b. Los Refranes en Boyacá.

 

La paremiología o estudio de los refranes tiene muchos siglos de existencia; ella se dedica al estudio de aquellos dichos agudos y sentenciosos de uso común entre las gentes, los cuales se transmiten de generación en generación.

Los refranes que se encuentran en Boyacá, son una proyección del refranero español de los siglos XIV y XV, con algunas adaptaciones a las circunstancias propias de esta región. En el "Libro del Buen Amor" del Archipieste de Hita, encontramos muchos de los refranes que utilizan los campesinos boyacenses; asimismo en la colección de refránes que hizo Iñigo López de Mendoza en la famosa "Serranilla", obra del siglo XV. En estas obras de iniciación al refranero español, encontramos algunos muy comúnes en estas regiones: "Martes ni te cases ni te embarques"; "Zapatero a tus zapatos"; "A buen hambre no hay mal pan"; "Cada loco con su tema"; "A buen entendedor pocas palabras", etc. (21)

En Boyacá encontramos diversidad de refranes mezclados en las coplas populares. Sobre el refrán "El liencillo por la trama, y la mujer por la mama", encontramos dos coplas en Boyacá:

 

"Si buscás un buen liencillo
fijáte bien en la trama;
si buscás una mujer,
fijáte bien en la mama".
(Chiquinquirá)
"Que retiemplen bien el tiple
y 1´ iapreten las clavijas
que conjorme son las mamas
asina salen las hijas".
(Valle de Sorocotá)

En Monguí las investigaciones de Vicente Landínez Castro llegaron a detectar algunas sentencias populares, frutos de muchas experiencias y poseedoras de una profunda filosofía popular. Mencionamos entre ellos: "Más vale maña que fuerza"; "Fué la negra al baño y tuvieron que contar un año"; "La constancia vence lo que la dicha no alcanza".

Octavio Quiñones Pardo hizo una selección de refranes mezclados en las coplas populares, muy dignos de recordar:

"En cojera de perro, en lágrimas de mujer y en palabra de mercader, no hay que creer"; es expresado por la copla así:

"Cuando el perro hace una güeña,
alza la pata y cojea;
cuando la mujer te engaña,
por cualquier cosa berrea".

El refrán conocido, "El que a feo ama, bonito le parece", aparece así en la copla boyacense:

"No te metás en mis vainas,
que yo no quero por ti
si no te gusta la Rosa,
basta que me guste a mí".

Otro de los refranes españoles conocidos que dice: "Paga lo que debes y sabrás lo que tienes", es expresado por el coplero boyacense:

"Tanda que pidás, págala;
pagá el pan que te comés,
así no vivís al jiao
y sabrás lo que tenés".

El refrán "La mujer siempre menor, si quieres ser el señor" es expresado por la siguiente copla:

"No te cases con mayor
ni a viejas abriles tu alma;
que si te casas con vieja,
sin darte cuenta te enjalma".

El refrán "La ambición rompe el saco", aparece así en la copla:

"Tanto quisiste coger
de 1´ herencia del Ulises,
que te quedaste fregao
con un palmo de narices".

El refrán "Más vale una vez colorado que ciento descolorido", aparece así en la copla:

"Decí las cosas bien claras
sin tapujos y sin líos;
es mejor rojo una vez
y no cien descolorío".

Entre otros refranes obtenidos en Boyacá, encontramos los siguientes: "El que sea delicado no salga de su cercado"; "Bueno es culantro pero no tanto; perejil sí hasta morir". "De las frutas el madroño, de las mujeres el moño". "Quien da pan a perro ajeno, pierde el pan y pierde el perro y la amistad de su dueño". "Cuando la chicha se acaba, los cunchos también son buenos".

 

c. La poesía boyacense con temas folclóricos.

 

La poesía popular con temas folclóricos ha sido cultivada en Boyacá por algunos intelectuales interesados en el conocimiento y difusión de las ideas, actitudes y reacciones populares de los campesinos. A través de ella, el poeta se interesa por escudriñar en el alma popular las reflexiones, creencias, tradiciones, costumbres, problemas y soluciones que plantean los campesinos de acuerdo con sus circunstancias. Es una poesía que conserva los modos de expresión popular, presentados en forma elaborada y sistemática alrededor de un asunto concreto.

En Boyacá son conocidas las composiciones poéticas de carácter popular del abogado tunjano ANTONIO MORALES, y en especial su poesía "Historia de un indio contada por el mismo", la cual se conoce también como "José Resurricción". Otro poeta que presenta poesías con temas folclóricos es el tunjano JULIO ROBERTO GALINDO, con sus poesías "Pamija" y "Golvé mi tranquilidá". Destacamos asimismo la poesía presentada por ROMULO MORA SAENZ "El indio Rómulo" (Oriundo de Monguí), Monseñor JORGE MONASTOQUE con sus expresiones campesinas sobre el catecismo y su "Oración del indio Rómulo", CECILIA JIMENEZ DE SUAREZ "Adeizagá" con sus poesías costumbristas y de "compromiso" sobre la problemática del campesino boyacense; y algunas poesías populares de autores anónimos como la conocida de "La Güelta al pueblo".

 

HISTORIA DE UN INDIO CONTADA POR EL MISMO

Autor: Dr. Antonio Morales.

 

Soy José Resurricción
y mi apelativo es Ramos
Toy pa servirle a mis amos
Con toda satijasción.
A mi mamita endespués
Un día en que vido a mi taita,
Que taba tocando gaita
Y le convendría tal vez.
Yo no supe onde nací:
Pasque jue en Sutapelao,
Y en después que taba criao
Me trujeron pa Monguí.
Mi taita le dijo "adios",
Ella se riyó con susto
Y como si jue si gusto
Se casaron ambos dos.
Mi agüelo era Luis Moncó,
Y dicen que era de Sora,
y mi mamita señora
Creigo que era de Sopó.
La jamilia les rindió;
Pus tuvieron al contao,
 A yo y mano Tanislao
Y a la Jesús que murió.
Murieron en Usaquén
El año de la virgüela:
¡Ah! humanidá de mi agüela
Y de mi agüelo también.
Luego mano Salvador,
Endespués la Serajina,
Más detrás mana Blasina
Y el Zute que jue el menor.
Mi taita era la verdá
Se vido muy atrasao,
Pa ver de dar el bocao
A toda su cristiandá.
Y como eché a maliciar
que me taban persiguinedo,
Derecho sajé corriendo
Y a Velis juí a resollar.
Pero sabía trabajar
Porque era güen clarinero,
Y con un buen tamborero
Eso era de no vagar.
Apenitas que llegué
Me juí de pronto al convento,
Y con el cura al momento
Mi trabajo contraté.
Y a la jiesta en Chiriví,
Del Señor Crucificao,
O la jiesta del Sagrao
En el pueblo de Monguí.
Me pusieron a cargar
Las aguas pa la cocina,
A limpiar una letrina
A barrer y a desyerbar.
Que ya pa Viracachá
Que ya pa Leyva o pa Suta,
Ora las jiestas de Tuta,
Ora las de Tibaná.
Onde quera Valentín
Tocaba, ya se sabía.
Clarín de noche y de día
Sin que jaltara clarín.
Endespués iba puel pan
A la tienda e misiá Pía,
Y con el cura salía
A jalta de sacristán.

Daban ganas de bailar
Cuando tocaba mi taita:
Hasta de Velís y Suaita
Lo mandaban a llevar.
Asina serví al patrón
Dos años de correndilla
Hasta que una condenilla
Miso quer en tentación.

Pero endespués sucedió
Que echó a meterle al guarapo,
Y se puso que ni un sapo,
Endrópico (digo yo).
La tal se llamaba Paz,
que comenzó con sus chanzas,
Y con risas y jreganzas
Que yo ya no podía más.

Y de esta cuenta, señor,
Dio en delicarse del todo,
Luego echó a dolerle un codo
Y el romatís lo jregó.
La Paz se picó de yo
Y echó derecho a cuidarme,
A abrazarme y a besarme
y hasta un rial me regaló.

Cuando vido que crecí
Me rejiaba que ni un Cristo,
Y yo me puse temisto
Y del rancho me juyí.
Se puso la tal mujer
Muchísimo de coqueta;
Yo le decía: "Tate queta
Porque lo pueden saber".

Tres días duré entre un maizal "
De mi padrino Juan Criollo,
Mascando mero cogollo,
Durmiendo entriun matorral.
"Mira que no te chanciés
Onde mis amos nos vean,
Mira que la malicean
Eso sí, allá lo veras".

Y yo le volvia a dicir:
"Déjate de esa tu risa,
Mira que la china avisa";
Entón se echaba a reyir.
¿Si acatarán?" "Cómo no",
Entón me daban un codazo,
O me echaba to su brazo
Sobre el pescueso de yo.

Asina jué: mi patrón
Un día nos vido chanciándonos,
Todo jué vernos y echándonos
Y se acabó la junción.
Después nos dieron jusil
Calzones y bayoneta,
Y un trocito de chaqueta
Que no tapaba el cuadril.

"José (me dijo) vení,
Decime por qué haces eso,
¿Con que abrazos de pescueso...?
Lárgate horita de aquí.
Aprendimos a trotiar
De pa trás y de palante,
Y un día vino el comandante
Y a la marcha hizo tocar.

Yo dije: "mi amo dotor,
En eso no soy culpante,
De mancha soy inocente,
Se lo prometo señor."
Yo me tercié mi morral
Y mientras salía la gente,
Pedí licencia al teniente
Y me juí a la calle rial.

Pero no me quiso ayir
Y me arrempujó pa juera,
Yo cogí mi maletera
Y me tuve que venir.
Iba por satisjacer
Toito lo que debía
Un rial onde misiá Pía,
Un rial onde otra mujer.

La revolución jirvió
Y el alcalde con machete,
Me echó mano del gollete,
Y a la cárcel me embocó.
Sietimedio a don Ramón,
Nueve a misiá Candelaria,
Cuatro a la niña Nazaria
Y se acabó la junción.

A yo y al viejo Manuel
Nos llevaron ajuntaos
Y allá en Tunja los soldaos
Nos metieron al cuartél.
Luego onde mi amo Siquiel
Merqué medio de mistela;
Una mitá de panela
Y me juí para el cuartel.

Cuando la recluta entró
Me rasgaron mi sombrero
Y vino un cabo primero
Y al contao me motiló.
En llegando el capitán
Me dió un planazo al contao
Pes pasqué me había tardao
Y porque era un haragán.
Ya echaron luego a enseñar
A todos los de mi tierra,
A caminar que ni en guerra
Con cachucha melitar.
Me metió en la jormación
A punta de jurgonazos,
Y me dio tres calibrazos
Con mi mesmo canillón.

 

LA GÜELTA AL PUEBLO

(Autor anónimo)

 

Dios se lo pague a la Virgen Chiquinquireña
que ya juimos y goltiamos.
Y ahora pongan toiticos las orejas,
que les quero espipitiar tuesto
que treigo aquí metío en la mollera
entualito como si lo trujera escribío en un papel.
 
Lo que son las ganas de conocer a Gogotá;
no jué sino que nos montáramos en ese jeroz
jerrocorriendo, ques un animal grandorrotote, y
negro como un carbón que camina puencima de unos
bejucos de jierro hecha jumo
por debajo de los sobacos que el mesmo que lo manija
es el mesmo que lo pitea.
 
Entualitamente llegamos al camellón de la
sabana, lo primeriticamente que divisamos
jue un par de mamarrachos; que taban el uno junto al otro
que ni que un par de
enamoraos, y mi amo Jajustino me notijicó y me
dijo, quesque era ña Chavita y ño Colón.
Ña Chavita taba con un maná e papeles en la mano
y ño Colón haciendo así con el dedo, como
diciendo correte a jartar chicha a las cruces.
 
Y diay cojimos puay arriba, diay llegamos
honde ño Vitorino, y diay onde mano Juan de Dios
quesque es el abogado de toitos los enjermos.
 
Luego goltiamos por la calle de a rial
y cuando yo menos me percaté, jue porque
nos colamos en la plaza de la costipación,
y allí topamos a mi amo Simón Golívar,
parao sobre una parranda de cajones, y
mirando pal capítulo, ques onde se jabrican las
leyes pa jodelo a uno.
 
Y diay por supuestamente nos colamos a la
catedral, y allí topamos a mi amo Señor
toito cundío de ceras blancas que nian paqué
es decir la comparencencia.
 
Luego cogimos por la calle dia rial ques la
mesma sétima y en la esquina de lotava
hay donde mi amo Agustín, topamos una maná
de señores vestidos de generales,
que taban soplando puentre unos candeleros
grandorrototes y jetones; al único que pude
distinguir, jue a mano Chichamoco
que taba dándole al bombo que ni qué ni qué.
 
Luego cogimos por la calle dia ocho y de
repentón jue que me topé jrente a un edijicio
delgadito y largo como una tuza;
y mi amo Jajustino me notificó y me dijo
quesquera el Sorbatorio estrambótico,
allí onde quesque se miran las estrabagaciones
del cielo en las horas matutinas de la noche.
 
En estas mi amo Jajustíno, me invitó que juéramos
altiatro de ño Colón y q´eso quedaba frente
a la casa de amo Presidente, ay mesmo mercó dos
boletas, una de cuneta y otra de orqueta
y cuando yo menos me percato...
ay Virgen Santísima.., es que se cayen las paredes
de abajo parriba, y entualito salieron unos
hombres y unas mujeres que armaron un jurrusconón
de los diez mil demonios.
 
Por supuestamente que lo más que me gustó
jué ver unos vijigos con unos tiples grandorrototes
que les rascaban la barriga y los hacían berriar que
ni que marranos sogamoseños.
 
Y cuando yo menos me percato, ay Virgen Santísima
es porque veo allá en frente una señora desas
que taban plastadas una debajo de otra
que me apuntaba con un jusil de dos cañones
y ay mesmito me agarro a gritar:
 
Mano Justino que me ajusilan, que me ajusilan.
Me grita pasito a la oreja:
No sía tan burro ni tan múcura. No ves que
Tan mirando por un par de biñóculos?.
 
Y cuando bajamos por la calle día doce
mano Jagustino me notijicó y me dijo
que la jurrusca no era con nosotros sino
allá pa contraellos mesmos.
 
Y diay llegarnos onde mano Vitorino
y una mocita pintorrestiasa nos tendió la cama
y al golverse pal rincón mano Jagustino
me dijo: apague el joco;
que mugres de extranjerias... pues es un mecho
metío entre un jrasco; y yo por supuestamente
sople que sople y naa que se apagaba
y hasta que por un me acordé que en un rincón
había dejao mi garrote,
y lo agarro a dos manos y le atravieso dos
garrotazos y hasta que por jin
quedamos a oscuras.
 
Ya por la mañana mi amo Jagustino me notijicó
y me dijo, que 1´ único que nos había jaltao
por concer jue los suspensorios de los edijicios
y el jornicador de Monserrate.
 
Y cuando ya tábamos de regreso pal pueblo
ay subiendo el alto de los venaos,
alcancé a divisar a la Pascacia, y me agarro
a gritar: Oh... mija Pascacia, écheme pacá
ese cordero cachudo, hijo de l´ oveja mora,
pues pa llevalo al mercao y venderlo y comprarles
unos zaracitos y taparles el encostillao a estos
muchachitos, que ya toy de regreso pal pueblo!.
Oyooooo¡.
 
(Arreglo del Indio Rómulo).
(21)   Sobre los refranes boyacenses consúltense los siguientes estudios: Octavio Quiñones Pardo, "REFRANERO DE BOYA CA'; Tunja, Talleres de la Imprenta del Departamento, 1944. Fucilla, Joseph G. "UNA RECOPILACION DE REFRANES DEL SIGLO XVI", Bogotá, Inst. Caro y Cuervo, 1954. (Separata Thesaurus). Acuña, Luis Alberto, "REFRANERO COLOMBIANO'; Bogotá, Editorial Agra, 1947.

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