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El Río Magdalena de Barranquilla a Bogotá


Muy temprano en la mañana nuestro barco entró en la Bahía de Cartagena y con los primeros rayos del sol lanzamos el ancla en la rada de esta ciudad histórica a la espera de la lancha que trajera las autoridades de cuarentena y aduana. Pero antes de que ésta llegara, cerca de la borda aparecieron dos botes con una decena de muchachos morenos que enseguida saltaron al agua gritando "Money", se revolcaron más de una hora en el agua, zambulléndose para coger las monedas que generosamente les tiraban los pasajeros. Demostraban una destreza sorprendente y casi ninguna moneda llegaba al fondo. Todas eran guardadas dentro de sus bocas y para los más afortunados, ésta muy pronto se llenaba de dinero. Todo este tiempo muchos de ellos permanecieron en el agua sin descanso.

Finalmente terminamos con todas las formalidades y salimos al muelle. Pudimos pisar tierra suramericana. Nos dispusimos a conocer la ciudad y sus alrededores mientras nuestro barco nos esperaba.

Cartagena fue fundada por los españoles en 1533 y desde el comienzo adquirió importancia estratégica y económica que conservó por mucho tiempo a pesar de los agitados acontecimientos de la era de los primeros conquistadores y de la posterior época colonial.

El Capitán Ojeda a quien se le recomendó el gobierno de este país, cuyo nombre era Nueva Andalucía, afrontó la persistente resistencia de parte de la población indígena que resultó ser muy guerrera. Muchos españoles cayeron víctimas de sus flechas envenenadas antes de que lograran dominarlos.



El Oro de Cartagena


Desde aquí, cuando se supo del heroísmo de Francisco Pizarra, quien conquistó el reino Inca para la Corona española, se envió la expedición del General Quezada por el río Magdalena arriba. Afrontaron increíbles dificultades durante el viaje; estaban rodeados de tribus indígenas enemigas y perdieron un considerable número de naves. Abrieron caminos por bosques tropicales y pantanos, donde murió más de la mitad del ejército a causa del hambre, de las serpientes venenosas y de las no menos letales flechas y dardos de los Chibchas que habitaban la alta meseta con suelo fértil y excelente clima. Aquí Quezada fundó la ciudad de Santa Fe de Bogotá que se convirtió en la capital del virreinato de Nueva Granada.

Es interesante anotar que apenas hubo sido fundada la ciudad, corrieron rumores que desde el sur y el oriente se aproximaba gente blanca. La noticia resultó ser cierta: desde el sur atacaba el destacamento de Belalcázar, lugarteniente de Pizarro proveniente del Perú, y de Venezuela, al oriente, venía el aventurero alemán Federman. Los tres conquistadores de Colombia, no sabiendo el uno sobre los otros, se reunieron casi al mismo tiempo en la sabana de Bogotá y estuvieron a punto de enfrentarse. Tal es la historia de la conquista de Colombia, descrita brevemente y que en realidad tomó exactamente 30 años para su realización.

Cartagena servía a los conquistadores como la principal base militar. Al estar situada en la desembocadura del río Magdalena, que fue por mucho tiempo la única vía de comunicación con el interior del país, la ciudad adquirió importancia económica de primer plano. Atravesaba a Cartagena otro río, el del oro, que los españoles empezaron a sacar de Colombia.

Este oro atrajo por un lado a los que deseaban enriquecerse, tales como piratas y filibusteros que abundaron en los mares cercanos. Cartagena sufrió sus ataques muchas veces y tuvo que pagar
 tributos o exponerse a la destrucción.

Hasta el día de hoy se conserva la muralla de la fortaleza que antes protegió por siglos a la constantemente sitiada ciudad.

Nuestro auto entró a la ciudad vieja por las puertas de las murallas pasando por las sucias afueras llenas de casuchas habitadas por negros y mulatos.

Encontramos un estilo de arquitectura típicamente español con ventanas enrejadas, techos planos y frescos patios. En las calles había poco movimiento. Hacía mucho calor y había mucho polvo.

Después de haber atravesado la ciudad y visitado las murallas, almorzamos en el mejor hotel, que me recordó los restaurantes de provincia de la costa del Mar Negro. Después de visitar la parte nueva de la ciudad con sus villas lujosas rodeadas de flores y verdor tropical, subimos a un alto cerro que se alzaba sobre la ciudad. En este lugar durante el apogeo de la Inquisición se hallaba el famoso monasterio de La Popa. Pero esto no siempre les ayudaba porque muchas veces lo tomaban a la fuerza y violaban a las mujeres para después tirarlas desde los peñascos desde una altura de cientos de metros a las profundas aguas del mar...

En la actualidad sólo yacen las ruinas que hablan de tiempos de grandeza ya pasados. Pero de estas ruinas se abre una magnífica vista de la bahía colmada de grupos de islas verdes de mangle y de la acogedora ciudad que descansa al pie del cerro. También se divisan otras colinas que se pierden tierra adentro.

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