COLOMBIA PACIFICO
TOMO II
Pablo Leyva (ed.)
© Derechos Reservados de Autor

55. LA AGRICULTURA DEL LITORAL PACIFICO

 

ABSALON MACHADO C.
Profesor titular
Universidad Nacional de Colombia
Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura -IICA­
Características generales de la agricultura del litoral Pacífico

 

El litoral Pacífico es la región más húmeda del país y las características de sus suelos determinan una vocación predominantemente forestal; la agricultura es una actividad relativamente marginal, excepto para la zona del Urabá antioqueño y la región comprendida entre los ríos Mira y Mataje en el municipio de Tumaco. Los suelos son de baja fertilidad, alta toxicidad y acidez; se presenta escasa luminosidad, inundaciones, deficiente drenaje e intenso régimen pluviométrico. La agricultura se desarrolla en las vegas de los ríos y en los suelos aluviales. 

En la parte central se presentan lluvias superiores a los 5.000 mm anuales, pero su intensidad decrece a medida que se avanza hacia el norte (Darién) y hacia el sur (extremo suroeste), donde las precipitaciones son de alrededor de 3.000 mm. 

La utilización agrícola de los suelos en bosques muy húmedos sólo es posible mediante sistemas agrosilviculturales que evitan la interrupción del ciclo de bioelementos. En climas excesivamente húmedos puede hacerse agricultura en suelos aluviales, con especies autóctonas o combinando maderables con cultivos de pan coger. 

El desarrollo de la agricultura en el litoral Pacífico ha sido incipiente por las dificultades climáticas, la deficiencia de los suelos y la escasa infraestructura para comercializar la producción, en especial, por la precariedad de las vías y el transporte. En todo el litoral se practica una agricultura de subsistencia combinada con cultivos comerciales, como la palma africana y el banano en Urabá; el plátano, el coco, el cacao, el arroz en el Chocó y otros productos autóctonos, como el borojó, el chontaduro, la papa china y los palmitos, que son la base de la agricultura de los pequeños pobladores del litoral. La actividad agrícola se combina, a su vez, con el manejo de especies pecuarias, en zonas muy delimitadas, además de la ganadería del Urabá antioqueño donde esta actividad es más frecuente. La pesca es una actividad pecuaria complementaria y de subsistencia, lo mismo que la minería. 

El mayor potencial agropecuario productivo se localiza en la región del Pacífico Sur (desde la desembocadura del río San Juan hasta el río Mataje en los límites con Ecuador), donde se presenta una menor pluviosidad y nubosidad y suelos mejores. La mejor zona para el desarrollo de la agricultura se encuentra en la vega del río Mira, donde se ha desarrollado de manera tecnificada el cultivo de la palma africana. 

Se considera que en el litoral Pacífico existen cuatro zonas aptas para el desarrollo de la agricultura a saber: 1. la zona del Darién (Acandí) donde puede cultivarse palma africana, banano y cocotero; 2. la zona de Cupica (Bahía Solano - Baudó) apta para coco y caucho; 3. la zona de Buenaventura donde el chontaduro y el caucho encuentran condiciones para su desarrollo, y 4. la zona de Tumaco, para palma africana, caucho y coco (1)

En el caso de Urabá, contemplado aquí como parte constitutiva del Pacífico, la superficie total es de 1.237.000 ha que se distribuyen aproximadamente así: 221.000 aptas para agricultura, 362.000 para ganadería y el resto (654.000) son zonas montañosas y recubiertas de selva (2) . A comienzos de los ochenta sólo se cultivaban cerca del 40% de las tierras aptas para la agricultura, existiendo así, un potencial subutilizado bastante apreciable.

En la región de Urabá se pueden distinguir varias micro­regiones: 

• La norte, en donde predomina la ganadería extensiva; con un área total de 364.000 ha, ocupa la totalidad de los municipios de Necoclí, Arboletes y parte de la zona montañosa de Turbo y San Pedro de Urabá; tiene 20.000 ha susceptibles de mecanización y 275.000, aptas para cultivos anuales, forrajes y pastos.  

• La central alta y baja: concentra las principales actividades económicas con una extensión de 316.000 ha; allí se ubican las plantaciones de banano, cacao, palma, plátano para exportación, arroz mecanizado y ganadería. Se localiza en el eje Turbo-Mutatá desde la cuenca del río León hasta el piedemonte de la serranía de Abibe. Incluye algunas áreas de los municipios de Turbo, Apartadó, Carepa, Chigorodó y Mutatá. Es la de mejores perspectivas de desarrollo agrícola junto con unas 48.000 ha adicionales que podrían incorporarse, con drenaje y riego, gran parte de las cuales están hoy con ganadería extensiva. Adicionalmente, más de 40.000 ha son de categoría II y III que pueden usarse en cultivos anuales y arbustivos. Más de 100.000 ha ofrecen ventajas para el arroz y la ganadería. 

• Microregión de montaña: es la de mayor extensión pero la de menor potencial agropecuario por la calidad de suelos y la topografía, predominan las zonas montañosas y de pantanos. Cubre una porción grande de la serranía de Abibe al norte y los municipios de Dabeiba, Murindó, Uramita, Vigía del Fuerte, así como, parte de los municipios de San Pedro, Turbo, Apartadó, Carepa, Chigorodó y Mutatá, al sur. Cubre un área de 551.000 ha y un poco menos del 10% son de calidad mediana hasta baja para cultivos (3)

La región de Urabá tiene más posibilidades de expansión de su agricultura que el resto del litoral Pacífico. En Urabá, las limitaciones de la agricultura provienen de condiciones climáticas, así como, de deficiencias en obras de riego y drenaje, además de infraestructura para la comercialización y la carencia de un puerto para la exportación lo que ha implicado mayores costos en el manejo del banano. Los problemas fitosanitarios, por ser una zona húmeda y de alta temperatura, han afectado al banano, la palma y el cacao. La abundancia de lluvias causa problemas de drenaje. La inadecuada y precaria infraestructura de servicios sociales, y la presencia de factores que estimulan la violencia social y política han desestimulado, hasta ahora, mayores inversiones y flujos de empresarios, profesionales y técnicos. La carencia de una agroindustria, para aprovechar los subproductos o beneficiar algunos de ellos y la precariedad de investigación adecuada a la zona para diversificar la producción, también, inciden en el desarrollo de la agricultura. 

La agricultura tecnificada de Urabá se desarrolla en el eje Chigorodó, Apartadó, Turbo la cual es la región más poblada y donde se concentra la mayor actividad económica y social de la región. El banano es el cultivo más importante, seguido del arroz y la palma africana (4)

La agricultura tradicional se encuentra por toda la región de Urabá, con una incidencia más notoria en las zonas de reciente colonización: Belén de Bajirá y serranía de Abibe. El maíz y el plátano son los renglones más significativos de estos sistemas de producción. Otros cultivos, como cacao, coco, ñame, yuca y frutales complementan esta actividad.

 

BAJO SAN JUAN
Fotografía Alberto Sierra

 

Principales productos agrícolas 

El potencial agrícola del litoral Pacífico es bastante reducido. Por eso, es un importador neto de alimentos, como cereales y oleaginosas y productos cárnicos y lácteos, pero exporta hacia el resto del país, especialmente, aceite de palma africana, coco, cacao, palmitos, chontaduro, borojó y, por supuesto, el banano y plátano del Urabá. La fuente más importante de empleo en él litoral no es la agricultura, sino la actividad forestal y pesquera, además de la portuaria, excepto en Urabá, donde la agricultura constituye la mayor fuente de empleo por el desarrollo del banano de exportación. 

En materia de frutales el litoral dispone de variedades autóctonas, muchas de ellas en peligro de extinción por una explotación irracional que pone en peligro la gran diversidad genética existente. Se consideran promiso­rios productos como el chontaduro o Bactris gasipaes, el borojó o Borojoa patinoi, el sapote o Matisiacordata, el inchi o tacay Caryodendron orinocense, (estos dos últimos son más propios de la amazonia). El palmito de Naidí, Euterpe cuatrecasana, y el condimento o colorante achiote, Bixa orellana también son cultivos promisorios tanto para el mercado interno como externo. Otros productos promisorios son la papa china, la pimienta negra y la nuez del Brasil.    

El borojó es un frutó arbustivo originario del Chocó, especialmente de la región central surcada por el río Atrato y sus afluentes, de donde se propagaron semillas para el alto Calima en el Valle. Pertenece al orden de las Rubiáceas, y en reconocimiento a Víctor Manuel Patiño, quien inicialmente lo clasificó, se le conoce como Borojoa patinoi. Se ha desarrollado en zonas de clima caliente húmedo y temperatura media de 28° C y humedad relativa del 75 a 85%; fructifica bien en alturas que vayan hasta los 800 m sobre el nivel del mar. Sus condiciones ecológicas son muy semejantes a las del chontaduro y exige suelos francolimosos, profundos, con suficiente cantidad de materia orgánica (5)

El arbusto del borojó mide de tres a cinco metros de altura en condiciones normales. El fruto es una haya carnosa de 7 a 12 cms de largo por otro tanto de diámetro, color verde al principio y carmelita al madurar. La pulpa ocupa un poco más del 80% del fruto, y excepto las semillas y las fibras, todo es aprovechable. Es rico en carbohidratos, calcio y fósforo. Tiene un alto valor alimenticio y propiedades medicinales; posee propiedades químicas y físicas que lo hacen susceptible de industrialización como materia prima para jugos y néctares, mermeladas, bocadillos, salsas, aceites y vinagre. 

Por su condición dióica (las flores masculinas o estaminadas y las femeninas o pistiladas se encuentran en plantas o pies diferentes) el borojó requiere polinización cruzada por parte de abejas o insectos o del viento. Inicia la fructificación a los tres años y puede generar de 15 a 20 toneladas de frutos por hectárea. Hasta ahora no se han identificado plagas o enfermedades que lo afecten de manera grave. 

El cocotero es un cultivo de pequeños agricultores que, además de hacer parte de la dieta de los pobladores del Pacífico, les suministra algunos ingresos. Se usa en su totalidad tanto para consumo humano como industrial en la elaboración de jabones biodegradables y como parte de la alimentación animal (su torta tiene un alto contenido de proteína que llega a cerca del 20%). En algunas zonas existen pequeñas industrias caseras de coco rallado y deshidratado y también de elaboración de elementos decorativos utilizando el cuesco. 

El mejoramiento tecnológico de los cultivos de coco y su manejo agronómico con sentido empresarial se dificultan por los escasos recursos y las dificultades de acceso al crédito de los pequeños cultivadores, su bajo nivel cultural y la poca asistencia técnica. La variedad Enano malayo (manila) es la que tiende a predominar sobre la variedad Alto Pacífico (típico) por la mayor producción de nueces y su menor susceptibilidad al anillo rojo y al ataque de la gualpa (6) . No existen datos confiables sobre el área cultivada, pero se estima que más de 7.000 hectáreas están dedicadas a este renglón agrícola. 

La principal enfermedad que afecta al cocotero es el anillo rojo causado por el conocido nemátodo Rhadinaphe­lenchus cocophilus que apareció en el Pacífico en los años sesenta y ha causado la destrucción de numerosas plantaciones. El nemátodo es transmitido por el insecto Rhynchophorus palmarum, originando la asociación denominada “complejo anillo rojo-gualpa”. Otra enfermedad que ha acabado con las plantas es la marchitez asociada con protozoarios del género Phytomonas. La plaga más conocida es la “gualpa” que ocasiona serios daños al estipe y corona de las palmas. 

Los productores diseminados y de pequeña escala tienen muchas dificultades para comercializar sus productos. La excepción ha sido la Cooperativa Coagropacífica Ltda. de Tumaco, que se ha esforzado por organizar las ventas. 

En el litoral Pacífico el cultivo del cacao se hace asociado con otros productos como coco, chontaduro, maderables, como nogal o laurel y cedro, caucho y algunos frutales. 

La palma de Cachipay o chontaduro (Bactris gasipaes) conocida, también, como pejibaye, pertenece a la clase de las monocotiledóneas; orden: Principes; familia: Palmáceas y género: Bactris; especie Bactris gasipaes. Es un cultivo que ha servido de alimento a varias civilizaciones precolombinas del trópico húmedo americano, pero se ha ido extinguiendo por la depredación de los recursos naturales. Se encuentra todavía en pequeños cultivos caseros con prácticas culturales tradicionales y sin selección de semillas; en años más recientes han aparecido algunos cultivos empresariales con tecnologías modernas. En Colombia el cultivo en plantación se inició en 1966 en la Granja Agroforestal del bajo Calima. 

En 1947, un censo realizado por el doctor Víctor Patiño encontró 100.000 palmas en el área de Buenaventura. También se la encuentra en el valle del Magdalena y la cordillera Oriental, en la Orinoquia. Su hábitat mejor se ubica hasta los 1.000 metros sobre el nivel del mar, pero se encuentra en alturas hasta los 1.800 metros y en climas más secos. Aunque se produce en suelos pobres y ácidos, prefiere suelos limo-arcillosos con buena cantidad de materia orgánica y un pH de 4,5 a 5 (7) . Su fruto madura en cuatro meses después de la fecundación, pero ello varía con la intensidad de las lluvias y temperatura de las subregiones.  

Aunque su contenido de proteínas es inferior al del frijol, garbanzo, lenteja, maní y soya (sólo tiene 12.8 g de proteína por cada 100 g de pulpa seca), su contenido de caroteno (superior al de la zanahoria y el achiote), y su alto contenido de ácido palmitoleico le dan una connotación especial, como alimento y fuente de grasa. La nuez o semilla tiene entre 7.5 y 8.6% de proteína por cada 100 g de pulpa, y su calidad, medida por el tenor de aminoácidos indispensables, la convierten en una proteína excelente (8)

Al cultivo del chontaduro lo afecta la plaga del Rhynchophorus palmarum, transmisor del nemátodo Radhinaphelenchus cocophilus, causante del anillo rojo y el Aliarnus humeralis, conocido como gualapán, que daña las palmeras. En el fruto se presenta la “pudrición blanca” causada por Monilia sp. que provoca la caída del fruto; el mismo efecto lo produce el Tizón del racimo, causado por Graphium sp, una de las enfermedades más difundidas. También se presenta la “pudrición negra” en la pulpa. En el follaje y el tallo se han identificado la “mancha amarilla” causada por Pestalotiopsis sp, la “mancha parda” causada por Mycosphaerella sp, y la “mancha negra” causada por Colletotrichum sp. La severidad y combate de todas estas enfermedades está relacionada con los estados de malnutrición de las plantas. También se presenta la “pudrición del cogollo” causada por Phytophthora sp (9)

En la costa Pacífica la cosecha se presenta, por lo general, en los meses de junio y julio y en enero - febrero; en otras regiones, los calendarios de cosechas son diferentes, por ejemplo, en Sinú - San Jorge es en agosto - septiembre; en la cordillera Oriental, en marzo y octubre; en Putumayo -   Caquetá, en febrero. En la cuenca del Orinoco sólo se presenta una cosecha al año. 

Como las frutas, el cachipay es bastante perecedero y por ello, las tribus indígenas lo conservaban hirviéndolo, ahumándolo o deshidratándolo al sol, para usarlo pasada la cosecha. Por la alta humedad y los sistemas rudimentarios de cosecha, los frutos no duran más de una semana sin dañarse por fermentación de la pulpa. 

La comercialización del chontaduro es hecha, en general, por intermediarios que disponen de lanchas para su transporte; el productor participa poco en las ganancias. 

El fruto se consume fresco, cocido con sal y también, como conserva envasado en vidrio; existe en Cali una empresa que se dedica a ello. La pulpa puede usarse, como harina para consumo humano o animal. 

 

Palma africana en el litoral Pacífico (10)  

En Colombia el cultivo de la palma africana en forma comercial comenzó en la década de los sesenta; sin embargo, las primeras semillas fueron plantadas desde 1932 por el doctor Florentino Claes, director del Jardín Botánico de Bruselas, Bélgica, quien trajo 206 semillas de la variedad “Djongo” y las plantó en la estación experimental de Palmira, Valle. Cuatro años después, 1936, se plantaron 40 semillas más de las variedades Dura y Tenera en el mismo lugar. Luego, en 1945, el ingeniero Víctor M. Patiño instaló en la estación agroforestal del Pacífico, en Calima (Buenaventura), una pequeña plantación con base en cruzamientos controlados de las palmas cultivadas en Palmira. 

De esta manera, la palma africana en Colombia tuvo su origen en la región Pacífica, para luego extenderse por todo el territorio nacional, que hoy cuenta con más de 114.000 hectáreas sembradas y de las cuales, en la zona occidental, hay 13.500 hectáreas aproximadamente, es decir, el 11.8%. Los departamentos que actualmente explotan el cultivo de la palma africana en la zona occidental son: Nariño, en el municipio de Tumaco y Valle del Cauca, en el municipio de Buenaventura.  

La palma africana es un cultivo de tardío rendimiento y perenne pues su producción comienza a los 3 años de plantada y su vida útil puede alcanzar más de 25 años, cuando ya su altura no permite una fácil recolección del fruto incrementando así los costos de producción y originando la renovación de las palmas. Por las características mismas del cultivo se requiere una inversión en infraestructura que incluye desde la construcción de vías de acceso a las regiones apartadas donde se cultiva, adecuación de tierras, vías internas, vivienda y campa mentos para los trabajadores, alcantarillado, luz, comunicaciones, medios de transporte, centros de salud, escuelas, hasta una fábrica para procesar el fruto y lograr la extracción del aceite crudo.  

Estas grandes inversiones comenzaron en la región en 1960, principalmente en el municipio de Tumaco, donde se concentra más del 90% del área cultivada en esta zona del país. Las plantaciones iniciadas en aquella época dieron vida económica a la zona y a partir de ellas se han desarrollado pueblos, como Imbilí, Tangareal, Candelillas, La Vega, pues, más del 70% de la población del municipio trabaja directa o indirectamente en las grandes plantaciones y, además, poseen una parcela o pequeña finca, también de palma africana.   

 

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1. Presidencia de la República. 1989. El Pacífico: una nueva dimensión para Colombia, Santafé de Bogotá, julio. (Regresar a 1)

2. Citado por Carlos Londoño Yepes, 1986. Perspectivas Urabá, diversificación. “Revista Augura” Año 12 No. 2. (Regresar a 2)

3.  Corpourabá y Sogreah, 1984. Plan rector del uso de los suelos y aguas de Urabá, Medellín, 1984. (Regresar a 3)

4. Corpourabá. 1984. Plan de Desarrollo de Urabá. Diversificación y bienestar. Hacia la Industrialización. Medellín. (Regresar a 4)

5. Córdoba José Angel, 1988. El Cultivo del Borojó. “Revista Esso Agrícola” No. 1, mayo. (Regresar al 5)

6. Peña Eduardo A. 1990. En Convenio de Cooperación Técnica Colombo-Holandés. Programa de pequeños proyecros productivos CVC-Pladeicop. Tumaco. Nariño. (Regresar a 6)

7. Baracaldo A. Rafael. 1980. El chontaduro o cachipay. Un cultivo promisorio de América Intertropical. Incora, Bogotá, diciembre. (Regresar a 7)

8. Ibid. (Regresar a 8)

9. Baracaldo, op. cit. (Regresar a 9)

10. Esta edición fue elaborada por Iván Sombrerero, de Fedepalma. La palma africana en la zona occidental de Colombia. Santafé de Bogotá, octubre de 1991. (Regresar a 10)


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