BAQUERO NARIÑO, Alberto
Joropo: Identidad llanera
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2. UN SUEÑO LLANERO DE ESCALINATAS

2.1 ALGO MAS ALLA DE LA MUSICA Y DEL POEMA

El título del presente escrito "Joropo: identidad de un pueblo", es verdadero e indispensable. Joropo es una manera vivir y del trabajar en el llano, como se deduce en el texto. El ritmo Llanero es uno solo. Tiene dos formas: por derecho y por corrío según sea el acento que se otorgue dentro de los compases de la estructura rítmica. (Isaac Tacha Niño).

La velocidad de la ejecución o sea el "tiempo" señalarán el tránsito de tonada a pasaje y de éste a joropo y luego a golpe recio. Pero es en definitiva la estructura armónica la que caracteriza un golpe y lo diferencia de otros.

Esto, es lo musical. El joropo, sin embargo, es algo más: define condiciones y formas cotidianas de existir y de entender el mundo desde el Llano. Supone apreciaciones singulares de la vida y quizá por lo extraño, delicado y difícil de tratar, es lo más vehemente de esta sección, extendido a lo largo en ella.

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Las acciones de supervivencia,conservación y reproducción de los hombres a través del tiempo, definen sobre el escenario de su asentamiento, las formas culturales, las expresiones primarias, las voces de su personalidad, que en su largo camino, se reunen y amalgaman unas a otras para identificar el alma colectiva. Por supuesto que las herencias genéticas, sumadas a los valores sobresalientes de la cultura dominante tienden a yuxtaponerse violentamente y a ocultar los valores de las otras razas y culturas que intervienen en el proceso. El paso del tiempo determina una síntesis dialéctica: las culturas y etnias sometidas también imponen sus genes y valores; es la síntesis, otra cultura, con sombras de aquellas, pero única, forzada en el laboratorio viviente del trabajo al que nadie escapa y si lo hace, será paria o "lumpen", es decir, un producto descompuesto de la sociedad.

El trabajo presente se aleja de la paternidad andaluza del joropo, la cual se controvierte con argumentos de interpretación histórica y musical basados en un profundo análisis de estructuras, expresiones, formas y contenidos, que las distancia, sin desear con ello ser peyorativo con la cultura musical de Andalucía, a la cual se profesa una sincera admiración. Ante versiones anteriores, —de expertos ilustres y de copiadores impenitentes— que derivan el joropo del flamenco, se supone que la presente argumentación suscite una enriquecedora polémica a la cual se estará presto. Desmostrarlo es sencillo, con ayudas audiovisuales, o con simples comparaciones en vivo y en directo.

2.2 LA TIERRA DEL CABALLO

La vocación por la tierra del caballo —término de Alejandro Carpentier— y sus manifestaciones culturales criollas, superó etapas sentimentales para emprender caminos reivindicativos sobre las difíciles circunstancias y carencias de la vida en el Llano, comprendiendo cada día más la vocación de sus suelos, depredados por acciones del hombre desprendido de la cordillera violentamente, que con su desarraigo profundo y falta de identidad, trajo consigo —y sin culpa— rupturas del equilibrio social y del equilibrio ecológico y es en ese vaivén humano, en ese trajín del "Sueño de las Escalinatas Llaneras" —miseria humana y barbarie en ascenso- cuando el joropo brilla, como el hogar más amable y próximo, más cierto que en llano adentro, "un lucero es la casa más cercana", como dice Carranza. El joropo en cierta manera escribe la historia criolla desde las canteras del mestizaje. El ensayo contempla la aspiración de historiografiar la evolución racial en Colombia, desde perspectivas nacionales, lo cual, pienso, es un paso adelante, frente a las versiones ibeoromaníacas, no por culpa de los españoles, sino por el asombro e ilegitimidad que corroe el alma nacional y oculta, verdades de temple regional como el joropo, hijo de la vaquería y del caballo, en el único escenario posible para su nacencia: la sabana.

2.3 CULTURA POPULAR

El término folclor —folklor o folklore— no se utiliza con el texto por considerarlo limitado. Por ello se aplica uno de más amplio espectro que emplea la nueva antropología social latinoamericana: cultura popular. Contiene conceptos más precisos, es término fácil de ubicar en el idioma y en la pertenencia social. De por sí expresa manifestaciones actuales, naturalmente con fuentes, evolución, trayectoria y perspectivas pertinentes. (Los llamados folcloristas y folclorólogos, espero no consideren que es displicencia). Los primeros son los intérpretes de la cultura popular referida más a los músicos que a los trabajadores del arte popular en general. Los segundos son los expertos en las cuestiones culturales de la tradición, en las manifestaciones típicas, de cuándo? de ahora? del ayer? Me parece que son expertos en el pasado. Pero la cultura popular es ahora y siempre. Supongo que sería adecuado hablar de cultores populares, de intérpretes populares, y de expertos en cultura popular.

El texto y su autor solicitan dispensas por el artificio de anecdotar algunas ideas, pero surgió de la necesidad de facilitar la comprensión de los argumentos acá expuestos y de darle rienda suelta a la inspiración de quien escribe. Lo subjetivo, es la mayoría de las veces, creador.

2.4 LA TIERRA DEL INDIO

Cuando se afirma que la sabana es el único escenario para que el caballo y la vaquería engendren el joropo, es necesario advertir que se refiera la confluencia racial que ocurrió en Casanare, en las Reducciones, mas no en el pueblo de San Martín, Meta, a pesar de la tradición de sus Cuadrillas, de las enormes sabanas ganaderas y del caballo. (Es un ejemplo).

Por qué hasta entrados los años de 1950, el joropo, el cuatro y el arpa aún no llegaban a San Martin? Tampoco a Villavicencio? Allí reinaban el tiple, la bandola y la guitarra; se interpretaban aires andinos y música europea: mazurcas, valses, polkas, pasodobles. Y si algún joropo andino "rebalaba", era del estilo del galerón llanero, de corte bambuquero. Explicable en Villavo; pero en San Martín? Acá se afirma que la forma violenta como sucede la instalación del asentamiento San Martinero, genera un tipo de relaciones que excluyen al indígena; sólo el lento tránsito del tiempo efectúa el mestizaje étnico, mas el cultural se retrasa, frente a los portentosos logros de mestizaje Casanareño, —Achaguas—, en el cual influyen, los dos tipos de acceso a las almas de los "irracionales" por parte de las comunidades religiosas (católicas) que llegaron a los llanos. (Se menciona Casanare por ser uno de los polos de desarrollo en América de los Jesuitas).

En este caso mucho vá de los hijos de San Ignacio de Loyola a los hijos de San Francisco de Asís. Los primeros comprendieron que la colonización era fundamentalmente un problema económico, en tanto que los segundos consideraron a la inquisición como la única manera de conquistar almas, es decir, los Franciscanos y Dominicos, a diferencia de los Jesuitas, creyeron que la conquista era una empresa de clérigos y de militares. (José Carlos Mariátegui, Perú, Lima 1952).

Así, el tipo de unidad económica y social que se genera en las Reducciones Casanareñas, vincula y asocia el indígena a las formas de trabajo cotidiano que impone la organización económica de los jesuitas, basada en el aprovechamiento de la disposición natural del aborigen al trabajo comunitario y al aprovechamiento de las circunstancias y características regionales.

También hubo reducciones Jesuitas en el actual territorio de Arauca en el Piedemonte (Tame) y en cercanías a las confluencias entre el Cravo Norte y el Casanare. Allí también surge el joropo, de manos del guahibo.

Es curioso encontrar que en Arauca (ciudad) entrados los años de 1950 tampoco existiera un vínculo con la cultura mestiza de los Llanos, la cultura del joropo, como si en Cravo, Tame —Betoyes— y Arauquita -Tunebo- (Miguel Angel Martín 1990). La razón es la misma; Santa Bárbara de Arauca es convertida en misión en 1780, sin mediación ni acciones de la compañía de Jesús. Allí como en San Martín se instaura un notablato terrateniente al estilo inquisidor de los primeros años de la colonia, notablato con los valores propios de la corona española, influidos por el auge del comercio Orinoco-Meta a Europa. En ambos casos el indígena no se integró al proceso.

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