COLOMBIA PACIFICO
TOMO II
Pablo Leyva (ed.)
© Derechos Reservados de Autor

62. LA OBAPO Y LA ORGANIZACIÓN DEL PUEBLO NEGRO


ORGANIZACION DE BARRIOS POPULARES DEL CHOCO

 

La OBAPO es la organización de base conformada por las familias que vivimos en los barrios populares de las cabeceras municipales del Chocó y en los corregimientos aledaños de algunas regiones. 

Este espacio lo construimos al ver, colectivamente, las necesidades y los problemas que desde hace muchos años venimos viviendo. Estamos seguros de que sólo uniendo fuerzas, entre todas las familias que queremos buscar un mejor futuro para nuestro pueblo, podremos cambiar nuestra situación actual.

Somos conscientes de que sólo conociendo nuestra realidad, analizándola y haciendo propuestas concretas de lo que queremos, lograremos consolidar nuestras comunidades negras en los diferentes municipios del Chocó y del país. 

En la Obapo luchamos por la defensa de nuestros derechos colectivos como pueblo negro; es decir, como pueblo con un pensamiento propio y una misma historia. Tenemos valores, tradiciones culturales y características que nos identifican como etnia; tenemos una organización social propia y unos conocimientos ancestrales que históricamente han sido atropellados y desconocidos por el resto del país. 

Somos un pueblo minoritario con relación al resto de colombianos y si nosotros no valoramos y defendemos lo nuestro, otros se encargarán de seguir negando nuestros derechos. Por eso tenemos que ir a una sola voz si queremos un futuro diferente para nuestros renacientes. 

Venimos trabajando por el derecho a la propiedad de la tierra como históricamente la hemos venido ocupando, explotando y conservando. Defendemos el derecho a la vida y desarrollo de nuestro pueblo, al conocimiento y uso de nuestra medicina tradicional de raiceros, a una educación de acuerdo con nuestra cultura y valores, a una vivienda digna, a un ambiente sano, a la salud, a servicios públicos, a la producción y al trabajo familiar que nos ha permitido salir adelante. Estamos decididos a tomar las decisiones sobre nuestro presente y futuro como pueblo. 

 

Territorio 

Cuando hablamos de territorio nos referimos a la tierra y a los recursos y riquezas que ella posee como son las minas, los animales, los bosques (maderas, recolección de frutos naturales, plantas medicinales, fibras naturales para nuestros artesanos), los diques para la siembra, las aguas, las ciénagas, los ríos, quebradas y nacimientos de aguas o cangrejeras. En los mares o veredas, habitadas por nosotros en la costa Pacífica, también defendemos las playas, los manglares y esteros (de donde usamos las maderas para construcción de viviendas, como leña para cocinar y de la cual extraen nuestras mujeres la concha de piangua), los morros o defensas naturales de los poblados, los firmes, las zonas de uso exclusivo de los pescadores artesanales. Es decir, las riquezas naturales que tiene nuestra región en el suelo y en el subsuelo. 

A nivel urbano también defendemos el territorio; luchamos por la titulación familiar, por la aplicación de una reforma urbana que respete el urbanismo negro, o sea, la tradición de uso y apropiación del espacio familiar, colectivo y público. 

La colonización, impulsada por el Estado, de nuestro territorio tradicional del Pacífico, mediante la construcción de obras públicas (carreteras, bases militares, hidroeléctricas, plan de reordenamiento territorial de las quebradas la Yesca y la Aurora), las concesiones y permisos de aprovechamiento de recursos naturales, entregadas a multinacionales y a empresas colombianas, la llegada de inversionistas acaparadores de tierras con grandes capitales de origen fácil, han generado el desplazamiento y expropiación de extensas regiones que pertenecían a la población negra. 

De igual manera, la creación de parques naturales nacionales se ha constituido en una forma de desplazar a la población negra y de controlamos el acceso a recursos naturales vitales para nuestra supervivencia, tales como las maderas, la pesca marina y la cacería de subsistencia. 

Los anteriores factores están ocasionando cambios culturales en los patrones tradicionales de nuestra concepción de la tierra convirtiéndola, en algunas regiones, en una mercancía con valor de cambio. Este proceso está acompañado de diversas manifestaciones de violencia y de racismo, cuya expresión extrema se dio en el Urabá chocoano, en la región de Tumaco y en Buenaventura. 

La invasión ha generado la ocupación de espacios públicos colectivos y familiares en forma arbitraria e ilegal, por ejemplo: las playas están siendo cercadas como propiedad privada; se impide el paso; la pesca y su uso natural como puertos colectivos; en los manglares se están colocando avisos de “propiedad privada, prohibido el paso e ingreso de particulares”; las empresas que enlatan el palmito están acabando con las maderas del mangle y las usan para cocinar la palma enlatada para la exportación y en algunas regiones se están destruyendo los manglares comunitarios con la construcción de centenares de camaroneras de los inversionistas del interior del país. 

Los indígenas eran los dueños de la tierra; la tenían como una propiedad comunitaria hasta el momento en que fueron invadidos por los españoles, quienes se adue­ñaron no sólo de la tierra sino de todas sus riquezas. 

Más tarde, los negros fuimos esclavizados y arrancados de nuestra tierra africana y desembarcados en diferentes puertos; fue así como nos trajeron aquí para explotar las grandes riquezas de oro de la región. 

En estas tierras nuestra primera forma organizativa para lograr la libertad, la tierra, nuestro propio gobierno y reconstruir nuestra cultura fueron los palenques, como él Palenque de San Basilio, en Cartagena, que fue el primer pueblo libre de Colombia. Los palenques tenían definido claramente su espacio territorial por trincheras de palos y allí era la comunidad la que se gobernaba y decidía sobre su propio desarrollo. 

 

Realidad territorial urbana en Quibdó 

En el año de 1941 el Ministerio de Economía Nacional le adjudicó al municipio de Quibdó cinco kilómetros cuadrados, o sea, cuatro veces Quibdó actual; esta extensión, el municipio y el Incora, se han encargado de titularla a los mismos funcionarios y politiqueros de turno, bloqueando así la posibilidad de las familias que llegan del campo a hacerse de un pedazo de tierra en donde vivir; han promovido y apoyado a los grandes acaparadores de tierras, dejando, como consecuencia, el aumento de familias que viven en casa arrendada o de posada donde algún pariente. 

En esta área están siendo destruidas las riquezas naturales, como las quebradas, los ríos, los bosques y las minas, con el permiso o complacencia de Codechocó, de la Alcaldía Municipal y demás entidades responsables de cuidar esos recursos. 

En 1959 el gobierno declaró zona de reserva forestal el Pacífico colombiano, negando así nuestro derecho a la propiedad sobre este territorio; se guardaron las riquezas para cuando ellos quisieran explotarlas y, en este momento, ya pretenden levantar esta ley con el fin de hacer un reordenamiento territorial, o sea, cambiar de manos los dueños de la tierra para así industrializar la explotación de recursos y poder saquear toda la riqueza de nuestra región. 

La realidad ha sido, tanto en el campo como en la ciudad, la negación al pueblo negro de la propiedad de nuestras tierras. Desconociendo nuestra ocupación ancestral, se nos ha negado la legalización de la misma. 

Nosotros debemos tener claro que, desde hace 500 años en compañía del pueblo indígena, somos quienes hemos vivido en este territorio y, por lo tanto, es en nuestras manos donde tiene que quedar. 

No podemos permitir que nos sigan teniendo como colonos y cuidanderos de esta región; y mucho menos, podemos permitir que siga ocurriendo lo que se ha venido dando históricamente y se ha venido agravando en zonas de nuestro departamento, como el Urabá, el San Juan, el bajo Atrato, Bahía Solano, Nuquí, etc., en don­de los nativos ya fueron expropiados y expulsados por la colonización y el atropello impulsados desde el gobierno. 

 

Relación campo - ciudad en el Pacífico 

La situación de la tierra no es muy distinta, en el campo y en la ciudad, en cuanto a la titulación de la misma, pues no tenemos escrituras ni en un lado ni en el otro; sin embargo, el proceso de urbanización que se ha dado en las cabeceras municipales de nuestro departamento ha venido acelerando nuestro empobrecimiento. Cada día es más difícil conseguir un lote para construir una rancha donde vivir cuando nos vamos a la ciudad para que estudien los hijos. 

Aumentan también los particulares que se adueñan de grandes extensiones de tierra, enriqueciéndose individualmente, y rompiendo con la forma tradicional como veníamos construyendo nuestros espacios familiares y colectivos. 

Consideramos que el pueblo negro del Pacífico colombiano es uno solo y que nuestro territorio constituye una unidad indivisible campo - ciudad; el desplazamiento de los campesinos a las ciudades, por presiones y la expropiación de sus tierras y, por otra parte, los planes de reordenamiento urbano, el acaparamiento de tierras en los pueblos y ciudades son dos caras de la misma moneda y no dos realidades diferentes; nos afectan a los mismos, nos quitan posibilidades de vida y esos cambios se relacionan y afectan mutuamente. 

La mayoría de familias que vivimos en Quibdó y en las cabeceras municipales, a lo largo y ancho del litoral Pacífico, somos también campesinos; trabajamos en nuestras fincas y en los bosques comunitarios por temporadas, según los ciclos de lluvias y de producción. Alternamos los trabajos y el rebusque en los pueblos y ciudades, con la agricultura, la minería, la pesca, etc. 

Igualmente, formamos parte de los troncos familiares tradicionales de las diferentes regiones, ríos y costas y conservamos nuestras herencias y derechos en nuestras comunidades de origen. De muchas formas hemos reproducido la cultura tradicional del pueblo negro en ciudades y pueblos como, por ejemplo, en la forma lineal de poblamientos de nuestros barrios populares, que siguen el curso de ríos y quebradas. Esto puede verse con claridad en nuestra fiesta de San Pacho; cada día de la fiesta se celebra en un barrio entendido como la calle larga y no como un conjunto de manzanas. 

De igual manera, conservamos en la parte urbana valores tradicionales sobre el uso del espacio, dejando, como fondo o respaldo de los lotes urbanos en forma simbólica, las paliaderas, los patios traseros y las goteras de uso familiar y colectivo. En algunos barrios, cuando las familias pueden conservar lotes amplios, los fondos, respaldos o patios traseros, tienen como límites quebradas y sirven para cultivar alimentos.

También hemos tratado, en lo posible, de conservar las estructuras tradicionales de parentesco en el poblamiento de los barrios; así los de un río determinado nos agrupamos en un barrio, por familias y por región de origen. Continuamos practicando nuestros rituales, en relación con la vida y la muerte (rituales de parto, sociales, médicos y religiosos), para los niños gualies o chigualos y velorios con novenas para los adultos. 

Las familias negras de los pueblos y ciudades del Pacífico somos los mismos campesinos. Por eso, el artículo transitorio 55 de la Constitución nos pertenece a todos los negros, tenemos el mismo derecho sobre nuestro territorio tradicional y hemos luchado por defenderlo. 

Sin embargo, nos están despojando en los campos, en los ríos, en los manglares, en las costas, en los mares, en los bosques, en las minas, en los pueblos y en las ciudades. Todos juntos debemos luchar porque tenemos la posesión y hemos ocupado históricamente este territorio. 

El Estado como da, quita; más de la mitad de la población negra del Pacífico somos los pobladores de las ciudades y pueblos; la ley que logremos tiene que ser para todos nosotros. 

Todos somos pueblo negro y tenemos los mismos derechos; defendemos nuestra tradición cultural y nuestro territorio ocupado para que nuestros hijos, los renacientes, tengan dominio. 

Tenemos derecho a concertar y controlar al Estado para defender el desarrollo, en el campo y la ciudad, en nuestro beneficio, a fin de recuperar áreas y zonas que hemos perdido y que son necesarias para nuestra supervivencia como pueblo. 

Todos conformamos el grupo étnico negro y nuestros derechos están reconocidos, no solamente en el artículo transitorio 55 de la Constitución Nacional, sino tam­bién en el artículo 7, que establece el reconocimiento del Estado a la diversidad étnica de la nación colombiana; en el artículo 10, que establece como oficiales las lenguas y dialectos de los grupos étnicos en sus territorios; en el artículo 63, que establece las tierras comunales de grupos étnicos como inalienables, o sea, que no se pueden vender; imprescriptibles, es decir, nadie puede adueñarse de ellas por posesión o mejoras y son inembargables; en el artículo 68 que establece el derecho de los integrantes de los grupos étnicos a la etnoeducación, o sea, una educación que respete la identidad cultural y, por último, en el artículo 176 se establece una circunscripción especial para la Cámara de Representantes en favor de los grupos étnicos. 

Finalmente, después de tantos esfuerzos, movilizaciones y luchas hemos logrado que el gobierno nacional expida el decreto número 555 del 1 de abril de 1992, por el cual se crea la Comisión Especial para las comunidades negras, de que trata el artículo transitorio número 55 de la Constitución Política de Colombia, sobre el reconocimiento de los derechos territoriales y culturales, económicos, políticos y sociales del pueblo negro de Colombia. 

Ahora nos toca, de manera fraternal y democrática, avanzar conjuntamente para presentar posiciones unificadas al Estado que permitan un amplio y justo reconocimiento de nuestros derechos. 

 

La organización del pueblo negro de Colombia 

Unidad en la diversidad: El movimiento organizativo de los afroamericanos en Colombia se ha desarrollado en varias dinámicas regionales que responden a las características culturales, históricas, sociales e ideológicas de relación con el Estado, a que está sometido nuestro pueblo negro. En algunas regiones los procesos organizativos están más desarrollados y consolidados y, por sus experiencias, deben ser tenidos en cuenta. 

La Obapo lucha por la unidad de nuestras organizaciones populares de base negras y reconoce los trabajos que, en las diferentes regiones del Pacífico, han desarrollado: la Acia como pionera del proceso organizativo de los negros y de la propuesta de titulación colectiva; el movimiento Cimarrón, la Ocaba, la Acaba, Acadesan, la Coordinadora Nacional de Comunidades Negras, Codinca, Aponury, Odeican, Comité Campesino del río Raposo, Comité prodefensa del río Anchicayá, Comité Campesino de Papayal el Progreso; el Movimiento Cultural Cinecio Mina, la Asociación pro desarrollo del Saija; Universan, Orisa y las organizaciones de los ríos Patía Viejo, Yurumanguí, Mira, de los mares de Mosquera, Olaya Herrera, Francisco Pizarro; de la carretera Pasto - Tumaco y de campesinos y mineros de Barbacoas, Payán y Maguí; los intelectuales de nuestra etnia, los Vicariatos Apostólicos y las entidades públicas y privadas que nos han apoyado en este proceso. 

Concebimos la organización del pueblo negro como gremial porque lucha por la defensa de los intereses comunes, como la defensa de la propiedad colectiva y familiar de nuestro territorio tradicional del Pacífico, los servicios públicos, la salud, la educación y un desarrollo conforme con nuestro querer y sentir. Y como étnica porque luchamos por nuestros derechos, como pueblo, cultura; por el derecho a ser distintos, a la diferencia. 

Por lo anterior, es por lo que no queremos el unanimismo al interior del movimiento popular negro, no queremos la hegemonía; queremos la democracia directa y representativa, la participación y el pluralismo; el debate creativo de las ideas. Compartir las experiencias regionales y frente al Estado unificar posiciones y criterios; dar la lucha conjuntamente por el reconocimiento de nuestros derechos dentro de criterios de respeto mutuo de los trabajos, solidaridad y unidad en la diversidad. 

No aceptaremos patrones ni dueños de nuestro movimiento social; nuestros intereses y derechos están primero y no se pueden limitar por intereses grupistas de carácter político, económico, religioso, proselitista, o por la intervención del Estado. 

No queremos la cooptación o institucionalización, en su nacimiento, del movimiento organizativo del pueblo negro; no podemos, en este momento histórico, repetir las experiencias de otros movimientos sociales. Exigimos respeto por nuestra capacidad para desarrollar nuestra propia historia. 

La unidad es un deber ser, un ideal, que podemos construir si nuestras relaciones son claras, recíprocas y transparentes, que se construye en la medida en que los acuerdos puntuales, los trabajos conjuntos y las luchas que se adelanten, se cumplan y respeten.   

 

COPLAS  

Lino de los principales puntos 
que uno debe mirar 
es que nuestras tierras 
nos las quieren quitar. 

Tenemos un problema 
que es mucho más serio 
que el señor Estado 
no quiere reconocernos. 

Que aquí en el Chocó 
existen es mulato 
no sé de dónde diablo 
han sacado esos datos. 

En tiempos electorales 
todos somos hermanitos 
cuando montan alto 
los negros somos diablitos. 

Nosotros los negros 
somos de cabeza fresca 
tiremos inteligencia 
al desarrollo de la Yesca.

Estamos mal cogíos
y nos vamos a fregar
con este desarrollo
nos vamos a acabar.

 

ALABAO 
Homenaje a Kunta

Salve ooh pueblo 
te pedimos de queeeh 
Kunta vuelvaa (coro)

El pueblo reclama a Kunta 
amigo tradicional 
él se entregó a la lucha
con toda su identidad. 

Este compañero Kunta no 
lo podemos olvidar 
él nos enseñó una lucha 
que no podemos dejar 

En el parque se encontraba
metido en una caseta
los amigos lo encontraban
bebiéndóse una cerveza.

Cuando andaba en sus carreras 
a él no le importaba nada 
él lo hacía con cariño 
para el pueblo trabajaba.

Que regrese a su pueblo 
pedimos a los que lo tengan 
vivo se lo llevaron 
queremos que lo devuelvan. 

María Mercedes Porras (Integrante de “Obapo”)

 

ALABAO A LA TIERRA 

Sin territorio no habrá vida 
Sin la tierra no hay amor 
Nosotros el pueblo negro 
exigimos titulación. 

Exigimos titulación 
y no la han querido dar 
porque las gentes de afuera 
se las van acaparar. 

Con las tierras del Pacífico 
muchos planes han tirado 
sacarnos a los nativos
y entregarles a los llegados. 

Señora pongan cuidado
qué es lo que podemos hacer
unir toda nuestra fuerza
para poder defender. 

Nosotros en el Chocó
estamos organizados
exigiéndole al gobierno
el territorio que ha negado 

Nos niegan todo el derecho
que por siempre hemos tenido 
no recuerdan que nosotros 
aquí fue donde nacimos. 

 

 

Exigimos titulación
y que sea comunitario 
porque nosotros los negros 
lo venimos conservando.

Lo venimos conservando 
y lo hacemos sin reparo
insistimos que Los de afuera 
si no lo sigan llevando.

Madre, hijos en el pueblo 
y los padres en el campo 
que traen los alimentos 
para sus hijos el sustento.

El artículo 55
va derecho a nuestro pueblo
a titular nuestros bosques
y a lo barrios en los pueblos 

La lucha por la unidad
de nuestro pueblo en Colombia
es la meta de nosotros
defender el territorio. 

Las comunidades negras,
en los pueblos del Pacífico
tenemos nuestra cultura
al territorio mismo.

Como somos campesinos 
no nos quieren valorar 
nos ponen que nos peliemos 
para podernos sacar. 

   

 

ALABAO A LA TIERRA 

La tierra es nuestra madre 
y la madre da la vida 
los indígenas vivían 
con la madre en armonía.

Los españoles invadieron 
se robaron todo el oro 
de la tierra se adueñaron 
y a los indios maltrataron.

Luego que arrancan al negro
del Africa madre tierra
y aquí lo traen de esclavo
a elaborar ríos y tierras.

Los negros no nos callamos 
defendimos nuestra vida 
nos unimos en palenque 
nos volvimos cimarrones.

Los que fundaron a Quibdó 
en busca de oro llegaron 
de la tierra se adueñaron 
y a muchos negros masacraron.

La educación nos entró 
la puntilla y culturamiento 
por eso es que algunos negros 
seguimos el blanqueamiento.

Por eso el acaparamiento 
de tierras en pocas manos 
que obliga a comprar mejoras 
y el título no lo han dado.

Y ahora vienen del oriente
con plata y tecnología
a robar nuestros recursos
y acabar con nuestras vidas.

Negros, indios y raizales 
sellaremos la unidad 
trabajando hombro a hombro 
por el territorio tradicional.

No podemos olvidar 
lo largo de este alabao
que por poseer muchos años 
la tierra la hemos ganado.


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