a. Las coplas, cantas o tonadas boyacenses.

 

 

a. Las coplas, cantas o tonadas boyacenses.

 

El género literario-folclórico de las COPLAS es conocido en Boyacá con los, nombres de CANTAS en Valle de Tenza y TONADAS en el Altiplano Central y región del Norte de Boyacá. Designan estos nombres una composición poética popular que consta sólo de una cuarteta o romance, de una seguidilla, de una redondilla o de otras combinaciones breves, utilizadas comúnmente en las canciones folclóricas, en los intermedios de las danzas vernáculas, en los duelos poéticos y en general en las tertulias campesinas.

El origen de las Cantos o Tonadas boyacenses se remonta a los cantares españoles de finales de la época medieval, cuya muestra más representativa son las "Cántigas de Santo María" del rey Alfonso el Sabio. Estas cántigas o coplas españolas fueron introducidas al Nuevo Reino de Granada y demás regiones de Hispanoamérica y fueron adaptándose de acuerdo con la psicología de cada región. El trovador anónimo colombiano adoptó muchas coplas españolas; otras las adaptó a sus circunstancias; asimismo creó sus propias coplas.

Las cantas o tonadas brotaron en las plazas, calles y hogares de las incipientes ciudades coloniales de la provincia de Tunja y en general del Nuevo Reino; recorrieron los campos recolectando con sus versos las costumbres de cada región; sus hechos triviales, sus gestas patrióticas, el amor campesino, el olvido, el despecho y otros sentimientos del pueblo. Unas coplas o cantas son descriptivas del paisaje; otras de sabor político, compendiando los diversos temas de la vida espontánea de los pueblos. Las cantas o tonadas se hicieron populares en las ventas de las veredas, en las romerías boyacenses, en las serenatas, en los círculos de la peonada campesina al son del rasgueo del tiple; en las fiestas campesinas, en los intermedios de los bailes del Tres, la manta jilada, el moño, etc., en los célebres retos de copleros en Chiquinquirá y otros momentos de la vida social y familiar del campesino boyacense.

En Boyacá las investigaciones sobre las cantas y tonadas han estimulado a los aficionados a la recopilación folclórica para presentar un inmenso caudal de coplas casi inagotable. Algunas investigaciones, como las realizadas por Octavio Quiñones Pardo son de importancia por la forma de interpretar en las coplas el alma del pueblo boyacense; de su fructífera investigación merecen destocarse los estudios "Cantares de Boyacá", "Otros cantares de Boyacá", "Refranero de Boyacá", "Interpretación de la poesía popular" y otros. El Presbítero Joaquín Medina y José Vargas Tamayo publicaron en tres volúmenes sus "Cantas del Valle de Tenza"; asimismo se han publicado diversos estudios de coplas de los pueblos boyacenses como los realizados por el literato Vicente Landínez Castro en Monguí; Cayo Leonidas Peñuela en Soatá; Juan Clímaco Hernández en el Altiplano Central; Julio Daniel Parra en Sativanorte y Corrales; Peregrino Sáenz de San Pelayo en el Valle de Sorocotá, Guillermo Plazas Olarte en Sogamoso, Ramón C. Correa en Tunja y muchos otros que han dado especial aporte al folclor literario de Boyacá. (19)

Algunas coplas son AMBIENTALES y reflejan el paisaje boyacense, las características de los pueblos, sus afinidades y rivalidades, sus productos, fiestas y otros rasgos de pueblos, aldeas y veredas boyacenses. Apreciemos algunos ejemplos:

En Valle de Tenza escuchamos:

 

 

Pa chirimoyas, Guateque;
pa naranjas Machetá;
para muchachas bonitas
Somondoco y Guayatá.
De Guatequi a Suatenza
se puede viajar a pie;
salud 'unu a las sutanas
y toma si tiene sé.
Mirá bien que estás haciendo
con la niña de Guateque,
cuando llore el angelito
te cobran la vida en trueque.
Y esto jué lo que saqué
de jiestas en Chinavita
tuá mi espalda magullada
y escaldada mi boquita.

En Soatá y el Norte de Boyacá escuchamos:

 

 

A un patojo de Soatá
lo nombraron juez letrao,
y pa dar el juramento
fué menester asentao.
Todo aquel que vaya a fiestas
y se quiera complacer
no lleve yegua parida
ni tampoco a su mujer,
porque la mujer lo cela,
y el potro lo hace volver.

En el Valle de Sorocotá encontramos coplas como éstas:

 

 

"Allá arriba en aquel alto
viene un pato a pasitrote
a traerle a mi chatica
una carta de Guatoque".
En el alto de Jandiño
silva y canta una torcaza,
y en la tonadita dice:
Ah bobito el que se casa.

Julio Daniel Parra encontró en el Norte coplas como éstas:

 

 

"El primer amor que tuve
jue con una cocuyana
la quise porque tenía
en el Cocuy harto lana".
A orillas del Chicamocha
Me encontré con un caimán
Y al contarle mis pesares
Lloraba el pobre animal.

Algunas coplas han recogido la esencia del paisaje y la raza boyacense, como estas:

 

 

"S 'entristecen mis ojitos
de ver el tris de labranza;
de verla tan poquitica
se llenan mis ojos di agua".
Dicen que la vida es triste
sin guarapo y sin mujer
es pior tener las dos cosas
y no ser capaz de leer.
En Tenza me dió jechera
y en Tibaná calentura
jué 'n Jenesano mi muerte
y en Tunja mi sepoltura.
Caminito, caminito
que a mi casa vas a dar,
allá va solita mi alma
no la dejes extraviar.

En el Altiplano Central encontramos estas coplas:

 

 

"Yo no soy de por aquí
yo soy de Sutapelao
y me trajo un capuchino
en las barbas enredao".
Copla del indio José
nacido y criado en Guatoque
con chicha y con alfandoque,
pa que sepa sumercé.
Ese nu es de pu 'estos laos,
es 'es de Ramiriquí
y tienel pico pelao
de tanto comer ají.
Cuando el diablo tá algo triste
se va pa Turmequé;
las niñas le sirven chicha
y le dicen sumercé.

Vicente Landínez Castro encontró en Monguí unas coplas muy expresivas:

 

 

"Yo no sé dónde nací
ni sé tampoco quién soy;
no sé de donde he venido
ni sé para dónde voy",
No vayas solita al campo
cuando sople el aire recio
porque las niñas son flores
que hasta las deshoja el viento.

Algunas cantas y tonadas son COSTUMBRISTAS y reflejan los modos en el vestir, las comidas típicas, los cantos, danzas e instrumentos populares, etc.

Sobre la forma de vestir encontramos unas coplas en Tunja, recogidas por Juan Clímaco Hernández:

 

 

"Tese queto ñor mocito
no me toque mi chircate,
Mi marido ta mirando
Y riesgo de que me mate».
Mas vale querer a mi india
De chircate y chircatón,
Que al son de la madrugada
Es mejor que un mojicón.

Algunas coplas reflejan los productos alimenticios del Boyacense: En Sativanorte encontró Julio Daniel Parra esto copla:

 

 

El ají ha de ser verde
y el tomate colorao
la berenjena espinosa
y los amores callaos.

En el Valle de Tenza encontramos estas coplas:

 

 

Arepit´ y mazamorra
es la comida del pobre
¿Y la comida del perro...?
pus será lo que le sobre.
Yo también queru a la Chepa
pero más queru a la Pacha,
porque mi asa bien la´ arepa
y me guisa 1´ arracacha.

Sobre la chicha boyacense encontramos coplas muy picarescas:

 

 

Sirva chicha mi señora
egüelto con currumaco,
pa´ que beb´ este maito
nariz de marrano jlaco.
La chicha de Sutatenza
tiene un saborcito a piste,
qui hace llorar al más guapo
y cantar al que´ té triste.

Algunas coplas boyacenses reflejan la música, cantos, danzas e instrumentos musicales típicos:

 

 

En el nombre sia de Dios
y mi padre San Andrés
que no me vaya a turbar
en este baile del TRES.
Al que tá tocando el tiple
hay que darle mantecada
y unos sorbitos de chicha
y un chimbu de carni asada.
Muchas veces el que canta
no lu hace por tar contento,
sinu es por estimular
las quejas del sujrimiento.
Cuando repican en Manta
responden en Machetá
y es seña que "tan bailando"
las niñas de Guayatá.

Algunas coplas boyacenses reflejan la medicina popular:

 

 

Malvisco y flor de cerezo
es lo güeno pa la tos;
al pecho se entra el malvisco
y a los pulmones la voz.
Las hojas de yerbabuena
son güenas para sudores,
para apagar unos celos
y encender nuevos amores.

Algunas coplas boyacenses reflejan los rigores políticos de unas regiones que tradicionalmente han manifestado esta fiebre con gran calor.

En Chiquinquirá Octavio Quiñones Pardo encontró estas coplas políticas:

 

 

"Hacéte siempre el pendejo
y cantá coplas de amor;
así no saben los godos
que el azul no es tu color",
Si vas a la romería
y el torbellino cantás
tené cuidado que no ti oigan
los godos de Tunungá.

Otras coplas boyacenses recogen las tradiciones de las guerras civiles del siglo XIX. Así encontramos:

 

 

"La regolución pasada
me dejó tuerto y baldao
pero pa lo quiai que ver
con un ojo toy blindao".
En Colombia ques la tierra
de las cosas singulares,
los civiles dan la guerra
y la paz los militares.

Numerosas coplas boyacenses se refieren a los animales de la región. En el Valle de Tenza se conocen estas de animales:

 

 

El gallo, como valiente,
caminaba a lo tenzano;
y su señora le dijo:
Este ni será cristiano.
La gallina taba enjerma
y el gallo la conjesó,
la cogió del copetico
y por detrás 1´ asolvió.

En Soatá encontramos la copla del armadillo; y otra de la sapa:

 

 

Esto dijo el armadillo
cuando iba pa su cueva
cuando no me moje el rabo
lo demás, mas que me llueva.
La sapa batía la chicha icha
con su bracito pintao
y el sapo cargaba 1´ agua
con un chorote esfondao.

En el Valle de Sorocotá, Sáenz de San Pelayo encontró:

 

 

"Esto dijo el armadillo
sembrando sus arracachas:
agua caliente a las viejas y agua...
ardiente a las muchachas.

Algunas coplas boyacenses presentan el amor sencillo, ingenuo e intenso del campesino boyacense. Son las COPLAS AMOROSAS como las siguientes:

 

 

"Bella prenda de rubí
hermosísim´ esmeralda
prestáme tu corazón
para llevarlu en el alma».
Escuchen que yo les digo
comu enamoran los probes;
con un cuartillo de chicha 
y medio de mojicones.
Casáte con yo, negrita
que soy güen trabajador:
mi acuesto con las gallinas,
me levanto con el sol.
Aquí toy, vení comeme
matá tu necesidá;
ni digas que por mi culpa
te vas pa la vecindá.

Otras coplas son SATIRICAS y reflejan los problemas del matrimonio, la suegra y los múltiples problemas cotidianos.

 

 

"Si mi suegra juera vaca
y mi suegro juera güey,
mi mujer sería ternera
y yo torito de ley".
Mi suegra güele a petrolio
mi suegro a palo quemao;
mi mujer a pomarrosa;
y yo, a pollo cocinao.
Parece una cucaracha
mi suegra por el meneo;
o una gallina culeca
puel pico y el cacareo.
No tenés cara bonita
pero güeles a poleo;
más vale ser limpia y jea,
que linda.., y oler a jeo.

Algunas coplas boyacenses reflejan la psicología profunda del Boyacense, como las encontradas por Vicente Landínez en Monguí:

 

 

"Morir es cosa muy jácil
o dijícil es vivir;
pa morir sobran maneras
y nos jaltan pa vivir",
El tiempo y el desengaño
son dos amigos leales,
que despiertan al que duerme
y enseñan al que no sabe.
Las penas que me maltratan
son tántas, que se atropellan,
unas con otras se mellan
y por eso no me matan.
Yo no sé dónde nací
ni sé tampoco quién soy;
no sé de donde he venido
ni sé para donde voy.

En la copla boyacense encontramos el alma del campesino: sencilla, ingenua, crédula, llena de malicia y de amor a la tierra. El Negro Hernández decía que cuando el campesino boyacense canta al cosmos, sus sentimientos rebasan, derramándose sobre montañas, ríos, lagunas, colinas, fuentes, el sol, la luna, las estrellas, los animales domésticos, etc. (20)

Una copla de la solterona boyacense a San Antonio es expresiva:

 

 

"Con mi padre San Antonio
ya tenemos convenido,
que yo le pongo sus salves
y el me consigue marido".

Otra obtenida en Motavita es humorística:

 

 

"San Juan tenía sus calzones

 

 

pero eran de cuero e soche

 

 

y jamás se los ponía

 

 

porque chirriaban de noche".

En Sogamoso Guillermo Plazas Olarte obtuvo estas coplas:

 

 

Estos maridos de ahora
son el diablo y algo más:
no se contentan con una
y corren tras las demás.
Jetiblanco, sinvergüenza,
¿para qué querés mujer?
pa verla de puerta en puerta
sin poderla mantener?

La diversidad en las coplas, el humor, la sátira, la alegría, la crítica a la situación, el amor, la desilusión y todos los aspectos de la vida cotidiana, los encontramos en las coplas boyacenses. En cualquier fiesta familiar, veredal, romería, baile de casorio, encontramos el coplero oportuno que echa las coplas tradicionales y las que hace dedicadas para el momento.

 

(19) Sobre las coplas en Boyacá, consúltense los siguientes estudios y artículos: Octavio Quiñones Pardo, "CANTARES DE BOYACA"; Bogotá, Tip. Colón, 1937; OTROS CANTARES DE BOGOTA ", Bogotá, Edit. A. B. C., 1944; "INTERPRETAClON DE LA POESIA POPULAR"; Bogotá, Editorial Centro, 1947; "POESIA POPULAR". Medina, Joaquín R. y Vargas Tamayo, José, "CANTAS DEL VALLE DE TENZA", Bogotá, 1949, op. cit. 3 tomos. Cayo Leonidas Peñuela, "CANTARES POPULARES DE LA REGION DE SOATA", En: "Senderos" (Bogotá), No. 1 (1934), p. 191. Vicente Landínez Castro, "COPLAS Y REFRANES DE MONGUI". Peregrino Sáenz de San Pelayo, "MONOGRAFIA DEL VALLE DE SOROCOTA", Tunja, ImPr. del Dpto., 1965, p. 160. Julio Daniel Parra, "DESTINOHISTORICODE UNPUEBLO "(Satívanorte), Tunja, 1964. Guillermo Plazas Olarte, "DE MI TIERRA Y OTRAS COSAS" Bogotá, Imprenta y Litografía de las Fuerzas Militares, 1971. Juan Clímaco Hernández, "INTRODUCCION AL FOLKLORE DE LA POESIA POPULAR BOYACENSE" En: "Cultura" (Tunja), No. 96(1947). Guillermo Abadía, "ASPECTOS FOLCLORICOS BOYA CENSES'; En: "Cultura" (Tunja), No. 118.
(20) Juan Clímaco Hernández, "INTRODUCCION AL FOLKLORE DE LA POESIA POPULAR BOYA CENSE", Op. Cit. p. 20.

 

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