esa ganancia hacia el hombre que construye tal riqueza. Al contrario,
el modelo extractivo, se lleva todo y llega con el prototipo extrajerizante que anula los
parámetros de la cultura vernácula.
El modelo llanero de
producción es por ello socialmente recesivo. El joropo como cultura mestiza regional
unida al frente del universo del arte y la literatura es el bastión contra la subcultura
dominante de la descomposición, como también lo son todas las culturas populares que
florecieron en Colombia y que hoy se hallan en franco camino de su olvido y deterioro
sistemático.
Es Freud en su ensayo
"el malestar de la cultura" quien analiza en el contexto de su tiempo lo que él
denomina "la miseria sicológica de las masas".
Esa miseria sicológica es
guiada y artillada conciente o inconcientemente desde los núcleos más potentes del
establecimiento y sus aparatos de control y reproducción.
Es la trivialización la que
conduce los momentos y las políticas para la cultura, prima el espectáculo sobre la
actividad permanente y sobre el fomento y actividad de los grupos.
El arte-mercancía emerge
como la respuesta precisa al excedente exorbitante que suele producir el modelo y por
vías diferentes (corrupción, especulación financiera, contrabando y la sólida
economía del narcotráfico). En el texto se reiterará este análisis.
Así es como lo estético se
convierte en elemento subalterno y en un estorbo, frente a la urgencia asfixiante de la
exhibición, del rampante y desmesurado apetito de protagonismo y del ascenso social de la
barbarie. Por ello no es raro que un cuadro de Goya, que una escultura de Da Vinci
presidan los mingitorios de ciertas mansiones de hombres y mujeres enchapados en oro.
Es, como señala con acierto
el escritor Eduardo Mantilla Trejos, la magnificación de la entropía social, en el reino
de los antivalores.
La vehemencia del análisis
presente que comparten los cultores llaneros se podría sintetizar así:
El dilema entre la defensa y
desarrollo de lo regional en la perspectiva del país y de los valores culturales del
universo, frente a la presión voraz del cosmopolitismo de la sociedad de consumo.
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