COLOMBIA PACIFICO
TOMO II
Pablo Leyva (ed.)
© Derechos Reservados de Autor

64. QUINIENTOS AÑOS DESPUES...

TESTIMONIO DE LAS COMUNIDADES INDIGENAS Y DE LA ORGANIZACION REGIONAL EMBERA WAUNANA DEL CHOCO, OREWA

Recopilado por
DIEGO ARANGO RUIZ
Pintor

   

Esta ha sido nuestra tierra desde siempre, desde que Ewandaam nuestro Padre nos creó a los waunaan y Dachizeze nuestro Padre creó los mundos de su pensamiento y, como un maíz en un aguacero, retoñó en la tierra Akore (*) y éste nos creó a los embera (1). Durante siglos hemos sido los custodios de nuestro territorio tradicional; hemos unido, guardado y sostenido la naturaleza para poder mantener este mundo, existir, soñar y volver a ser naturaleza. Aquí está nuestra raíz, historia y lugares sagrados donde hemos desarrollado una cultura inmensa. 

A nosotros nadie nos descubrió; existíamos mucho antes de la invasión europea, fecha de luto para nosotros. Los pueblos negros llegaron luego, fueron secuestrados y traídos como esclavos, ‘aquí se integraron con la naturaleza y comenzaron a construir una nueva historia desde su cultura y se hicieron para siempre parte de estas tierras. En medio de las dificultades fuimos construyendo juntos una historia en una misma tierra’ (2) . Juntos ahora enfrentamos una segunda invasión. Hoy y siempre el Chocó indio no vive esperando la muerte. Recoge el espíritu de sus muertos para recuperar su vida...  

Nuestro silencio se ha convertido en un solo grito por la Unidad, Tierra, Cultura y Autonomía. Decimos que aún existimos y luchamos como etnia y reafirmamos nuestra identidad como pueblo y cultura que aún sueña, lucha y vive con su hermano negro.

 

Nuestro territorio tradicional 

El territorio tradicional es la integración de un espacio de desarrollo de nuestra cultura. Está constituido por el bosque, el río, la tierra, el mar y el aire. Con la naturaleza conversamos y de ella aprendemos pues nos ha dado la vida, el alimento, la medicina, el conocimiento y la sabiduría que nos ha permitido permanecer aún como pueblo y cultura; vivimos en función y armonía con ella y cuidamos sus recursos naturales que son nuestros amigos; así, hemos sabido conservar uno de los ecosistemas más diversos y ricos que aún quedan sobre la Madre Tierra y que nosotros, como sus hijos, manejamos racionalmente con sabiduría. 

Sabemos que nadie es capaz de entender completamente a la naturaleza como tal, simplemente los indígenas entendemos parte, sabemos que si no la entendemos no nos podemos entender como personas, como gente, pues eso somos y eso significan, en nuestros idiomas, embera y waunaan. El hombre occidental a veces olvida que la naturaleza es un ser vivo y que, incluso, todas sus pasiones la naturaleza también las siente. Sabemos muy bien que aquel hombre que inventa cosas para malear al pueblo y a los pueblos, la misma naturaleza lo va a juzgar. Esto es lo que pensamos: tantos inventos donde se gastan grandes sumas para mantener guerras y matarse entre ellos y aún no entienden la naturaleza! 

Para nosotros los indígenas, la Tierra es la Madre; de ella nacemos, de ella subsistimos, nos realizamos y a su seno regresamos. En ella vivieron nuestros antepasados y en ella vivirán nuestros hijos. Es sagrada pues es la única madre que tenemos, por eso, sus hijos no la maltratamos y no negociamos con ella. Es la esencia de nuestra vida, sin ella no podemos vivir y desarrollar nuestra cultura. 

En nuestra tradición la tierra vive y cuando sufre bota sus lágrimas. La historia cuenta que cuando una niña cumplió la edad de la menstruación, la mamá la guardó en la casita dentro del tambo (3)  y a medida que la observaba, la niñita iba creciendo, fue cogiendo peso y se fue llevando el piso para abajo; de un momento a otro desapareció en la tierra, en el mundo de abajo, ahí está acostadita. Cada vez que algo la molesta, ella mueve un dedito y hay temblor; cuando el río crece, sin llover en las cabeceras, es que ella está llorando porque siente algo raro. Llora sin moverse, pero si algo muy fuerte la llega a molestar, ella se voltearía y así voltearía el mundo. Eso quiere decir que si se toca mal nuestra tierra es como tocar nuestra vida, y maltratarla es como pegarle a la madre; entonces, ella tiene que responder. Todo lo que sucede: temblores, maremotos, grandes crecientes son como una respuesta de ella.

 

Nuestra cosmovisión 

Fotografía Oscar Monsalve

 

Los embera somos de color tierra porque fuimos hechos de tierra amasada. Primero Dachizeze, nuestro Padre, quiso hacer al embera tallado del palo duro de guayacán, pero cuando lo estaba haciendo se cortó la mano y dijo: “no voy a trabajar más ese material”. Cogió un poco de bolitas de barro y modeló cuatro muñequitos de barro: dos hombres y dos mujeres, esos fueron los primeros embera. Luego cogió un pedazo de balso y fabricó cuatro muñequitos, esos fueron los blancos, blancos como el balso. Después hizo cuatro muñequitos de colmena, de brea (kandorronga) y por eso los negros son negros como la colmena. 

Dachizeze vivía en Nóvita, por el río Tamaná, era donde hacía todos esos trabajos de creación. Tuvo dos esposas, a una la maldijo por infidelidad y la convirtió en pájaro - luna. Tuvo dos hijos: una niña y un niño, que cometieron incesto. Por pena el muchacho se fue pero la mujer le dio dos hijos mellizos, que fueron los autores del diluvio. De esa pena, Dachizeze también se echó a perder y se fue para Mombú, en el río Atrato, donde vivió un. tiempo. Allí existe una piedra grande con inscripciones y por ahí subió Dachizeze al cielo de los embera, ahí está su huella. 

Cuando se dio ese diluvio, los mellos (mellizos) fabricaron una champa (canoa) de guadua pero no funcionó, entonces, la hicieron del árbol de San Pedrito, el árbol que utilizan los Jaibanás para cantar jai. La hicieron pequeñita y empezaron a decir: ‘crezca, crezca...’ y esa champa creció grandísima y en ella se embarcaron hasta el morro Chimpé, donde orillaron y se quedaron cuidando el bote. Hoy esos ‘mellos’ aún están ahí en es barco convertidos en ‘munsi’. La tradición dice que alrededor del barco existe una cadena de oro y el día que alguien la rompa, habrá otro diluvio.  

El origen de nosotros los waunaan está en las playas de la boca del río Baudó, ahí fue donde Ewandaam nos creó. El vivía en esas playas y ahí tuvo a su hijo. Un día éste le dijo: ‘Padre quiero ver gente, todo esta muy solo’. Ewandaam le dijo que hiciera unos muñequitos de barro; eso hizo y al otro día apareció gente por toda la playa, pero todos eran mujeres. El hijo le preguntó: ‘por qué todos salieron mujeres?’ y su padre le respondió: “coge el ‘hupu’, el cogollo de esa caña agria y la colocas en medio de las piernas de los muñecos...” al otro día fue a ver y toda la playa estaba llenita de hombres y mujeres contentos. Los waunaan somos de barro, por eso cuando nos rascamos nos ponemos rucios y cuando morimos nos convertimos en barro. 

Después de la creación, Ewandaam echó un poquito de sal en el agua y la mar se convirtió en agua salada... Detrás de las playas de Pizarro había un lago y Ewandaam con su poder lo puso a hervir e invitó a los indígenas para que se metieran y salieran al otro lado; unos al ver esa agua burbujeante, hirviendo, no se metieron; vino el ‘mindala’ y ese sí se metió al agua pero salió al otro lado todo blanquito, esos fueron los blancos... como ya se iba secando el agua, entonces, unos indígenas quisieron como medio remojarse y apenas metieron las manos y los pies; esos fueron los negros, por eso tienen las palmas de las manos y las plantas de los pies blanquitas; como los otros indígenas no se metieron por eso somos de color canela. 

Para nosotros los embera hay tres mundos: el mundo de abajo, el de arriba y el mundo del medio, en que vivimos (4) . El mundo de abajo se llama ‘Zhiábera’ o ‘Zhiaberara’, ahí hay ríos, árboles y sembrados. Está habitado por los ‘Chabera’, que son personas con el rabo tapado, se alimentan con el olor de la comida y son inmortales. En ese mundo también viven las ‘Madre de agua’ (5) , los Antomías, que son peligrosísimos y los ‘pido’ o macho de monte (6) que son como personas que cuando vienen a este mundo se disfrazan de puerco; son la madre de todos los animales de cacería. En la selva, por los ríos, hay pasaderos que llevan a ese mundo; desde ahí los ríos del mundo del medio se ven corriendo como encima de una hoja de malanga (7) ... ahí el tiempo se detiene pues cuando se regresa arriba se llega al mismo tiempo que se dejó; ahí uno se comunica con el pensamiento... si piensa en una mujer de allá: ‘si yo pudiera hacer el amor con esa mujer’, en ese instante el espíritu de uno hace el amor con ella y de una vez queda embarazada y se tiene hijo con ella (8) . En ese mundo se recibieron muchas lecciones y aprendizajes, ahí vivió Jerú poto uarra y de ahí salió el primer Jaibaná (9) . El mundo de arriba se llama “bajia” (10) y en él viven los que se van; el rayo (Ba), que es el protector del universo y los gallinazos blancos” (11) . Antiguamente subíamos a él por una escalera de plantas transparentes (12) ahí subía y bajaba Akore para traer a este mundo chicha y guarapo. 

La tradición cuenta que a Jeru poto uarra (13) , el que nació de una pierna de mujer, buscando quién había matado a su madre, un día le dijeron que había sido la luna. Entonces, mochó un retoño de ‘murrapo’, que es la planta que utiliza el Jaibaná para cantar jai, la sembró y con una flautica comenzó a tocarle.., así el murrapo fue creciendo y por ella Jeru poto se subió y cuando ya la luna iba saliendo le agarró la cara, y al tratar de desprenderla del cielo llegó el pájaro carpintero que de un hachazo cortó el murrapo pero, sin embargo, alcanzó a rayarla y esas son las sombras que se le ven a la luna. Jeru poto se cayó; se convirtió primero en flor de balso y luego en piedra fina y fue a caer al fondo del río por donde llegó al mundo de abajo, de los ‘tsi apera Zhiáberas’ (o los ‘amuncara’), allí vivió un mes, aprendió muchas cosas de ellos, les operó el ano, les enseñó a fabricar tapao o cocinado con plátano y luchó contra los soldados de ellos, los cangrejos. Cuando regresó a la tierra trajo buenas nuevas y semillas de chontaduro, caimito, aguacate, guama y borojó para sembrar. Jeru poto uarra fue como el primer Jaibaná (14)  

 

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*   Las palabras embera aparecen escritas fonológicamente. (Regresar a *)

1. En la tradición embera - katío, Dachizeze sacó el mundo de su pensamiento y de su saliva brotó Karagabí quien luego se rebeló contra su padre y lo derrotó adueñándose de la tierra. Tutruiká, el ser que se creó a sí mismo y Señor del mundo de abajo, y Karagabí, Señor de la tierra, libraron un combate para crear a los hombres. Karagabí los talló en piedra, se movieron pero no hablaron; Tutruiká los moldeó de arcilla, se movieron y hablaron. Karagabí le pidió un pedacito de arcilla a Tutruiká, modeló otros seres que sopló con una costilla de su cuerpo y así los hizo livianos. Los seres creados por Tutruiká fueron inmortales, cuando se van haciendo viejos, éste les echa agua azul en la cabeza y rejuvenecen. Los embera - katíos aseguran que si Tutruiká hubiera vencido a Karagabí, todos los moradores de la tierra habrían gozado de la inmortalidad, como los habitantes de Armucura, el mundo de abajo. Versión recogida por Severino de Santa Teresa (op. cit.). Ver también versión de Delia Casama, indígena embera - katío. Algunos embera, como Manuel Moya, aseguran que ‘Akore, como ser superior, es un concepto acomodado por los católicos al idioma Epera para poder introducir con más facilidad su ideología”. (Regresar a 1)

2. Declaraciones de Alberto Achito (Regresar a 2)

3.  Dentro del tambo se construye un espacio especial, según los embera “en nuestra tradición la niña que entra a la pubertad tiene que cuidarse antes de la fiesta de iniciación (jemenede), no puede dejarse ver ni estar afuera porque de ella depende la enfermedad que es como una llaga, una herida”.   (Regresar a 3)

4. Los embera - katío conciben cuatro mundos arriba y cuatro debajo de esta tierra que es la ‘del medio’. (Regresar a 4)

5. Se dice que la Madre de Agua o Antumiá es persona en el mundo de abajo. (Regresar a 5)

6. ‘Macho de monte’: Tayassu pecan. (Regresar a 6)

7. Relato de Cristino Dogirama, indígena embera de Jurubirá, recogido por Manuel Moya (embera). Hace parte de un material inédito auspiciado por el CPI y la Orewa. (Regresar a 7)

8. Relato de Cristino Dogirama (Op. cit.). (Regresar a 8)

9. Experiencias del Jaibaná Ventura relatadas por Cristino Dogitama (Op. cit.). (Regresar a 9)

10. En la tradición embera se dice que del mundo de arriba “a veces arrojan almas a este mundo y cuando caen aquí, sólo tocando, con su bastón, la cabeza de la persona, sus cuidanderos los convierten en tatabro, guagua, tigre de agua...  (Regresar a 10)

11. Se cuenta que ‘las alas de los gallinazos blancos son como su camisa... Cuando vienen a este mundo comen animal muerto, después se bañan en el río y ahí se convierten en persona y hablan la lengua Epera, cuando terminan su baño se vuelven a poner sus camisas y se convierten en gallinazos, por eso, los antiguos no los mataban porque eran gente”. En el cuento ‘Acozo Torro’ de Cristino Dogirama, un gallinazo blanco le enseña a un indígena a cazar los animales estrictamente necesarios. Se dice que cuando un indígena muere, su cadáver es colocado en una barbacoa alta en un lugar de la selva “su espíritu es llevado por los gallinazos blancos a un lugar del mundo de arriba donde éstos son gente”. Después los huesos eran enterrados debajo del tambo familiar, costumbre aún utilizada por algunas comunidades embera. (Regresar a 11)

12. Según la versión recogida por María de Betania (Op. cit), esta escalera estaba formada por dos tallos de plantas cuyos peldaños estaban hechos de botones, tallos y flores y ‘era transparente como un cristal”. Por ahí se subía a visitar el cielo como casa de su padre! Estaba prohibido tocar los peldaños pero un día una mujer que subía con su hijo, éste cogió una flor y la arrancó; inmediatamente, la escalera se hizo trizas. Esto sucedió en Lloró “donde aún se ven los restos de la base de la escalera”. Yoró, Jioró o Egoró en Epera significan lugar de origen. (Regresar a 12)

13. Como salió de la pierna lo llamaron ‘Jerú potó uarra’ que quiere decir ‘hijo de pierna’. (Regresar a 13)

14. Existen varias versiones. Cristino Dogirama cuenta que ‘antiguamente había una mujer jovencita que tenía en el muslo una herida causada por la picadura de un murciélago. La pierna le fue creciendo.., explotó y salió un niñito, la mujer se desangró y murió”. En otra versión de los Epera del río Saija (Cauca) nació en el muslo de un hombre... cuando creció, para vengar la muerte de su padre, fue matando a varios animales pero siempre dejaba una hembra preñada y por eso hay animales.., cuando arañó la cara de la luna hizo la noche pues no había sino día... cayó donde vivía el sol y éste se lo llevó a navegar por el cielo y cuando ya era tarde se echaron al mar y por ahí salieron a un río del otro mundo de abajo, ahí el sol se echaba a descansar en una hamaca y se iba de día, río arriba, para salir y volver a navegar por el mundo de arriba.., a él lo mataron unas mujeres con agua caliente y se convirtió en piedra que los hombres tallaron para hacer piedra de moler maíz... los pedacitos de piedra que iban saltando se convirtieron en mosquitos y tábanos...”. Las aventuras relatadas por Jeru potó uarra corresponden a las distintas etapas de aprendizaje del Jaibaná (véase versión de Delia Casama). (Regresar a 14)

 

 
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