Sabanilla, Salgar Puerto Colombia y Santa Marta - Dibulla - Riohacha - Portete -Bahía Honda - Soldado - Valledupar y  San Juan de César - Codazzi  - Chiriguana - Cartagena - Burú - Bocagrande   - Islas de San Andrés y Providencia  - El Chocó -- Quibdo - Urrao
 

 

 

EI cambio del fondo, el colmataje de las bahías, la erosión de las islas y de las penínsulas han cam­biado tan a  menudo el lugar de anclaje de los navíos, que el nombre de Sabanilla para el puerto marítimo del bajo Magdalena se aplica a un espacio considera­ble, que comprende la entrada, el surgidero propia­mente dicho y el punto de desembarque. El ferrocarril va mas allá, por la base de unas colinas costaneras, escarpadas y sin vegetación; rebasa un primer puer­to, Salgar, y luego alcanza la playa de Puerto Co­lombia. Al norte de la bahía se prolonga una cadena de islotes y altos fondos en donde se esperaba hallar mejor abrigo; el ferrocarril estaba ya  construida hasta la punta de esas tierras apenas emergidas, ósea Puerto Belillo, cuando en 1887, un furioso tem­poral destruyó la isla protectora, llamada Isla Ver­de (1).

Santa Marta (Santa marta) puede mirarse como­ ubicada en la región del delta magdalenense; mucho antes de la fundación del pueblecillo de Sabanilla en las riberas fangosas de los estuarios occidentales, por ella pasaba el comercio del río (2). Esta  situada sobre una bahía de forma de hemiciclo, en la extremidad

noroeste de la Sierra Nevada que ha recibido su nombre, y es la más antigua de las ciudades colom­bianas Fundóla en 1525 Rodrigo Bastidas, y algunos años después Jiménez de Quesada organizaba en ella la expedición con que iba a  lograr el descubrimiento y conquista dcl territorio muisca. Santa Marta, que comunica con el río Magdalena por la gran "laguna" o ciénaga y diversos caños que separa del mar la flecha del Salamanca, tuvo hasta en este siglo la preponderancia entre los puertos colombianos del mar de las Antillas (3); tenía en especial el monopolio dela ex­portación de metales preciosos; pero desde que se cons­truyó el ferrocarril de Sabanilla, los samarios, gentes de Santa Marta, han perdido casi todo su comercio (4); el cual esperan recuperar construyendo otro ferroca­rril que alcance el Magdalena en Cerro de San An­tonio, casi frente al dique de Calamar, si acaso no mas arriba, en el Banco, sobre la confluencia del César. Por ahora ese ferrocarril, que cruza ricas plantacio­nes de bananos (guineos), no rebasa (1892) el Río Frío, afluente de la Ciénaga (5). A lo menos queda a  Santa Marta su concha de verdura, su río Manzares de aguas frescas y su maravilloso anfiteatro de montañas, ora selvosas, ora desnudas, que concluyen en pleno mar formando dos promontorios dominados por sendos y ruinosos fuertes; en la extremidad del relie­ve que se encorva al Noroeste de la bahía, la cónica masa del Morro y luego una pequeña roca completan el perímetro del vasto circo.

Sin embargo, la encantadora ciudad es poco sa­lubre y su temperatura media (28º 6) supera  a la de la Guaira (6). La aldea de Mamatoco, sobre el alto Man­zanares, le sirve de sanatorium, lo mismo que diversas haciendas, entre las cuales se cuenta la de San Pedro, en donde murió Bolívar en 1830. Con todo, las faldas de los montes circunvecinos son aún "tie­rra desconocida," por mas que allí es encuentren res­tos de antiguos caminos embaldosados, de construc­ción tairona. Las aldeas del contorno, Taganga, Masinga, Bonda, Gaira, están pobladas por indios y mestizos; los de Bonda proveen de loza de barro a todo el Departamento del Magdalena. Un gran villo­rio de indígenas ha quitado a  la aristocrática Santa Marta el primer puesto en la provincia en población y actividad comercial: San Juan de Córdoba, mas

conocida con el nombre de La Ciénaga, por la laguna de dos metros de profundidad (7) apenas, cuya entrada si el concesionario obtiene prorroga, porque el contrato esta  hoy en mora; basta el Banco ya  sé sabe es imposible construirlo, precisa­mente por falta de agua en ese trayecto (hoya del Chimiquique) en que los antiguos mapas sólo figuran pantanos.guarda, acompañada por su arrabal Pueblo-viejo, habitado por pescadores y marinos. Muchas de las plan­taciones que esmaltan 1-as orillas del río Córdoba pertenecen a  vecinos de Santa Marta.

Al Sur, el camino que se dirige hacia el valle del río César, por la base de las montañas, puéblase con rapidez y nacen las aldeas junto al paso de cada río, Río Frío, cuyas primeras casas se construyeron en. 1876, surgió, por decirlo así, en medio dcl desierto, y sus productos contribuyen a  la fecha, en parte considerable, para la alimentación de Barranquilla; en sus campos se recoge cierta especie dc tabaco, áspero al gusto, pero muy apreciado por los consumidores lo­cales. A esa colonia sucede la de la Fundación, sobre el río del mismo nombre, tributario de la Ciénaga por el Aracataca: tenía por habitantes «buscadores de oro-y la industria de los mazamorreros es aún bastante fructuosa a  la. salida de las grandes gargantas de la Sierra-pero la verdadera causa del progreso de ese "piemonte" magdalenense esta  en el cultivo de las menestras como manioc, bananos, cacao y sobre todo tabaco. En el corazón mismo de la Sierra Nevada, en-la aldea india de San Sebastián de Rabago, a  2,000 metros de altura, se han establecido plantadores venidos hasta de Bogota , con el objeto de sembrar allí, trigo. En vano se ha buscado entre la tupida selva el solar de Pocihueca, la antigua capital de los indios Taironas, con la esperanza de encontrar en él tesoros escondidos (8).

Al Este de Santa Marta y de los ancones vecinos, la costa rocallosa, sin otro camino que la playa (9),.

permanece   desierta en absoluto; la primer aldea, Di­bulla, situada a  un centenar de kilómetros en línea recta,  no es sino un puñado de chozas habitado por leprosos y zambos de cara manchada por el carate, bien que antes fuera la importante colonia designada con el nombre de San Sebastián de la Ramada, pues­to que servía a  los conquistadores para organizar sus expediciones contra los Taironas de la Sierra; aún es la estación de donde parten los pocos viajeros y ne­gociantes que se internan en el macizo para visitar los pueblos septentrionales de los Arhuacos, San Antonio, San Miguel, Macotama.

En   Dibulla la costa caribe se repliega al Nordes­te sobre Rio hacha (Riohacha), la última ciudad co­lombiana del litoral; mas allá  principian las llanuras infecundas que recorren los indios Goajiros. Protec­tores de   la ciudad, puesto   que esta a  su merced, jamas se permiten en ella el menor desorden; en 1867, con motivo de un incendio originado por distur­bios políticos, dieron en sus ranchos asilo a  las muje­res y   cuidaron con abnegación a  todos los fugitivos (10). Fundada en 1545 por Fredemann, en   la orilla izquier­da y en la boca de un río llamado de la "Hacha,  por un presente obsequiado al guía indio (11), Riohacha no tenía para los conquistadores otra ven­taja que sus bancos  de madre perla, entonces explotados con actividad, pero abandonados hoy La ciudad esta  rodeada por una llanura arenosa en

donde cómo vegetación dominan cactus y mimosas, y se extiende hasta los montes de San Pablo, pro­longación oriental de la Nevada; al Este el río de la hacha, mas conocido con el nombre de Ranchería en su parte superior y de Calancala cerca de la boca envuelve esa cadena y limita el territorio goajiro. En otro tiempo lamía los muros de la ciudad, pero cam­bia de lecho con frecuencia y no hace mucho varió hacia el Oriente, alejándose 4 kilómetros de Riohacha; los habitantes, como la población carece aún de acue­ducto, se ven obligados a  comprar cada día su ración de líquido a  aguadores goajiros. Riohacha hace un comercio activo con los indios de allende el río, que prefieren el mercado colombiano a  Maracaibo. Tam­bién trafica con el extranjero, por mas que carezca de puerto (12). Los navíos, en su mayor parte venidos de las factorías holandesas de Curazao, anclan a  una gran distancia mar afuera, y el muelle de madera, sin cesar combatido por el choque de la marejada, que roe poco a  poco la costa, no se utiliza sino para el atraque de las canoas. El grano del dividivi, de que se recogen hasta 5,000 toneladas en la Goajira, cueros­ de res y un poco de café, tales son las exportaciones de Riohacha, puerto dc todo el valle del Ranchería y de su prolongación natural, el valle de Upar. Las salinas de la costa, al Este y al Oeste, aun cuando suficientes para proveer de sal a  millones de hombres, apenas ,se explotan.

Respecto a los puertos que se abren en el litoral en la extremidad de la península Goajira, el Portete, ac­cesible a  las goletas, y Bahía-Honda, en donde pue­den anclar flotas de grandes buques, aún son casi inútiles, a  causa de su situación en territorio indio; sin embargo, los tratantes exportan por ellos para las Antillas caballos, palos de tinte y reses, que son las mas fuertes, mansas y de mas fino pelaje de Colom­bia (13). El comercio era bastante considerable en Bahía-Honda antes de que los guardacostas hubie­ran venido a  situarse allí para cobrar los derechos dé aduana. Atribuyese a  Bolívar haber indicado a  Bahía-Honda como sitio favorable para establecer una ca­pital de toda la América española, inclusive Cuba. El centro de etapas en la península Goajira, Gúin­cua, ha adquirido a  la fecha el aspecto de un pue­blo (14).

Fácil sería construir un ferrocarril entre Riohacha y el curso del Magdalena cruzando el bajo escalón que separa las dos vertientes y parece sirviera de lecho en otro tiempo al gran río. Ese ferrocarril pasaría por  Soldado, designado por el Gobierno cómo capital del territorio goajiro, bien que los administradores hayan tenido que evacuarlo muchas veces ante la amenaza de los indios (15). Mas allá , en la prolongada alameda de montañas que recorre el río César, atravesaría muchos pueblos en la actualidad humildes en dema­sía.(16); sin embargo, la capital   del valle, fundada a mediados del siglo XVI, época en que entre sus pri­meros habitantes contó al célebre-Castellanos, el poeta de   la conquista colombiana, tuvo su período de prosperidad; alcanzó a  tener de diez a  doce mil habitan­tes, y por su puerto de Salguero, situado un poco  mas abajo sobre el río César, hacía un gran comercio con Mompós, sobre el Magdalena. Designada especialmen­te con el nombre de Valle de Upar (Valledupar), antes con el de los "Tres Reyes de Upar," esta  reducida al presente casi a  la décima parte de lo que fue enton­ces(17); dícese que muchos de sus habitantes poseen aún grandes tesoros ocultos, herencia de mejores tiempos, a  causa de su costumbre de esconder  la plata en sitios apartados (18). Otra ciudad muerta, Badillo­sobre el torrente -de su nombre, al pié de la Sierra Nevada, perdió su  comercio de palo "amarillo" y   rojo "(19); pero mas   arriba, en el valle, Villanueva y San Juan de César ganan importancia merced a los cafetales que cubren las primeras faldas de la Sierra Negra. Las extensas sabanas del valle alimentan ga­nados que se envían a  Riohacha, en especial para el consumo de Cuba. Pocas zonas en Colombia son tan ri­cas, salubres y adecuadas para la inmigración como la parte alta del valle del César (20); uno de los pueblos Urumita, se ha elegido por los riohacheros como   sanatorium, y en su vecindad algunos colombianos del interior fundaron la colonia Mutis (21).

Flanqueada   al Norte por el antiguo territorio de los Arhuacos con su capital Atanques, y al Sur por el de los Motilones, que tiene  por centro a  Espíritu Santo ó Codazzi, la parte inferior del valle se puebla igualmente, gracias a  la cría de ganados y a  las plan­taciones de cacao, café, tabaco; los promontorios me­ridionales de la Sierra Nevada, dominados por el macizo  Alto de las Minas, abundan en yacimientos metalíferos y en- capas de carbón mineral (22).

La  orgullosa Cartagena de las Indias, situada g mas de 100 kilómetros al Sudoeste del delta fluvial, es una de las ciudades "viejas" de Colombia fun­dóla Pedro de Heredia, en 1535, con el nombre de Ca­lamar, trasferido luego al canal que la comunica con el Magdalena y a  la estación que indica el principio del efluente(23). Admirablemente construida sobre islas que por un lado dominan la alta mar y por otro el conjunto de lagunas interiores que forman el puer­to, y envuelta por una orla de cocoteros, Cartagena y su arrabal Jijimaní (Gethsemaní) duermen a  la som­bra de la Popa, abrupta colina que domina al Este el pequeño estrecho (24). Torres y naves ó bóvedas entre otras la del antiguo palacio de la Inquisición, rebasan considerablemente la línea de las murallas, que se adornan con plantas parásitas. Este recinto de baluartes, de muchos kilómetros de circuito, es céle­bre por las sumas que costó. España gastó mas de sesenta millones de pesos fuertes en esa obra (25) que aseguraba el centro de su dominación en el Nuevo Mundo, el que por lo mismo, como toda plaza fuerte, tuvo que sufrir sitios frecuentes. En 1741 el Admirante inglés Vernon trató en vano de entraría con ata­ques desesperados que le costaron siete mil hombres y una parte de su armada, que se componía de 36 na­víos de línea, 4 brulotes y 130 trasportes(26). Duran­te la guerra de la Independencia, en 1815, Cartagena, "la ciudad heroica," resistió cuatro meses a  mas de ocho mil españoles, y cuando el enemigo pudo ganar la, hallóla casi abandonada por los vivos, y sus calles; estaban llenas de muertos(27). Después Cartagena no pudo recobrar la prosperidad que le había dado el monopolio (28). Teniendo que dividir con otras el negocio, fue dejada atras por el puerto fluvial de Ba­rranquilla, y su población, tras disminuir casi en nueve décimas partes, aún es inferior en un tercio a  lo que tuvo el último siglo en la época en que poseía el privilegio exclusivo del comercio (29). Múltiples causas materiales han contribuido a  su decadencia: la estre­cha isla carece de agua corriente y potable y los habi­tantes tienen que vivir con la de lluvia recogida en cis­ternas (30); pero el mas grave de todos los inconvenientes es la carencia de fácil comunicación con el río Magda­lena, por agua, ó por tierra. También se enumeran al­gunas causas morales que han perjudicado a Cartage­na; orgullosos de su origen los habitantes de "Carta­gena, de los mares reina, tiene cierta presunción aristocrática, compañera de la pereza.

Cartagena posee un grupo de puertos tan vastos como: seguros. Un cordón litoral, que continúa la isla hacia el Sudoeste, avanza sobre la tierra  alta de Tierra Bomba, isla que esta  separada por un angosto-es­trecho de una península de la  larga isla de Barú. El brazo marítimo así encerrado no mide menos de 40 kilómetros cuadrados de superficie, con una profun­didad media de 20 a  30 metros (31). Flotas enteras podrían anclar allí, pero las entradas son difíciles. La del Sur, entre la isla de Barú y la tierra firme, da vado, y de ahí su nombre de "Pasa Caballos" (32). El paso del Sudoeste, Bocachica, es muy estrecho y  no da paso sino a  un solo buque a  la vez (33). En cuan­to a  Bocagrande, mucho mas próximo al puerto, ce­rrósele con gran costo por medio de un dique en esco­llera, para defender la ciudad contra las irrupciones del mar (34); pero se le abrió de nuevo después del: ataque infructuoso de los ingleses, obstruyendo a  la vez a  Bocachica, de que ellos se habían adueñado por un momento (35). Mas tarde se emplearon mas de $ 1.400,000 y trece anos de  trabajo, de 1775 a  1788, en cerrar por completo con un dique a  Bocagrande (36), de suerte que los barcos tienen que pasar por Bocachica, bien que dista una quincena de kilómetros al sur de Cartagena. Al sur de la rada desemboca tam­bién el canal de Calamar, que enlaza el puerto al río Magdalena. En diversas ocasiones se ha limpiado ese tortuoso canal para dar paso a  pequeños vapores, pero nunca tuvo verdadera  importancia comercial y hasta hoy no se han tenido a  mano las sumas suficien­te para convertirlo en canal de gran navegación; en el dique la profundidad media sólo es de 201.40 (37). Sin embargo, Cartagena, en su mismo distrito, con su agricultura y sus llanos cubiertos de ganado, posee elementos de comercio local que en el porvenir puede superar al provecho del trafico extranjero, casi ínte­gramente en manos de los ingleses (38). Depende, pues, de la misma Cartagena reconquistar, y aun algo mas, el negocio que le sonrió antes y se dejó quitar por Barranquilla en el gran río vecino. Tan luego como los buques de fuerte tonelaje puedan atracar a  sus muelles, y el ferrocarril principiado - para obviar la falta de profundidad suficiente en el dique de Calamar - lleve directamente las mercancías al Magdalena, sin duda ninguna florecerá  de nuevo su comercio (39). Entre los centros de producción agríco­la que gravitan en torno de Cartagena en la "tierra adentro," uno de los mas conocidos es Turbaco, la antigua Yurbaco, en donde los indios destrozaron en 1510 la tropa de Ojeda. El célebre piloto Juan de la Cosa fue uno de los muertos.

El golfo de Morrosquillo y su abra Sudoeste; el puerto de Cispata, ganan desde hace algunos años importancia comercial creciente; allí desemboca el río Sinú, ese Pactolo de Colombia que atraviesa campiñas mas ricas aún por sus cultivos que por las riquezas minerales del suelo. Tolú, situada sobre el

litoral mismo del golfo, es una población antigua del país, anterior a  Bogota , puesto que fue fundada en  1535 por Alonso de Heredia; Tolú-Viejo, construida  el año anterior mas tierra adentro, sobrevivió, como  la Nueva-Tolú, a  los ataques de los indios y a  las incursiones de los piratas, y tiene algún comercio de frutos coloniales, inclusive el bálsamo a  que ella dio su nombre (40). Con todo, la inmigración se dirige especialmente al valle del Sinú y hacia su capital Lorica (41), situada arriba de un laberinto de caños que. comunican con el Sinú, navegable en vapor (42). La región del bajo Sinú se puebla con rapidez y promete convertirse en emporio de comercio, no sólo para la: exportación dc maderas ordinarias y de ebanistería  sino también para los productos del suelo, cacao, fibras vegetales é ipecacuana; en efecto, este bejuco, que antes se recogía tan sólo en estado salvaje en el bosque, se cultiva al presente en las plantaciones de Montería que pertenecen a  una sociedad francesa. 
El grupo de las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, situadas en el mar de las Anti­llas, a  lo largo de la costa Mosquitia, pertenecen al Departamento de Bolívar y no al de Panamá  bien que a  éste queden mas próximas(43). Al Oeste la ho­ya del río León y del Atrato, encerrada por la cordi­llera del Chocó y la cadena ístmica, pertenece al Departamento del Cauca, circunscripción territorial dé forma extraña, pues toca al Atlántico en el golfo de Uraba , luego abraza todo el litoral del Pacífico hasta las fronteras con el Ecuador, y después de envolver por el Sur el Depaitamento del Tolima, se ensancha para confinar con el Brasil, englobando todo el espacio comprendido entre el Guaviare y el Napo(44). En ese Departamento vastas extensiones permanecen aún de­siertas ó apenas cuentan algunos habitantes; tal es la región del Atrato, que probablemente, con relación a las demás, es la tierra mas rica en aluviones de  fecundidad exuberante (45),. pero también una de las mas insalubres para el hombre blanco; White valua­ba en 1883 su población total en unas cuarenta mil personas, de ellas un cuarto blancos y el resto de ne­gros mestizados (46), con su industria reducida a  la compra y venta del oro y de granos, raíces, goma de caucho y cortezas medicinales recogidas en la selva. A fines del siglo último no se contaban quince mil in­dividuos en todo el valle fluvial (47).

El centro de esa hoya, Quibdo, situado a  400 ki­lómetros de la boca, sobre la orilla derecha del Atrato, abajo de su confluencia con el Cuia (48), es el principal mercado de todo el alto Atrato para com­prar el oro en polvo a  los habitadores de la selva; las colinas de los alrededores encierran yacimientos de hulla y venas de cobre. Bien que la población se halle casi en el punto de contacto entre las llanuras y las colinas magistrales del sur de la hoya, no lejos del lomo divisorio por donde podría excavarse el ca­nal entre el Atrato y el San Juan, los vapores suben hasta ella sin trabajo. El río tiene tres metros de profundidad media, que aumenta bastante en los aguajes. En ciertas estaciones los peces remontan en bancos enormes para ir a  desovar en los torrentes la­terales de las montañas, y de lo alto de las casas, construidas sobre pilotes, los habitantes pescan en pleno río; los despojos de los peces obstruyen las calles con gran detrimento de la salud pública.

Un malísimo camino, que atraviesa la cordillera del Chocó a  2,088 metros de altura, enlaza a  Quibdo con la aldea de Bolívar, ya  en cl valle del Cauca(49); pero es Antioquia la que da los colonos que ocupan y cultivan los desiertos valles superiores de la hoya; el continuado flujo do inmigrantes antioqueños hacia los países (sic) vecinos asegura pobladores a  las par­tes altas de la cordillera. Algunos pueblos ocupan ya  esas faldas (50): Urrao, cerca de las fuentes del Murrí, uno de los grandes afluentes del Atrato; Frontino, Cañas-gordas y otros grupos de viviendas hay en las altas combas del río Sucio, que va a  caer al Atrato en la región misma del delta; estos son los puestos avanzados de vanguardia del Departamento de Antioquia, (51) fundados en el mismo valle que la primera colonia española de Santa Fe de Antioquia y cerca del sitio famoso de Dabeiba, cuyo nombre guiaba a los conquistadores en la caza del oro.

El río San Juan es otro Atrato, por su curso, en la misma depresión entre la cordillera del Chocó y la cadena litoral; por la abundancia de sus aguas y la fertilidad de sus riberas; por la profundidad de su cauce, accesible a  los vapores en mas de cien kilóme­tros de distancia(52); por la soledad de sus inmensas selvas y por la gran riqueza de sus arenas auríferas una gran parte del platino empleado en el mundo pro­viene del alto valle del San Juan (53). La ciudad de Nóvita, situada sobre un afluente del San Juan, a  3   kilómetros del sitio que ocupaba antes de la emanci­pación de los esclavos y construida sobre horcones, como Quibdo (54), es también un mercado central para los mazamorreros. En cuanto a  los puertos del océano

 

 

(1)      
 Parte del cordón litoral, porque la isla, donde hay un faro, aún existe. La gran necesidad del comercio es la apertura de las bocas, des­truyendo la barra, cosa fácil y poco costosa en especia hoy que el río concentra su caudal en un solo cauce; en cambio, se  puede imponer a los buques un derecho, que pagarían gustosos, pues es  sabido que la estadía en agua dulce limpia el casco y evita a los  barcos la entrada en astillero para hacerlo a  mano, lo que es mas costoso y presupone una demora siempre perjudicial. Esta medida haría florecer el valle del bajo Magdalena-V. y V. -
(2)      
 Entonces era Cartagena el puerto que, neutralizaba ese  comercio.-V. y V.
 (3) .
Santa Marta apenas tuvo esa supremacía desde la disolución de la Gran Colombia hasta la revolución de 1560-V. y V
(4)      
 
Movimiento comercial de Santa Marta con el extranjero en 1559 : unos 200,000 francos. Movimiento del puerto: 176 navíos, con arqueo de 104.500 toneladas.-E. R.-En 1891 se importaron 810 toneladas, por valor de $78,000 (390,000 francos), y se exportaron 831, que valían $47,000 (235,000 francos), y al puerto entraron 122 barcos (50,000 toneladas) y salieron 127 (50,000 toneladas), en su mayoría de vela. El comercio de cabotaje entre este puerto y Riohacha no es pe­queño.-V. y V.
(5)     
  Este ferrocarril, que mide hoy 40 kilómetros, es una productiva empresa comercial, debido al banano (1,000 toneladas), pues transporta 10,000 toneladas y 50,000 pasajeros al año, y será  llevado al Magdalena
(6)
Santa Marta sufre mucho con la fiebre amarilla y la tisis.- V. y V.
(7)
Véase la pagina 96; la profundidad es mayor.-V y V
(8)
F . A. Simons, revista citada.-E. R.
(9) 
 Peligroso por la marejada que ha causado muchas victimas, pues en algún punto cruza aguas del mar. Por tierra hay otro no me­nos malo; el de los pasos de Maroma (equilibrista).-V. y V.
(10)    
Goiticoa, La Goajira y los puertos del Occidente-E. R.- Riohacha  tiene hoy una pequeña guarnición.-V. y V.
(11)
A. B. Cuervo, obra citada.-E. R.
(12) 
Movimiento de navíos en Riohacha en 1889: 239 barcos, con arqueo de 19,959 toneladas. Valor de los cambios : importación, $ 124,609; exportación, $ 276,490.-E. R.-En 1891 se importaron 1,047 toneladas, por valor de $121,540, y se exportaron 4,494, que valían $ 341,252, ó sean 5,541 toneladas por $ 246,149. Ese año entraron 159 barcos (10,000 toneladas) y salieron 157 (10,000 toneladas); la ex­portación del dividivi nunca ha pasado en la Goajira de 3,500 toneladas en el año, por los puertos colombianos habilitados.-V. y V.
(13)    
 
Aunque bravío, el mas fino y grande de los ganados colombianos es el del Patia, exento de toda plaga que dañe su piel.-V. y V.
(14) 
Simons, Goiticoa, memorias citadas.-E. R.-Simons dice que aun cuando Guincua fue importante lugar, hoy esta  abandonado. En la Goajira no existen caseríos con mas de 10 ranchos reunidos.-V. y V.
(15) 
El territorio guajiro no existe hace algunos años; hoy sus 24,000 indios dependen de Riohacha.-V. y V.
(16)  
Fonseca, San Joan y Villanueva no son poblaciones tan pe­queñas, pues las dos primeras encierran mas de 1,000 habitantes, y la última, la primera de la zona, tiene tantos como las otras dos.-V. y V.
(17) 
Ninguno de los documentos coloniales autoriza la suposición que hace Simons de la antigua grandeza de Valledupar, ciudad de una grao regularidad en su construcción y que aun encierra los escudos de sus antiguas familias nobles; jamas contó mas de 2,500 habitantes, bien que su municipio produjese antes muchos ganados. En esa época la mayor parte de las propiedades del Valle de Upar pertenecían a  los ricos de Mompós, y esas haciendas sólo daban saca de 5 a  1.000 cabe­zas al año, al precio de $ 5 cada una.-V y V.
(18)
Simos, periódico citado.-E. R.-Costumbre bastante general es la de enterrar dinero en el valle del Magdalena; en el Tolima es fama todos tienen guaca, como se llaman allí esos depósitos.-V. y V.
(19)
 Badillo nunca pasó de ser un pueblo sin importancia alguna.- V. y V.
(20)
Esta región, estudiada por el autor en 1856, produce de primera calidad todos los frutos imaginables; mas abajo el suelo no están rico y existe el inconveniente del mosquito, que pinta la piel en su pi­cadura,   de suerte que las personas, a  quienes entonces se llama ballena­tos, adquieren aspecto nada agradable. El paisaje en Valle de Upar es quizá único   en el globo por el extraño brillo que dan al aire la Nevada y las emanaciones cobrizas del terreno. Las minas de esta zona se ex­plotan hoy algún tanto-V. y V.
(21)  
Empresa oficial que no ha dado buenos resultados   V. y V.
(22)   
F. A. Simons, periódico citado.-E. R.-A los lados de la gran ciénaga de Zapatosa están  Chimichagua y Chiriguana , comprendiendo el municipio de la última el pueblecillo de Becerril, en cuyas tierras existen cacaotales de primer orden, un tanto abandonados por la lucha con los indios Motilones, que entraban, sin tropiezo y por incuria del país, el progreso de esta zona. Codazzi (Espíritu-Santo) merece algu­nas líneas, no por su tamaño, la dispersión simétrica de sus casas rojizas, su aspecto de campamento y su buena posición, sino porque allí tuvo su último día de trabajo y murió de fatiga en 1859 el ilustre geógrafo que por ración de hambre exploró diez años el país, que debido a  su esfuerzo titánico conocemos con alguna precisión; pero ha sido tal nuestra ingratitud, que hasta su nombre se ha suprimido en sus trabajos. La casa en donde expiró Codazzi esta  detrás de la iglesia, y en se lecho de muerte fue auxiliado por una matrona de negro traje y majestuosa y escultural beIleza, que, como dicen los viajeros, parecía la representación de Colombia de duelo por tan sensible pérdida.-V. y V.
(23)
La isla se llamaba Calamari, y en el país el canal en referencia se llama simplemente "el Dique" V y V.
 (24)
La ciudad ocupa una isla triangular, cuyo lado E. cae al mar y el arrabal otra mas pequeña, a  la sombra de aquélla, a  la cual la unen mas y mas los aluviones ; pero mientras la primera esta  rodeada de murallas, la segunda no las tiene en el lado que mira a  la ciudad, que a fines del siglo pasado contó hasta 18,000 habitantes, los 2,000 de guar­nición y de los otros 1,500 blancos, 1,800 esclavos, y mestizos el resto, cuando hoy sólo encierra 12,000, y eso que se ha levantado mucho de su postración.-V. y V.
(25)  
Estas murallas, que miden 3,500 metros en la ciudad y 1,200 en el arrabal y tienen 23 baluartes, que se artillaban con 60 cañones, fueron primero construidos por Musga, y, después del sitio de vernon, reedificadas por Sala; completan la defensa del puesto cinco pequeños fuertes, pero hoy Cartagena no debe llamarse plaza fuerte, pues sus cañones se vendieron al peso y los muros no pueden resistir a  la moderna artillería. Respecto a  los millones que se dice costó la obra, es evidente se exagera sin prueba de ninguna especie en qué basar el calculo; si la suma de 60 millones (que pueden ser 6) fuese correcta no habría cansado escándalo el millón y medio empleado en cerrar a Bocagrande. El padre Simón dice que en la obra se gastaban de 10 a 12,000 pesos al año, y que la piedra se obtenía sin dificultad.-V. y V
(26)     
Vernon llevó delante de Cartagena 80,000 hombres, y en la plaza mandada por el Virrey Eslaba y el Gobernador Leso sólo había 3,000 entre ejército y marina.-V. y V.
(27)  
Después, en las luchas civiles, ha resistido otros dos sangrientos sitios.-V. y V.
(28)
 Comercio de Cartagena de 1784 a  1788 importación,   $ 11.300,000 (géneros de Castilla);  de ellos 3.000,000 no Españoles. Exportación, $ 10.820,000 (géneros de la tierra y caudales). Al puerto entraban 90 barcos por año.-V. y V.
(29)    
 En la época en que cantó mayor población ya  lo partía con otros puertos, en especial con Santa Marta, a  donde llegaban 50 buques por año, de suerte que en 1796-1800, años de guerra con España, su aduana produjo 373,000 y 111,000 la de Santa Marta. El vómito negro  no apareció en esta  ciudad hasta  1730.-V.  y V. 
   (30)
De  estas   cisternas ó aljibes las públicas  son 237, con capacidad de 18,000 metros cúbicos.- V. y V.  
(31)
Ocho veces menos junto a la ciudad misma, ó sea en los mue­lles.-V. y V.
(32) 
En contados parajes y en baja  mar.-V. y V.
(33) 
Bocachica mide 550 metros de anchura, pero el canal sólo tiene 204, por 25 de   profundidad.-V.  y
(34)
S. Camacho Roldan, obra citada-E. R.
(35)    
 Juan y Ulloa, Viaje científico a la América meridional-E; R.
(36)
Antonio B. Cuervo, obra citada -E. R.-Bocagrande, que ,mide casi 3 kilómetros de anchura, abierta principalmente por un tem­poral en 1740, lo que quizás motivó el sitio de Vernon, no fue cerrada  sino una vez, aunque en dos periodos, pues el trabajo se interrumpió a causa de los Nortes, que fueron violentos  en  ese siglo; pero la obra se  hizo de modo que la marea refresque el puerto, que mide mas de 60 kilómetros cuadrados de superficie, casi siempre serena. El dato de Ca­macho Roldan, errado en la cifra de costo, se refiere al trabajo de Aré­valo.-V. y V.
(37)    
El dique, que mide 135 kilómetros de longitud y cruza varias ciénagas, entre ellas Palenque, en donde un caño lo une a  la de Guajaro y Corres, que le da paso hacia el Norte al mar, si en invierno mide 5 metros de profundidad media, en verano sólo tiene 1 metro; su composición perfecta exige gastos por $ 1.000.000 (6.000,000 cuesta el ferro­carril), y ha servido un trafico anual de 2,500 pasajeros y 5,000 tonela­das al año, debido a que en crecida el comercio del país lo usaba por preferir el puerto de Cartagena a causa de ser antes mas barato. El ferroca­rril no puede contar con trafico inmediato de mas de 10,090 toneladas.- V. y V.
(38) 
 Tierra Adentro no podrá  nunca ser un gran centro de producción agrícola, por la pobreza y condiciones del suelo.-V. y V.
(39)  
Movimiento comercial de Cartagena en 1889:
Importación, $ 2.037,451. o sean 6.000,000 de francos.
       Exportación, $ 1.836,759, ó sean 5.000,000 de francos.
                        Total....     $ 3.874,210                    11.000,000 de francos.
Navegación: 470 naves, con 603,846 toneladas. En el canal ó dique de Calamar en 1891: 177 barcos, que trasportaron 2,389 pasajeros y 4,563 toneladas de mercancias.-E. R.
En 1891:
Importación, 8.444 toneladas, por $ 1.842,580,ó sean 9.214,150 fs.
            Exportación, 15,882 -                       - $ 2.099,939, - 10.499,695-
            Total..         24,326 -                   $       3.942,769      19.713,845 -
 
            El grueso de la importación, proveniente en especial de los Estados Unidos, consistió en alimentos  y hierro; el de la exportación comprendía maderas, taguas y cocos. Ese año entraron 230 buques, con 268,928 toneladas, y salieron 228, con 271,246, y del total 302,123 toneladas bajo bandera inglesa- V. y V.
(40)   
En mucho la supera San Onofre, que esta  un poco mas al N, no obstante que en Tolú concluye la carretera de Corozal. Por el puerto de Tolú pasan al de Cartagena 1,000 toneladas (principalmente cueros y tabaco), por valor de $ 400,000.-V. y V.
(41)  
  Paul Durand, Bulletin de le Societe de Geographie commerciale de Paris, 1892, número 2.-E. R.
(42) 
Lorica esta  sobre el   Sinú,  precisamente en la zona en donde  este se divide en los dos grandes brazos de Aguas prietas y Aguas-cla­ras, que se juntan en Montería después de rodear la gran llanura del baja Sinú, en la que existen varios pueblos de alguna importancia, en especial Ciénaga de Oro, sobre un caño que en invierno da paso al   San Jorge y puede ser una gran vía comercial, y San Andrés, mercado intermedio de Lorica a  Corozal. Arriba de Montería no hay sino caseríos y establecimientos agrícolas, De. esta región a Cartagena pasan cada. año varios miles de toneladas de maderas de toda especie-V. y V.  
(43)
  Este Archipiélago, de grande importancia por su posición geográfica y su comercio de cocos, no encierra poblado alguno, pero sí mu­chos caseríos dispersos: a  Colombia pertenece también el grupo de las islas Mangles, que dominan la entrada del proyectado canal de Nicara­gua. A los puertos de aquél entran y salen unos 100 barcos por año. El comercio anual vale unos $ 260,000, tocando el primer puesto de la exportación a  los cocos (4,350 toneladas),-V. y V.
(44) 
 Es decir, linda al NO. con Panamá  y forma al Oriente un ángulo dentro del cual, y delineando otro, quedan Bolívar, Antioquia, To­lima y Cundinamarca, ángulo que su turno abarca otro más pequeño, constituido por Magdalena, Santander y Boyacá ; Bolívar y Magdalena, Antioquia y Santander-Boyacá , tienen por línea divisoria el Gran Río, que lo es en parte después entre Cundinamarca y el Tolima, al cual corta luego casi por mitad. Antioquia y Santander son regiones esencialmente montañosas; Boyacá , Cundinamarca y Cauca abarcan la llanura oriental del Arauca al Amazonas, divididos por el Meta y el Guaviare. Bolívar y Magdalena se dividen la llanura atlántico-V. y V.
(45)
 Y en aluviones auríferos que cubren toda la falda de la cordi­llera del Chocó hasta 700 metros de altura; aluviones que cmi el bajo Chocó llegan hasta el Pacífico, y en el alto se detienen al pié de Baudó, serranía volcánica moderna que en absoluto carece de ellos hasta el punto en donde se enlaza a  la cordillera del Istmo-V. y V.
(46) 
  En la hoya del Atrato apenas viven 43,000 personas, pero de ellas sólo 13,000 en el valle propiamente dicho, pues 9,000 moran en la serranía y valle de Baudó, y 21,000 en la mesa que pertenece a  Antioquia; en la hoya del San Juan viven 23,000 y en el bajo Chocó 56,000. A fines del siglo pasado la provincia del Citara  (Atrato) estaba poblada principalmente por negros esclavos, y como se ve, poco aumentan los ha bitan tas de la porción cálida.-V. y V.
(47)
. B. Cuervo, obra citada.-E. R.A
(48)  
Con el Quito, que viene del S. a  500 kilómetros del mar por la vaguada del río, y hasta ella suben vapores medianos; los barcos mayo­res se detienen en Napipí, y los vaporcitos remontan 65 kilómetros mas, o sea hasta Lloró: por el Quito pueden subir 25 kilómetros, hasta Certegal. En frente de la boca principal del Sucio se ha establecido un caserío.-V. y V.
(49) 
El camino de Bolívar, población antioqueña, abierto no hace mucho, no es malo y pasa por El Carmen, hoy centro de importancia en esa zona; el camino de Quibdo al valle del Cauca pasa la cordillera a 2,100 metros, concluye en la próspera Anserma-Vieja y es sólo para cargueros, que emplean ocho días en recorrerlo.-V. y V
(50)  
Aquí no hay faldas de una cordillera, sino una gran mesa mon­tañosa, comprendida entre la serranía de Musinga y la del Chocó; entre ellas dos hay grandes llanos y valles recorridos por los principales afluentes del 4trato, inutilizados por los raudales. Los antioqueños construyen un camino de Antioquia a  Pavarandeito, sobre el Río Sucio navegable, pasando por Frontino, en región esencialmente aurífera, aunque insalu­bre; el Sucio cae al Atrato, formando un delta que dista 60 kilómetros del de aquél hoy existe algún comercio entre Quibdo y Cartagena y entre el Sucio y el mismo puerto, destinado el último (300 toneladas) a Antioquia.-V. y V.
(51) 
 Por este lado los antioqueños ya  tocan el límite de su territorio, no lejos de Murindó.-V. y V.
(52)
En 200 kilómetros, sin otro tropiezo que las barras, como el Atrato, pues su fondo es poco menor; todavía recibe barcos por 50 mas, hasta San Pablo, en donde mide aun 170 metros de anchura y un cami­no de 6 kilómetros lo une al Atrato (por el Quito), cruzando el istmo de ese nombre.-V. y V.
(53)
E.. B. White, obra citada.-E. R.,-AI año la producción de platina del Chocó sube a  30 kilogramos, que valen $15,000.-V. y V.
(54)
Y todos los pueblos de esta zona compuestos de ranchos altos sin comodidad ninguna.- V. y V.
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