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41. SALUD Y CULTURAS MEDICAS
TRADICIONALES
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ALEXANDER
CIFUENTES
Profesor
Universidad Distrital Francisco José de Caldas
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OSIAS PAYAN.
CONOCEDOR DE PRACTICAS TRADICIONALES.
Fotografía Alexander Cifuentes.
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Las relaciones necesarias entre Medicina y Ciencias
Sociales y sus posibilidades de colaboración y coordinación, tanto en el plano teórico
como en el práctico, enfrentan, en Colombia, una gran variedad de problemas que podrían
ser analizados desde diversos puntos de vista.
Hace
aproximadamente cuarenta años se publicaron estudios muy importantes
en la antropología colombiana con relación a las Culturas Médicas Tradicionales
(1)
. La orientación de las investigaciones
recientes permite enfocar el tema desde el punto de vista de la interdisciplinariedad. En
efecto, la salud no se agota con la profesión médica, la técnica, sino que
asciende a los grandes sistemas de medicina preventiva, y de los servicios de salud y se
hunde en los fundamentos filosóficos de la salud integral del hombre que supera lo
simplemente somático (Borrero, 1982: 93). Por otra parte, no podemos considerar que
las disciplinas fueron establecidas, de una vez y para siempre, según un orden
preestablecido de conocimientos. En la ciencia moderna, así se trate de fenómenos
sociales o naturales, el pasar del conocimiento a la acción exige una interdependencia de
disciplinas y engendra, por lo tanto, nuevas disciplinas. (Problemes denseignement
et de recherche dans les Universites, 1972: 7). James R. Gass, director del Centro para la
Investigación y la Innovación en la Enseñanza de la Organización de Cooperación y
Desarrollo Económico (OCDE), en 1972, ha señalado que la clasificación de los
conocimientos, según una jerarquía de las disciplinas, no es más que el reflejo de
valores sociales: ¿cuál es la reina de las ciencias?, ¿las matemáticas, la filosofía,
la sociología o la economía política? ¿Además, la constitución de una nueva
disciplina no obedece a ella, entonces, a criterios variados que cambian con el tiempo:
métodos aplicados, fenómenos estudiados o cuadros teóricos?.
(Linterdisciplinarité, 1973: 7). No obstante lo anterior, la situación actual de
los trabajos de ciencias sociales relativos a la salud humana muestra la insuficiente
delimitación de este campo de investigación, e indica la dificultad de definir los
objetivos interdisciplinarios en la investigación y en la enseñanza universitaria, en
los programas de servicios y en las estrategias de atención del
Sistema Institucional de Salud
(2)
. Sin embargo, la variedad de los temas
tratados, hasta ahora, evidencia la actualidad y el impacto de este tipo de
investigaciones en la sociedad colombiana, constituida por grupos humanos diversos tanto
por su significación histórica como étnica, sociocultural y geográfica. Es bien
reconocida e incuestionable hoy día, la composición pluricultural y multiétnica de
América Latina, aunque ninguno de sus países exprese este profundo carácter plural en
su estructura y organización estatal (Varese y Rodríguez, 1983: 7). El problema es,
ciertamente, mucho más vasto en extensión y en profundidad: En la pobreza se
resumen las características particulares que, en un país como Colombia, presenta un
estilo propio de desarrollo que refuerza profundos desequilibrios en la distribución de
los ingresos, de la propiedad y de los beneficios de la acción del Estado. (Pobreza
y Desarrollo en Colombia. 1988: 391).
Es conveniente anotar que los indicadores de
necesidades básicas insatisfechas señalan cómo en el sector rural la situación
global de pobreza es, en términos de proporción de la población, más grave que en el
sector urbano y que las condiciones de vida y bienestar son efectivamente
inferiores. (Pobreza y Desarrollo en Colombia. 1988: 393). La oficina de Planeación
del Ministerio de Salud Pública reconoció, en 1987, que la población más pobre y
la de más bajos recursos económicos se enfrentan a problemas particulares de atención a
la enfermedad, tales como el no disponer de servicios ambulatorios permanentes y el alto
precio de los medicamentos, Minsalud. (Oficina de Planeación, 1987). El
departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de los Andes en el foro Salud,
Sociedad y Política en la Colombia actual, estableció que el concepto de democracia
plena, coloca en primer lugar de importancia a la responsabilidad del régimen en cuanto a
garantizar a todos los ciudadanos la satisfacción de sus necesidades básicas. Si esto no
se verifica, el gobierno no puede ser catalogado como democrático. (Marco de Referencia.
Documento No. 3. septiembre 23 de 1988). Según el investigador Chistopher Abel la
política de salud pública ejemplifica -a nivel general- los problemas de la política
social en Colombia.
Un
silencio elocuente se funde en la siguiente paradoja: Una fase del elevado
crecimiento económico del país coincide con un bajo desarrollo político y social.
Ningún debate público se ha efectuado sobre el papel que pueda desempeñar la política
de bienestar social, en la restauración y consolidación de los vínculos del Estado con
los sectores excluidos de la sociedad civil, por ejemplo en Tumaco, Sucre, Córdoba y
Guaviare. Tampoco, sobre la posibilidad de utilizar la política social para ampliar el
margen de maniobra del Estado y disminuir su crisis de legitimidad. Pero, además, reina
silencio en lo referente al auxilio brindado por el Estado a los bancos y a las
instituciones financieras - que han sido mal administrados por sus propietarios -, los
cuales en el contexto de la ortodoxia liberal prevaleciente reciben mayor atención que
los grupos marginales. Adicionalmente, no existe un debate público acerca de cómo
mejorar la calidad de la administración de salud, con el fin de garantizar que los
recursos provenientes del bienestar social lleguen a los beneficiarios finales. (Abel,
Christopher. 1988: 7).
Es raro encontrar una definición operativa y
apropiada de salud. Ello obedece principalmente a la dificultad para medir la salud. La
ausencia de salud o el estado de bienestar no pueden ser definidos y medidos directamente
de manera absoluta. Sin embargo, de una manera restrictiva, sabernos que la mala salud
implica una mortalidad y una morbilidad excesivas de la población o de un sector de
ésta, por ejemplo los niños de cero a un año. La Organización Mundial de la Salud ha
propuesto una definición amplia que puede justificar una política socio - económica
coherente: La salud es un estado pleno de bienestar físico, mental y social. Las
implicaciones económicas, Socio-culturales y nutricionales del bienestar se encuentran en
esta definición, la cual no plantea dificultad alguna para la comprensión y el
tratamiento integral de los problemas de la población en Colombia.
Un análisis del Departamento
Nacional de Planeación y el
Ministerio de Salud, en 1983, ha permitido
identificar las relaciones entre el estado de salud y los factores condicionantes de tipo
socio-económico, cultural, ambiental y de comportamiento de la población, como aspectos
especialmente críticos. Asimismo, son factores determinantes del estado de salud de la
población, la insuficiencia en la oferta de algunos servicios y el funcionamiento
deficiente de otros. (Plan Nacional. Hacia la equidad en Salud, 1983: 17). Si a esos
aspectos críticos agregarnos las características generales socio-economicas del sector
rural colombiano, en sus disparidades regionales y en su composición pluricultural, esto
nos permitirá una mejor comprensión de los problemas que se plantean a
continuación:
El
ingreso per cápita mensual es generalmente inferior a la mitad del nivel nacional o
inferior a US$100.oo, con un marcado predominio de las actividades productivas del sector
primario. La población económica activa (P.E.A.) tiene ingresos inferiores al salario
mínimo nacional (65.190.oo pesos colombianos mensuales en 1992).
La falta o la insuficiencia de servicios
esenciales como la salud, el abastecimiento del agua potable y la educación, etc. (Ver:
Pobreza y Desarrollo en Colombia, 1988).
La
deficiencia, a veces crítica, de la alimentación y el estado nutricional de la
población. (Ver: Debates: Nutrición. Fedesarrollo/Fescol/Ser: 1991).
Los
altos índices de morbimortalidad que se acompañan, generalmente, de una expectativa de
promedio de vida baja. (La Revolución Pacífica. Plan de Desarrollo Económico y Social
1990-1994. 1991: 149-156).
Los problemas citados superan, en la mayoría de
los casos, los aspectos esencialmente técnicos, y confluyen en un problema humano de una
dimensión muy dramática: la calidad de la vida se está deteriorando en una forma
alarmante.
Es necesario tener
en cuenta, además, la gran diferencia regional en la situación de salud: El
departamento en peores condiciones es el Chocó, con una expectativa de vida al nacer de
47 años y con 144 niños menores de un año muertos por cada mil niños nacidos vivos. Le
siguen Cauca y Nariño con similares indicadores; por el contrario, Cali tiene las mejores
condiciones, una expectativa de vida de 70 años y un índice de
mortalidad infantil de 36 por mil. (Plan de Economía Social, 1987: 71)
(3)
.
No obstante, en Colombia existen diferencias
contrastantes entre las condiciones socio - económicas imperantes en las zonas rurales y
en las urbanas. No ha habido una reducción apreciable de la mortalidad en los niños
menores de cinco años en las zonas urbanas como lo indican los siguientes datos:
La salud para todos en el
año 2.000 significa un extraordinario esfuerzo en términos de recursos físicos,
financieros y humanos. Y es evidente que no podrá lograrse si se limitan a los medios
habituales disponibles en el sistema formal de Salud Nacional. En efecto, es preciso
admitir que las prioridades fijadas para una política exigen el uso de nuevos medios.
Tanto para extender los servicios a toda la población o, por lo menos, a un sector muy
amplio de ésta, como para mejorar la calidad del sistema de salud, se deberá recurrir a
nuevas estrategias.
Porcentaje de defunciones de niños menores de
cinco años, que tuvieron por causa primaria enfermedades relacionadas con las heces,
enfermedades transmitidas por el aire o malnutrición (*).
Defunciones causadas por:
|
Zonas urbanas
|
Enfermedades relacionadas con
las heces.
|
Enfermedades transmitidas
por el
aire.
|
Deficiencia
nutricional.
|
Total
|
|
CALI
|
44
|
25
|
15
|
84
|
|
CARTAGENA
|
38
|
23
|
17
|
78
|
|
MEDELLIN
|
49
|
22
|
11
|
82
|
* Sin contar las defunciones
debidas a defectos y complicaciones al nacer. Fuente: Banco Mundial. Salud, Washington, 1980, pág. 17.
Culturas médicas en las tierras bajas del
Pacífico colombiano
El perfil característico de
la región es el siguiente: economía de subsistencia, bajo ingreso familiar, altos
índices de morbimortalidad, analfabetismo, precaria infraestructura física (en vivienda,
transporte y energía) y procesos limitados de difusión e innovación, que configuran con
otros factores un conjunto de zonas periféricas, escasamente vinculadas a los procesos
sociales y económicos del conjunto nacional. (Cifuentes, 1987: 19-26).
Los recursos naturales potenciales de la
región: bosques, pesca, subregiones de alto potencial turístico y minería (trabajada
por empresas multinacionales, con características de enclaves, sin tener en cuenta la
ecología regional y sin una clara oferta de oportunidades para el desarrollo de la
población local). El investigador Gustavo I. de Roux ha señalado que el carácter
subsidiario de la región está fuertemente enraizado en su razón de
hinterland subordinado, proveedor de materias primas y otros recursos para
mercados internos y externos. El hecho de que el litoral constituya un reservorio de
recursos naturales aprovechables y que su poblamiento haya sido hecho por indígenas y por
negros, sometidos física e ideológicamente y por lo tanto imposibilitados para asumir la
defensa de su territorio y de los recursos que contiene, permitió el establecimiento en
la región de una economía de despojo. (De Roux, 1984: 6)
Los problemas más frecuentes que se observan en
las condiciones de salud, que comparte con otras regiones de Colombia y según el Banco
Mundial con otros países en desarrollo, son los siguientes:
Inaccesibilidad geográfica de las
instalaciones de salud en la región para la mayoría de la población, particularmente
para las madres y los niños.
Existencia de barreras económicas que
excluyen de los servicios de salud a muchas personas de las capas desfavorecidas de la
población y, en especial, a aquellos que residen en asentamientos dispersos fuera de las
cabeceras municipales.
Predominio
de la atención curativa, en detrimento del tratamiento eficiente y oportuno.
Los médicos de la región, en su gran mayoría,
tienen una deficiente formación en medicina tropical, en salud pública y en medicina
preventiva. Además, han sido preparados para trabajar en condiciones diferentes a las de
las tierras bajas del Pacífico, en hospitales universitarios que poseen mejor personal y
mejores recursos materiales. Los riesgos y daños de la epidemia de cólera en la región
confirman estas observaciones.
Insuficiencias frecuentes en la
formación y adiestramiento de los auxiliares de salud, cuya labor carece, a menudo, de
apoyo, particularmente, la de quienes trabajan en zonas de asentamientos dispersos de la
población.
Irregularidad
de los servicios, sobre todo en las zonas más aisladas y suministro inseguro de
medicamentos y otros materiales indispensables para la atención médica adecuada.
Deficiencias
en la integración con otros sectores del desarrollo económico y social de la región y
en la participación de la comunidad.
Falta
de medios adecuados para tratar los traumatismos causados por accidentes que constituyen
una importante causa de mortalidad e invalidez en la región.
Insuficiencia
y gestión deficiente de los sistemas de transporte. (Banco Mundial, 1980: 7-8)
La salud y la enfermedad en las tierras bajas
del Pacífico colombiano se explican mediante elementos culturales, religiosos, mágicos.
La enfermedad es un proceso que representa una parte de la vida del enfermo y de la propia
comunidad. Los especialistas, los curanderos, las comadronas y los
jaibanás en su calidad de agentes de la salud, forman parte de la tradición
y de la vida de la comunidad. La relación terapeuta - paciente va más allá de la propia
enfermedad y constituye una relación social que enfrenta la historia de dos individuos en
el marco de una integración grupal.
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capítulo
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Boletín de Antropología. Medellín, Universidad de Antioquia, Vol. 7, No. 23, 1990.
Igualmente, es conveniente tener en cuenta los trabajos de Pollak-Eltz, Angelina. María
Líonza: Mito y Culto Venezolano, Caracas, Universidad Católica Andrés Bello, 1985 y,
Pollak-EItz, Angelina. Las animas milagrosas en Venezuela. Caracas, Fundación Bigott,
1989. Además, el
notable estudio de Perrin, Michel. Etnólogo y médicos
frente al arte guajiro de curar. En: Universidad Nacional Autónoma de México. Estudios
de Antropología Médica. México, Instituto de Investigaciones Antropológicas. Vol. IV,
1986, por el grado de influencia y repercusión que los elementos analizados en estos
trabajos tienen en la población colombiana. A partir de 1976 se han elaborado varias
bibliografías sobre Medicina Tradicional en América Latina: Harrizun, Ira E. y Sheila
Cosminsky. Traditional Medicine: an Annotated Bihliography on Africa, Latín American and
the Caribbean. OPS/OMS. Washington, 1976. OPS/OMS. Bibliografía Seleccionada en
Antropología Médica para los profesionales de la Salud en las Américas. Oficina de
Campo/Frontera México - Estados Unidos, 1978. Biblioteca Regional de Medicina. Medicina
Tradicional. Brasil. BIREME, 1978. Badgley, R.F., G. Bravo, C. Gamboa y J.C. García. La
Bibliografía Latinoamericana sobre Ciencias Sociales Aplicadas a la Salud. OPS/OMS.
Washington, 1981. Bulletin d´ínformation en Anthropologíe Medicale et en Psychiatrie
Transculturelle. Vol. 1, No. 2. GIRAME. Montreal, 1982. Grepeau, Pierre (Ed). Folk
Medicine and Religion.. National Museum of Man. Ottawa, 1985. Recientemente en Colombia
Xochitl Herrera y Miguel Lobo - Guerrero amplían su trabajo publicado en 1982,
Antropología Médica y Medicina Tradicional en Colombia. Etnollano. Bogotá, 1988. (Regresar a 2)
3. Pese a su
dramatismo, las condiciones no han variado considerablemente, según el Plan de Desarrollo
Económico y Social 19901994, la mortalidad en la costa Pacífica y los
Territorios Nacionales alcanzan a las de Haití, Bangladesh y Bolivia. También por la
incidencia más alta de la desnutrición, los estratos más pobres presentan mayor
mortalidad infantil La Revolución Pacífica, 1991:149). (Regresar
a 3)
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