Girardot - Ibagué-Ambalema -Lérida - Honda - Mariquita -Villeta - Guaduas - Pacho -Nare - Río negro - Mariquita -Puerto Bérrio-Ferrocarril de Antioquia -Valle del Opón - Puerto Wilches - Tunja -Boyacá, Guateque, Pesca, Paipa, Duitama  -Sogamoso- Soatá- Chita - El Cocuy - Lobrazagrande - Moreno - Onzaga - Mogotes

 


 

arrendatarios (1). Dícese que bajo el clima de Tocaima la lepra no es contagiosa, y casi siempre cesa dé desarrollarse. La natural debilidad de su constitución explica la fuerte mortalidad de los enfermos confina­dos en Agua de Dios, en manera alguna causada por la elefancía (2). Las vides de Tocaima producen raci­mos exquisitos, pero con ellos no puede hacerse vino, á causa de lo ardiente de la temperatura en esas hoyadas, que apenas rebasan los 500 metros de altura.

Girardot, la estación terminal del ferrocarril sobre el Magdalena, al pié de rocas expuestas hacia el mediodía, é inmediatamente adelante de las dos confluencias del Fusagasuga y el Bogotá, es una ciu­dad moderna que de repente ha adquirido importan­cia económica como lugar de tránsito. Un puente de hierro de 130 metros de longitud franquea enfrente del poblado el desfiladero llamado "paso de Flan­des, y da paso á la mayor parte del comercio entre Bogotá y el Departamento del Tolima; basta algunos cambios con el valle del Cauca, por Ibagué y el bo­querón del Quindío, se hacen por esa vía. Ibagué, la segunda ciudad del Departamento, ocupa á 1,300 me­tros de altitud una bella y fértil llanura, "la eterna primavera," rodeada por las breñas avanzadas del volcán de Tolima, y surcada por el Combeima, uno' de los afluentes caudalosos del Gran Río por el Coello; al Este, contrastando con sus bellos jardines, se ex­tienden llanuras de árida lava, separadas del Magdalena­por la cresta volcánica de Gualanday, que se alza como un muro; fuentes termales, caldeadas quizás por el foco subterráneo de Lavas, surgen en los alrededores. Ibagué no explota aún sus venas argentíferas ni sus yacimientos de azufre, pero su comercio es muy activo, gracias á su calidad de intermediaria entre los dos valles del Cauca y del Magdalena (3). Su puerto sobre este último río es la aldea de Guata­quisito, situada en frente de Guataquí, pobre villorio de tierra caliente pero del cual arranca el camino que guía á Tocaima y la Mesa. En Guataquí fue en donde se embarcaron después de su encuentro los tres con­quistadores Quesada, Belalcázar y Fredemann, para regresar á España.

La ciudad de Ambalema, una de las grandes po­blaciones del Tolima (4), es también una de las ciuda­des modernas de Colombia. Fundada en 1786 sobre la orilla izquierda del Magdalena y en la confluencia del Rió Recio, que baja de las nieves del Tolima, prosperó á pesar de la insalubridad de su clima cáli­do y húmedo; el tabaco que allí obtenían los planta­dores se consideraba como el mejor de Nueva Grana­da. La supresión del monopolio activé la producción de un modo casi repentino, de suerte que cada año, principalmente para el mercado de Bremen, se exportaban bultos de ese artículo por millones de kilogramos, entrando en cambio al país sumas de diez á doce millones de francos, y hasta de veinticinco en un año excepcional (5). Sin embargo, sobrevino una enferme­dad á la planta, que hizo disminuir la cantidad de la hoja, á la vez que alteró la calidad, de suerte que las plantaciones del Tolima no pudieron sostenerla concu­rrencia de los demás centros productores, en especial de Java y Sumatra. Agregóse á esto que un nuevo monopolio reemplazaba al antiguo, pues al Estado sucedía ahora una poderosa casa de comercio dirigi­da por personas que residían fuera del país y confia­ban sus intereses á empleados irresponsables; la ruina era consecuencia inevitable (6). Con todo, la in­dustria del tabaco se ha levantado un poco desde que la enfermedad de la hoja ha disminuido. Al norte de Ambalema el pueblo de Guayabal, ubicado lejos del Magdalena, sobre un afluente rico en arenas auríferas, el Sabandija, es también centro de cultivos (7).

Un centenar de kilómetros abajo de Ambalema, y sobre la misma orilla del Magdalena, álzase la ciudad de Honda, así llamada por la profundidad del agua fluvial arriba de los raudales (8), que es una de las ciudades históricas de Colombia. Bajo el régi­men colonial todas las mercaderías importadas do Cartagena por el río se almacenaban en las bodegas de Honda, de donde se las enviaba luego, unas á Bo­gotá, otras á Popayan, Pasto y Quito (9). El río Gualí, que cae al Magdalena arriba del salto y es cruzado por varios puentes, uno de ellos de antigua construcción española, divide la ciudad en dos ba­rrios; él de la derecha, el fundado por los conquista­dores, fue derribado por el terremoto de 1805, y las ruinas de las casas ocupan allí tanto espacio como el que abarcan los edificios aún en pié; el de la izquier­da, poblado moderno y colombiano, ocupa la orilla izquierda del Gualí (10). Poblada antes por 20,000 habitantes, Honda no cuenta hoy sino la cuarta parte de esa cifra (11), y no parece que el porvenir le prometa nuevamente esa grandeza, porque el ferrocarril llamado de la Dorada, que evita los raudales, originó como consecuencia natural mudasen de sitio las bodegas. Ese ferrocarril, de 20 kilómetros de longi­tud, recibe en Yeguas, incómodo puerto de abajo, las mercancías que traen los vapores, y las lleva, á su estación terminal de arriba, Arranca-plumas, frente a Pescaderías (12), intertanto se construyen otras vías que den acceso directo á la Sabana de Bogotá. El ferrocarril de la Dorada debe prolongarse al Norte-hasta el puerto de Conejo, de un acceso más fácil que el de Yeguas.

Situada como Honda en el valle del Guau, Mariquita, fundada en 1550, no muestra sino ruinas las minas de oro y plata que le dieron el señorío del país yacen abandonadas; los restos de las suntuosas casas españolas asoman entre el boscaje, al lado de las ca­bañas habitadas por zambos y mestizos (sic), á menu­do afligidos por el coto. Mariquita es una ciudad de historia: el conquistador Quesada murió en ella, de lepra, según se dice; el célebre botánico Mutis formó allí sus herbarios y plantó bosquecillos de árboles exóticos raros, entre otros, canelos, de los que aún viven algunos ejemplares. El temblor de 1805 costó la vida á más de diez mil personas en las dos ciuda­des de Honda y Mariquita (13).

El Río negro, que desemboca en el Magdalena abajo de los raudales y el ferrocarril, encierra en su hoya varias poblaciones importantes de Cundinamar­ca, entre otras Villeta y Guaduas, bien conocidas de los viajeros como lugares de etapa entre Bogotá y Honda. Guaduas, así llamada por las bambúceas que crecían en las orillas de un riachuelo tributario del Río negro, fue en época pasada la segunda población de Cundinamarca por el número de sus habitantes aglomerados; cómo sitio de escala entre la capital y el río, habíase convertido en un rico depósito de mer­cancías. El establecimiento de nuevos caminos privó á Guaduas de su antigua importancia, bien que siempre sea uno de los poblados más encantado­res de Colombia, por la riqueza de la vegetación, la dulzura del clima y la belleza del circo montañoso que la envuelve(14). Muchas familias de Guaduas han producido hombres ilustres en las ciencias y en las letras. La ciudad de Pacho, situada cerca de las fuen­tes del Río negro, al respaldo de las montañas que do­mina Zipaquirá, pertenece al grupo industrial de que es centro este último lugar; Pacho debe á sus minas de hierro la primacía en la industria metalúrgica en Colombia; también es bien conocida de los cazadores de habitantes. El abandono de las minas causó la ruina de Mariquita cuya vida era artificial, ruina que fue apresurada por los desmanes de los Comuneros y por la guerra de Independencia.-V. y V.

 (15). Más abajo se extienden los vastos cafetales de La Palma, ya en la zona de las "tierras calientes" (16).

El último pueblo del Departamento del Tolima, sobre la orilla izquierda del Magdalena, lleva el me­recido nombre de Buenavista: á su Norte corre el río La Miel, que lo separa del Departamento de Antio­quia y cuya boca se abre á poca distancia abajo de la del Río negro (17). Antes que la navegación á vapor hubiese suprimido ó poco menos el uso de los grandes champanes y bongos en que se hacía el tráfico fluvial, Buenavista, rodeado de selvas de árboles gigantes, se dedicaba á la construcción de barcas; al presente no posee otra industria que la agrícola y la pecuaria.

La aldea de Nare, situada más abajo y en la mis­ma banda., no es sino un recuerdo, bien que como antes fue el único puerto del Estado ó provincia de Antioquia sobre el Gran Río, en ella se almacenaban

todos los productos de la mesa. Nare, situado arriba de la Angostura, venía á ser etapa natural para los bogas del Magdalena. El río Nare, que recoge las aguas de muchos valles, soporta vapores hasta Islitas, en la confluencia del Nus (18); pero los pantanos cir­cunvecinos son muy malsanos y las erosiones del río destruyeron la terraza, asiento del pueblo, que nadie cuida de reconstruir; la elección de otra escala comer­cial más abajo precipitó la ruina de esa vieja estación del tráfico. Hasta las poblaciones del alto valle del Nare casi han abandonado esa vía comercial para gravitar en torno de Medellín, que se ha convertido en el gran mercado exportador del centro de Antioquia (19). La más poblada de esas ciudades de la montaña es Río ­negro, sobre el riachuelo de su nombre. Levantada a la considerable cota de 2,150 metros (20). Río Negro, como su vecina Marinilla, aún más alta, figura entre los poblados antioquenos que durante la guerra de Independencia, enviaron mayor número de sus hijos á los campos de batalla. Las dos ciudades se encuen­tran en vía, sino de decadencia, sí de estancamiento (21); los marinillos, que son "azules," godos o "conserva­dores," y sirven de blanco á constantes burlas, tienen por enemigos encarnizados á los Río negros, "rojos" ó liberales," degenerando á veces ese odio local en guerra abierta (22). La nueva estación de Puerto Berrío, construida como Nare sobre la orilla izquierda del Magdalena, data de 1875, y de seguro nadie la habría elegido como centro de viviendas, á causa de su suelo húme­do y su aire malsano, si no hubiera ofrecido punto de partida favorable (23) para el ferrocarril, que trepará del río hasta Medellín, en donde se proyecta ramifi­carlo por toda la mesa de Antioquia. Los primeros trabajos fueron en extremo mortíferos, por ejecutarse á través de los pantanos de la llanura ribereña; pero esa región baja está salvada; la vía, de 50 kilómetros de longitud, penetra, á 800 metros de altura, en el valle minero del río Nus, tributario del Nare, y desde donde los rieles seguirán al Noroeste hacia el paso de la Quiebra (2,000 metros), para ganar el valle del Porce y remontar por éste y hacia el Sur hasta Me­dellín (24). El trazo construido hace ya un comercio considerable que aumentará sin duda cuando las mercancías, en su viaje del Magdalena á Medellín, no cues­ten ochenta pesos la tonelada, como en 1892. Aún se emplean en el tráfico de mercancías, como bestias de carga, indios que llevan pesados bultos, que penden de la frente por medio de una correa. Entre los des­graciados que están condenados (25) á este oficio em­brutecedor, cítanse sobre todo los indios de la Ceja de Guatapé, pueblo situado al pié del alto del Perro (2,220 metros), de áspera falda, cerca de Marinilla.

El San Bartolomé, que cae al Magdalena 25 ki­lómetros abajo de Puerto Berrío, apenas puede decir­se se le utiliza para la navegación y no tiene pobla­ciones importantes en su hoya, por más que sus fuen­tes broten en regiones auríferas. Más abajo, en la ori­lla oriental del Magdalena, termina otro río que riega también regiones casi desiertas, el Carare; un peñón que domina la confluencia sustenta un villorio que, llamado como el río, espera en vano la construcción de un camino que lo enlace á las ciudades de las me­sas; el camino que bajando de Bogotá utilizare el valle del Carare, será el más corto de todos los que se han proyectado para poner en comunicación la ca­pital con Barranquilla y el Atlántico (26); pero la distancia longitud del trazo mide 150 kilómetros, y en la Quiebra exige túnel, aunque apenas señorea en 510 metros el cauce del Porce, que ha bajado 400 desde Medellín. Por el ferrocarril pasaren en 189.1, con 1,500 pasajeros, 4,820 toneladas de mercancías (apenas 970 de expor­tación), que es poco trafico comparado con el de la »orada.-V. y V  los precipicios de la zuna alta, los pantanos de la región baja, y en cierta medida el temor de tener que luchar con indios aún independientes, han impedido hasta el día poner en práctica el proyecto de los ingenieros. El valle del Carare-Minero en su parte alta-atraviesa comarcas ricas en mineral, entre otras la de Muzo, que produce las más bellas esme­raldas del globo. El arruinado pueblo fue enantes rica y gran ciudad, á donde por centenares concurrieron los mineros cuando después de una lucha de veinte años contra los indios Muzos-que destruyeron la primera colonia española, Tudela,-fueron éstos exter­minados empleando perros adestrados en la caza hu­mana. La mina á tajo abierto, en donde se buscan las esmeraldas con éxito vario desde 1558, está situada á orillas de un torrente, á 6 kilómetros al Oeste del vi­llorio; encuéntrase también allí el subterráneo de los muertos,» restos de una galería construida por los españoles y abandonada tras un hundimiento (27). Es propietario de la mina el Gobierno nacional, quien la arrienda por $ 14,000 al año; la actividad de la ex­plotación y los beneficios de los empresarios varían según los caprichos de la moda.

El río Opón, que fluye al Magdalena unos cuando por falta de recursos, de lo cual puede felicitarse el país, puesto que en el paso de la serranía, cerca á Vélez, se hubieran empleado tan crecida cuanto improductivas sumas.-V. y V. renta kilómetros abajo del Carare, todavía carece de colonos, y sin embargo, su Valle fue la puerta por donde Jiménez de Quesada pasó en 1536, buscando las tierras altas que habitaban los Muiscas; era por este río también por donde los indios de las mesas expedían sus tejidos de algodón y la sal de sus minas. A la fecha ningún tráfico se hace por agua, y el co­mercio terrestre, que se quiso atraer con la construc­ción de un camino entre un pueblo del interior, Zapa­toca, y el puerto de Barranca Bermeja sobre el Mag­dalena, no pudo conservarse; el camino, establecido en tierras arcillosas, siempre en movimiento, fue arrastrado por las lluvias (28). Después hase creído hallar mejor punto de partida para unir al fin las grandes ciudades y las ricas plantaciones del interior con la arteria comercial de Colombia, y para ello se eligió á Puerto Wilches, también puerto en la dere­cha del Magdalena, en un claro del bosque, á una decena de kilómetros al Norte de la boca del Soga­moso; en él desembarcaron sé los rieles y locomotoras para el futuro ferrocarril, que subirá por cl flanco de la montaña hacia Bucaramanga (29)La antigua Hunsa, en donde residía el Zaque, so­berano de los Muiscas boreales, hoy trasformada en la ciudad española de Tunja, queda en la región de las fuentes del Chicamocha á 2,793 metros sobre el

mar, altura á que ya sienten frío los habitantes de las mesas. Con todo, Tunja prosperó, y aun muestra nu­merosos edificios, en especial iglesias, que testifican su pasada riqueza (30); sobre un collado que la domi­na, dos grandes cantos, de forma de piedra de moli­no, llamados los cojines, recuerdan las ceremonias de los antiguos Chibchas, que iban á orar en ese sitio con la cabeza vuelta hacia el Oriente (31). En deca­dencia hoy, por más que sea la capital de Boyacá, ha sido sobrepujada por varios otros poblados de la mis­ma provincia en número de habitantes y en actividad comercial. Una de sus vecinas, Ramiriquí, que lleva también nombre célebre en la historia de los Chibchas, está habitada por indios muy industriosos, que tejen telas de lana y algodón y crían ganados: los Zaques de Tunja iban con gran pompa á bailarse cerca de la "iglesia de los indios," de la cual sólo existen ruinas informes. Al Sureste, Boyacá, ubicado en medio de colinas de figura de cúpula regular, como son las que constituyen esta parte de la cordillera oriental, ocu­pa el famoso campo donde Bolívar, en 1819, ganó la batalla que decidió de la Independencia colombiana, y valió su nombre al actual Departamento de Boyacá; el modesto puente que entonces se disputó con tanto encarnizamiento existe aún(32), y en sus inmediaciones­se ven algunas rocas grabadas(33). Pasos cómo­dos franquean la cordillera y dan acceso á los pue­blos de la vertiente del Orinoco, que ocupan las pri­meras terrazas cultivadas de las montañas, como Turmequé, Umbita, Guateque, Guayatá, Miraflores. Las recuas franquean los boquerones al Sur de Tunja, Bo­yacá, Pesca, Jenesano, en vía para los mercados de las tierras altas (34).

Abajo de Tunja el tortuoso Chicamocha pasa al pié de las terrazas en donde están Paipa y Duitama, esta última poblada antes por una tribu del mismo nombre, que hablaba un dialecto especial de la len­gua chibcha y resistió con valor á los españoles, diri­gida por un cacique poderoso, Tundamá. Sobre el mismo zócalo, Santa Rosa de Viterbo, antigua capital del Estado (35), es conocida en la historia  por su aerolito de 700 kilogramos, descubier­to en 1810 sobre una mota vecina y trasportado á la plaza del lugar, bajo un grupo de árboles; su naturaleza extra-terrestre, afirmada por Boussingault y Ri­vero, no parece enteramente probada, pues se hallan bloques ferruginosos análogos empotrados en las ro­cas vecinas (36). La ciudad de Sogamoso (Suamox), si­tuada á orillas del río que ha recibido su nombre, fue, como Tunja, una de las ciudades históricas del impe­rio Muisca; á 2 kilómetros al Sudeste señálase el em­plazamiento de Iraca, residencia del Sugamuxi, sumo sacerdote de la nación, y donde se hallaba el templo más rico de la comarca, considerable edificio de ma­dera revestido de láminas de oro; durante el pillaje, unos soldados le pusieron fuego por descuido, y el in­cendio duró por muchos días, "cinco años," según las crónicas. Sogamoso no es ya un lugar de peregrina­ción á donde se llevan de todas partes el oro y las piedras preciosas; en cambio, se enriquece como cen­tro de comercio de rebaños y supera á la capital en población; las campiñas circunvecinas, á  menudo inundadas, no se prestan para la agricultura, pera alimentan mucho ganado que se importa de los Llanos de Casanare; se aprecia mucho la raza caballar de Sogamoso (37). Soatá, situada un centenar de kilómetros más al Norte, sobre una terraza bien cultivada (2,044 metros) que domina al Oeste el profundo cañón del Chicamocha, también ha ganado nombre y riqueza como centro de cultivos y comercio. Los campos, es­maltados de sauces, producen en abundancia caña de azúcar, trigos y otros frutos de las dos zonas, y el datilero, tan escaso en Colombia, fructifica allí (38). Los tenaces agricultores de Soatá labran hasta las pendientes escarpadas que se hunden hacia el río y que, descansando sobre rocas pizarrosas poco sólidas, "caminan" á menudo hacia el fondo del cañón con sus campos y sus mieses (39).

Al Norte de Sogamoso se han fundado otros po­blados en los valles de la cordillera oriental, siendo los principales Chita y Cocuy (40), cuyos nombres sir­ven igualmente para designar la altiva serranía ne­vada que señorea en un millar de metros las montañas del contorno. La primera queda al Sur de la cadena, la segunda al Norte, y ambas se hallan en plena zona fría, á 2,976 y 2,757 metros, respectiva. mente, por lo cual los vientos que bajan de las cimas heladas les llevan algo así como un soplo de invier­no (41). Chita posee en la vertiente Oriental de los montes, en la hoya del Casanare y á la cota de 1.600 metros, aguas termales (500), saladas, de una gran riqueza, explotadas por el Gobierno y cuyas concre­ciones multicolores utilizan los Tunebos para el trata­miento de diversas enfermedades (42). El Cocuy no tiene otra industria que la fabricación de telas, tan ordinarias como fuertes; pero cuando se abran cami­nos cómodos á través de la montaña, dispondrá de las riquezas mineras de la vertiente oriental, como sal, carbón, hierro, cobre, plomo argentífero, cina­brio (43). Será también entonces uno de los principa­les puertos de acceso á los Llanos de Casanare, hoy casi desiertos. Los pueblos de estos -Lobranzagrande, Moreno-apenas son aglomeraciones de chozas pa­jizas (44).

Al Oeste del Cocuy el Chicamocha se encorva. para franquear sucesivamente, por hoces profundas, los ejes de crestas montañosas paralelas á la cordille­ra (45), y en sus orillas apenas se ven unas pocas aldeas y las cabañas de los paseros (46). Las ciudades tuvieron que asentarse, á cierta distancia, sobre las tierras altas ó en las combas superiores, como sucede con Onzaga y Mogotes, que están en un valle late­ral del mediodía (47); á cosa de una legua al Noroeste de Mogotes se abre un pozo natural famoso. el "Hoyo de los Pájaros, abismo de 184 metros de profundi­dad con sólo 45 de circunferencia, y en el cual revolo­tean los guácharos, las mismas aves ricas en grasa de las cavernas de Caripe y el cañón de Icononzo (48). La industriosa Málaga también se alza lejos del río, cerca de la divisoria en donde brotan las fuentes del Sarare, que desciende hacia el Orinoco(49). San Andrés, famosa por sus escuelas, se oculta en una alta comba, á más de 2,000 metros, cerca del lago de Ortices, cercado de algodoneros (50). Piedecuesta, llamada así por su posición en la base de los montes de Juan Rodríguez, que se atraviesan para ir á Pam­plona, ocupa una terraza muy fértil y bien regada, á1,000 metros de altura, con temperatura igual y clima salubre en absoluto; Piedecuesta, simple aldea en 1670 y al presente satélite de la rica y próspera Bu­caramanga, que ocupa al Norte el valle del río Le­brija (51), es una de las ciudades en donde los nacimien­tos superan en mucho á las defunciones, y también una de las más activas; las mujeres fabrican sombreros,

 

 

(1)   
Este lazareto, sostenido principalmente por la caridad pública sufre mucho por la escasez de agua potable el pueblo encierra un millar de personas, y de ellas 700 son leprosos.-V. y V.
(2)
 Edwaed Hicks; T. H. Wheeler, obra citada.-E, R.
(3)
Ibagué, la capital del Tolima, es la segunda ciudad del De­partamento, por sus 6,000 habitantes que se agrupan en un risueño valle. En la actualidad explota varias minas en las cercanías y trata de enlazarse directamente á Manizales por un camino que cruza la cor­dillera entre los Nevados; en torno del poblado, cuya parte material aún deja que desear, existen antigüedades indígenas. Cuanto al muzo de Gualanday, no es volcánico, peco sí ha sido metamorfoseado por el vol­canismo.-V. y V.
(4)     
En área y caserío, pero no en comercio y habitantes; hoy puede decirse que no es sino una gran cigarrería.-V. y V.
(5)
Jamás alcanzó esa suma de 25 millones de francos la produc­ción del tabaco en Ambalema, puesto que sólo á 15 subió un año la máxima exportación de ese artículo en toda la República.-V. y V.
(6)  
 La supresión repentina del monopolio del tabaco, en vez de aprovechas á esta sección del Tolima, causó su ruina, sin dejarle ni si­quiera un recuerdo de tanto auge; la casa extranjera que el autor señala existe aún. La insalubridad de Ambalema se ha exagerado sin razón.- V. y V.
(7) 
El autor olvida una de las zonas más importantes del Tolima, la falda de la cordillera á cuyos pies están Libano y sus cafetales, Lé­rida y sus cultivos, y Santana, antes célebre por sus ricas minas de plata, hoy casi agotadas; en esa zona hay cinco poblaciones fundada por los antioqueños, siendo Fresno y Marulanda las mas crecidas, todas entre grandes cultivos y laboreos de minas.-V. y V.
(8) 
 Debe el nombre á los indios Hondas; además de que bien lo merece por la hondura en donde está el poblado. -V. y V.
(9)
Esto no pasa de ser una suposición.-V. y V.
(10)
Es sen simple arrabal.-V. y V.
(11) 
 Este dato es mero sueño de algún escritor que no revolvía ar­chivos. Al terminar el siglo, en Honda no había sino 30 vecinos blancos y la población no llegaba á 5,000 cabezas. La mayor parte de las mercancías que venían para Bogotá no se detenían en Honda ni en Car­tagena, pues en la capital había una especie de aduana para practicar los reconocimientos del caso. El informe del Gobernador provincial, después del terremoto, dice que " Honda y Mariquita sufrieron algo con el temblor," y no habla de grandes pérdidas de vidas. En ese año de 1805 Honda era inferior a Mariquita. Honda siempre será la llave del alto río, y eso le asegura su porvenir.-V. y V.
(12)    
El ferrocarril, que mide 22 kilómetros, trasporta al aso, por tér­mino medio, 15,000 pasajeros y 17,000 toneladas de mercancías que representan el tráfico de una gran sección de la República. A los tres puertos de Caracolí, Yeguas y Arranca-plumas llegan cada año 200 veces los vapores del río.-V. y V.
(13)   
Pura fantasía dio origen á esta fábula de los 10,000 muertos,. puesto que en 1805 los dos distritos juntos no contaban con ese número
(14)  
Allí hacían escala las mercancías, que no en Honda, lo cual se comprende porque en Guaduas principiaba en realidad el mal camino de la cordillera; cuanto al clima, es insalubre; el paisaje nada tiene de alu­cinador y el aspecto del poblado no difiere del que ofrece toda ciudad muerte.-V. y V.
(15)    
La Ferrería de Pacho está en plena decadencia y hoy el pueblo debe la vida á los cultivos.-V. y V.
(16) 
En la hoya del Río Negro, en donde existen numerosas poblaciones, entre ellas varias de reciente fundación, merecen citarse Útica, que ha reemplazado á Tocaima como sanatorium; Caparrapí, por sus cultivos; Vianí, por sus plantaciones de anis; La Vega, por sus cañave­rales; San Francisco, por el corte de maderas; y Sasaima, por sus cafe­tales, los más valiosos y considerables de Cundinamarca. En cierta zona de esta hoya (Vergara, Nocaima) el maíz que allí se da enferma de pe­ladera á los hombres y animales que lo comen, y en el valle del Gua­gua existen riquísimos aluviones auríferos.-V. y V.
(17)    
El autor consigna aquí en una nota la cifra de los habitantes de unos pocos municipios del Tolima, pero como esa cifra se refiere a datos muy atrasados, creemos, preferible suprimirla y poner al fin de este capitulo el cuadro completo de los municipios que hoy existen en el país.-V. y V.
(18)
Hasta Juntas, en la confluencia del Samaná, y no lo es hasta más arriba por los tropiezos del lecho.-V. y V.
(19)  
El camino de Medellín al Magdalena forzosamente cruza la hoya del Nare, y aunque el ferrocarril de Antioquia se concluya, el viejo camino siempre tendrá vida por la riqueza del suelo que reco­rre.-V. y V.
(20)    
 Y sin embargo, esa cota aún pertenece á la tierra templada.- V. y V.
(21)
En esto hay exageración, pues ni Río Negro, en donde se expi­dió la constitución de 1863, ni las otras poblaciones de la rica y bien cultivada mesa en donde se forma el Nare, presentan síntomas de deca­dencia; al contrario, su prosperidad es notable, En esta zona, que encierra tantos municipios, merecen mención La Caja, cuyo paisaje se dice es el más bello de la República; el Peñol, pos su inmenso canto errático de sienita, y el Santuario, porque allí fue asesinado el General Córdoba. En el declive de la mesa hacia el Magdalena también existen diversas poblaciones nuevas, y al talar el bosque para fundar alguna de ellas se hallaron los restos de una vieja ciudad española, arruinada no se sabe cuándo. En las márgenes del río Magdalena principia á renovarse el cultivo del cacao.-V. y V.
(22)
F. von Schenck, periódico citado.-E. R.
(23)
 Todo, menos favorable; esa mala elección ha perjudicado mu­cho al ferrocarril.-V. y V.
(24) 
La vía no está aún sitio á 548 metros (Pavas), y la Quiebra de Santo Domingo apenas tiene 1,578 metros de altura; de Pavas á Medellín.
(25)
Ese trabajo es voluntario los hombres van a buscarlo porque se remunera bien.-V. y V.
(26)    
 El más corto no; esta vía se eligió por razones políticas y tiene el inconveniente de concluir en el Carare, río de navegación contingen­te para los grandes vapores del Magdalena. La obra no se llevó á cabo
(27)   
En los primeros tiempos de la explotación los mineros arroja­ban todas las piedras pequeñas, que luego aprovecharon á los menos afortunados de la época moderna En esta hóyada del Minero se desarrolla con vigor la agricultura y á la fecha existen otros pueblos y ricos y valiosos cafetales. Entre el Minero y el Magdalena se alza la muy elevada serranía de las Coles.-V. y V.
(28)
La empresa no se abandona del todo, y en la actualidad se trabaja en esa vía y en colonizar tanto la hoya del Opón como la del Ca­rare, sobre el cual río se ha fundado una colonia (Los Santos), en el puerto de Camacho.-V. y V.
(29) 
El ferrocarril de Bucaramanga, que arranca en Puerto Wil­ches, después de estar por abandonado, torna á reanudar trabajos con seriedad y en breve plazo estará concluido seguramente.-V. y V.
(30)    
Tunja, que ocupa un valle árido y barrancoso, fue fundada en el aniversario de Bogotá y principia á salir de su postración ; su pro­greso es en verdad notable;' en ella existe la mejor penitenciaría del país.-V. y V.
(31)
Lo cual no pasa de ser mera conjetura que tiene en su contra el silencio de los cronistas.-V. y V.
   (32)
El puente de Boyacá no está en el pueblo de ese nombre, sino bastante á su ocaso; de suerte que el poblado, de clima húmedo y destemplado en demasía, nada tiene que ver con la batalla, la cual tampoco se libró en el puente, donde apenas combatieron las vanguardias, sino en las alturas que le demoran al Noroeste. El puente debe se importancia á estar en el camino directo de Bogotá á Tunja.-V. y V.
 
 
(33)    
A. Hettner, obra citada.-E. R.
(34) 
De Tunja y Pesca si; Boyacá y Jenesano quedan ya en la ca­becera del llamado valle de Tanza, en donde además de las poblaciones que el autor indica quedan muchas otras, y entre ellas Garagos, Somon­doco, célebre esta última por sus minas de esmeraldas, y Viracachá por sus flores y sus frutas; Turmequé fue importante plaza fuerte del reino, de Tunja. El valle de Tenza, hondura abierta entre páramos, es una magnífica tierra, tanto por la hermosura y variedad de los paisajes, como por su densa población, en industria, su riqueza y la abundancia de sus productos; es uno de los contados sitios en donde realmente de la cima á la baso de los montes vense escalonarse los cultivos de todas las zonas-V. y V.
(35)
Santa Rosa, que es en verdad una hermosa ciudad, aunque pe­queña nunca ha sido capital de Boyacá; junto con Duitama-célebre por sus manzanas y la romántica belleza del valle del Chiticui-y Belén de Cerinza, ocupa una de las llenadas más feraces de la tierra fría. V. y V
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 A Hettner, obra citada.-E R.-La hoya del Chicamocha principia Con un circo montañoso de fondo llano como la sabana, y luego se transforma en derruido valle abierto entre la cresta magistral esa que está la Nevada de Chita y una cordillera no menos alta y para­mosa, la del Consuelo ó la Rusia, que se interpone entre ese río y su hermano el Saravita, y que rota por el Chicamocha frente á la dicha nevada, sigue después de la hoz á fundirse con la mesa Colorada. V. y v.
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  Lo dicho sobre Sogamoso necesita alguna aclaración la ciu­dad, el primer centro mercantil de Boyacá, no está sobre el río de su nombre, sino á orillas del riachuelo Monquirá, y sus campos también dan valiosas y abundantes cosechas. Al O. de la ciudad queda el célebre campo de batalla de Pantano de Vargas; al Sur está Pesca y su lindo valle, notable por sus abundantes cosechas y valiosas fincas; al Este Mongui con un célebre santuario cuya imagen es regalo del Empera­dor Carlos V. Toda la mesa de Tunja á Sogamoso está llena de pueblecillos. En la época muisca, Buscbanzá, Pesca, Toca y Gámeza eran im­portantes cacicazgos cuyos señores elegían al Pontífice de Suamox en individuos de Tobazá y Firavitoba, alternadamente. En Gámeza tam­bién hay piedras pintadas.-V. y V.
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 M. Ancízar, obra citada.-E. R.-El dátil colombiano, distin­to del de Berbería, se produce naturalmente, no sólo en toda la región occidental de la nevada de Chita, sino hasta en el Llano-V. y V,
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M. Ancízar, obra citada-E. R.
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Antes de ellos queda Jericó, siempre batido por violento hura­cán: éste, Pueblo viejo, Carupa, Vetas y Tausa son los nidos de águila de la mesa oriental, pez estar á más de 3,000 metros de altura. -V. y V.
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Tanto Chita como Cocuy quedan al S.O. de la nevada, que también se llama de Güicán, por el nombre del pueblecillo indígena que está á su pié occidental.-V. y V.
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El autor ha confundido aquí a Chita con la salina de Chita, pueblos distintos, cabecera de municipio ambos, y ubicados, aquél en la hoya del Magdalena, éste en la del Orinoco. Es el segundo el que posee la Salina que produce, junto con Muneque, situado más abajo, unas 1,600 toneladas al año, por valor de unos S 180,000; al S. de estas sa­linas existen, en la misma falda oriental, varias otras, como Gacheta Chámeza, Pajarito, Recetar, Cumaral, Upín, que juntas no producen lo que Chita; en esta salina es dura la vida del pueblo pos cuanto no puede consumir sino cierta cantidad de leña, so pena de que se sospecha que intenta elaborar sal. Cosecha el municipio el mejor café del país.- V. y V..
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La región del Cocuy, en donde existen algunos otros puebles de relativa importancia, es uno de los grandes centros de producción agrícola de Boyacá, Departamento donde en los páramos se crían milla­res de millares de ovejas.-V. y V.
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Casanare mejora, bien que con lentitud; superior á Moreno es Nunchía, y Lobranzagrande, población crecida y centro mercantil de considerable importancia, es el gran morcado de ganados de la llanura Estos no pueden subir la cordillera si no se tapiza de paja el suelo ro­calloso de los caminos: en la vía de Lobranzagrande hay un trozo enteramente igual al de Hog en el Yatze-Kiang---V. y V.
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A la cordillera no, puesto que hacen parte de ella, que no es en verdad sino una mesa. Entre los habitantes de este cálido cañón hasta donde llegan los vientos filos de Chita, abundan los cretinos (tontos) y cotudos.-V y V.
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 A trechos si; en otros puntos existen poblados como Capitanejo y Cepitá.-V. y V.
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Onzaga si; Mogotes pertenece á la hoya del Saravita, y ocupa un llano que fue asiento de un lago, al O. de la cresta del consuelo. A la izquierda del Chicamocha no hay otro valle lateral que el de Onza­ga, mientras que á su derecha existen varios (Servitá, Guaca etc.), to­dos de bastante importancia.-V. y V.
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Dichos hoyos son fenómeno común en esta región de Santan­der, por las condiciones mismas de su suelo calcáreo -V. y V.
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Málaga, centro de valioso comercio, dista bastantes leguas de esa divisoria y queda al S. de la Concepción y el Cerrito, que el autor por equivocación coloca en la hoya del Sarare.-V. y V.
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San Andrés, rica población de Santander, es el municipio que entre los de su clase sostiene mayor número de escuelas elementales; y cuanto al algodón de Ortices, es notable por considerarse como el de mejor calidad que se encuentra en Colombia. En esta zona del Chicamocha merecen también una mención Macaravita, por los glifos de la peña de la Virgen, Molagavita, destruida por un derrumbe quizás precipitado por el terremoto de Cúcuta, y Guaca, por su valiosa feria anual y su bella y extensa caverna de los Colorados;-V. y V.
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Piedecuesta y su vecina la Florida, no menos industriosa y próspera también, se hallan en la hoya del Lebrija. Por lo demás, en Santander es considerable el número de propietarios, y de ahí el desarrollo y la riqueza de ese Departamento, el primero del país en industria fabril, en plena vía de progreso-V. y V.
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