La Aculturación o contacto de culturas en el Altiplano Boyacense se llevó a cabo con el predominio de la Sociedad española sobre la Chibcha. Aún cuando con algunos focos de resistencia indígena, lentamente los chibchas fueron aceptando y asimilando los sistemas de vigencias españolas en los siglos XVI, XVII y XVIII. Esta forma de Aculturación hispano-chibcha fué diferente de otras áreas del país, en donde el choque inicial de la Conquista llevó a la destrucción de muchos núcleos de población y de sus valores culturales, o los desplazó al aislamiento.

La facilidad en la asimilación y aceptación de las vigencias sociales impuestas por la sociedad española a la chibcha, tuvo como causa, entre otras, el grado de desarrollo cultural de ésta, en sus vigencias socio-económicas, políticas y religiosas, más avanzadas que en el resto de la población indígena de Colombia.

La Conquista que fué el choque inicial de la Aculturación, llevó a la desorganización de los cacicatos chibchas y en general a los distintos núcleos indígenas, lo cual produjo también una desvertebración de sus principales pautas culturales. Los primeros contactos con los españoles nivelaron los servicios y obligaciones entre los nativos, perdiéndose así la cohesión de los distintos núcleos.

Durante los tres siglos del coloniaje, los chibchas del Altiplano, llevados a los sistemas de encomienda y resguardo, fueron asimilando la cultura española por endoculturación o aprendizaje de la cultura. Algunas supervivencias de su religión continuaron sin embargo, hasta muy avanzada la colonia, en forma secreta; otras, en forma pública, como las peregrinaciones o romerías a Chiquinquirá, Chinavita, Monguí y otras.

Grandes masas de indios chibchas pasaron a las encomiendas en el siglo XVI. A partir de 1592 con la reforma agraria implantada por el Presidente Antonio González, pasaron a los Resguardos, y por último en los siglos XVIII, XIX y XX, entraron a conformar el CAMPESINADO DE BOYACA y pueblo llano de las incipientes aldeas. Muchos de estos indígenas se mezclaron con los españoles, especialmente andaluces y castellanos y dieron surgimiento a los mestizos, que se distribuyeron en las campiñas boyacenses. Estos campesinos, descendientes de los chibchas, participaron en el Movimiento Comunal de 1781; fueron patriotas encendidos o realistas furibundos en diversos lugares en la Primera República Granadina; hicieron parte de los ejércitos patriotas o realistas de acuerdo con las circunstancias en la guerra de independencia; fueron decisivos en la Campaña Libertadora de 1819; y asimismo fueron pasto de guerras civiles en el siglo XIX, llevados en masas por caudillos y gamonales en ese siglo de la consolidación nacional.

La doble identidad hispano-chibcha se refleja en las formas de la Aculturación en Boyacá. En ella se cumplieron los niveles que se consideran en toda aculturación: la aceptación, la reacción y la adaptación. En unos casos se presenta la mezcla de culturas por fusión para dar surgimiento a una proto-etnia cultural nueva; y en otras encontramos el sincretismo o supervivencia de los diversos elementos culturales.

Desde el punto de vista del Folclor, es importante considerar la transmisión de las Supervivencias. La tradición transmite los fenómenos folclóricos como supervivencias, o hechos que perviven, pero pertenecen al pasado. El Folclor es el estudio de las supervivencias (sur vivals) que han sobrevivido del pasado; lo que vive hoy, pero que pertenece al pasado; son aquellos valores tradicionales que han penetrado profundamente en el alma popular. Las supervivencias son espontáneas porque se expresan generalmente en forma oral; no reflexiva, ni escrita. Se transmiten de individuo a individuo; de generación en generación; de pueblo a pueblo en algunos casos, hasta que su orígen desaparece casi totalmente en el tiempo, lo cual significa que adquieren anonimato.

En el Folclor boyacense encontramos las supervivencias indígenas y españolas. La cerámica, la cestería, algunas supersticiones, costumbres en los enterramientos, en el nacimiento, el amaño, etc. tienen hondas raíces chibchas en el Altiplano andino. Asimismo las supervivencias hispánicas se manifiestan en la música, danzas, cantos, mitos, supersticiones, fiestas religiosas, coplas, proverbios, refránes, trajes típicos y otros elementos. Estas superviviencias coexisten en algunos casos, y en otros se han fusionado, adquiriendo "mestizaje" o sentido terrígena americano.

Un ejemplo de las supervivencias chibchas en el pueblo boyacense contemporáneo, lo encontramos entre los campesinos Tuatés de la población de Belén de Cerinza y cerca de Tutasá. Sus antepasados fueron conocidos como los "indios olleros", industria que aún subiste con las mismas técnicas chibchas. Entre ellos persiste en algunos casos la costumbre del "amaño" y supervivencias chibchas del matrimonio, en donde la novia lleva la tradicional "pora" o vasija de barro como regalo del novio tuaté. Encontramos las costumbres funerarias en donde se mezclan elementos chibchas e hispánicos; la costumbre de las lloronas o plañideras y las recomendaciones a los parientes difuntos.

Aun cuando la mayor parte de las supervivencias en el Folclor de Boyacá son originarias de España, con adaptaciones al medio chibcha y con influencia del medio ambiente, es innegable la subsistencia del espíritu y la mentalidad indígena: la melancolía de la raza, la espontaneidad, la ingenuidad y el detalle son representativos de la aculturación que se refleja en el Folclor boyacense. A los aires musicales introducidos por los españoles en el Altiplano y asimismo a sus danzas y cantos, se mezclaron los rasgos de la melancolía y tristeza de los cantos chibchas, tristes y expresivos. (2)

Campesina Boyacense.

 

(2) Sobre la idiosincrasia del boyacense consúltense los siguientes estudios: Orlando Fals Borda, "EL HOMBRE Y LA TIERRA EN BOYACA"; Bogotá, Editorial Punta de Lanza, 1973. Orlando Fals Borda, "CAMPESINOS DE LOS ANDES", Bogotá, Editorial Iqueima, 1961. Manuel Zapata Olivella, "EL HOMBRE COLOMBIANO"Bogotá, Editorial Anta res, 1974.
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