La Antropogeografía boyacense nos enseña la importancia del conocimiento del medio geográfico, la acción decisiva del hombre en la adaptación y modificación del paisaje natural, y la influencia del "espacio geográfico" en las manifestaciones de la cultura popular.

El elemento vital en el Paisaje Boyacense es el Altiplano andino, formado por 13 ramales semiparalelos que condicionan la orografía cordillerana. Un paisaje mesetario, seco y frío en las tierras que circundan a Tunja y Villa de Leyva; con valles de opulenta belleza y exuberancia como los de Chiquinquirá, Duitama, Sotaquirá y Sogamoso; cerros de agudos picachos; sabanas circuídas de colinas de suaves ondulaciones. Al Oriente, se extiende el Valle de Tenza, sobre las bajas estribaciones en la sucesión de montañas. Al norte, la agreste montaña que se empina como cordón magistral desde las gélidas alturas de Pisba y San Ignacio hasta alcanzar las nieves perpetuas de la gran mole de Güicán.

La región del Occidente boyacense es una llanura selvosa, húmeda y estéril, casi despoblada alrededor del río Magdalena y el auge de Puerto Boyacá.

En la psicología de los pueblos, la montaña influye en las actitudes y comportamientos de las gentes. Un paisaje de montaña y meseta, con sus recodos y caminos, pequeños valles y hondonadas, montes y en general multitud de paisajes minúsculos, en donde el habitat tiene sorpresas a cada vuelta del camino, forma un pueblo acostumbrado a la profundidad, a los detalles, a la meditación y egocentrismo con manifestaciones idealistas. En éstos paisajes montañeros, en donde se concentra la población más densamente, las inquietudes y pasiones tienden a multiplicarse y a crear un sentido más empírico de la vida; más minúsculo y más concreto.

El Altiplano Andino es el paisaje que ha dado la esencia misma al pueblo boyacense, etnoculturalmente hispano-chibcha. En este paisaje interesa en el Folclor la presencia de los pueblos, aldeas y veredas boyacenses. Son los pueblitos viejos, concentrados alrededor de la iglesia, la casa del cura, la alcaldía o inspección y la escuela; aquellos de sencillas casas y calles solitarias.

Algunos poblados boyacenses se formaron en el cruce de varios caminos, o en la entrada y salida de los desfiladeros otros en las concentraciones demográficas de las veredas, alrededor de los trigales o al calor de las minas. Unos son típicamente del altiplano y otros son de la montaña, o de los pequeños valles interandinos; la mayoría nos presenta un tipo de aldea perdida y olvidada del poder central. Otros por su situación agrícola, fabril, política o cultural como Tunja, Sogamoso y Duitama conforman los centros urbanos de atracción.

 

Paisaje Boyacense.

 

El origen de los pueblos boyacenses nos remonta a una estabilidad de núcleos demográficos en las diferentes áreas geográficas. Algunos surgieron al calor de los poblados indígenas; otros en los siglos de la colonización española; y los más recientes, en los siglos XIX y XX.

Entre los pueblos que surgieron de los poblados indígenas, mencionamos los siguientes: Tunja, que surgió del cercado de Quimuinza y era la sede de los Zaques; Sogamoso, lugar que surgió de Sugamuxi, el centro religioso de los chibchas y el lugar sagrado del templo del sol; Duitama, dominado por el cacique Tundama; Ramiriquí la primitiva capital de los zaques y sede del cacique Baganique; Soatá, centro del cacicazgo; Monguí habitado por la tribu de los samoes; Betéitiva poblado del célebre cacique Betancín; Chita, caserío de los laches, en la misma forma que El Cocuy; Pesca, habitado por los pescas, chávigas y mochagá. Señalamos asimismo los poblados indígenas en donde surgieron: Chiquinquirá, Moniquirá, Turmequé, Garagoa, Guateque, Iza, Mongua, Paipa, Nobsa, Somondoco, Ráquira, Cucaita, Cerinza, Boavita, Chiscas y otros.

Otros pueblos boyacenses surgieron en los siglos del coloniaje hispánico: Villa de Leyva, Miraflores, Belén, Pueblo Viejo, Santa Rosa de Viterbo, Ventaquemada, Capilla de Tenza, Corrales, El Espino, Güicán, La Uvita, Umbita y otros. En las fundaciones, señalamos la importancia de la fundación de Tunja el 6 de agosto de 1539 en el cercado de Quimuinza.

Comentarios (0) | Comente | Comparta c