COLOMBIA PACIFICO
TOMO II
Pablo Leyva (ed.)
© Derechos Reservados de Autor

 

CON UN DESTROCE DE ESOS

 

Juan valentín Riascos, el aserrador 
Río Macay
Testimonio recopilado por María Cecilia Silva  

 

Siempre cuando corto un árbol siento que se muere un pedazo de vida... y le pego con la sierra o el machete y me da tristeza. Pero también me pongo contento porque de ahí voy a sacar producto ¿cierto? Y como vivo de eso... y cuando termino un lote, cuando veo que queda como una socada, me da como una alegría porque ya acabé y me voy pa’ otro sitio.  

Pero cuando empecé yo taba sin trabajo y dije, “al conseguir esos equipos  del convenio pueda  que me de resultado”, y pues yo había aprendido con un amigo que tenía sierra y me gustó y estuve mirándolo y le cogí la idea y como hice un curso en Popayán de motor fuera de borda Yamaha, pues tengo bastante idea de mecánica y como fuera de eso también sé hacer mis lanchas, mis armarios o así... yo no soy de ponerme a robar o hacer lo que no se puede, toca trabajar hasta que Dios diga.

 

EN BUSCA DE LOS VIEJOS 

Cuando uno anda en busca de madera, pues mira en los palos grandes, los más viejos que son los que están jechos porque los mocitos los deja uno pa’ después, pa’ cuando suban. 

Claro que hay sitios que no rinden porque hay poquitos, en veces uno va al monte y no consigue madera grande pa’ trabajar; no ve que los árboles se han ido acabando porque con un destroce de esos... de algunos no hay ya, se terminaron todos. 

Yo se que es un daño tumbar un árbol que no esté grande ¿cierto? Pero uno lo que hace es cortar seis jechos y dejar o tres pequeños, y después... volver cuando crezcan. 

Nosotros cuando nos dieron el crédito no explicaron que no había que cortar y sembrar pa’ que produciera mañana, ¿cierto? Pero nadie viene por aquí, nadie nos da semilla y yo los corto porque esa es mi profesión. Esa es mi experiencia. 

Por aquí, por todo este río Micay, habemos muchos cortando; unos con hacha, otros con motosierra. Unos en manglar y otros en monte como yo, por eso es que se ve tanto pelao. 

Yo con mi motosierra me bajo entre cuatro y cinco árboles diario, troqueo y después saco los tablones, 50 a 60 al mes. Eso va de acuerdo a la experiencia; al que lleva más, le rinde más. Cuando yo cogí la sierra me saca 15 bloques el primer mes. Al segundo ya sacaba mis 20 y ahora, si la madera está larguita me saco mis 30 bloques en tabla. 

El verano, como por ejemplo ahora en marzo, es bueno pa’ aserrar todo el tiempo. El invierno pa’ sacar el producto del monte pa’ fuera. 

 

LO QUE SE TRATE DE MADERA 

Lo que se trate de madera se saca todo; entre más fina vale como el chachajo, cedro del rojo, el laurel, el nato, el machare, el sajo, el iguanegro, que reemplaza al chachajo que se acabó... pero pa’ mi esa madera vendida aquí es regalada, no da resultado. 

Es que mire uno se hace 150 bloques y la va a vender por ahí al rio y le dan 200, o 290 pesos. ¿Cierto? Y tengo que pagar al convenio la letra, al granero donde fío y a los obreros, entonces nada me queda. La mayoría de los del crédito del convenio le vendemos a Don Ercy, el dueño del aserrío del Chigüero. Nos toca porque no tenemos permiso del Inderena. Todos los que lo tienen pueden viajar a Buenaventura y sale más favorable; no ve que una pulgada cúbica aquí nos la pagan a 35 y allá se vende a 150.  

 

EL SITIO PA’ CORTAR 

Uno escoge el sitio pa’ cortar, algunos tienen dueño entonces se hace un arreglo. Otros son baldíos y ya es más fácil pa’ dentrar a trabajar. 

Yo empiezo desde las 8 de la mañana y salgo a las cuatro y media, pero con esa sierra es peligro. Uno no puede serenarse y si le cae un aguacero se enferma, por eso cuando vemos que va a llover apagamos. Es que suda uno trabajando todo el día con ella en la mano, por la noche duele la cintura, se cansa uno mucho. 

Siempre somos de a tres en el grupo; dos pa’ manejar la motosierra, el aserrero y el ayudante y el otro pa’ hacer los otros oficios. Es que cuando cae un árbol se mide, se descorteza con la misma sierra, se miden las trozas y ahí se voltea y se sacan los bloques o las tablas.  

A veces descanso ocho días y vuelvo y cuando dentra el invierno que ya se sacó la carga, pues se hacen otros oficios de la casa y se saca el polín, o así...  

 

YO SOY DE AQUI 

Nací el 2 de octubre de 1949 aquí en Nuanamito. Mi papá era obrero en el colegio. Estuve en la escuela hasta primero y aprendí a leer y a escribir. Estuve de secretario de la inspección y me metí al negocio de la madera por la situación económica. Tengo seis hijos y todos estudian y por aquí habemos muchos que hacemos este oficio... 

 

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