LOS "HOMBRES HISTORICOS" DEL PATÍA O LOS HEROES DEL TIEMPO ENCANTADO

 

Francisco U Zuluaga R.
Profesor titular
Departamento de Historia
Universidad del Valle

Por todo esto prueba que el origen de la poesía no fue el placer o la comodidad, sino la necesidad que tuvieron los primeros padres de enseñar a los hijos los ejemplos de los antepasados... de este modo la mitología debe explicar los mitos bajo este aspecto, de menera que el tiempo fabuloso no sea  diferente del tiempo oscuro, sino la historia de aquel, y ésta nos dará los principios del tiempo histórico.

  (G. Vico, Sinopsis del Derecho Universal, 1720)

Un valle interandino, bordeando el curso medio de un río, ha sido el asiento de un pueblo recio que -posiblemente- aún mantiene en su memoria tiempos regidos por leyendas, que son su historia, y que al recordarlos hacen de su historia una leyenda.

Atravesado por el curso medio del río Patía, este valle interandino se localiza al sur de Colombia en el espacio intercordillerano a que da lugar la bifurcación de los Andes para dar comienzo a las cordilleras central y occidental. Allí, los períodos secos y lluviosos son rigurosos y dan origen a dos paisajes que -sobre el mismo espacio- se suceden en el tiempo: uno, el del período de lluvias, muestra una región fértil, verde, abundante en pastos, ganados y producción agrícola; el otro, el de verano, es un valle roji-negro, aparentemente estéril, donde los ganados macilentos se alimentan de raíces de "puntero" y del "puro" que -al desplomarse del árbol- rompe su corteza y brinda su carnosidad húmeda a los vacunos.1

En este valle, los descendientes de esclavos africanos, huidos de las minas de la Costa Pacífica y de las haciendas del Valle del Cauca, lograron construir -desde el Siglo XVIII- un refugio y una sociedad altamente cohesionada, defensiva frente a la institucionalidad criolla y rnestiza dominante en el exterior. Cimentada en la familia extensa, en el uso comunitario de la tierra, con valores rurales donde el paradigma era el valor de los hombres manifiesto en: el coraje, la habilidad de caballista, el dominio del arte de la esgrima con machete y su capacidad para burlar la represión de que era objeto por parte de las autoridades exteriores.

Esta sociedad construyó. sobre estas bases, una cultura que se desenvolvía al ritmo de un calendario en el que se articulaban los ciclos anuales de la produccion ganadera y agrícola con las fiestas religiosas y las actividades de lo que consideraban sus hombres históricos. En esta sociedad, como en todas aquellas donde la tradición oral cumple el papel conservador y reproductor de cultura, las leyendas y los mitos, las manitestaciones de lo sagrado, rondan la cotidianeidad y crean un clima donde los hombres son acechados, protegidos y contratantes con los duendes, los santos y el diablo.

El diario vivir se veía afectado por encantamientos íntimamente relacionados con la producción. Existía una leyenda denominada La madre del ganado. Según ella, en tiempos de apareamiento de las vacas, en las lagunas donde abrevaban, solía aparecer una pequeña vaquilla de oro. Su aparición garantizaba la fertilidad de los vacunos. Dotada de fuerza extraordinaria, ella podía arrastrar al fondo de las aguas a aquel que pretendiera capturarla. Se suponía que aquel que la capturase se haria rico al obtener, a través de la madre del ganado, el control sobre la reproducción ganadera.

Los duendes vivían en los bosques y rondaban las casas del sector rural. Utilizaban diversos medios para arrastrar a sus víctimas hacia el bosque. Un informante nos contaba que, siendo niño su padre, la madre (abuela del informante) le regaló un brujo2 , comprado en San Lorenzo. El niño, deseoso de llegar a ser músico, rasgó el instrumento durante todo el día y finalmente, tarde en la noche, lo dejó abandonado en un guásimo.

Después, como a la hora, pues, cuando oía mi papá que hacían llorar el brujo, lo hacían trinar. Al otro día, por la mañanita, ¡ran! bajó el brujo. Y se agarró mi papá (el no sabía tocar nada), pero desde que cogió el brujo empezó a registrarle y a sonarle bonito. ¡Y vamos p’a delante! ¡Y vamos p’a delante! Y eso era Leopoldo por aqui, y Leopoldo por allá, con el brujo. Pero entonces resulta que el duende, como era el duende que lo había enseñado, empezó a rondar la casa más de cerca.

Cada día el duende se acercaba más y, llorando, obligaba a Don Leopoldo a ejecutar el brujo. Tan pronto llegaba, a eso de las siete de la noche, como en el campo oscurece rápido, el duende empezaba a rondar la casa, en llanto permanente.

Entonces mi papá tenía que salirse de la casa irse a un potrero, más arriba de una piedra rucia, y se le sentaba allí y el tenía que agarrarse a tocar su brujo allá, porque el cliente ya no salía del ruedo de la casa. Bueno. Se llegaban las nueve, las diez de la noche y ¡Échele brujo! ¡Échele brujo!

Ante esta situación, la madre empezó a sospechar la relación establecida con el duende a través del brujo. Un buen día, sin advertencia previa, ordenó a su hijo: ";Déjame ese brujo acá! que por estar tocando brujo dejás de hacer otras cosas". Le prohibió sacar el brujo. Esa noche no pudo salir a tocar el brujo y el duende empezó a llorar.

Esa noche no pudo salir, y el cliente pues ahí. Esa noche pues, mi papá tuvo que tocar su brujo ahí (en la casa), y el duende escuchando y llorando alrededor de la casa. La vieja también se aguantó, pues también tenía su conocimiento de rezos. ¡Se arregló pa’l otro día! Al día siguiente, apenas las siete de la noche, mi papá cogió el brujo. Se salió así afuerita de la casa a tocar el brujo, cuando ¡el cliente ahí llorando! Ahí mismo llegó la mayor y le rezó su cantaleta y ya. El duende se fue loma abajo, llorando, gritando, y se perdió. Mi papá tuvo que dejar el brujo allá. Y al día siguiente que fue a tocar el brujo, no quiso sonar y ya no volvió a sonar. Se fue el duende y se acabó el músico!   (Leopoldo Mosquera, Jr)

Los duendes del Patía, que también eran traviesos, cumplían algunas funciones de moralidad social. Este fue el caso de unos duendes que hacia los años cuarenta aparecieron en una casa del valle. Nuestro informante, persona seria y respetable del Patía, participó como agente de policía en el caso. Decía, en 1984, que hacía unos cuarenta años, al otro lado del río Patía, en una hacienda que era de los Negret, habían aparecido unos duendes o espiritistas, no sabría determinarlo, hacían ruidos, gentes extrañas que no se veían. Los vecinos vinieron a pedir protección al Bordo.

Nos fuimos Rosendo y yo. Ya sabíamos que de noche no aparecían. Entonces, con unos cajones y unos tablones que había allí, nos hicieron una cama. Como ya nos habían dicho que allí hablaba una voz de niño, hablaba toda la noche, y anunciaba que fulano de tal se robó una sandía, que otro se robó una novillona, que otro se comió los quesos de fulano, y.. yo no sé cuanto. Eso muy clarito, muy nítido.

Entonces nosotros, ya avisados de eso, estábamos listos. Cuando empezó a rasguñar en el cielo raso, y empezaron a hablar y hablar, y.. de pronto se acercaron a donde nosotros estábamos durmiendo y arañaban como con garra y yo llegué y ¡zas!, y ¡No había nadie! Allí se divulgaban unos a otros. Se divulgaban las cosas tal cual.

Al otro día nos veníamos, pues no habíamos encontrado a nadie. Pues si señor que estos negritos, que eran dos negritos, mulaticos ellos, estaban beringos, totalmente beringos. Por eso nadie los vio, si no que al otro día llamaron gente y los vieron en el llano y les hicieron cacería, y los enlazaron como enlazar terneros, y los trajeron aquí al Bordo. Y el padre Zapata los exorcizó. Esos negritos tenían algo.
(Don Abel Caicedo q.e.p.d)

Existieron en el Patía unos personaies. algunos de los cuales llaman hombres históricos, de gran respeto y admiración, que realizaron hazañas maravillosas. Generalmente se habla de ellos como empautaos, entusiasmaos, para señalar que se considera que tenían pacto con el diablo. Sin embargo, algunos de ellos lo negaban y afirmaban su devoción por algún santo o su conocimiento de oraciones secretas que los dotaban de aptitudes especiales.

Admirados por la población, llegaron a ser considerados los hombres patíanos por excelencia. Lejos de ser, el empauto o el empauta’o, actos o personajes censurables socialmente, se puede afirmar que poseían un profundo valor social en tanto el empauta’o o quien tenia creyencias o secreto definían rasgos esenciales con los cuales el grupo negro pretendía identificarse y que, igualmente, tenian funciones de cohesión al interior del grupo: la fortaleza, el ingenio, la solvencia, la habilidad para interpretar instrumentos, la resistencia con la bebida, poder mantener varías mujeres.
(Ussa, 1989:95)

Estos hombres, cuya vigencia se dio antes de la Guerra con el Perú (1933 - 1934), signaron un período de la historia de Patía. De aquellos que negaban tener pacto con el diablo y reconocían deber sus excepcionales condiciones a devociones, creyencias o rezos, el más renombrado fue Rufino Ángulo. Era el hombre más fuerte que ha existido en el Patía, su fuerza se la asociaba a la de un toro. A esta cualidad se le agregaba la agilidad para cazar venados. Podía vencer a tres o cuatro hombres, se limitaba a recibirlos y lanzarlos por los aires sin mayor esfuerzo. Podía matar los venados que quisiera.

Nos dijo Don Abel Caicedo: Rufino Angulo tenía una fuerza brutal, Rufino Angulo tenía el secreto de matar venados, el era cazador de venados. Eso era que mataba tres, cuatro, cinco venados, lo que nadie hacía eso. El tenía un secreto.Yo lo custodié, como guardián yo lo custodié, era muy grueso y parece que sudaba citando hacía sus hazañas. Don Rufino era muy buena persona, formalísimo, es decir, perfecto caballero en relación al manejo con él. El pudo hasta quitarnos el fusil, por la fuerza que tenía. Tenía una fuerza magnética, una fuerza hercúlea. Cuando lo custodiaba le pregunté: A qué debe la fuerza que Usted tiene y esos secretos de que Usted habla de que puede matar los venados que quiera? Las ánimas, respondió.
(Don Abel Caicedo)

Este origen religioso de su fuerza y destreza lo corroboran otras fuentes.El decía que su fé eran las animas, que’l no tenía empauto con nada, el negaba que’ra empautao y las gentes pues decían que’ra empautao y el lo negaba. Lo que el hacía era con las animas.., era muy buen cazador y las pieles las vendía para hacerle misa a las ánimas, decía para hacer responso...
(Citado por Ussa, 1989: 124)

Sin embargo, algunos atribuían sus poderes a otras razones. Uno de los poderes más frecuentes en el Patía fue la capacidad de hacerse invisible, de "desaparecer" o escamotearse ante los enemigos. En torno a este fenómeno hay dos versiones: una dice que, mediante una oración especial, el devoto se hace invisible porque la Virgen Santa lo protege con su manto; la otra afirma que, mediante pacto con el diablo, se adquiere la capacidad de transformarse en un objeto o un animal, siendo la transformación más frecuente la de adquirir la apariencia de rastrojo.

Sobre la segunda modalidad, Don Abel Caicedo contaba que, en una ocasión se le comisionó para detener a un señor Gerónimo Caicedo, quien ya era prófugo de la justicia. Lograron localizarlo y detenerlo en un sitio llamado Potrerito, colindando con Patía. Durante la conducción por una bajada que había en Tabloncito, el detenido se les adelantó y...

... se perdió en la loma. No eran las hojeras altas, no, no era bosque. Lo que había allí en la luma eran esas matas de hojas blancas que llaman lavaplatos. La policía miraba tras él. No éramos pocos, había unos diez, él ya se había fugado antes. Por Dios bendito!, sin que hubiera bosques, ni las hojeras, sino lo mismo que el llano y el lavaplatos, se desapareció allí. Pero matojitos pequeños se hacían ellos. El negro tenía su cosa.
(Don Abel Caicedo)

El otro caso, el de invisibilidad con oraciones, nos fue relatado por el propio protagonista.

Una vez llegó un tipo, cuando subió al gobierno el partido liberal...no me dejé quitar la peinilla en una cantina ¡Uh!... después mandaron una comisión a quitarme la peinilla... el día sábado vinieron diez y seis rurales a capturarme, diez y seis rurales! Llegó un amigo mío como a las siete de la noche a conversar conmigo, entonces yo me senté en el quicio de la puerta y como en el corredor había un cajón, que se hiciera ahí. La mujer que yo tenía, que venía de una casa vecina, me dijo: ¡Está la casa encerrada! Entonces me dijo el amigo: Cuidado pendejo te vas a dejar coger. Y yo me corrí poco a poco hacia atrás... Ese sábado no me pudieron coger, me corría y rezaba, y el amigo me decía que me fuera. Yo decía: ¿Que me vaya? Hum! ¿Estando allí libre?! Eran diez y seis rurales, y cuando se oía que decían: Yo lo vi! Yo lo vi a cuando se levantó! El se levantó de ahí, él estaba ahí! Y yo parado en la puerta sonriendo...
(Silverio)

Una de las varias oraciones que se utilizaban para obtener estos poderes dice en su parte inicial:

Santísima Trinidad, Dios Soberano y Eterno, líbrame de las prisiones, de las penas del infierno. Jesucristo, Dios me valga, tu fortaleza es la Fe. Yo sin Dios no quiero nada, con Dios ¡Adelante!, lo que Dios quisiere. Porque con Dios adelante, véngase quien se viniere, con bala, plomo y punta de hierro. Y la bala es insignia y la insignia fue de Dios, que me ha de favorecer de sentencias peligrosas que vengan contra mi cuerpo, de bala o plomo o punta de hierro. La pureza de María y la bala de su insignia, y su corona santa,...

Como esta oración a la Santísima Trinidad existían otras como: la del Justo Juez la de Santa Marta, la del Gallo Negro. La oración del Justo Juez decía:

Justo Juez, Justo Juez, mis enemigos vienen, déjalos venir, las armas que traigan serán cortas y destrozadas, las mías largas y aventajadas; ojos traigan, no me vean; narices traigan, no me huelan; manos traigan, no me agarren; pies traigan, no me alcancen...

Esta oración, facilitada por Roberto Obando a un amigo dio los siguientes resultados:  yo se la di a un compañero, el hijo de misiá Celedonia y el se la aprendió y todas las noches venía con nosotros aquí a luchar y nadie le podía a el, a todos nos tumbaba y el me decía: Obando, yo me aprendí la oración, por eso es que ustedes no me pueden tumbar.
(Ussa, 1989:118)

Otro creyente obtuvo resultados extraordinarios con esta oracion

....me aprendí la oración del Justo Juez y la oración del gallo negro. Yo tenía que hacer las gestiones en una casa de campo por allá lejos que casi no se oyera cantar un gallo. Y yo tenía que aprenderme esas oraciones bien aprendidas. Me las aprendí al derecho y al revés. Cuando ya me sintiera capacitado, pues hacer lo que tenía que hacer. Tenía que buscar ese lugar y así lo hice y tenía que hacerlo. A las seis de la tarde, por allá lejos, mejor dicho solo, yo tenía que hacer una cruz de diablo.., tenía yo que hacer tres saltos... y cuando di el último me vi por ahí a diez kilómetros de altura, yo no quedé aquí en la tierra....

Como yo por lo menos no hacía pacto con el diablo, sino yo haciendo esos tres saltos ya quedaba fijo que podía conseguir lo que yo deseaba, haciéndolo bien hecho, pero ponga cuidado que era a lo divino y a lo humano, entonces lo divino me defendía a mí. Quiero decir que cuando las cosas no me estaban resultando, entonces yo tenía que desistir de esas oraciones, olvidarme de ellas y hacer un juramento, no seguir más esa carrera.
(Luis, en Ussa, 1989:120)

Los empautaos, los que tenían a su favor el diablo mediante un pacto, se desenvolvían en torno a un cuerpo de leyendas que, en su unidad responden a una estructura y un ciclo donde pueden distinguirse los siguientes elementos:

1. Un mito de los orígenes en torno a un lugar encantado, templo para el empautamiento.

2. Un ceremonial de empautamiento.

3. Ejercicio de los poderes adquiridos, dentro de unos límites de tiempo y circunstancia.

4. Una finalización de los empautamíentos, por retiro del diablo, que marca el fin de los empautaos y cierra la época de los hombres históricos.

Según la leyenda, en tiempos inmemoriales, existía en las cercanías de la actual población de Patía un poblado que, por un encantamiento de castigo, fue reemplazado por el actual cerro de Manzanillo. Constanza Ussa reconstruye la leyenda en los siguientes términos:

La leyenda dice que antiguamente ese cerro era un pueblo pequeño en cuyos alrededores habían casas campesinas y donde sus habitantes habían establecido fuertes lazos de compadrazgo. Un día, un par de comadres amanecieron enojadas y en el momento en que se encontraban alimentando a las gallinas, una de ellas les echó maíz, mientras que la otra por ofenderla les arrojó granos de oro. En ese momento el pueblo desapareció y quedó cubierto, convirtiéndose así en cerro. Por eso se dice que en épocas de Semana Santa en su cima, aparece una culeca con unos polluelos de oro, difíciles de alcanzar y en momentos en que algunos lo lograban formaban fuertes tempestades que los obligaban a soltarlos.
(Ussa, 1989: 74 - 75)

La informante entregó a Constanza esta tradición antigua, de la siguiente manera:

Es que’ra un pueblo ese cerro, es que’ran casas campesinas, que habían dos comadres que un día amanecieron bravas la una con la otra, -cuentan los antiguos que oyeron esa historia-, cuando entonces dizque una le echó un platonado de Maíz a las gallinas y la otra le echó un platonado de oro, cuando zas quedaron tapados ese pueblo, se tapó el pueblo,ahi mismo es que llegó ese cerro y cubrió eso sin saber de donde...
(María, citada por Ussa, 1989: 75)

De este cerro también se dice que los Jueves Santos se abre. Según algunos, quién logre entrar encontrará el pueblo legendario y tendrá la oportunidad de desencantarlo, pero.... no se sabe cómo hacerlo. Según otros, da acceso a grandes túneles donde se llevan a cabo los pactos de empautamiento. Sin embargo, las informaciones sobre empautaos o entusiasmaos muestran que el empautamiento podía realizarse en cualquier lugar, con la única condición de ser un sitio apartado y solitario. El común denominador es la inexistencia de testigos, excepto cuando el empautante era presentado al diablo por el "maestro", el "general", quien asistía a la ceremonia y oficiaba de iniciador y testigo.

En el caso de no existir el oficiante, el ritual se iniciaba con invocación al diablo, o el diablo sorprendía al escogido por él, en un lugar apartado

....él comentaba que tenía que irse a las doce de la noche, por allá a una vega que no habitara gente y’ hora si llamaba al diablo y le decía que’l quería hacer pacto con él, «el volverse invisible y hacer muchas cosas, y tres veces de que lo llamaba aparicía el diablo, se le aparicía en un perro, en un gato, una vaca, en un tigre y que se agarraban a peliar y que de ahí el diablo le ponía un poco de maneras, hasta que la última llegaba y le metía una aguja y h’ora si le ponía un trapo rojo que estilara sangre y que dizque ahí quedaba el tipo convertido en diablo, lo que él le había pedido ya le resultaba.
(Fermín, en Ussa, 1989:98)

De otra manera fue el empautamiento de Felipe Ibarra

....el diablo es que bajaba de Olaya y don Felipe que cogía p’a Olaya y se encontraron ahí en Criollo.., entonces el diablo le quitó el bandolín y se lo quebró encima, y ahí es que es que se volvieron, pero a cambio del alma, entonces el diablo se encargó de enseñarle lo que quería...
(Leovigilda en Ussa, 1989:112)

A partir de entonces, Felipe Ibarra fue el mejor músico del Patía, eximio intérprete de brujo y gran imitador de las aves con su silbo.
A ese hombre yo le conocí un silbo de dos silbos en uno, le salían dos silbos de un término, el toque de las vacas, que no lo podía tocar cualquiera, Sinforoso y Pascasio esos sabían el toque de los pájaros curillos y paletón, ellos sabían ese toque.
(María Engracia, en Ussa, 1986:112)

Su poder era tal que podía ordenar al brujo sonar sin intervención humana alguna. Manuel Ussa recogió el conjuro que utilizaba para hacer "hablar" al instrumento

....siempre lo hacía hablar... cuando dicía a ese brujo te vas a hablar
"Noche escura y temeroso mi vida no me esperes noche clara con la luna seguríto me tenés. Pu’ahí vas a hablar a como yo hablo con los labios"
(Ussa, 1987: apéndice documental)

Los empautaos que hacían pacto mediante presentación al diablo, cumplían con una ceremonia formal en la cual se seguía un orden: un contacto con el intermediario o una inducción,una serie de tareas o pruebas, una firma del trato con sus especificaciones. Cumplido este proceso, el empautao podía hacer uso de los poderes otorgados.

En el Patía, Lázaro Angulo era considerado el "general", el "maestro" de los empautaos. El, que prácticamente tenía todos los "poderes" que el diablo otorgaba a los empautaos, estaba autorizado para reclutar y preparar los que desearan ser entusiasmaos.
Lázaro era el empautao ejemplar, el paradigma de los entusiasmaos.

...él era el que los conectaba, el que quería empautarse hacía conexión con Lázaro y Lázaro hacía conexión con el diablo y les presentaba el tipo «a que hicieran el empauto.
(Leonel, en Ussa, 1986:99)

Lázaro les explicaba los beneficios que recibirían y las pruebas, condiciones y compromisos que se aceptaban. Se procedía entonces a la realización de las pruebas y la realización del pacto.
Sinforoso Urreste, reconocido universalmente en el Patía como el hombre más guapo y astuto de la región, se sometió a este proceso inducido por su admiración de la valentía y la fuerza demostrada por Lázaro Angulo.

...él, para conseguir el empaute, se hizo tirar a un charco del río Patía... al charco de los Payandeses que le llamaban a ese charco llegaron allí y acá encima lo cogió [Lázaro] y le dijo: yo lo tengo que tirar atado a usted de pieses y manos saberá pués,... que lo cogió lo ató de los pies, de las manos, hacía de cuenta una res y maniarla bien maniada y bueno ahí mismo lo cogió y Pum! lo tiró al charco... que cayó abajo a tierra suelto de pies y manos y cayó parado. Ese señor estaba allí parado en una puerta abajo, y que le dijo: ¿por dónde pasó usted compañero? - Yo le llegué delante, bueno, usté tiene que abrir esta puerta, tiene que abrir la segunda y tiene que abrir la tercera por aquí. Y decía ese señor Sinforoso que cuando abrió esa puerta de allá para acá, le salió un toro echando chispas de candela y lé clavó la cornada, y que se hizo) a un ladito y voltió a mirar y no vio a nadie; cuando abrió la otra puerta se viene una serpiente con la boca abierta, que se vía él dentro de esa serpiente y que le llegó hasta el vaho a él en la cara y él dice que se esquivó apenas así y voltió a mirar y estaba sólo, cuando abrió la última puerta decía que había más de mil diablos allá, cuando se vinieron de allá, pa’cá agarrarlo y apenas es que lo tocaban y el hombre quieto.... Le dijo Lázaro al Jefe: vea este es el otro compañero... -Está bien, tenés que firmar aquí y cogió y escribió el nombre Sinforoso Urreste. Le dijo: te tenés que tomar una copa, si señor que cogió del suelo una copa y que cogió un garrafón grande, se la llenó una copa de alquitrán, quedó el hombre convertido en diablo... y ahora sí ese señor podía ir donde quisiera, ahí mismo es que le dijo: ¿compañero Lázaro se queda? No espéreme, y salieron un par de diablos.
(Luis Felipe, citado por Ussa, 1986:105)

Y empezaban a ejercitar los poderes recIbídos. Ya señalamos que Lázaro era el empautao más poderoso.
Lázaro llegaba y se tiraba a un charco de aquí del río Patía... bien amarra’o, que llegaba y se hacía bombear a ese charco y cuando al rato decía ¡guep!, aquí está Lázaro...
(Luis)

Para los patianos fue un acontecimiento de gran importancia aquella fiesta de San Juan en la que demostró ser más hábil y veloz que todos aquellos caballos entrenados para participar en las carreras programadas para la ocasión. Según los relatos, Lázaro al inicio de la carrera dio ventaja a los otros corredores que iban en sus caballos, para, finalmente alcanzarlos a todos y salir triunfador.
(Ussa, 1989:101)

El dizque hacia cosas increíbles, fue un hombre muy fuerte, dizque cogía una mula cargada y cogía y se la echaba al hombro, cómo sería la fuerza que tenía..
(Leonel)

El empautao tenía docenas de mujeres por docenas, dizque se quedaba mirando una y ahí mismo ella se le venía, ya le mandaba el empauto y ella tenía que obedecerle..
(Fermin)

Además, el empautao siempre tenía dinero disponible, ganaba en todos los juegos y apuestas. Pero, también tenía limitaciones. Por ejemplo, Sinforoso Urreste tenía dinero en exceso, pero con él sólo podía comprar comida, licor y placeres, incluso podía regalarlo; pero le estaba prohibido prestarlo o invertirlo en algún bien duradero. Precisamente, por contravenir esta regla fue castigado.
...él, aconsejado que no podía prestar un peso, ni un centavo podía prestar, si un amigo le neciaba mucho que le prestara un peso, que le dijera No, no se lo presto, se lo regalo. Y p’a las malas que dice una vez un señor le cansó pues a que le prestara un peso y que le dijo, bueno, tomá te lo presto. Cuando le dijo tomá te lo presto en una fiesta, que lo llamó el diablo allá afuera y le dio mas azotes que tuvieron que levantarlo de ahí, que le dio juete, le dio arañón, le dejó un etcétera el cuerpo de uña..
(Luis Felipe)

Pero todo pacto tiene una duración y un fin, todo beneficio una contrapartida.
A ellos el diablo les decía que para compactarse con él le tenían que dar el alma, que’l día que’l la necesitara, eso es que’ra por un tiempo delimitado, que’l día que la necesitaba los mataba y se iba con el alma...
(Fermin)

En cuanto a la duración del pacto, el límite temporal para la entrega del alma al diablo, es difícil establecer si se señalaba en días, en años, o en qué temporalidad se medía; así como se dice que para el diablo "cada año es un día", que "el tiempo al diablo le rinde mucho", también hay quien asegure que el empautamiento duraba ciento treinta y tres (133) días. Aparte de sus características cabalísticas, si -como hemos visto- la mayoría de los pactos se celebraban el Jueves Santo, su finalización se iba produciendo el 15 de agosto. Esto querría decir que la época anual de los empautaos se correspondía con lo más intenso del verano; era el tiempo de roza y tala, de cosecha de maíz, y estaba enmarcado por Semana Santa hasta la fiesta de Nuestra Señora de Agosto, pasando por San Juan. Precisamente el momento de cumplir con el pacto de entrega de su alma al diablo, se le cumplía a Sinforoso Urreste -el más guapo y astuto de los patianos- un 15 de agosto.
Cuentan que con anterioridad el diablo le previno de que se le estaba llegando el día de su partida. Sinforoso le dijo: "tranquilo compañero, que esto hay que celebrarlo" y empezaron a beber aguardiente toda la noche. Fue un 15 de agosto, durante la celebración de la "Señora de Agosto" que se le cumplió el plazo. Había llegado mucha gente de diferentes sitios a participar de esta celebración. Desde las primeras horas del día es que empezaron a correr en sus caballos por el pueblo, Sinforoso en Ventarrón y el diablo en su mula manzanilla.
El empauta’o estaba preparando con astucia la forma de burlarse, por eso no saludaba a nadie, pites en la saliva le podía leer el pensamiento y descubrirle las intenciones.Horas antes de la celebración de los oficios religiosos, empezaron a dar vueltas por la plaza de Patía, el diablo le insistía para que partieran pronto, pero este le pedía lo dejara divertirse los últimos momentos que le quedaban. Dicen que citando daban vueltas por la plaza y pasaban cerca de la iglesia, en este recorrido iba [el diablo] a su lado derecho, pero cuando pasaban cerca al portón, cambiaban de lado. Sinforoso que era muy astuto se dio cuenta que esa sería su oportunidad. Así, siguieron durante algún tiempo y ya en la que se suponía era la última vuelta, aprovechó el momento en que cambiaban de lado, le dio un espuelazo al caballo se tiró a la iglesia gritando: "Confisión mi padre, confisión mi padre que me lleva el diablo!".Dicen que en ese instante se escucharon gruñidos y rugidos que estremecieron la iglesia. El cura lo confesó, le dio una cruz para que llevara colgada sobre su pecho y le puso por penitencia que todos los días Viernes Santo debía irse a un potrero con un freno puesto a comer yerba.
(Ussa, 1989:108-110)

De esta manera, Sinforoso burló al diablo, y con ese acto cerró el ciclo de los empautaos. Pero, el diablo buscaba su revancha. Se dice que Sinforoso vivía con su mujer y un niño pequeño. Cuando sentían que el diablo estaba rondando la casa, la mujer pellizcaba al niño para que su lloro alejara al diablo. Un día, los tres se durmieron profundamente. El diablo penetró a la casa, tomó a Sinforoso y ya lo estaba sacando por el techo cuando su mujer hizo llorar al niño. El diablo inmediatamente soltó a Sinforoso. Con tan mala suerte, para este, que el diablo alcanzó a arrancarle los testículos.

...imagínese que’l diablo le hizo oprobio, le arrancó hasta la pirunga, los órganos sesuales, que ya no pudo hacer uso de mujer ni nada, todo arrancado...
(Leonel)

Este tipo de acontecimientos son, para los Patianos, legendarios e históricos. Se duelen de la ninguna referencia que a estos hechos se hace en la historiografía de la región. Ellos reclaman otra historia, su historia.

El patiano es consciente que la historia tradicional, regida por los valores de la sociedad dominante, ha producido una imagen negativa del patiano y su mundo. Sólo solicita que se le entienda desde su cultura.
Para nosotros la historia es hacer un recuento de la vida pasada... encerrando sus costumbres, sus dialectos, sus creyencias, sobre la tenencia de la tierra y lo que fue Patía, su forma tradicional como hemos venido viendo, palpando, y al tiempo que estamos, el vuelco tan tremendo hacia lo que es hoy Patia...
(Eliodoro, en Ussa, 1989:44)

Hacer la historia para saber que fue que hicieron los negros, en la antigüedad, por ejemplo esos personajes que existieron, esos personajes que le contamos y que son históricos, que tuvieron sus creyencias, cómo eran las ideas antiguas...
(Eliodoro, en Ussa, 1989:93)

En esa historia distingue tres períodos: la época de los antiguos, la época de los hombres históricos, y la época actual.

La Época de los Antiguos se corresponde con la Conquista Española y la Resistencia de los lndios Sindaguas.
Aquí se dice que la tribu que existió aquí, me parece que la denominaban los patingas, entonces esos eran los primeros pobladores... pues según tengo entendido cuando los españoles cruzaron por aqui, aquí pasaron sus ratos de azar; porque el indio patinga era un indio supremamente rebelde, era que cuando yo creo que paso Añasco, Ampudia y Belalcázar, ellos pasaron sus azares aquí, ésta era una región libre y como era un clima malsano, por eso tampoco tomaron mucho interés los españoles en meterse ahí...
(Eliodoro, en Ussa, 1989:44)

Igualmente comprende el período de asentamiento de negros huidos en el Patía y su lucha por construir una sociedad cimarrona, contestataria frente a las autoridades coloniales, y defensora de la libertad de los negros.

Unos venían de Panamá, venían de varios puntos de la nación, venían de Barbacoas, otros venían de Chocó y aquí encontraban libertá y aquí se establecían, porque hubieron apellidos que p’a mas o menos ya no se recuerdan ni existen a esta fecha, esos negros se volaban huyéndole al yugo español y entonces venían y aquí encontraban libertá,... esos eran libres, preferían mas bien hacerse matar... yo creo que la dicha del español era obtener muchos esclavos.
(Eliodoro, Ussa, 1989:46)

Este período dura, quizá, hasta 1749, el momento en que el mulato Fabián Hernández donó un territorio para que en él se construyera una iglesia, consagrada a Nuestra Señora del Valle, y se distribuyeron lotes para constitución del pueblo de San Miguel de Patía.
El período de los Hombres Históricos es aquel en el que se consolidaron las características sociales y culturales de la sociedad patiana. Los valores de la comunidad se personifican en hombres que, por artes mágicas, adquieren cualidades y poderes singulares, que con frecuencia se utilizaban en beneficio de la comunidad.

A esta época la sucede el período actual. Este tiene un momento específico de iniciación, la guerra con el Perú. Sus comienzos rondan por las décadas de 1930 a 1950 y tienen relación con hechos claros: la construcción de la carretera, el desarrollo de El Bordo, la llegada de extraños del interior. El significado también es claro: es el comienzo del derrumbe de sus costumbres y su cultura. Es un período desastroso en el que se añoran los tiempos de los Hombres Históricos.

Es tan fuerte el arraigo del período de los Hombres Históricos, que lo poco que sobrevive de la cultura patiana se evoca a través de estos hombres. En la vida cotidiana del patiano, los hechos y los pequeños períodos, los pulsos del acontecer -aunque se ubican en el calendario astronómico- se vinculan estrechamente con las condiciones de la producción y con la vida social. Son los momentos y acontecimientos de socialización los que se establecen como mojones referentes de los acontecimientos en el tiempo.

Así, el ciclo estacionario de lluvias, el de quema, roza, siembra y cosecha de maíz, y los períodos de descarne, se articulan entre sí cobijados por el calendario de fiestas religiosas de orden sacro-profano, donde las actividades sociales y culturales manifiestan sus valores y reiteran su cohesión social de familia y de grupo.

Las fiestas tienen, además, una jerarquía. Sin lugar a dudas la principal es Semana Santa, seguida por San Miguel, luego Nuestra Señora del Valle, San Juan, y finalmente Navidad. Los Empautados adquirían sus poderes en Semana Santa y hacían demostración pública de ellos en alguna de las festividades posteriores. Así, la comunidad reconocía su condición de empautado y podía continuar ejerciendo sus poderes en beneficio propio y de la comunidad. Es esta una relación de servicio a la comunidad que les permite adquirir una categoría social que los constituye en Históricos. Así, Lázaro Angulo, quizás el empautado por excelencia y que fungía de intermediario entre los candidatos a empautamiento y el diablo, además de ser un hombre de gran fuerza y ascendiente sobre los propietarios, abastecía de carne a la comunidad en momentos críticos.

...él le gustaba alimentarse y le gustaba prestarle una vaquita a los vecinos.., pero entonces él como que’ra muy humano’, él pelaba su vaca y surtía al vecindario, ahí en esa hacienda que’ra la hacienda más grande que había que se llamaba palo’e leche, dizque tenía carta blanca con la dueña, ella dizque le decía a los mayordomos: si Lázaro viene déjenlo que se lleve su vaca, que’se lleve una, en cambio cuida entonces que’l tenía carta blanca...
(Eliodoro, en Ussa, 1989:102)

De esta manera los empautados aunque tuvieron pacto con el diablo, no eran nocivos a la comunidad, por el contrario la beneficiaban.

Pero ellos dejaron de existir en el momento en que, a raíz de la Guerra con el Perú, se fueron perdiendo sus valores ya el diablo no le sale a nadie, la gente es muy mala, imagínese ahora una persona sabiendo una cosa de’sas se hace invisible y acaba con el mundo, antes se aprendían esas cosas pero no para hacer males.
(Leonel, en Ussa, 1989:33)

Las habilidades de los hombres no pueden enfrentar a la técnica

... hasta por ahí en el cuarenta la gente todavía jodía con la grima aquí en este departamento, de ahí d’eso pa’ca la gente se fue abriendo de’so porque ya salió lo que se dice el rivólver, entonces ya dician que al grimista le entraba bala... ya el menos conseguía el rivólver o cosa parecida, ya casi no peliaban con machete...
(Abelardo, en Ussa, 1989 :32)

Se fueron perdiendo los arrullos, los alabaos, toda manifestación cultural...
....del cuarenta pa’ca ya no hubo mas arrullo de niños. Ya no se usó. Ya la gente lo mortajó. Ya la gente se fue civilizando más, que ya baile no, que ya no se podía bailar los niños... (José, en Ussa, 1989:86)

La apertura de la carretera Panamericana trajo nuevas gentes y, con ellas, la decadencia de la cultura Patiana. No debe ser producto de la casualidad el que, el último de los Hombres Históricos, el que adquirió el poder de ganar en todos los juegos de azar y enamorar a todas las mujeres que recibieran su hechizo, fue el único que logró burlar al diablo, aunque finalmente fue despojado de sus órganos viriles por aquel al que pretendía burlar.

Todos estos acontecimientos se ejercían en un espacio abierto, sin fronteras. Allí, el ejercicio de territorialidad lo tenía la comunidad, pero el uso de la tierra era ilímite: Usted podía coger donde quisiera,... esto era baldío, todo era abierto... todo era comunario...
...esto aquí aparentemente parecía baldío en esos tiempos, pero eso todo tenía sus dueños,... cada uno tenía su propiedad, que estaban así como baldíos si, vegas... Habían tierras que naides sabían de quienes eran... y esos viejos habían tenido sus escrituras, viejos filósofos, vivos...
(Ussa, 7987: apéndice)

En ese tiempo la gente tenía buena filosofía, porque eso la cuestión de los derechos han existido siempre, en ese tiempo era comumtario, de’so si me acuerdo yo, eso compraban una acción, le vendían una acción con derecho, y el derecho era hasta ‘onde uno alcanzara a coger, como era vida en comunida...
(Leonel, en Ussa, 1989:84)

Igualmente, si la tierra estaba a disposición general, también lo estaba el ganado que pastaba libremente por el Valle
... por aquí el ganado era silvestre se pude decir, pero no que no tenía dueño, sino que como esto no tenía cerco, diga usted que era un tipo rico como era el dueño de esto que estamos aquí, era el fina’o Felipe Ramírez... era el dueño de esto... y ese gana’o de él iba al Puro y de pa’ca a dar al Bordo, todo era de él y a veces le cogían un ternero... Ud, hacía un corral, como no se iba a roba’ el ganado, pero sí hacía su corral y apartaba 20 vacas y al otro día las ordeñaba... [el dueño] no decía nada.
Eso ha existido todo el tiempo,... pues eso [comer ganado] era que una persona que tuviera necesidad cogía y pelaba su vaca y se la comía, sin consentimiento claro del dueño. Ahora le llaman es abigeato a eso no?... De antes yo me acuerdo como era que le decían ..."comerganao"... Pues eso es costumbre, ... prácticamente en ese tiempo era por costumbre,... actualmente pues... ahora sí es por falta de trabajo,... anteriormente no, porque la gente no tenía necesidad de esas cosas...
(Ussa, 1987: apéndice)

Y toda esta sensación de espacio libre, sujeto únicamente al querer del patiano, sólo lo podría delimitar y definir en términos de su cultura. Por eso, preguntado Gabino Mosquera por el espacio considerado como región patiana, nos respondió definiendo el "ámbito de lo patiano" desde la música, con una leyenda en la que participan Hombres Históricos:

Contaba Juan de Dios Bermúdez, que es un hombre de nuestra historia, y un señor José Tomás Diago. Y dicen que José Tomas Diago estaba cantando aquí, en los Medios. Juan de Dios Bermúdez estaba aquí en Capellanías que está -más o menos- cuatro horas de camino, tocando tambora de cuero de mula, y la gente bailaba acá en Balboa.
(Gabino Mosquera)

Es en este espacio cultural donde, para el patiano, se suceden los acontecimientos religiosos articulados a la vida cotidiana, y con las fiestas y los empautados como referentes, para hacer de la Historia una totalidad donde los procesos históricos se explican por y dentro de las funciones sociales de lo sacro-profano.

 

FUENTES- TRADICIÓN ORAL

Caicedo, Abel, Entrevista, El Bordo, Octubre 14 de 1984.

Gómez, Fortunato, Entrevista, El Estrecho, Octubre 24 de 1984.

Mosquera, Gabino, Entrevista, El Bordo, Febrero 23 de 1985.

Mosquera, Leopoldo, Entrevista, El Bordo, Octubre 14 de 1984.

Obando, Roberto, Entrevista, Patía, Abril 7 de 1985.

Silverio, Entrevista, Patía, Abril 6 de 1985.

Torres, Teodolinda, Entrevista, Patía, Abril 4 de 1985.

Vargas, Emilio, Entrevista, El Bordo, Octubre 14 de 1984.

BIBLIOGRAFIA

USSA, CONSTANZA. 1989 De los Empauta’os a 1930, Tesis de Grado en Antropología, Popayán, Universidad del Cauca.

USSA, MANUEL. 1987 El Abigeato en el Patía: Un Proceso de Bandolerismo, Tesis de Grado en Antropología, Popayán, Universidad del Cauca.

ZULUAGA, FRANCISCO U. 1993 Guerrilla y Sociedad en el Patía, Editorial Facultad de Humanidades, Cali, Universidad del Valle.

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1 Puntero: Es Lina especie de pasto (cuya raíz es sumamente resistente a la sequia y de rápido crecimiento con escasa lluvia.
Puro: Denominación que se da en el Patía a la calabaza o totumo. (Regresar a 1)

2 El brujo es un instrumento musical que se construía en el Patia. Era una especie de tiple pequeño, de tres a cinco cuerdas de crin trenzada de caballo. Se interpretaba en forma similar al "cuatro" venezolano. Recibía también los nombres de bandolin y cola de mocho. (Regresar a 2)

Anexo

 

 


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