c. Semana Santa, Corpus Christi y Navidad en Boyacá.

 

Entre las fiestas y conmemoraciones religiosas de carácter colectivo encontramos en Boyacá y en general en Colombia las celebraciones de Semana Santa, Corpus Christi y la Navidad. Una copla popular que expresa la importancia de estas celebraciones:

"La Semana Santa en Tunja
El Corpus en Bogotá
las fiestas en Sogamoso
y la Nochebuena en Soatá".

LA SEMANA SANTA que se inicia el Domingo de Ramos y termina en la Pascua de Resurrección, presenta una estructura ritual eclesiástica y una serie de tradiciones y costumbres muy propias de cada población.

El domingo de ramos es anunciado en los pueblos con venta de las "palmas de ramo" que se venden en los mercados o al frente de las iglesias; estas palmas son bendecidas en ceremonia especial y conservadas durante el año, para ser quemadas cuando hay amenaza de tempestades.

Hasta hace algunos años era costumbre en Tunja la procesión del Domingo de Ramos en San Francisco, en donde se llevaba un niño vestido de Jesús y montado en una asna vistosamente enjaezada y seguida de un borriquito, lo cual atraía multitud de gente. Asimismo se acostumbraba un acompañamiento de niños apóstoles que siguen al Señor desde el Domingo de Ramos, acompañados por las gentes portando los ramos. Estos doce niños apóstoles aparecen en algunos casos con larga túnica blanca y una capa blanca y una capa con cíngulo morado, con cruces amarillas y aureolas de cartón, forradas en papel dorado, y báculos tapizados con algodón y cintas; en otros lugares, llevan túnicas de colores fuertes y vivos a la usanza judía de los tiempos de Cristo.

 

El Nazareno y el Judío. Paso tradicional de la Semana Santa en Tunja.

 

En la Semana Santa se acostumbran las procesiones con escenas esculpidas de la Pasión, las cuales son llevadas por penitentes enmascarados, quienes conservan su puesto por tradición; en Tunja, conforman la cofradía de los "nazarenos". Algunos pasos soy muy típicos y han permanecido durante muchos años: el paso de la sentencia, es característico de la procesión del Lunes Santo en Tunja; el paso de la Oración en el Huerto, Jesús atado a la columna, el Señor caído, San Pedro con las llaves, La Verónica, La Magdalena, la Dolorosa, Jesús con la cruz acuestas, etc. En Miraflores le ponen a San Pedro un báculo y un gallo vivo durante toda la semana, el cual permanece atado al pasó del apóstol. En Sogamoso un ángel lleva las insignias de la pasión, la corona de espinas, las potencias y los clavos, en una bandeja de plata. En Sáchica acostumbran la Semana Santa a lo vivo.

Los vestidos de los santos de los pasos de Semana Santa, cambian de acuerdo con los días: vistosos colores en los días de domingo de ramos a miércoles y el domingo de resurrección; y riguroso luto los jueves, viernes y sábado santo. Con gran solemnidad se presentan las procesiones del Santo Sepulcro, el viernes santo; la Soledad, el sábado santo y la procesión del Resucitado el domingo de Pascua. El jueves santo es el día importante de la Semana Santa y el día de la gran cena. Los monumentos constituyen el aspecto más típico de todos los pueblos boyacenses; en ellos aparece el cordero pascual, el caliz forrado con papel dorado o racimos de uvas, matas artificiales de vid, trigales, barcas, etc.; y en medio de ellos, la urna de la Eucaristía.

En el Valle de Tenza es característico la llamada FIESTA DE LA LLAVE, en la cual una familia determinada que hace los gastos de la semana santa, es portadora de la llave del tabernáculo. Las familias se inscriben para costear las fiestas de semana santa con varios años de anticipación; en Pachavita tienen el privilegio de participar en las ceremonias litúrgicas en un sitio especial cerca al altar; el principal de la familia, lleva la llave del tabernáculo en el cuello durante la semana y la entrega el jueves santo en la ceremonia principal. Esta familia de la "llave" hace la quema de Judas el domingo de Resurrección y la gran fiesta para los familiares y amigos, pues la "llave" es signo de gran prestigio. En Sogamoso se cedía el honor de llevar la llave de la urna a un feligrés que hubiere ayudado efectivamente para las obras parroquiales.

En Tunja se acostumbró durante muchos años llevar como apóstoles en el lavatorio del Jueves Santo a 12 ancianos del Ancianato. Después de la ceremonia se acostumbraba una procesión en donde el centro es el "Lígnum Crucis".

En Sogamoso creían que en los Jueves Santos por la noche durante pocos minutos aparece en las sabanas de la Tigrera una llama misteriosa que se mueve, aviva, crece y desaparece (33) El Viernes Santo es un día temeroso y de recogimiento; las gentes de Boyacá generalmente no viajan a ningún lugar; los campesinos estan conscientes que en esos días no deben pensar en amores, ni tener contactos sexuales. Así expresa una copla:

"La vidita mía me dijo
que ella me iba a olvidar,
que ya venía la cuaresma
y ella s´ iba a conjesar".

Las semillas sembradas el Viernes Santo germinan fuertes y vigorosas, según las creencias de los campesinos; en especial, esta siembra debe hacerse a las tres de la tarde, en poca cantidad y con tierra preparada previamente.

A principios del siglo XIX acostumbraban en Tunja sacar un preso de la cárcel los días jueves y viernes santo, con grillos y cadenas, pidiendo limosnas para los presos. (34) El ladrón Dimas, compañero de Jesús con el ladrón Gestas, lo consideran en Boyacá como abogado de los objetos perdidos. Así dice la copla valletenzana:

"Yo se lo tengo pedido
a San Dimas, mi abogado:
Que me ayude a conseguir
Lo que me tienen robado". (35)

La Semana Santa de Tunja desde la colonia ha tenido especial esplendor y solemnidad; el lunes salía la procesión de San Francisco; el martes del Monasterio de la Concepción y el miércoles de Santo Domingo. Los pasos presentaban gran boato y eran adornados con doseles de raso y terciopelo, bordados y orlados con flecos de oro y plata.

Algunas coplas boyacenses de la Semana Santa son muy curiosas, en lo que se relaciona con Juan y la Magdalena:

San Juan y la Magdalena
se jueron a traer candela
y del susto de los perros
rompieron la tapadera.
San Juan y la Magdalena
se jueron a comer uvas;
encontraren la mata seca
y se golvieron en ayunas.

En la Semana Santa boyacense encontramos también las comidas típicas principalmente el Jueves Santo. En Tunja y otros pueblos boyacenses, la costumbre es tener muchos platos y mucha bebida entre las comidas; en algunas casas oscilan entre cuatro y doce platos diferentes. En el Norte de Boyacá las gentes preparan las comidas en los días anteriores al jueves santo, pues creen que quien muele el viernes santo, "muele a Cristo". En Valle de Tenza acostumbran la sopa de queso o pasta, plátano y papas guisadas, arroz seco y huevos; además los envueltos y diversas mantecadas y colaciones de fabricación casera, con arepas especiales, pan y chocolate. El Domingo de Pascua se celebra en Boyacá con gran alegría; hay bailes, se toman licores, se hacen paseos fuera del poblado y se preparan almuerzos especiales; en algunos lugares hacen la famosa "quema de Judas" y los bailes de pascuas al son del torbellino, pasillos, bambucos y guabinas.

Otras de las festividades religiosas de gran solemnidad en Boyacá desde la Colonia es el CORPUS CHRISTI. En los siglos del coloniaje era la fiesta religiosa más solemne del año litúrgico y la expresión máxima de la religiosidad del pueblo. Esta fiesta concentró la mayor solemnidad desde el Concilio de Trento como manifestación de la fé católica y como símbolo de la España, adalid del Cristianismo en el mundo. A mediados del siglo XVI se consideró fundamentalmente la defensa y propagación de las doctrinas eucarísticas y la necesidad de manifestar públicamente la fé y la alegría cristiana a través de las Danzas del Corpus y los célebres autos sacramentales. En España fueron famosas las danzas de los "Seises" como adoración ante la Eucaristía; eran típicos los monstruos y gigantes en la procesión como símbolos figurativos del triunfo de Cristo vencedor sobre la muerte, el pecado, el mundo y el infierno.

La procesión del Corpus giraba alrededor de los altares en las esquinas en donde se representaban escenas bíblicas con diversas figuras; arreglos con trigales, racimos de uvas, barcas, e inclusive seres mitológicos.

En la provincia de Tunja en los siglos de la Colonia salían en la procesión del Corpus los más altos dignatarios civiles y eclesiásticos y la encopetada sociedad tunjana. Los altares eran ricamente elaborados por los gremios de mercaderes, artesanos o de determinados oficios. Los indios chibchas salían por parcialidades e interpretaban sus correspondientes Danzas, entre las cuales destacamos la Danza de las Cintas y las comunes Danzas del Corpus con avances, retrocesos y golpes con garrotes en el suelo al son de las flautas y tambores. (36)

Las supervivencias del Corpus Christi en Boyacá se han conservado más auténticas en los pueblos más alejados de la capital; en algunos está relacionada con la exposición de los frutos del campo; con "altares de la cosecha" como las festividades de San Isidro Labrador.

Entre las fiestas religiosas colectivas, ninguna es tan alegre y expansiva como la NAVIDAD EN BOYACA. El aguinaldo boyacense ya ha pasado los linderos de Colombia, y se tiene como una de sus típicas manifestaciones folclóricas.

El 16 de diciembre se inician las fiestas del Aguinaldo, en las cuales Boyacá entero despierta con la alegría y parece que su alma se volcara de júbilos Se organizan las JORNADAS, nombre que toman en Boyacá las procesiones que se verifican por las calles ola plaza de las poblaciones en los días de la novena y durante la cual se rezan las oraciones y la novena del aguinaldo, se cantan los villancicos al niño Jesús. Los pasos de las jornadas, que a veces son a lo vivo, presentan diversas escenas conmemorativas de la historia de Belén: en algunas localidades boyacenses encontramos un niño con barbas y túnica que representa a San José y una niña vestida de judía, que representa a la Virgen; siguen las comparsas de angelitos o de diablitos. En algunas escenas aparece San José llevando del cabestro la burrita con la Virgen; San José y la Virgen junto a una quebrada, el paso por un puente, etc.

En la navidad boyacense es importante el PESEBRE en las casas y el pesebre parroquial, están arreglados con muchos adornos con las figuras de la Virgen, San José, los pastorcillos, los reyes magos, mulas, bueyes y la estrella de Belén. (37)

En los pueblos boyacenses existen costumbres diferentes, que están desapareciendo en los últimos años. En Jenesano el alcalde reunía a los habitantes y daba la orden de hacer disfrazar a todos los habitantes desde las primeras horas del 23 de diciembre, e iniciar un verdadero CARNAVAL; se destacaban los disfraces del demonio y de las almas. En Soracá y otros lugares acostumbraban la "vara de los negros" muy semejante a la Danza de la Trenza o la clizneja; las cintas iban entretejiendo y en este oficio se requería precisión de las parejas, porque una equivocación hacía empezar de nuevo la danza. (38)

En algunos pueblos como Socha, Belén, Floresta, Soatá, Cómbita y otros, los campesinos acostumbraban llevar disfraces con frailejones sobre la cabeza a modo de sombrero; algunos llevaban hachones encendidos. En otros lugares llevaban los llamados "arbolitos" hechos de cañabrava y con adornos de flores y papeles de vivos colores, imitando especies de candelabros con diversos brazos. Aparecen asimismo en numerosos pueblos las figuras de matachines o diablos con máscaras hechas de caspote, una especie de parásito que en forma de cabellera cuelga de algunos árboles; otras veces los hacen de flecos de fique con manchas de diversos colores, combinados indistintamente: como complemento llevan látigos con remates de vejigas de res infladas para castigar a quien se atreva impedir el camino.

En Tunja se acostumbraban las posadas tocando en las puertas de los fieles; en algunas de ellas se hacían las famosas parrandas navideñas. En las procesiones de aguinaldos son imprescindibles las comparsas de pastores; muchos van vestidos con túnicas y mantos de estilo judío y con sombreros de la región.

La misa de gallo constituye la culminación de las festividades navideñas. A ella acude el pueblo en su gran mayoría, auncuando tenga que suspender la fiesta de nochebuena que se ha iniciado en las horas de la noche; las fiestas son de carácter familiar y con la unión de vecinos y amigos. Los regalos de navidad o "aguinaldos" fueron muy desconocidos por los campesinos pero sí entre las gentes de los pueblos. En el Valle de Tenza se acostumbraban los famosos "torbellinos a misa" que se hacían en grupos basta la iglesia; y se bailaba el tres y el guatecano. Algunas coplas boyacenses son bellas expresiones navideñas como éstas:

"El que sepa torbellino
que no le deje olvidar;
con eso en la nochegüena,
me acompañará a bailar".
Yo traje al Niño Jesús
apabochas del Cocuy
y pal malvado de Herodes
un mico y un currucuy.
"Soy un pobre campesino,
nacío y críao en Somondoco
y al Niño Jesús le truje
este pollito piroco".
Al niño Jesús le ojrezco
lo mejor de mi rebaño
aunque mis taitas no queran
y me metan mi regaño.

En la navidad boyacense son típicas las comidas de nochebuena: el tamal acompañado con chocolate, pan y bizcochos; en la cena navideña es típico asimismo el ajiaco con pollo y los buñuelos de maíz y trigo ensopados en miel de caña o abejas. Las colaciones boyacenses son típicas en la navidad con las rosquillas, polvorosas, plumeros, rosquetes, garullas, almojábanas, etc. En el almuerzo del 25 de diciembre en el Norte de Boyacá acostumbran el cordero; en el resto del departamento el pollo y el pavo.

La navidad ha tenido tanta popularidad en Boyacá, que en la segunda mitad del siglo XX ha traído el turismo de todas las regiones de Colombia. Dignas de mención son las fiestas que con tal motivo se han organizado en el AGUINALDO BOYACENSE que se celebra en Tunja con la participación de carrozas, conjuntos, comparsas de la ciudad y pueblos vecinos; en la misma forma, se ha popularizado el Aguinaldo Paipano, que tiene semejanza en la organización con el anterior. En las demás regiones de Boyacá, en el Cocuy, en Socha, en el Norte y Valle de Tenza, tiples y torbellinos acompasan la alegría de las noches para reflejar el alma alegre de un grato diciembre en Boyacá.

Como complemento de la Navidad aparece el 28 de diciembre, día de los INOCENTES. Las inocentadas son bromas que se hacen ese día que se conoce para las gentes con el consabido "pásela por inocente".

El 31 de diciembre en vísperas del año nuevo en algunos pueblos sacan el "matacho" en figura de hombre vestido popularmente y relleno de paja y aserrín; es llevado en procesión con gran algarabía y pólvora; en la media noche lo prenden, para significar que el año viejo se va y llega el año nuevo. En algunos pueblos se pedían tres centavos que darán la suerte del año nuevo; se pedían en nombre de la Santísima Trinidad, la Sagrada Familia o los Tres Reyes Magos. Diversas costumbres aparecen en el año nuevo: la selección del Compadre del año, los huevos en vasos de agua, etc.

(33) Guillermo Plazas Olarte, Op. Cit.
(34) Luis Francisco Suárez Pineda, "LA CELEBRAClON DE LA SEMANA SANTA EN ALGUNAS REGIONES DE COLOMBIA". En: "Thesaurus" (Bogotá), Tomo XVII, No. 3 (1962), PP. 575 - 605.
(35) IBIDEM. Es el mejor estudio realizado sobre las costumbres en la Semana Santa en Colombia.
(36) Ramón C. Correa, "HISTORIA DE TUNJA", Tomo III, p. 288 - 289.
(37) Luis Francisco Suárez Pineda, "CELEBRACIONES NAVIDEÑAS EN ALGUNAS REGIONES DE COLOMBIA" En: "Thesaurus" (Bogotá), Tomo XX, No. 3(1965).
(38) Rosa Otálora de Corsi, "AMBIENTE TUNJANO" (Crónicas y Leyendas de Tunja). Tunja, 1939, PP. 231 - 232.
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