Palmira, Buga, Tulúa, Roldanillo - Cartago  - Anserma -Pereira-- Manizales   - Marmato Supía- Riosucio - Pácora - Arma  - Aguadas - Sonsón - Abejorral -Santa Bárbara  - Sopetrán - San Jerónimo - Evéjico - Medellín  - Medellín- Envigado -Itagüí   - Santa Rosa de los Osos - Carolina  - Remedios - Zaragoza Mompós  - Tacaloa -Corozal-Sincelejo-El Carmen-Chinú   - Calamar - Remolino Sabana grande - Barranquilla


 

 

la ciudad del valle menos distante del puerto de la Buenaventura, podría disputará Cali el ser depósito de mercancías en población ha superado á sus dos vecinas del Norte, Tulúa y Buga-la-Grande, cuyo nombre mismo indica su antigua importancia (1). Los habitantes de las ciudades de la llanura van con fre­cuencia á veranear al pueblo de R9ldanillo, situado al oeste del Cauca, sobre los primeros relieves de la Cordillera occidental. En tiempo de guerra civil mu­chas familias del Cauca buscan un refugio en ese lu­gar encantador y salubre(2).

Cartago, la metrópoli septentrional del valle cau­cano, próxima á los rápidos, tan graciosamente situa­da como sus vecinas en ese "paraíso terrestre" de Colombia, también es rica en productos agrícolas de las dos zonas tropical y templada, y posee el privile­gio de encontrarse en el punto donde se unen dos vías comerciales; de Cartago parte el camino del Quindío por donde pasa casi todo el tráfico entre el

Cauca, el Tolima del Norte y Cundinamarca. El coto, tan común en el valle, no existe en esta ciudad, en donde se suelen curar los que lo padecen, lo cual se atribuye á las virtudes del Río de la Vieja, que corre sobre yacimientos de sal yodada en la cordillera del Quindío y pasa por Cartago antes de arrojarse al  Cauca (3). Al fundarse la ciudad en 1540 se la estableció 25 kilómetros más al Norte, sobre el río Otún, también afluente oriental del río; los colonos antioqueños repueblan á Cartago-Viejo, convertida en el pue­blo de Pereira (4). Casi todas las ciudades fundadas por los conquistadores cambiaron de asiento, entre ellas Anserma ó la "ciudad de la sal." Anserma-Viejo ocupa una mesa cerca á las cabeceras de un arroyo salino, á 850 metros sobre las gargantas en donde se hunde el Cauca; Anserma-Nuevo se ha aproximado á Cartago y al valle (5).

Al Este del Cauca, sobre una terraza de la cor­dillera del Quindío, Manizales ó "arroyo de los gui­jarros", es una de las ciudades más importantes de Colombia y la que ha crecido con más rapidez; aún

en 1848 el promontorio sobre que están las casas cu­briáse con selva virgen (6). Algunos aventureros antioqueños hicieron allí las primeras rozas, y dos años después Manizales era ya cabecera de un distrito, bien que ni tenga tesoros mineros como los poblados de la vertiente opuesta, ni sus plantaciones se distin­gan por la excelencia de sus productos. Posee apenas ricos pastos en donde se engordan los ganados que los criadores del alto valle del Cauca envían á los centros populosos del valle (sic) de Antioquia. También cuenta Manizales con la ventaja de encontrarse en el crucero de dos caminos que atraviesan la gran cresta, siendo preciso caminar más de 50 kilómetros al Sur antes de hallar otra senda que franquee la cadena: el camino del Quindío, entre Ibagué y Cartago (7). Gracias á esos privilegios, Manizales se ha convertido en centro del comercio en la parte meridional de An­tioquia y no ha cesado de engrandecerse, aun á pesar de los terremotos de 1875 y 1878, que derribaron gran número de casas, obligando á los vecinos á que re­emplacen la piedra por la madera en las construccio­nes; exporta sobre todo los cacaos del alto valle del Cauca hacia Antioquia (8). Manizales, punto estratégico de la comarca, fue en todas las guerras civiles el objetivo principal de los beligerantes (9). Como la al­tura de la ciudad no es sino de 2,130 metros, la tem­peratura media supera á la de Bogotá, pero los vecinos se quejan de los vientos fríos que bajan de las exten­sas faldas nevadas del volcán del Ruiz. Un estable­cimiento balneario rústico existe hoy á 3,500 metros de altura en los flancos de esa montaña, y las aguas termales se han llevado hasta cl poblado por cañerías.

Al Norte hállanse otras poblaciones á media la­dera en las faldas de la cordillera; Neira, muchos de cuyos habitantes han emigrado á Manizales; Aran­zazu y Filadelfia; fundadas recientemente entre pra­deras, ganan suelo á la selva día por día; Salamina, que posee yacimientos de sal y que por un camino que atiaviesa el Páramo de Herveo se enlaza al valle  del Magdalena (10). En frente, en la vertiente occiden­tal del valle, vence á Supía y los establecimientos de la ciudad minera de Marmato, al pié de una pared de sienita muy inclinada, á 680 metros sobre el Cau­ca. Las numerosas minas de oro, plata y otros meta­les, cuyas galerías horizontales horadan la roca, se conocen hace tiempo; los indios las explotaban antes de la conquista, como lo demuestran los utensilios ha­llados en el fondo de las galerías. Marmato, en donde vivió Boussingault, no era en 1826 sino un grupo de cabañas rodeado por inmensas selvas al pié de una pared vertical de roca. Algunos años después se veía convertida en un grupo de fábricas y en una ciudad populosa que había ocupado ya un vasto espacio en la vecina selva, pero que á la vez sufría de mayor irregularidad y aun disminución en el venaje de las aguas (11). En todas las barrancas que principian en las explotaciones mineras se han establecido layadores de oro, á. quienes basta para sus gastos diarios el hallaz­go de una corta cantidad de metal. En los alrededores se han fundado nuevos pueblecillos, cuyos mora­dores se consagran en especial á la cría de ganados.  Un puente colgante cruza el Cauca al pié de Marma­to (12).

La vertiente opuesta, en la base del Herveo y hasta las montañas del alto de San Miguel, también es rica en yacimientos mineros. Al Norte de Salami­na Pácora recuerda al menos el nombre de los indios Paucuera, exterminados por los: españoles (13); Armar una de las ciudades antiguas de Colombia, puesto que Belalcázar la fundó en 1542, recibió como bautismo la sangre de Robledo, el descubridor y conquistador de las tierras altas de Antioquia (14); Aguadas se en­riquecía antes con la venta de sombreros, que hoy se estiman menos. Sonsón, establecida á 2,525 metros en medio de extensas campiñas repletas de ganado, es casi tan rica y comercial como Manizales; como ella, nació después de la guerra de Independencia, y

como su rival, posee un camino que la enlaza á Honda en el vallé del Magdalena; el río de Sonsón forma la hermosa cascada de Aures, de una grande altura pero repartida en tres saltos sucesivos, y cuyo rumor, que resuena en continuado eco, dio á la ciudad el extraño nombre que hoy lleva (15). Más abajo se encuentran Abejorral y Santa Bárbara, situada ésta á 1,820 metros sobre la vertiente de los montes escarpados que obli­gan al Cauca á desviar hacia el Oeste; domina vasto horizonte de valles y montañas y fue fundada en 1827 por godos ó conservadores que huían de sus vencedo­res los "liberales." Sobre la vertiente meridional, está Jericó, otro poblado moderno (16), situado entre cam­piñas.

Hacia abajo el valle se estrecha, pero las ciudades y los pueblos populosos se amontonan, gracias á la riqueza de las explotaciones mineras. Fredonía, Sabanetas, Titiribí, Amagá, poseen vetas de carbón que se utilizan para la fabricación (sic) del hierro (17). En cambio, los caminos son ásperos y peligrosos. Entre Amagá y Titiribí, en la bajada, hay peligro de abis­marse en el "volcan" pendiente arcillosa, reblandecida, que se desliza al menor choque. La vertiente  oriental del valle, la más próxima á Medellín, capital del Departamento, es sin duda alguna la más popu­losa. Sin embargo, la ciudad que dio su nombre al país, Antioquia, se halla del otro lado del Cauca (á 572 metros), sobre una terraza al pié de la cual serpea el río Tonusco. Como tantas otras ciudades, Antioquia no está hoy en el sitio elegido por sus fundadores: primero (1541) se la construyó en el valle del Frontí­no, afluente del Atrato, en la vertiente occidental de la cordillera (18); trasladada luego cerca del Cauca, lo fue de suerte que siempre quedó poco menos que fuera de la región minera en donde la población au­menta de un modo constante. Muchos pueblos y aldeas se hallan en la vertiente oriental del valle, entre Antioquia y Medellín; Sopetrán, San Jerónimo,, Evéjico, Eliconia. La industria de los sombreros lla­mados de "Panamá" tiene alguna importancia en el distrito de Sopetrán. Un puente de hierro suspendido reemplaza el columpio de bejucos que franqueaba en este sitio el cauce del Cauca. En 1891 había cinco puentes de construcción reciente tendidos sobre este­ río (19).

Después de Antioquia, las orillas del Cauca se hallan casi desiertas; el calor del clima, la insalubri­dad de las hondonadas sin ventilación, las sinuosida­des y los obstáculos del lecho fluvial, han impedido se pueble la comarca; hasta los grupos de habitaciones bien situadas-como Cáceres, que marca el principio de la navegación del bajo Cauca-continúan. sin pro­greso ninguno (20). La población se inclina más al Este, á los valles del Porce y el Nechí, cuyas combas superiores, á pesar del difícil acceso por la falta de caminos, aseguran al hombre una atmósfera pura y fortificante.

La ciudad de Medellín-nombre tomado de Ex­tremadura en España-ha quitado á la de Antio­quia el primer lugar entre las poblaciones de la pro­vincia, y al presente es la segunda de la República. El gracioso valle de Aborrá ó Medellín-por error llamado "cañón ", cuyas aguas bajan al Cauca por el Porce y el Nechí, fue descubierto en 1541; pero los españoles no fundaron allí el primer establecimiento la villa de la Candelaria, sino en 1074, la que duran­te todo el período colonial y aun hasta después de la guerra de Independencia no parece ser un grupo de casas y haciendas pertenecientes a propietarios de Antioquia. Después sus progresos han sido rápidos. Situada en clima templado, á 1,479 metros de altitud, goza de un clima que conserva la energía del carácter emprendedor de los antioqueños; en ella se pre­paran los trabajos mineros que dan á la provincia la cosecha anual de oro con que paga las máquinas y mercaderías que importa de Europa; en 1890 se va­luaba en unos doce millones de pesos el capital em­pleado por las personas de Medellín en las especula­ciones mineras. La ciudad posee una casa de mone­da (21); al Este se encuentran minas de oro explotadas con empeño en el trayecto del inconcluso ferrocarril que desciende hacia el Magdalena, lo mismo que al Norte, en las hoyas del Nechí y el Porce, y al Oeste, en las dos vertientes del  valle del Cauca. Todos los meses un convoy trasporta por el camino del gran río las barras de oro y plata que siguen á Inglaterra, en don­de residen los más fuertes accionistas de las minas antioqueñas (22). La principal industria de la ciudad es la fabricación de joyas de oro y otros metales. Los mercados ordinarios atraen dos veces por semana considerable número de gentes, que vienen de todos los valles populosos del contorno. La instrucción se mira con celo en Medellín: es ciudad universitaria, tiene una Escuela de artes y oficios, y muchos de sus ricos ne­gociantes poseen "valiosas colecciones (23).

En torno de  la ciudad hay casas de recreo en sitios pintorescos cubiertos de bosque. El valle presen­ta un aspecto que recuerda el de las campiñas euro­peas en torno de las grandes ciudades, y, espectáculo excepcional en Colombia, verdaderas carreteras parten del poblado en diversos sentidos (24): al Norte y al Sur, por el valle del Porce; al Noroeste hacia el pueblo de Ana, en la dirección de Antioquia. Muchas aldeas que en otras partes se llamarían ciudades se suceden al Sur de Medellín, hasta los orígenes del va­lle, el alto de San Miguel: Envigado, Itagüí ocupan el primer puesto entre esas agregaciones suburbanas; pero lo reducido del suelo laborable no permite crecer mucho á esos poblados, á que la emigración roba cada año un excedente considerable de población (25).

En Envigado el acrecentamiento anual de la población por el exceso de nacimientos es excepcional, aun para Colombia; las familias con veinte, veinticinco hijos no son raras, y uno de los fundadores del pue­blo, muerto en 1870 á la edad de 93 años, dejaba se­tecientos descendientes directos en la comarca (26).

Al Norte, sobre tendidas vegas, Copacabana, Girardota, Barbosa, futuras estaciones del ferroca­rril, son los principales centros agrícolas. Sin embargo, las ásperas rocas que dominan por ambos lados el valle del Porce guardan terrazas casi desier­tas, salvo en los sitios en donde los mineros han hallado yacimientos auríferos (27). Situada á 2,540 me­tros de altura, Santa Rosa de Osos, una de esas co­lonias formada por la abundancia del oro en sitio que parecía nunca se ocurriría disputar á los Osos-que no existen hoy,-está rodeada por todas partes por valles y barrancos profundos. Ni aun la yerba crece en esa mesa, expuesta á todos los vientos (28) y cuya temperatura (1403) es relativamente fría para Colom­bia, pero en cambio goza de salubridad casi per­fecta; allí "nadie muere sino de vejez ó suicidado, según afirma una dicción local; en 1880 todavía ningún médico había pensado aún en establecerse en esa ciudad, que cuenta 10,000 habitantes. Las minas de oro constituyen la riqueza que da vida á toda esa po­blación (29). Gracias á la imperfección de los procedi­mientos empleados en las grandes fábricas que per­tenecen á las compañías mineras, el número de los buscadores de oro que explotan por medio de la sim­ple levigación y por su cuenta y riesgo las arenas de los ríos es á lo menos cuádruplo del de los obreros empleados en las explotaciones regulares; pero su trabajo no da sino un rendimiento mínimo, apenas el cuarto del metal obtenido en las galerías talladas en plena roca. Además de sus cuarenta minas de oro, el distrito de Santa Rosa encierra también ricas salinas yodadas, y sus arroyos mezclan á la grava cristales de granate, rubíes y diamantes.

Al Norte de Santa Rosa la población disminuye con rapidez y proporcionalmente á la altitud. Pueblos y aldeas se mantienen sobre las cumbres en las regio­nes mineras; los antioqueños, acostumbrados al aire puro de sus montañas, evitan las tierras bajas y los valles húmedos. Carolina, en cuyas cercanías el Gua­dalupe forma una magnífica cascada; Angostura, Yarumal, Anorí, Amalfi, todos pueblos ó aldeas importantes están construidos en alturas superiores:. 1,450 metros (30) mientras que, Remedios en. la hoya superior del Ité, pequeño afluente del Magdalena, ha decaído rápidamente una vez agotadas sus minas de oro, y Zaragoza " de las Palmas," la capital de toda la región inferior, abajo de la confluencia del Porce y el Nechí, no pasa de ser un pobre villorio, á pesar de la inmensa extensión de su distrito y de las ventajas que le da un río navegable cruzado regularmente por los vapores (31). Nechí y Santa Lucía, en la confluen­cia del Cauca y del Nechí, tienen aún menos pobla­ción: bogas y pescadores que Viven en tugurios paji­zos. Allí comienza la región de los pantanos, de los callos entrelazados, de las corrientes alternativamen­te directas ó trastornadas que constituyen el delta in­terior del Magdalena, del Cauca, del San Jorge y del César (32).

Enantes la metrópoli de esta región, medio inundada era Mompós, sobre la orilla izquierda del Mag­dalena, en la isla de su nombre, y una de las viejas ciudades de Colombia, puesto que fue fundada en 1539 por Alonso de Heredia. A la fecha el cambio de rumbo de las aguas del Magdalena la ha arruinado ó poco menos, y no hace mucho tiempo aún se vio amenazada por un abandono completo; en 1762 la demo­lió una creciente  del río; después de 1868, época en que la masa principal de las aguas se cargó al Oeste por el brazo de Loba, la invasión del canal por los se­dimentos hizo temer que todo acceso sería pronto imposible a, los barcos. En otro tiempo fue Mompós la grande escala comercial del río entre Honda y las bocas; los champanes se detenían en Mompós para desembarcar sus cargas de mercancías, que pasaban á barcas más pequeñas manejadas por una segunda tripulación. Todos los años por el mes de Febrero tenía lugar en esta escala una feria para el cambio de productos entre los mercaderes de arriba y los del li­toral; el valor de esas transacciones subió con fre­cuencia á $ 800,000 ó $ 1.000,000. Con la esperanza de volver 4 Mompós su antigua prosperidad, se pro­yecta excavar de nuevo el canal, manteniéndolo abier­to por medio de diques y estacadas (33). El cambio de la corriente fluvial ha dado alguna importancia á Guamal, villorio ubicado en la con­fluencia del brazo de Loba y el Cauca (34); pero aprovechó en especial á Magangue, que se alza en la orilla izquierda de los ríos unidos, cerca de la confluencia del San Jorge; es esta ciudad al presente la grande escala entre la región de las bocas y la del Magdale­na central, y sus ferias la han convertido en lugar de cita, muy frecuentado por los mercaderes. Sin embargo, durante los aguajes, Magangue se ve en peligro, como antes Mompós, y las corrientes ruedan en su torno formando temibles torbellinos (35).

La aldea de Tacaba, en donde se unen los dos brazos, el de Mompós, hoy casi inútil, y el río Magda­lena-Cauca, no ha ganado desde el punto de vista económico; pero la vasta llanura que se extiende al Oeste hacia el Golfo de Morrosquillo (36) y tiene por centro la ciudad de Corozal, contribuye en gran parte á la prosperidad material de la República. En las sabanas circunvecinas pastan más de quinientas mil reses, ganado que no sólo basta para el consumo de las provincias colombianas del Norte, sino que da excedente para un comercio de exportación bastante activo hacia Panamá, las Antillas y el occidente de Venezuela (37). La utilidad anual de los ganaderos de Corozal y su vecina Sincelejo se valúa en $1.600,000 $ 2.000,000. También la agricultura ha tomado un gran desarrollo en estas tierras fértiles: los tabacos de El Carmen, otra ciudad de la llanura, situada al norte de Corozal, rivalizan con los de Ambalema pero como éstos, han desmerecido en la estimación de los fabricantes(38). Al Sur, no lejos del lomo que se­para las dos hoyas fluviales del San Jorge y del Sinú, encuéntrese la ciudad de Chinú (Sinú), alejada del río de su nombre, de cuya fama de abundancia de oro participó antes el conquistador Pedro Heredia descubrió allí esos sepulcros llenos de alhajas que pro­dujeron el más rico botín de la conquista en. el Nuevo Mundo; cada uno de sus cincuenta soldados recibió por su parte seis mil ducados. En vano se ha busca­do la mina de donde salieron tan prodigiosos tesoros (39).

Abajo de Tacaba se suceden algunas aldeas en las orillas del Magdalena: Tenerife, sobre la ribera  derecha; después Calamar, en la banda izquierda, en el sitio en donde el canal del Dique se separa del río para dirigirse de ciénaga en ciénaga hacia una bahía vecina de Cartagena. En seguida, ya cerca de la desembocadura, vense Remolino, á la derecha, y luego, á la izquierda, Sabana grande, Soledad, con di­latados pástales (40), y sobre un caño lateral del Magdalena, Barranquilla, el puerto principal de Colombia y una de sus ciudades más importantes. Extiéndese por muchos kilómetros á lo largo del brazo, mostran­do arrabales desaseados, en un campo estéril. Bajo las tierras aluviales llevadas por él río, bajo las arenas que el viento mueve en las calles formando torbelli­nos, encuéntranse en diversos sitios las rocas de coral que se formaron en las aguas marinas y se alzaron en una época reciente (41). La ciudad, formada por calles tiradas á cordel, se compone de casas bajas, de paredes­enlucidas de cal y con ventanas con rejas de hierro; nada tiene de pintoresca, pero es población muy activa y sus almacenes encierran gran copia de mercancías europeas. Barranquilla fue fundada en 1629, pero no pasó de ser un pobre grupo de cabañas hasta la introducción de los vapores en el río Mag­dalena, hacia la mitad del siglo; todos sus adelantos coinciden con los de la navegación fluvial. Posee as­tilleros y talleres para la construcción y reparación de barcos toda una flotilla de vapores, rodeados por champanes y bongos, permanece anclada á lo largo de la ciudad; pero las naves de alto bordo, detenidas por los peligros de la barra, faltan en esta cita del comercio magdalenense y van á anclar á una veinte­na de kilómetros al Noroeste, en la bahía de Sabani­lla, que un ferrocarril y caños sin profundidad-que pronto reemplazará un canal marítimo (42) - enlazan á Barranquilla, la ciudad del río, la ciudad de la "ba­rranca,» nombre quizás derivado de algún antiguo foso de erosión, depósito de todas las mercancías que se desembarcan en el  puerto vecino (43); por los caños que se ramifican al Este, hacia la Ciénaga, do­mina también el comercio de Santa Marta con el  Magdalena y las poblaciones del interior. Los dos tercios del comercio colombiano convergen hacia Barranquilla (44).

 

 

 

(1).
Buga, que también ha mudado de asiento y es una de las vie­jas poblaciones del país, á la vez que una de las que tienen caserío más extenso, siempre ha superado á sus dos vecinas; en cuanto á Buga-la ­Grande, nunca ha sido otra cosa que un pueblajo, y su nombre sólo in­dica la pretensión de sus fundadores, que soñaron superará Buga, la cual, con Tulúa, ocupa la Cintura del valle, campo de batalla obligado en nuestras guerras. La llanura de Buga á Santander, el "Llano-grande" del valle, cultiva ante todo cacao, como también se hace en todas las vegas del Cauca, del cual se exporta gran cantidad para el extranjero; en ese llano prosperan entre otras poblaciones como Florida, Guacarí y sobre todo el Cerrito.-V. y V.
(2)
Roldanillo no se diferencia mucho de otros pueblos de esta banda en que abundan los caseríos, y en las épocas de guerra tares bien ha sido campo (le batalla. En población y viviendas lo supera Toro, antigua ciudad situada al O. de las ruinas de Toro-viejo-V. y V.
(3)    
A. pesar de su posición y de la calidad de productos de su apelo, Cartago no mejora, al contrario, debido quizás á lo insalubre del cli­ma; no lejos le demora Puerto Chaves, limite N. de la navegación por vapor en el Cauca superior.-V. y V.
(4)
Pereira, fundado en 1863, es algo mas que pueblo; es una ciudad que hoy supera a Cartago y á Manizales en población y número de viviendas; sus campos son de excepcional fertilidad y la causa del progreso de Manizales, ser frontera comercial entre Antioquia y el Cau­ca, ha pasado a esta, mejor situada, con la migración antioqueña.-V y V.
(5)
Anserma-Nuevo, fundada antes que la otra, llegó á ser una         ciudad importante en todo sentido; de ella no quedase hoy sino ruinas y unas pocas casas, de suerte que es un simple caserío de Toro.-V. y V.
(6)
  En esto hay exageración; Manizales no alcanza siquiera á ser la décima ciudad de Colombia, osa por su comercio, era por el número de sus habitantes. En cuanto al nombre, no significa " arroyo de los guijarros sino "arroyo donde hay cantos de maní," nombre que dan los antioqueños á la sienita-V. y V
(7)
En ese espacio existe una senda que cruza la cordillera entre Santa Isabel y el Ruiz.-V. y V..
(8)
Importación de cacao á Manizales en 1880: 460.000 kilogramos, por VaIor de $300.00 (V. Schenck periódi­co citado).-E. R. Del Valle á Antioquia, y por las dos bandas del Cauca, pasan 1.000,000 de kilogramos de cacao y 2OO,OOO kilogramos de anís, siendo un espectáculo singular el que en el camino ofrecen los campamentos de las arrias que trasportan esas frutos y sólo viajan de las tres de la mañana á medio día-V. y V..
(9)
Manizales no tuvo valor militar sino cuando las comunicaciones entre el Cauca y Antioquia eran difíciles, por no decir imposibles, por esta banda; hoy las cosas han variado por completo:-V. y V..
(10)    
Todos estos pueblos y les que continúan al Norte ofrecen sin­gular aspecto, pues aparecen desde lejos como á caballo en altas cuchillas, que no son sino reatos de una mesa roída por las aguas, que aun a la menor lluvia arrancan grandes lienzos de esas barrancas de ocre rojo, que por su mucha inclinación asombra ver, cultivadas. Salamina es una ciudad importante por su caserío y número de habitantes. Neira, en vez de decaer, progresa, y hoy posee las mejores haciendas de ceba de Antioquia.-V. y V.
(11)
Boussigault, obra citada.-E. R.
(12)    
Marmato, población distinta de San Juan de Marmato, nunca ha contado más de un millar de habitantes, por lo cual la superan sus vecinas Supia y Riosucio, en especial la última, que es tres veces ma­yor. Esos tres municipios, centros mineros de importancia, agrupan en torno suyo una veintena de pueblecillos, cuyos habitantes en lo general no son sino trabajadores de las grandes empresas mineras o de las varias oficinas de amalgamación allí establecidas. El puente de Cana, mide 80 de longitud  y allí existía un puente indio de bejucós por donde paso Belalcazar.-V. y V .
(13)    
En toda esta región de Cartago basta Zaragoza calló Robledo ruinas de puebles, de grandes edificios y de buenos caminos, no inferio­res á los del Cuzco, construidos en las sierras á media ladera; pero de las cuales obras, los pobladores de entonces nada sabían ni aun tradiciones: conservaban. Es, pues, imposible negar que en Colombia existió una época de civilización mayor, mucho antes del período muisca, y á la cual hay que referir las obras de piedra existentes en el país; bien sabido es que los conquistadores no conocieren á San Agustín, a pesar de andar ­tan cerca, lo cual demuestra era ignorado su asiente hasta de los indios Andaquies; Entre el centenar de tribus diferentes en absoluto que se ha-liaren en la comarca, una usaba la "tiradera" muisca y muchas hacían sacrificios humanos para aplacar al espíritu malo, al que ofrecían los co­razones, llegando alguna á ser México en pequeño pues sacrificaba hasta: cinco indios cada día. Otras castigaban á los ladrones vendiéndolos esclavos, y mientras unes se rasuraban la cabeza, otros llevaban Larguísimo el cabello y algunos combatían lo mismo de noche que de día. Roble­do habla de Pijaos en el Noroeste de Antioquia. Entre las tribus antio­queñas se encontraron algunas que sorprendieron á, los, españoles por su fecundidad en ese territorio,a pesar de la guerra incesante de caníbales, había crecida población.-V. y V..
(14)
Robledo, figura asaz secundaria entre los conquistadores, por, mas que se le quiera enaltecer, murió, no en Arma, sino en las lomas, de Pozo, que están mas al Sur. En cuanto á la ciudad, fue abandonada por lo insalubre del clima, hoy se reduce a una treintena de chozas, entre ruinas.-V. y V.
(15)
 Sonsón, en caserío poco menos extensa que Manizales, fue fun­dada antes de la guerra de Independencia, y de allí salieron lea indios que en el siglo pasado poblaron á San Lorenzo, en Supia; el origen del. nombre que da el autor no pasa de ser suposición de los hijos del lugar, puntó que es simple apócope de Sonsonate, usado entre los aborígenesV.   y V.
(16)
Abejorral y Aguadas, ambas poblaciones de crecido é igual caserío, están separadas por el formidable cañón de Purima (río Arma), abierto en la mesa que ocupan, y que por ende, las aleja mucho para el viajero, pero no á la vista: del cerro Monserrate que domina á Agna­das el observador tiene a sus pida 17 pueblos. En cuanto 5. Jeric6, que tiene puente sobre el Cauce, es hoy población de bastante importancia en pleno progreso por la industria pecuaria, como sus vecinas Tamesis y Valparaíso-V. y V..
(17)
 Sabaletas (no Sabanetas) no es cabecera de municipio sino un caserío de Titiribí, grande si como Zancudo, pues en los dos se hallan las minas ruda valiosas y productivas del país. En él valle del San Juan existen otras poblaciones nuevas Jardín, Andes, Bolívar, agrícolas y mineras. En Amagá. existe la principal ferrería de Antioquia.- V. y V.
(18) 
 Esta región es simplemente una mesa producida por un ensan­che de la cresta del Chocó.-V. y V..
(19)
Aquí no hubo puente indígena; el colgante mide 280 metros de largo y es por lo mismo el más notable de su clase en Sur América el que queda más al Norte, el de Ituango, apenas mide la cusita parte de esa longitud, y era en esa zona en donde los indios tenían puente for­tificado y construido como les del Perú.-V. y V.
(20)
Abajo de Antioquia aún existen varias poblaciones de alguna importancia, como Ituango; el valle del Man se coloniza con rapidez y las vegas del Cauca mejoran del mismo modo, debido á la navegación regular del río, pues hoy están llenas de caseríos, de los que el conside­rable de Margenta domina la confluencia del Nechí y la frontera de Bolívar; Cáceres (Raudal) no tenía en su municipio sino 1,000 habi­tantes hace 10 años, y hoy cuenta 6,000.-V. y V.
(21)
Moneda acuñada en Medellín en 22 ellos, de 1867 á 1888 $5.409,246.-E. R.-Los datos oficiales (1866-1887) dan $ 6.889,436.
(22)
Por término medio cada correo mensual lleva 800,000 pesos.- V. y V.
(23)
Medellín, fundada en el valle de Aburrá, lleva ese nombre en honor del que era en 11674 Presidente del Consejo de Indias, y si es verdad que su vecindario es numeroso, también lo es que el municipio, muy extenso, encierra una docena de pueblecillos, vatios de ellos antes cabeceras de municipio, pero suprimidos por los antioqueños para agrandar á Medellín; de suerte que la ciudad propiamente dicha, linda por cierto, aunque amenazada por su río, apenas encierra 25,000 habitantes, por lo cual Pasto le disputa el honor de ser la segunda aglomeración ur­bana de Colombia; la vista del valle desde cualquiera de las cumbres de su marco es uno de los más bellos paisajes que soñarse puede, au­mentada su hermosura con lo intenso y variado de los cultivos y con la extraordinaria división de la propiedad; en este valle, que apenas tiene a leguas de máxima anchura por 10 de longitud, viven 140,000 perso­nas.-V. y V..
(24)
No es único en Colombia, á pesar de la enorme ventaja de ser sienítico, el subsuelo del valle.-V. y V.
(25)
Estos lugares no son aldeas sino pueblos cabeceras de munici­pio; en Caldas se fabrica regular porcelana.-V. y V.
(26)  
M. Uribe Ángel, obra citada.-E. R.
(27)
 Después del valle de Medellín el Porce entra en un cañón asperísimo, de 100 kilómetros de longitud, en el que no hay sino muy re­ducida población. Las ciudades que estén é los lados ocupan, no terra­zas del cañón, sino de la gran mesa antioqueña, en que daté es mero accidente.-V. y V..
(28)
Santa Rosa de Osos, ubicada á 2,610 metros de altura, sobre una mina de oro, no es ciudad que encierre más de 4,000 habitantes y ocupa una puna (11º) que por su relieve abarca horizonte visual desde los nevados del Quindío hasta las llanuras atlánticas, desde los montes de Chocó hasta la Nevada de Chita.-V. y V.
(29)
F. von Schenk, periódico citado.- E. R.- En Santa Rosa también hay establecimientos agrícolas en las partes más bajas y abriga­das. En Antioquia los buscadores de oro en las arenas se llaman mazamorreros, y el actual estado ruinoso del suelo de la puna se debe en su mayor parte al laboreo de las minas; en la ciudad la policía vigila las ca­sas, para que sus dueños, buscando oro, no hagan excavaciones que á veces han causado la ruina de los edificios contiguos. Al Sudoeste de Santa Rosa hay varios municipios agrícolas, como San Pedro y Entre- Ríos.- V. y V.
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Yarumal y Amalfi son des poblaciones tan importantes como comerciales, en pleno estado de progreso, y centros á la par mineros, agrícolas y pecuarios.-V. y V..
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Remedios, sobre uno de les brazos del caudaloso  Cimitarra, no decae: sus minas, las de Guamacó y las del bajo Nechí producen grandes cantidades de oro; Zaragoza es el Manizales del Norte: no sólo un gran centro comercial, pues por el Nechí entran á Antioquia gran­des cantidades de mercancías, sino á la vez agrícola por el cultivo del cacao y la caña en grande escala; los antioqueños también descienden á las regiones bajas, y en breve el N. de Antioquia no será la porción menos valiosa del Departamento. Nechí y Santa Lucía no son sino caseríos.-V. y V
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 En este delta interior, en especial en la parto que corresponde al Cauca, hay tierras altas ó secas, y allí la población crece con rapidez y existen muchos caseríos y pueblos, de los que Majagual tiene im­portancia como centro de cultivos, en especial de arroz, que produce en abundancia y de calidad única en su especie.-V. y V.
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En la actualidad sólo en invierno pueden pasar vapores por el brazo de Mompós, y volver á encauzar por ahí la masa principal del río es por hoy obra superior á los recursos del país; bien que sobre el bra­zo abundan pueblos y caseríos, antes centros de cultivo, merced al tráfico fluvial. En la época colonial Mompós fue en verdad gran centro comercial ; centenares de comerciantes del interior iban a comprar allí mercancías como hoy van á las naciones de ultramar, y los edificios de la ciudad indican de sobra su anterior riqueza, á lo cual debe agregaras que sus hijos eran los que explotaban todo el valle de Upar.-V. y V.
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Guamal está en el brazo de Mompós, siendo Pinillos el poblado que se encuentra en esa confluencia; la equivocación debe provenir de que esa boca principal del Cauca se llama "boca de Guamal."-V. y V.
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 El distrito de Magangue figura hoy entre los 20 que pueden llamarse populosos en el país. En la región pantanosa del San Jorge merecen mención: Ayapel, por su admirable posición geográfica sobre un pequeño Casiquiari, vía fluvial que une el San Jorge al Cauca junte" á la confluencia del Nechí (en la época colonial fue Aduana interior y centro de gran comercio, y el futuro le guarda mejores días); Caimito y San Benito, centros dé cultivos y pesquerías, y asiento de ferias antes mas importantes, como también lo fue San Marcos, hoy ruinoso case­río.-V. y V.
(36)
 Lo que se denomina llanura va hasta el Sinú, pero hacia Mo­rrosquillo la cortan las montañas de Maria.-V. y V.
(37)
Cifra exagerada de que no es responsable el autor, sino algún utopista colombiano: en esas llanuras no llegan las reses á 300,000; en la grande época de los trabajos del canal esta zona exportaba considera­ble número de reses; hoy apenas envía 10,000 á las Antillas y Centro América, de suerte que las utilidades de loa ganaderos no exceden de $ 250,000 al año.-V. y V
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Las sabanas de El Carmen producen para la exportación 1,000 toneladas de tabaco, que no obtiene buen precio en ultramar, no por su ca­lidad, sino por la mala preparación del artículo. La mayor parte del trá­fico de las sabanas se efectúa por el puerto de Tolú, debida A la carretera que, después de atravesarlas y bajar una pequeña serranía, concluye en la costa. de Morrosquillo.-V. y V.
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En las sabana de Bolívar, además de Sincelejo, Chinú, Car­men, Corozal, ciudades importantes, existen otros muchos pueblos de" valía, como  Sampués, Sincé, Sahagún etc., y centenares de caseríos, de ordinario llamados retiros (que es sinónimo del lastó venezolano)  cuando están consagrados á la industria pecuaria." En esas sabanas se cultiva en vasta escala la caña y se produce una gran cantidad  de ron.-V. y V.
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Mas importante que estos pueblos  es el de Sabana larga, situa­do más adentro, no lejos de la gran Ciénaga; de Guájaro;  al O de Soledad, entre colinas y  sobre ellas  quedan  Galapa, Tobará y Usiacuri. V. y V.
(41)
A. Hettner, obra citada.-E. R.-Como toda la   costa hasta más allá  de  Cartagena, según ya lo hizo notar  Boussingault -V. y  V.
(42)
Diario. Oficial 27,  de, Diciembre de 1890.-E. R.-Empresa­ que, puede decirse, no se llevará a cabo, y los caños ya no existe pues los, cerraron los aluviones á la vez que el rió mejora la barra.-V. y V.
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Movimiento del comercio exterior en Barranquilla en 1889:
Importación,. $ 7.578,364 o sean 20.000.000   de francos.
Exportación,. $ 9.862.003 o sean 25.000.000
                             ----------------            ----------------  
Total. . ..    17.440.367            45.000.000
            Movimiento de la navegación:
Entradas: 25 veleros y 21 vapores y con 368,072 toneladas.
            Salidas: 18 -  213 - 364,386  - E. R.
Estos datos refieren a 1888, y como es natural, al puerto maríti­mo, por más que la Aduana  esté en  Barranquilla; la verdadera conversión de pesos á francos da 37 3/4 millones oro para la importación y 49 1/3 (oro y papel) para la exportación. En 1891 el movimiento fue:
Importación, kilogramos, 25.768,605, por $ 9.557,039, oro.
Exportación, kilogramos, 19.864,873, por $ 17.240.811, oro y  papel
            Suma....                                  45.633,478       $ 26.797,850
 (44)
La importación vale en francos 47.785,195 (oro), y la exportación 86.204.055 (oro y papel, advirtiendo que por el cambio un franco de oro vale dos de papel), lo cual da un total de 133.989,250 francos.
De la exportación $ 4,000,000 fueron en metales finos, y otro tanto en café.
El movimiento marítimo da:
Entradas (Sabanilla), 22 veleros y 232 vapores, con 367,549 tone­ladas (101,310 francesas, 181,487 inglesas).
Salidas (Sabanilla), 28 veleros y 232 vapores con 368,135 toneladas (101,310 francesas, 181,487 inglesas).
Para Inglaterra salieron $ 8.5 millones en productos, para los  Estados Unidos 4.5, para Alemania 1.9 y para Francia 1.8.
Barranquilla, en 1888 exportó $ 9. 5 millones, en 1889, $ 9.8 millo­nes, en 1890, $ 11.6 millones y en 1891, $ 17.2 millones, ó sean $ 47.4 millones (oro y papel), en el cuatrienio, contra 32.5 millones (oro) de importaciones. Con poca diferencia, todas las mercancías pasan por el ferrocarril de Bolívar, que en 1891 movió 40,600 pasajeros y 44,200 toneladas, de suerte que 5,800 de estas pasaron por las bocas del río u otros caminos; el ferrocarril mide 27 Kilómetros de Barranquilla a Puerto Colombia, puerto estrecho y abierto en donde hay un muelle de 1,219 metros con 15 de anchura en el extremo que solo alcanza fondo de 7 metros. En Barranquilla se concentran 15,000 toneladas que representan su comercio con el resto del Departamento y 35,000 que se mueven en el río lo son de los mercados del interior.-V. y V.
 Apenas poco más de la mitad; en 1891, 26.7 millones contra 12.5, las demás aduanas, sin contar los 5 de Panamá. V. y V.
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