Para llegar a un análisis profundo del Pueblo Boyacense y las supervivencias folclóricas, debemos delimitar los diversos elementos raciales y formaciones socio-culturales que lo conforman: el indígena y el español, localizados en el Altiplano boyacense de los Andes.

El núcleo primigenio de la conformación étnica es el indígena, representado fundamentalmente en la población CHIBCHA o "Muisca". Este pueblo alcanzó el grado de desarrollo cultural más importante entre los Aborígenes de Suramérica septentrional. En su conformación etno-cultural, los estudios realizados por el antropólogo Silva Célis, han llevado a la conclusión sobre los caracteres mestizos del pueblo chibcha: por una parte, descendiente de pueblos asiáticos, como así lo expresan sus caracteres braquicéfalos; y por otra, presenta los rasgos paleoamericanos que le dan afinidad con los pueblos melanesios oceánicos.

Los Chibchas de Boyacá estaban delimitados en tres confederaciones de cacicatos: El cacicato de Tunja, propio del Zaque, el cual proyectaba su influencia en Quimuinza, Motavita, Sora, Ramiriquí, Turmequé, Tibaná, Tenza, Garagoa, Somondoco, Lenguazaque y otras. El Cacicato de Tundama, con su influencia en Onzaga, Chicamocha, Soatá, Oicabita, Chitagoto, Ibacuco, Lupachoque, Sátiva, Tutasá, Cerinza, Susa y Susacón. El Cacicato de Sugamuxi o Iraca, con su influencia en Gámeza, Firavitoba, Busbanzá, Toca, Pesca, Tobazá y otras. Tribus chibchas independientes fueron las de Tinjacá, Sáchica, Chispatá y Saboyá. El cacicato de Susa presentaba su influencia hasta Moniquirá, Chiquinquirá y otras áreas de Cundinamarca.

En la Etnia aborigen boyacense tenemos en cuenta también los indios Laches en la región del Cocuy, El Espino, Chita, Jericó, Guacamayas, Chiscas y en general en los alrededores del Nevado de Chita o Guicán. Algunos subgrupos fueron los Laches, Chiscas, Ura, Chita, Cocuy, Pánqueba, Guacamayas, Tequia y otros.

Hacía el noroeste de Boyacá se localizan los Tunebos, únicos sobre -vivientes en el presente siglo XX; entre sus grupos mencionamos los Tigrías, Sínsigas, Cobarías y Unkasias.

Otros pueblos indígenas, en especial de familia lingüística caribe, se presentan también en Boyacá. Entre ellos los Muzos con sus tribus suratenas, babures y motepís que se localizaron en las cercanías de Chiquinquirá, Simijaca y Susa. En la hoya de los ríos Opón y Carare (Territorio Vásquez), se localiza la tribu de los Carares, aún sobrevivientes en el presente siglo.

El pueblo aborigen más importante del Altiplano boyacense fué el CHIBCHA o MUISCA, considerado en un grado de desarrollo de cultura clásica americana y un modo de producción de comunidad ampliada. En el momento de la llegada de los españoles, el pueblo chibcha se encontraba en un proceso de "unificación", como base para la constitución de un verdadero reino comunitario. No llegaron a la plenitud de la confederación política, por el liderazgo que pretendía hacer el Zaque desde Tunja y el Zipa desde Bacatá, y la llegada de los españoles.

El adelanto de los chibchas alcanzó notables avances culturales en las técnicas de la agricultura, orfebrería, cerámica, hilados y tejidos, explotación de la sal, las esmeraldas, etc. Su adelanto en el comercio, los llevó a organizar magníficos mercados en Sogamoso, Turmequé, Sora, Aipe y otros pueblos. La cerámica chibcha, con técnicas de Neolítico, supervive aún en el Altiplano boyacense; dignos de mención son los objetos de cerámica de Ráquira, Tutasá, Tuaté, Tinjacá, etc., que constituyen un rico venero en el Folclor de la artesanía nativa boyacense.

En la evolución religiosa, los chibchas ya habían alcanzado un grado superior al animismo y totemismo, con dioses como Chimichagua o Dios Creador; Bochica, el dios civilizador, quien según la tradición enseñó a los chibchas las artes manuales y las normas jurídicas para la convivencia; Bachué, Chía, Chibchacún, y otros del panteón chibcha. Hacían manifestaciones religiosas o peregrinaciones al templo del Sol en Sugamuxi, a Furatena y otros lugares sagrados.

El grado de adelanto chibcha se manifestó también en las normas jurídicas, que le asignan un primer puesto en el adelanto jurídico de América prehispana; dignos de especial mención son los códigos de Nemequeme, Nomparem y Goranchacha y las sabias normas del gran legislador Bochica.

En los mediados del siglo XVI penetró en el Altiplano boyacense el núcleo de ESPAÑOLES, el segundo grupo en la conformación etno-cultural boyacense. El grupo comandado por Gonzalo Jiménez de Quesada viajó desde Santa Marta hasta la Sabana de Bogotá, Tunja y Sogamoso. El comandado por Nicolás de Federmán con los alemanes, tomó la vía desde Venezuela, Llanos Orientales, hasta el Valle de Tenza. Los españoles eran en su mayoría castellanos y andaluces; posteriormente penetraron los canarios, extremeños y catalanes.

Desde el siglo XVI, Tunja se convirtió en la segunda ciudad y región de importancia en el Nuevo Reino de Granada; era la región de la rancia aristocracia española de "hidalgos" y encomenderos: caballeros de las órdenes militares de Santiago y Calatrava, marquesado de Surba y Bonza; asimismo familias encopetadas como los Suárez, Mancipes, Vásquez, Barrera, Holguín, Beltrán, Gómez, Guevara, Arias, Machado, Alvarez, Mujicas, Maldonado, Niño, Otálora, Rojas, Ruiz, Tavera y otras.

En los siglos del coloniaje (XVI, XVII y XVIII) el altiplano boyacense se presenta como la típica zona de estructura colonial: elevado porcentaje de la población indígena chibcha; encopetada aristocracia peninsular y criolla en Tunja; y el área característica de la Encomienda, el Resguardo y la Mita. En esta área se fortaleció la Encomienda en los siglos XVI y XVII, presentándose en la estratificación social un grupo de encomenderos y propietarios españoles y criollos y una gran masa de indígenas encomendados. Desde la última década del siglo XVI surgió el Resguardo en el cual se estableció un tipo de propiedad comunal, en la cual se agruparon núcleos de indígenas con cierta autonomía administrativa y con sus propias autoridades; una forma comunal de la tenencia de la tierra, que buscaba la protección del indígena contra los abusos causados por la convivencia con españoles y criollos. En esta área boyacense se fueron consolidando en los siglos XVII y XVIII las haciendas familísticas y patrimoniales, que poco a poco se fueron convirtiendo en el eje de la actividad social, económica y política con proyecciones en los siglos XIX y XX.

Durante la Colonia, la "Provincia de Tunja" era lo que actualmente es Boyacá (nombre chibcha que significa "cercado o región de mantas"). Tunja aparece como "la ciudad cultural" más importante del Nuevo Reino de Granada; tierra de literatos y poetas (Juan de Castellanos, Hernando Domínguez Camargo, la Madre del Castillo y otros); en sus iglesias, conventos y residencias particulares de aristócratas, se encuentran los más variados estilos artísticos y arquitectónicos.

La provincia de Tunja aparece en la Colonia como el centro económico más importante en el Nuevo Reino en lo que se relaciona con la mayor producción de la industria manufacturera de textiles y en la provisión de trigo, papa y cebada al país y a la metrópoli española. Su auge económico lo encontramos hasta mediados del siglo XIX, cuando nuevos ejes económicos surgieron en Occidente y Norte de Colombia.

En 1821 se creó el DEPARTAMENTO DE BOYACA en lo que era la antigua Provincia de Tunja, el cual pasó a ser ESTADO soberano en 1857, con las provincias de Tunja, Tundama, Casanare y los cantones de Chiquinquirá y Moniquirá. A fines del siglo XIX, Boyacá llegó a dividirse en las siguientes provincias: Centro, Norte, Occidente, Oriente, Tundama, Gutiérrez, Sugamuxi, Valderrama y Ricaurte; tuvo también las provincias de Neira y Nariño. Desde la ordenación político-administrativa establecida en 1886 se estableció el Departamento de Boyacá como hoy lo conocemos, con algunas variaciones principalmente en lo relacionado con el territorio de Casanare. (1)

Una radiografía contemporánea de las formaciones histórico-culturales del Pueblo boyacense, nos lleva al siguiente análisis:

La presencia de un gran núcleo de población integrado por sobrevivientes chibchas, quienes sufrieron el impacto de la expansión española, la aculturación o contacto de culturas y la endoculturación o aprendizaje de la cultura occidental cristiana. Es el grupo que conforma la mayoría del campesinado boyacense enfrentado en un problema bicultural: por una parte, su antiguo acervo cultural, el cual a pesar de haber sido enormemente reducido, pudo hacer sobrevivir algunos elementos que representan el modo de ser del campesino boyacense, expresado en las supervivencias folclóricas indígenas; y por otra parte, la contribución europea, espiritual y material que se ha hecho vigente durante cuatro siglos y medio.

Entre los pueblos sobrevivientes de los aborígenes, destacamos los Pueblos testimoniales que permanecieron aislados de la aculturación europea y aun son sobrevivientes en Boyacá: Los Tunebos en el Norte boyacense, auncuando es evidente que han tenido contacto aculturador con las Misiones.

La etnia chibcha sobrevive en el Altiplano boyacense y se manifiesta en muchas de sus costumbres, tradiciones, creencias y valores populares.

Otro gran núcleo de la población boyacense es el MESTIZO, el cual surgió de la mezcla hispano-chibcha en el Altiplano Andino. Presenta este núcleo una gran integración a la cultura hispanoamericana, obtenida a través de la españolización lingüística, la conversión al catolicismo y su incorporación a la sociedad colombiana, con una verdadera identidad nacional. Pocas décadas después de la conquista, nacieron en Boyacá, como en las demás regiones americanas, las nuevas protoetnias raciales y culturales mestizas.

El otro grupo de la Etnía boyacense es el "CRIOLLO", descendiente de los españoles. Conforma el estamento superior del pueblo boyacense y tiene en su ascendencia, las familias aristocráticas que penetraron en esta región en los siglos del coloniaje, muchas de las cuales emigraron a Bogotá y otras regiones del país desde mediados del siglo XIX.

Indígenas, mestizos y criollos conforman la esencia étnica que identifica al pueblo boyacense en el panorama nacional. Nuevas corrientes migratorias en los mediados del siglo XX, procedentes de diversos lugares de Colombia, y atraídos por la fuerza del despertar industrial de Boyacá y las facilidades educativas, completan el mosaico racial en esta región del Altiplano, que es por esencia "mestiza".

(1)

 

Sobre la Historia de Tunja y Boyacá pueden consultarse las siguientes obras: Germán Colmenares, "LA PROVINCIA DE TUNJA EN EL NUEVO REINO DE GRANADA" (1539-1800), Bogotá, U. Andes, 1970. Ulises Rojas, "CORREGIDORES Y JUSTICIAS MAYORES DE TUNJA" Tunja, Imprenta Departamental, 1962. Ramón C. Correa, "HISTORIA DE TUNJA", Tunja, Imp. Dptal., 1945. Ozías Rubio y Manuel Briceño, "TUNJA DESDE SU FUNDAClON HASTA EL PRESENTE", Bogotá, Imprenta Eléctrica, 1909. Ramón C. Corres, "MONOGRAFIAS" Tunja, Imp. Dptal., 1930, 4 vols. Gabriel Camargo Pérez, "DEL BARRO AL ACERO", Tunja, Imp. Departamental, 1968.
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