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2.
UN SUEÑO LLANERO DE ESCALINATAS
2.1 ALGO MAS ALLA DE LA
MUSICA Y DEL POEMA
El título del presente
escrito "Joropo: identidad de un pueblo", es verdadero e indispensable. Joropo
es una manera vivir y del trabajar en el llano, como se deduce en el texto. El ritmo
Llanero es uno solo. Tiene dos formas: por derecho y por corrío según sea el acento que
se otorgue dentro de los compases de la estructura rítmica. (Isaac Tacha Niño).
La velocidad de la
ejecución o sea el "tiempo" señalarán el tránsito de tonada a pasaje y de
éste a joropo y luego a golpe recio. Pero es en definitiva la estructura armónica la que
caracteriza un golpe y lo diferencia de otros.
Esto, es lo musical. El
joropo, sin embargo, es algo más: define condiciones y formas cotidianas de existir y de
entender el mundo desde el Llano. Supone apreciaciones singulares de la vida y quizá por
lo extraño, delicado y difícil de tratar, es lo más vehemente de esta sección,
extendido a lo largo en ella.
Las acciones
de supervivencia,conservación y reproducción de los hombres a través del tiempo,
definen sobre el escenario de su asentamiento, las formas culturales, las expresiones
primarias, las voces de su personalidad, que en su largo camino, se reunen y amalgaman
unas a otras para identificar el alma colectiva. Por supuesto que las herencias
genéticas, sumadas a los valores sobresalientes de la cultura dominante tienden a
yuxtaponerse violentamente y a ocultar los valores de las otras razas y culturas que
intervienen en el proceso. El paso del tiempo determina una síntesis dialéctica: las
culturas y etnias sometidas también imponen sus genes y valores; es la síntesis, otra
cultura, con sombras de aquellas, pero única, forzada en el laboratorio viviente del
trabajo al que nadie escapa y si lo hace, será paria o "lumpen", es decir, un
producto descompuesto de la sociedad.
El trabajo presente se aleja
de la paternidad andaluza del joropo, la cual se controvierte con argumentos de
interpretación histórica y musical basados en un profundo análisis de estructuras,
expresiones, formas y contenidos, que las distancia, sin desear con ello ser peyorativo
con la cultura musical de Andalucía, a la cual se profesa una sincera admiración. Ante
versiones anteriores, de expertos ilustres y de copiadores impenitentes que
derivan el joropo del flamenco, se supone que la presente argumentación suscite una
enriquecedora polémica a la cual se estará presto. Desmostrarlo es sencillo, con ayudas
audiovisuales, o con simples comparaciones en vivo y en directo.
2.2 LA TIERRA DEL CABALLO
La vocación por la tierra
del caballo término de Alejandro Carpentier y sus manifestaciones culturales
criollas, superó etapas sentimentales para emprender caminos reivindicativos sobre las
difíciles circunstancias y carencias de la vida en el Llano, comprendiendo cada día más
la vocación de sus suelos, depredados por acciones del hombre desprendido de la
cordillera violentamente, que con su desarraigo profundo y falta de identidad, trajo
consigo y sin culpa rupturas del equilibrio social y del equilibrio ecológico
y es en ese vaivén humano, en ese trajín del "Sueño de las Escalinatas
Llaneras" miseria humana y barbarie en ascenso- cuando el joropo brilla, como
el hogar más amable y próximo, más cierto que en llano adentro, "un lucero es la
casa más cercana", como dice Carranza. El joropo en cierta manera escribe la
historia criolla desde las canteras del mestizaje. El ensayo contempla la aspiración de
historiografiar la evolución racial en Colombia, desde perspectivas nacionales, lo cual,
pienso, es un paso adelante, frente a las versiones ibeoromaníacas, no por culpa de los
españoles, sino por el asombro e ilegitimidad que corroe el alma nacional y oculta,
verdades de temple regional como el joropo, hijo de la vaquería y del caballo, en el
único escenario posible para su nacencia: la sabana.
2.3 CULTURA POPULAR
El término folclor
folklor o folklore no se utiliza con el texto por considerarlo limitado. Por
ello se aplica uno de más amplio espectro que emplea la nueva antropología social
latinoamericana: cultura popular. Contiene conceptos más precisos, es término fácil de
ubicar en el idioma y en la pertenencia social. De por sí expresa manifestaciones
actuales, naturalmente con fuentes, evolución, trayectoria y perspectivas pertinentes.
(Los llamados folcloristas y folclorólogos, espero no consideren que es displicencia).
Los primeros son los intérpretes de la cultura popular referida más a los músicos que a
los trabajadores del arte popular en general. Los segundos son los expertos en las
cuestiones culturales de la tradición, en las manifestaciones típicas, de cuándo? de
ahora? del ayer? Me parece que son expertos en el pasado. Pero la cultura popular es ahora
y siempre. Supongo que sería adecuado hablar de cultores populares, de intérpretes
populares, y de expertos en cultura popular.
El texto y su autor
solicitan dispensas por el artificio de anecdotar algunas ideas, pero surgió de la
necesidad de facilitar la comprensión de los argumentos acá expuestos y de darle rienda
suelta a la inspiración de quien escribe. Lo subjetivo, es la mayoría de las veces,
creador.
2.4 LA TIERRA DEL INDIO
Cuando se afirma que la
sabana es el único escenario para que el caballo y la vaquería engendren el joropo, es
necesario advertir que se refiera la confluencia racial que ocurrió en Casanare, en las
Reducciones, mas no en el pueblo de San Martín, Meta, a pesar de la tradición de sus
Cuadrillas, de las enormes sabanas ganaderas y del caballo. (Es un ejemplo).
Por qué hasta entrados los
años de 1950, el joropo, el cuatro y el arpa aún no llegaban a San Martin? Tampoco a
Villavicencio? Allí reinaban el tiple, la bandola y la guitarra; se interpretaban aires
andinos y música europea: mazurcas, valses, polkas, pasodobles. Y si algún joropo andino
"rebalaba", era del estilo del galerón llanero, de corte bambuquero. Explicable
en Villavo; pero en San Martín? Acá se afirma que la forma violenta como sucede la
instalación del asentamiento San Martinero, genera un tipo de relaciones que excluyen al
indígena; sólo el lento tránsito del tiempo efectúa el mestizaje étnico, mas el
cultural se retrasa, frente a los portentosos logros de mestizaje Casanareño,
Achaguas, en el cual influyen, los dos tipos de acceso a las almas de los
"irracionales" por parte de las comunidades religiosas (católicas) que llegaron
a los llanos. (Se menciona Casanare por ser uno de los polos de desarrollo en América de
los Jesuitas).
En este caso mucho vá de
los hijos de San Ignacio de Loyola a los hijos de San Francisco de Asís. Los primeros
comprendieron que la colonización era fundamentalmente un problema económico, en tanto
que los segundos consideraron a la inquisición como la única manera de conquistar almas,
es decir, los Franciscanos y Dominicos, a diferencia de los Jesuitas, creyeron que la
conquista era una empresa de clérigos y de militares. (José Carlos Mariátegui, Perú,
Lima 1952).
Así, el tipo de unidad
económica y social que se genera en las Reducciones Casanareñas, vincula y asocia el
indígena a las formas de trabajo cotidiano que impone la organización económica de los
jesuitas, basada en el aprovechamiento de la disposición natural del aborigen al trabajo
comunitario y al aprovechamiento de las circunstancias y características regionales.
También hubo reducciones
Jesuitas en el actual territorio de Arauca en el Piedemonte (Tame) y en cercanías a las
confluencias entre el Cravo Norte y el Casanare. Allí también surge el joropo, de manos
del guahibo.
Es curioso encontrar que en
Arauca (ciudad) entrados los años de 1950 tampoco existiera un vínculo con la cultura
mestiza de los Llanos, la cultura del joropo, como si en Cravo, Tame Betoyes y
Arauquita -Tunebo- (Miguel Angel Martín 1990). La razón es la misma; Santa Bárbara de
Arauca es convertida en misión en 1780, sin mediación ni acciones de la compañía de
Jesús. Allí como en San Martín se instaura un notablato terrateniente al estilo
inquisidor de los primeros años de la colonia, notablato con los valores propios de la
corona española, influidos por el auge del comercio Orinoco-Meta a Europa. En ambos casos
el indígena no se integró al proceso.
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