b. Los aires musicales del Folclor Boyacense.

 

El folclor musical del Altiplano boyacense es por esencia mestizo, con predominio de las supervivencias españolas sobre las indígenas. La mayoría de sus danzas, cantos y ritmos tienen orígenes hispánicos, con adaptaciones de la música chibcha y creaciones autóctonas colombianas. Los aires musicales más representativos de Boyacá son los siguientes:

El Torbellino.
La Guabina.
El Bambuco.
El Pasillo.

Con estos aires fundamentales, principalmente con el TORBELLINO que es el más representativo de Boyacá, se acompañan multitud de danzas folclóricas, entre las cuales mencionamos: La Danza del tres, la Danza de la Perdiz, La Manta Redonda, La manta Jilada, La Danza de la Trenza o de la Clizneja, La Caña, El Baile de la Copa, El Baile del Vaso, El Baile del cuatro. El Seis, El Guatecano, El Galerón, Los Camarones, El Baile del Pañuelo, El Baile del Alcahuete, La Contradanza, El Baile del Conejo, El Baile del Pollito y la Comadreja, El Baile de la Palomita y el Gavilán, El Baile del Gato y el Ratón, El Baile de la Gallina y el Zorro y otros.

EL TORBELLINO es el aire musical folclórico más representativo de Boyacá; la tonada de los promeseros en las romerías boyacenses, en los bailes de casorios, en las fiestas patronales y en los demás momentos festivos de los pueblos boyacenses. Es la tonada con la cual nuestros campesinos expresan en sus coplas toda la sencillez de sus reacciones ante el amor, la desilusión, el sentimiento religioso y el paisaje variado de la meseta cundiboyacense. La tonada en cuyas expresiones de "mesmito", "sumercé", "queré", "truje", "vide", "gancia", "ansina", "paqué", "topé", "untualito", etc., encontramos las supervivencias del castellano antiguo del siglo de oro español, más típico en estos aires de ascendencia hispano-colonial.

Sobre los orígenes del torbellino han surgido varias hipótesis, entre las cuales mencionamos la indígena y la española. La indígena es defendida por el Maestro Guillermo Abadía, quien encuentra una semejanza rítmica entre el torbellino y los cantos de viaje de los indios motilones de la serranía de Perijá. Es conocido que los indígenas no usaban la marcha o paso normal de los hombres de las ciudades, sino que tienen un trote rítmico que les permite andar sin fatiga varias leguas por caminos de montaña y travesías cordilleranas; en sus viajes van tarareando musiqillas rudimentarias o coplas regionales o sonando tonadillas del mismo compás, en capadores rústicos. En las ventas camineras, durante el reposo del viaje, pulsan sus tiples y requintos con el aire típico del torbellino, para solazarse en sus recuerdos, o para acompañar la danza del mismo nombre que ejecutan en las posadas. (11)

 

Torbellino. Torres Méndez.

 

La hipótesis hispánica relaciona el torbellino boyacense con el galerón, una de las danzas españolas más antiguas que se trasladaron de España a nuestros territorios. El Maestro Daniel Zamudio dice que el galerón, antecesor del torbellino, se originó en los cantos litúrgicos traídos a América por los españoles. Zamudio hizo comparaciones entre la melodía del torbellino con la melodía del modo llamado "tetrardus", uno de los cuatro modos primitivos del canto eclesiástico en época anterior al Papa Gregorio El Grande. Los pobladores españoles que llegaron al Altiplano Cundiboyacense cultivaron estos cantos litúrgicos, tanto en las iglesias, como en los hogares; muchos de ellos relataban episodios de la vida de la Virgen, del Niño, la Sagrada Familia, etc.; el indio boyacense que escuchó estos cantos, los mezcló son sus sentimientos de amor, desilusión, paisaje y en general el ambiente del clima frío; las mismas expresiones verbales del castellano antiguo, expresan la antigüedad del torbellino.

Como la expresión "torbellino" indica movimiento acelerado y agitado, o algo en "remolino", manifestándose así en la danza, principalmente en la mujer, algunos folclorólogos, le encuentran semejanza con algunas tonadas y danzas andaluzas y asturianas; inclusive se le ha encontrado similitud con el corrido o carretilla española. Lo que interesa conocer desde el punto de vista histórico-folclórico, es que el torbellino y el galerón andino son los aires populares más antiguos que conocemos con referencias históricas desde el siglo XVIII. Se recuerda cómo en el baile de máscaras que se dió en Santafé para recibimiento del Virrey Amar y Borbón en 1804 se fijó entre las danzas para bailar, el torbellino; así que ha principios del siglo XIX ya era una danza muy conocida en el país.

En las descripciones del siglo XIX, el torbellino aparece bailado por la mujer con vueltas muy menudas como si fuera un trompo en remolino, alrededor del hombre que bailaba zapateado. El movimiento rápido de la mujer se aprecia suave, por la elegancia que debe llevar en los pies y el tronco.

En general el torbellino es un baile suelto que se baila entre dos personas, aun cuando aparecen hasta cuatro. Los danzantes dan vueltas y regüeltas, con la particularidad del movimiento femenino como un trompo, con las manos jugando al danzar. El hombre persigue a la mujer, pero ésta se escapa haciendo giros en remolino; se presenta un cambio de puesto entre el hombre y la mujer y así sucesivamente. A veces se canta, se entona una copla y se sigue bailando.

Los virtuosos del torbellino en Boyacá nos dicen que antiguamente el ritmo era más agitado y muy de remolino; la india boyacense lo bailaba poniendo sobre su cabeza una taza de chocolate; la gracia la encontramos precisamente en no dejarla caer de la cabeza.

Se han distinguido variedades del torbellino, destacando el triste o melancólico del Altiplano, y el festivo de las zonas cálidas. Se da el nombre de Torbellino versiao cuando los danzantes intercambian coplas graciosas; Torbellino a misa, el que se bailaba antes de la misa de gallo en la nochebuena boyacense, especialmente en Valle de Tenza. Además el Torbellino de la boterra, danzado antiguamente en Villa de Leyva, y el Torbellino palmoteado. Según una tradición que encontramos en Motavita, antiguamente las gentes bailaban el Patirralo que era un torbellino más aligerado. (12)

Los nombres de algunos torbellinos son muy expresivos del ambiente campesino del Altiplano boyacense. Ejemplos entre ellos son: del Maestro Francisco Cristancho Camargo, "Ende que se fué con otro", "Que yó te digo que sí", "Torbellino de mi tierra", "Festival Chibcha"; del compositor Jorge Camargo Spolidore el torbellino "Mi Tiple"; de Efraín Medina Mora "El Guayatuno"; del músico César Alfonso Puerto "Fiesta hogareña"; otros son típicos como "No ti hagás la indijerente" y "La india se largó con otro".

(11)   Véase la obra de Guillermo Abadía Morales, "LA MUSICA FOLKLORICA COLOMBIANA", Bogotá, U, Nal., 1973. Asimismo su obra "FOLKLORE COLOMBIANO'; Bogotá, Imprenta Nacional, 1970.
(12)   Javier Ocampo López, "MUSICA Y FOLCLOR DE COLOMBIA", Bogotá, Editorial Plaza y Janés, 1976. PP. 79 - 75.
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