La historia no es algo que ya pasó y, sobre todo, que ya les pasó a hombres notables y célebres. Es mucho más. Es lo que le sucede al pueblo común y corriente todos los días, desde que se levanta lleno de ilusiones hasta que cae rendido en la noche sin esperanzas. No se necesitan documentos acartonados y descoloridos por el tiempo para convertir un hecho en histórico; la historia no se refugia en las notarías ni en los juzgados, ni siquiera en los periódicos. La historia es una voz llena de timbres y de acentos de gente anónima.
Los relatos y testimonios que componen |Del Llano llano aspiran a contar lo que la gente sin historia vive y sufre en un hoy que se está transformando a toda carrera. El llano de la soga de crin de caballo, de los caminos ganaderos y de la Virgen de Manare fue desbordado por un mundo sin una identidad distinta a la representada por el consumo.
Con el oportuno apoyo de la Asociación Santiago de La Atalayas se recogieron mediante la organización de un concurso de historia oral, abierto a todos, numerosos testimonios sobre la vida de la gente. De aquí salieron los relatos |Del Llano llano, que es en el fondo un producto colectivo en el que participaron los animadores del evento y, sobre todo, los concursantes con sus testimonios.
Reitero mis vivos agradecimientos a la Asociación Santiago de las Atalayas por el apoyo económico y moral para llevar a cabo el trabajo. Quiero hacer un reconocimiento muy especial a Alonso Ortiz, a Fanny Umaña, Ivonne Castro y a Mariana Jiménez, que han logrado ir construyendo con valor una manera distinta de mirar las comunidades.
También a Héctor Publio Pérez, Zara Sucen Martínez, a Martín Javier Plazas, José Luis Merisalde, Víctor Hugo Madero, Luis Emilio Patarroyo y Orfelina de Patarroyo, Julio Silva y Marta Cortés, del Centro de Historia del Casanare; y a Constanza Chacón, Marta Orjuela, Mariana Escobar, Myriam Parra y Bernando Suárez de CORPOS.
Por último, a María Constanza Ramírez, compañera de caminos, con quien nos metimos en esta otra historia, a ella también pertenece |Del Llano llano.
Alfredo Molano
