GEOGRAFÍA HUMANA DE COLOMBIA
VARIACIÓN BIOLÓGICA Y CULTURAL EN COLOMBIA
(TOMO I)
Instituto Colombiano de Cultura Hispánica
© Derechos Reservados de Autor

LOS NUKAK MAKU
VIVIENDA INDIGENA EN COLOMBIA
ARQUITECTURA DE LOS
HOMBRES MOPLI


Oscar Salazar Gómez, MD
.(Docente Universidad de Caldas).
Luis Guillermo Vallejo V. (Artista).


Los Nukak-Makú de la familia Makú a la cual pertenecen otros tres grupos del noroccidente de la selva Amazónica: los Bará-Yujúp, los Nédób y los Up, de (Ardila 1991: 172) habitan el sudeste de Colombia y el noroeste del Brasil (Correa-1987:123). Es el último grupo indígena en Colombia que ha entrado en contacto con nuestra cultura (Politis 1992:11), y ha sido estudiado por Dolmatoff en 1967, Correa 1987, Chávez y Reina en 1988, Politis 1991 entre otros. Los misioneros de NUEVAS TRIBUS han establecido contacto directo con ellos en sus campamentos de Laguna Pavón I y II desde 1975.

Los Makú habitan sólo en campamentos estacionales, luchan arduamente por no sedentarizarse ni jerarquizarse, son los grandes conocedores de la selva y posiblemente sus más antiguos habitantes. Han acumulado conocimientos científicos especialmente zoológicos y botánicos, que con alguna frecuencia las sociedades hortícolas no poseen. (Silverwood Cope. 1972) (Reichel Dussan E 1987:148).

Según relata Gabriel Muyuy Jacanameyoy, uno de nuestros senadores indígenas, "A comienzos de este siglo los Nukak fueron sometidos por las caucherías a condiciones de existencia que entrañaron su paulatina destrucción parcial, se remontaron a las vírgenes selvas del gran Amazonas, y allí mantuvieron intercambios con otros grupos indígenas como los Cubeos, Puinaves, Jupdas, Guahibos y Tucanos, y han permanecido aislados ante la necesidad de esconderse de sus homónimos depredadores".

En nuestro primer intento de acercamiento, el motorista que nos condujo por el Guaviare, relató que de los Nukak se conocía poco; que su primer contacto con la civilización se dio en los años 80, cuando un grupo grande de ellos salió a la finca de un colono y arrancaron el maíz el cual se comieron crudo y mataron una res y así mismo devoraron su carne. Días después volvieron pero el aguerrido colono disparó matando dos de ellos. Alrededor de 1985, en una población cercana a Tres Esquinas en el Putumayo, se relató un episodio de canibalismo al ser encontradas una madre y una niña, quienes fueron abordados por los Nukak y les mordieron sus cuerpos (brazos), el ejército los contactó más tarde y pudo retener a uno de ellos, una mujer a la cual tuvieron cautiva un tiempo.

Un pequeño grupo de La Gran Expedición Humana dirigida por el Dr. Jaime Bernal Villegas MD, genetista de la Pontificia Universidad, abordó luego de varios intentos a los Nukak-Makú en el Departamento del Guaviare, entre los meses de marzo y abril de 1993.

En San José del Guaviare tomamos el río que lleva su nombre y nos dirigimos al oriente siguiendo el cauce del río hasta la población de Charras, localizada en su margen derecha y de allí, sabana adentro hasta Charrasqueras, campamento de colonos. Con un guía, nos dirigimos selva adentro y luego de atravesar grandes cultivos de coca llegamos al pie de una selva tupida al actual territorio de los Nukak, los que cada vez son más desplazados por los colonos, por los buscadores de riquezas en cultivos ilícitos o por explotadores de las selvas sacando sus productos naturales.

La vivienda de los Nukak-Makú es una vivienda pasajera, vivienda de paso, usada por pocos días, y luego abandonada, vivienda de nómadas (por un período de tiempo suficiente para que la selva vuelva a cubrirla y tupirla de nuevo de frutos que esperan su regreso en los interminables ciclos de su nomadismo y construir allí o cerca, otra vivienda que les garantice un hábitat rico en flora y fauna silvestre que es la base de su subsistencia). Aunque dan la apariencia de ser errantes, los Nukak-Makú son un grupo indígena que en forma organizada van recorriendo un extenso territorio donde periódicamente vuelven a los mismos sitios donde antiguamente tuvieron sus moradas.

Habitantes de milenarias selvas tropicales, construyen sus viviendas dentro de su tupido follaje arbóreo, resguardados del sol y camuflados en el verdor multitonal de las diferentes especies vegetales, que los hace invisibles a las miradas buscadoras desde ligeros aeroplanos.

Construyen sus viviendas cercanas a arroyos donde toman el agua para beber, comer o bañarse. Los Nukak-Makú como nómadas recorren en forma ordenada su selva, por picas (caminos) ancestrales, que en forma juiciosa van recorriendo y a medida que avanzan van llenando los espacios habitacionales, por ellos esperados, como una espiral que repiten en forma indefinida y metódica.

Grupos pequeños, conformados por un jefe, un hombre joven, y unas tres o cuatro familias más, formando clanes de más o menos 20 personas, cada una de las familias construye su propia vivienda, en ella moran grupos familiares con sus hijos o adoptivos que son niños que han perdido a sus padres, durmiendo en hamacas por ellos mismos tejidas con fibras vegetales, sus hijos se tienden en el suelo cerca de las hogueras y sobre hojas de platanillo, los adolescentes cuelgan sus hamacas debajo de la de sus padres o en forma independiente si tienen ya su pareja.

 

EL ENCUENTRO CON LOS NUKAK-MAKÚ

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Luego de una dura jornada a través de la tupida selva del Guaviare, recorriendo un camino o "pica" el que en forma serpenteante pasaba unas veces por llanos parajes, otras por empinadas cuestas, sectores tupidos de enmarañada vegetación y cubiertos de grandes árboles o espacios semiabiertos donde se filtraban como lanzas los azules rayos del sol que tocaban nuestros cuerpos, atravesamos sus caños sobre gruesos y lisos troncos, que dejaban ver bien abajo unas oscuras aguas que guardaban sus misterios. Siguiendo siempre a un joven Nukak, quien llevaba una cerbatana, y sus dardos envueltos en una corteza vegetal, de pelo corto, rapado a ras del cráneo, con rayas rojas en su cara y unos aretes de plumas blancas con su cetro rojo, desnudo y cubiertos sólo sus genitales con unas tiras vegetales. Atento a los ruidos de la selva imitaba su sonido, y de cuando en cuando se agachaba y recogía exóticos frutos o flores que comía y compartía con nosotros.

Encontramos el campamento Nukak-Makú, construido cerca a un riachuelo, y debajo de la tupida selva donde apenas entraban los rayos del sol. Su vista exterior, daba la apariencia de una construcción única, de forma ovoide, con dos accesos opuestos en uno de sus polos, el aspecto exterior estaba formado por gigantescas hojas de platanillo, (MOPLI voz Nukak para referirse a esta hoja) (Phenakospermun guianensis) donde sus tallos denudados y enterrados se alzaban al cielo sosteniendo la hoja que nace a media altura, y al doblarse en semiarco formaban el espacio interior que cobija sus moradas, tallos éstos enterrados cerca uno del otro en distancias estrechas que impiden el paso de pequeños animales, y permite su aireación con la circulación del humo de las fogatas.

Su vista interior, formada por la unión de sus moradas, las cuales seguidas una de la otra completaban y cerraban el espacio ovoide, formando así una unidad multifuncional. Adentro, los ápices de las hojas de platanillo se doblan formando un abanico, que es el techo de sus moradas, el cual recorre interiormente el espacio en forma de cubierta y dejando un lugar central amplio, y descubierto, donde hay uno o dos árboles, es el sitio de sus actividades rituales y sociales.

En este primer campamento, en su centro, se encontraban algunos restos vegetales en descomposición como pepas, cáscaras y bagazos de alimentos por ellos ya digeridos, y debajo de sus techos, sostenidos por los troncos de fuertes árboles, y entre horcones por ellos amarrados, se hallaban tendidas sus delgadas hamacas, bajo las cuales había un fogón siempre encendido. Los Nukak-Makú compartían sus actividades: en una de las moradas había un hombre joven sentado en su hamaca y su mujer parada detrás de él, le rapaba su cabeza con un hueso de pescado, dejándolo con un corte de pelo a raíz de su cráneo como es su costumbre tanto en hombres como en mujeres; una mujer Nukak yacía tendida en su hamaca, y sostenía un niño de brazos el cual dormía, otra de las mujeres yacía tendida en el suelo sobre unas hojas de platanillo y mostraba una cara de enferma, que se hacía más manifiesta cuando tosía, había también niños y adultos que nos miraron atentos al llegar, nuestro contacto fue con un lenguaje preverbal, miradas, y miradas solamente. Luego su jefe acompañado de los hombres adultos, y llevando los elementos de caza, nos dirigió por una estrecha pica bordeando el riachuelo, para atravesarlo más adelante encima de un delgado tronco húmedo y ascender por una empinada y oscura cuesta donde pudimos observar un antiguo campamento Nukak localizado como el anterior a la orilla derecha de la pica, en avanzado estado de deterioro, ya que sus hojas se habían secado completamente y sólo quedaban los pecíolos secos de las hojas que colgaban de los travesaños, el suelo empezaba a mostrar retoños de las semillas de los frutos que habían consumido, y las verdes hojas volvían a habitar el entorno. Continuamos adelante y llegamos a una meseta por donde caminamos largo rato debajo de frondosos árboles y el joven Nukak-Makú se salió de la pica en su lado izquierdo hasta llegar a un lugar por él conocido, para nosotros era simplemente un trozo más de la selva pero para ellos era el sitio preciso, el sitio siguiente del espiral, la clave exacta donde en el transcurrir de su tiempo correspondía a su nuevo asentamiento.

Estos jóvenes Nukak-Makú quitaron los pequeños arbustos y arrancaron las hojas y tallos que crecían en el suelo, despejando así un lugar amplio, y dejando unos árboles grandes que se alzaban en el centro, este joven Nukak que tenía rasgos de jefe, se acercó al tronco de una palma gruesa y limpió su corteza, donde pude ver talladuras en ella de antiguas lianas, luego se dirigió al espeso monte y trajo unos fuertes y delgados troncos, que hábilmente decorticó sacando largas tiras que amarró en su cintura, uno de los troncos lo enterró y el otro, en forma de travesaño lo unió con el tronco de la palma, usó una de sus manos para sostenerlo y con la otra mano, sin ayuda tomó la liana y hábil y perfectamente lo amarró siguiendo las talladuras preexistentes, caminó sosteniendo este travesaño y al llegar a su extremo opuesto repitió el nudo jalando con amplios y armónicos movimientos la delgada liana, que unió con el paral formando así el arco base, que indicaba que el jefe moraría allí, así también lo hicieron sus compañeros, que en forma ordenada construyeron sus arcos, usando troncos de los árboles y enterrando postes que unían con travesaños, uno seguido de otro formando un círculo y dejando dos vías de acceso entre las cuales se halló un arco más para una de sus viviendas, trajeron del monte unas gigantescas hojas de platanillo, (Phenakospermun guyanense) con sus tallos largos y sostenidas en sus desnudos hombros, sus verdes hojas estaban perfectamente conservadas, sin rasgaduras ni orificios ya que esta unidad es la que permite que sus techos sean herméticos y no ocurran filtraciones ni goteras.

El jefe traía una hoja dentada de palma real (Maximiliana elegans) que colocó detrás de su arco y en todo su centro, la enterró y la sostuvo sobre el travesaño dejándolo caer hacia adelante. Seguidamente fue colocando las demás hojas, primero enterrando su tallo y luego asentándola sobre el travesaño, recorriendo en toda su extensión el arco por él formado, estos tallos dispuestos en hilera, forman una empalizada armónica, simétrica, oblicua, que en forma de reja impide la circulación de animales o personas y sólo deja espacio para la aireación y circulación de las corrientes de aire y de humo, las verdes hojas salen de los tallos a media altura (aproximadamente un metro del suelo) y se dirigen en semiarco sobre los travesaños formando la cubierta de sus moradas, que al estar construidas, forman una cubierta cóncava que deja descubierto el espacio central, sitio de sus actividades. Algunas de estas cubiertas fueron luego ampliadas colocando unos nuevos travesaños adicionales que tenían en su centro una horqueta que se clavaba verticalmente en el suelo y hacía así más amplio el recinto, como también se colocaron algunos postes adicionales unidos por travesaños quedando éstos incluidos dentro del espacio seco o cubierto, y formando ángulos rectos o agudos con los postes principales.

Mientras esto acontecía, aparecieron por la pica los niños Nukak-Makú que tenían en sus manos los tizones encendidos de sus antiguos fogones y los depositaron debajo de los arcos para formar nuevas hogueras, luego las mujeres Nukak-Makú que cargaban a sus pequeños niños de brazos y traían sus pocos enseres como algunas ollas, frutos y las hamacas, que entregaron a los hombres que, a su vez, las colgaron de los postes, primero la del hombre arriba, luego la de la mujer abajo, y unas hojas de platanillo colocadas en el suelo donde descansarían los niños pequeños.

En el centro del espacio interior había unos grandes árboles, que cubrían su espacio y daban cobijo a sus actividades. Además, construyeron con palos delgados y firmes una empalizada horizontal, que fueron amarrando y terminando en forma de mesa que sirvió para colocar allí algunos elementos y animales de su caceria.

 

LOS HOMBRES MOPLI

La vivienda Nukak-Makú por nosotros conocida en las selvas del Guaviare corresponde a dos campamentos: el primero donde inicialmente los encontramos, y el segundo sitio donde nos trasladamos todos para construir un nuevo campamento. En el camino por la pica observamos un antiguo campamento que por sus condiciones de deterioro no fue ampliamente analizado.

En el segundo campamento. La vivienda Nukak-Makú estaba formada por "unidades funcionales" (como lo describió Politis 1992:11) que están unidas unas a otras cerrando un círculo, y dejando dos vías de acceso, un espacio central amplio donde realizan sus labores cotidianas, dispuestos así: unidad funcional principal: (C2-1). El jefe, un hombre joven y su mujer en avanzado estado de embarazo, la hamaca del hombre arriba y la de su mujer debajo. Compartiendo esta unidad estaban una adolescente, presumiblemente hermana del jefe, y un muchacho que le ayudaba en las labores al jefe, le traía los alimentos, le preparaba los elementos de caza, y era un huérfano recogido y criado por éste. Sus hamacas formaban un ángulo agudo con las hamacas del jefe, y estaban debajo de su mismo techo, compartiendo un mismo fogón.

Unidad funcional (C2-2): Conformada por un matrimonio joven, ella con un embarazo apenas iniciado. Sin hijos, tenían una sola hamaca donde dormían ambos, y un fogón que avivaban constantemente.

Unidad funcional (C2-3): Conformada por una mujer, un niño de brazos que apenas gateaba, su esposo y dos niños más, hijos de otro padre presumiblemente fallecido de gripe. Una hamaca para los dos adultos y el niño de brazos, los dos niños mayorcitos dormían en el suelo sobre las hojas de platanillo, y cerca al fogón que los mantenía calientes.

Unidad funcional (C2-4): Conformada por un hombre y dos mujeres, que podrían ser dos esposas. Cada uno en su hamaca. El hombre arriba, y las mujeres debajo formando sus hamacas un estrecho ángulo agudo, que albergaba el fogón.

Unidad funcional (C2-5): Esta última compuesta por un hombre soltero y dos mujeres adolescentes. El hombre en su hamaca y las niñas en el suelo sobre las hojas verdes de platanillo.

Recibimos la visita de otros Nukak que como cazadores pasaron por el asentamiento pernoctando uno o dos días, no traían hamacas, sólo elementos de caza y fueron albergados en las hamacas ya existentes.

Había dos unidades funcionales más que fueron construidas conjuntamente entre ellos y nosotros, donde nos acomodamos.


ACTIVIDADES

Durante los días de nuestra permanencia con los NukaK-Makú en este sitio de asentamiento su vida se desarrolló así:

• Temprano en la mañana aún con la oscuridad de la noche, un niño Nukak se levanta y va adentro de la selva a traer algunas pepas que da a su jefe, las cuales toma como primer alimento.

• Una niña Nukak se levanta y acompañada de otras mujeres, se dirigen por la pica a la quebrada y todas juntas toman un baño.

• El jefe Nukak se levanta con los primeros resplandores del día y recorre el espacio interior, con oídos atentos va dando vueltas y luego empieza a imitar el canto y los sonidos de los animales que lo rodean.

• El niño Nukak prepara al jefe los elementos de caza; la cerbatana, los dardos, las plumas de su soporte con su veneno incluido.

• El jefe Nukak sale acompañado de otros hombres y se internan en la selva, van
de cacería.

• Regresan las mujeres Nukak de su baño y traen algunas pepas que ponen a
cocinar, dejan en el suelo a los niños los cuales gatean sobre las hojas verdes del
platanillo.

• Una mujer cocina unas fibras vegetales, la otra teje una hamaca, otra se deja
rapar su pelo, y una más prepara unas pepas echando un zumo rojo en unas hojas.

• Regresan los hombres con los productos de la caza;traen unos micos (aua en Nuka) y un tucán (kío) descargándolos en el centro del espacio interior. Estos son cogidos por los niños y arrastrados van haciendo círculos y sonriendo mostrando los productos de la cacería, a manera de juego.

• Se despluma el tucán y junto con los micos son preparados por las mujeres, son cocinados y consumidos, la cabeza es dada al jefe, quien abre su cráneo y se come sus sesos.

• Un muchacho Nukak trae del monte unas hojas de palma (seje) (Oenocarpus bataua) y construye unos bolsos (brüp) donde transportan los frutos, las semillas y los animales de las cacerías como micos y pescados. Y con unas finas fibras teje unas trampas de pescar (mein).

• Los hombres se dirigen al baño y en un pequeño pozo se sumergen y juegan largo rato, luego con unas pepas rojas preparan un zumo y con un delgado palo lo aplican en el rostro dejando unas finas líneas horizontales en la frente y unas verticales en la cara que resaltan con sus aretes de algodonosas plumas blancas.

• Una pareja de Nukak abandona el campamento y regresa tarde trayendo algunas pepas que consumen crudas, son rojas y con pelusas y van tirando al frente de sus hamacas los productos de desecho, dejando el suelo tapizado en vivo color rojo.

• Unos hombres Nukak entran al monte y hacen una hoguera en un árbol para
con el humo espantar unas abejas y luego tumbar el árbol y poder traer su miel.

• Un joven Nukak pule el fémur de un mico y saca otros más con perforaciones que al soplarlos hace sonar en su flauta una armónica melodía.

• En la hora crepuscular, una mujer se acuesta en su hamaca y comienza
lentamente a mecerse hasta alcanzar cada vez más impulso en su movimiento y va cantando, su voz fuerte suena y suena, acompañando así la noche.

• Los niños tomaron unos tizones encendidos y en forma de "juego del fuego" los
lanzan rompiendo el oscuro espacio, éstos se estrellaron con las manos de otros niños estallando en miles de chispas rojas, para volver con un fuerte golpe a elevarse dejando una estela roja que rompía el ambiente y al caer era nuevamente golpeado dejando sus diminutas chispas suspendidas por instantes en la noche, tizones que van y vienen, sólo su luz se ve en la noche y los gritos de los niños al golpearlos.

 

VIVIENDA NUKAK-MAKÚ

La vivienda Nukak-Makú está inmersa en las vírgenes selvas tropicales de la gran Amazonía, territorio de bosques húmedos, lluviosos, tupidos, planos con ligeras inclinaciones, de árboles milenarios y gigantescos, acompañados de especies nativas de variadas palmas, arbustos y enredaderas, que forman un ecosistema que impide el libre transitar a no ser detrás de expertos guías y siguiendo las "picas" o caminos indígenas, surcados por arroyos y pequeños ríos, ya que los grandes afluentes y ríos majestuosos son los límites de sus territorios y pocas veces los cruzan, los veranos son cortos y el sol poco entra a sus escondidos y mimetizados campamentos, zonas de altas precipitaciones pluviales 2500 a 3000 mm anuales (Politis 1995:12), y temperatura que varía entre 25 a 27 grados centígrados en el día. Con una altitud que va de los 500 a 1000 mts sobre el nivel del mar.

Desde las alturas en pequeños aviones no son divisados ya que sus construcciones son completamente vegetales y están cubiertas por los grandes árboles, y desde dentro de la selva se mimetizan con el resto del paisaje ya que las viviendas son construidas con elementos frescos como hojas verdes de las palmas y troncos tiernos, sólo el humo de sus fogones, y sus cantos y voces, los delatan.

Los campamentos Nukak tienen las siguientes características:

• Campamentos construidos en sitios cercanos a las "Picas", van recorriendo la selva en forma ordenada y salvando lugares que periódicamente ya habían sido utilizados por ellos en su peregrinar anterior, así que en una misma área se puede encontrar un campamento recientemente abandonado aun con sus hojas frescas, sus fogones aun
humeantes; un campamento cercano en avanzado estado de deterioro con retoños de sus plantas en el suelo, musgo en los parales, y casi nuevamente incorporado a la selva, y un campamento nuevo recién construido.

• Un terreno ligeramente plano, cercano a un arroyo, pero no sobre su orilla, limpieza de un área suficiente para construir sus unidades familiares que al cerrarse enmarcan un conjunto único familiar, detrás del cual está la selva con su riqueza de productos animales y vegetales que son los que determinan su permanencia. Consumidos éstos, el campamento es abandonado y el grupo avanza hasta otro sitio y así periódicamente, más o menos cada 15 días.

• Los campamentos son visitados generalmente por jóvenes Nukak, que en sus cacerías o exploraciones encuentran otras bandas de Nukak, donde pernoctan por uno o dos días.

• Según los relatos de alguno de los Nukak, estos ciclos de avance, en una época especial del año, se topan en un lugar especial con otras bandas de Nukak y realizan una gran ceremonia, como la fiesta del chontaduro, quizás allí se compartan experiencias y se conozcan nuevos miembros para sus uniones familiares.

• Los clanes de los Nukak tienen territorios delimitados para su recorrido, y no es permitido que una de estas bandas se traslade a otros territorios que ocupan otras bandas Nukak

La construcción de los campamentos consta de los siguientes elementos

• Se utilizan troncos de fuertes árboles o palmas "in situ" que sirven como postes, como también tallos de otros árboles cortados que son enterrados formando con un travesaño los arcos principales.

• Cortezas de los árboles que se usan como lianas para los amarres entre los travesaños y los postes o los árboles.

• Postes secundarios con su travesaño que forman ángulos agudos y sobre los cuales generalmente no descansan hojas pero quedan debajo del espacio seco habitacional.

• Hojas de platanillo o de palma real que al descansar sobre los arcos principales, forman la techumbre o espacio seco habitacional.

• Travesaños más delgados sostenidos por un paral oblicuo y delantero que aumenta el espacio seco al ampliar su radio de cobertura.

• Hamacas de fibras vegetales tejidas por ellos mismos, las cuales son colgadas de los postes principales.

• Un fogón debajo de cada arco principal, el cual está permanentemente
encendido.

• Algunos troncos en el suelo que sirven como asientos o mesas.

• Hojas de platanillo sobre el suelo donde descansan los niños.

• En épocas de verano tienden sus hamacas sin cubrirlas con las hojas.


Movimiento y circulación

• La lluvia al caer así sea en forma torrencial no pasa a través de las hojas ya que éstas están sobrepuestas unas sobre otras formando un hermético espacio y ella rueda preferiblemente hacia la parte posterior de la techumbre.

• Las hamacas se sostienen a una altura aproximada de 30 cm. a un metro, dentro del espacio seco y mantenido caliente por su fogón.

• Durante el día les gusta descansar sobre sus hamacas, bien sea sentados haciendo sus labores o acostados dormitando.

• El espacio central es utilizado para sus labores cotidianas y juegos, allí arrojan todos sus productos de desecho como pepas, frutos, huesos, cáscaras, cortezas vegetales y demás los que atraen insectos y moscas, y luego servirá de semillero para que la selva vuelva a tomar su aspecto.

• Las ollas permanecen en el suelo pero los elementos de caza y pesca se cuelgan de los travesaños.

• Son acompañados de algunos animales como micos, o perros los cuales en forma de mascotas los siguen en sus recorridos.

• Beben el agua de los arroyos y la llevan al campamento en las tinajas de barro o metálicas regalo de los colonos.

• Sus necesidades fisiológicas las realizan lejos del campamento, así como también sus actos sexuales.

• Generalmente desnudos, pero si usan alguna ropa, ésta es desechada y abandonada cuando cumplió su uso.

• Han incorporado machetes para ayudarse en las construcciones, regalo de los colonos que los visitan o de los caseríos donde los toman como suyos.

• Los campamentos al ser abandonados no son destruidos; se llevan solamente sus elementos de caza, los tiestos o vasijas y las hamacas, pero permanece allí la estructura básica de postes travesaños, y hojas, a los que devora el tiempo, para servir luego como otro asentamiento cuando la selva lo vuelva a cubrir y enriquecer de sus recursos renovables.

La arquitectura Nukak como parte de sus costumbres cotidianas cambia no sólo con las épocas de invierno y verano sino también con las condiciones sociales y grupales de su cultura aun muy desconocidas por nosotros. De ellos tenemos mucho que aprender especialmente la forma pacífica y amena como conciben el mundo, la serenidad de su rostro y la fortaleza de su espíritu que hoy como hace 500 años impresionó a Cristóbal Colón cuando vio los primeros habitantes de este nuevo continente y lo escribió a los reyes de España, Isabel y Fernando en 1493. "Son tan sencillos y generosos, te invitan a compartir con tantas muestras de amor que parece que estuvieran dando el corazón".

 

BIBLIOGRAFÍA

ARDILA CALDERÓN, GERARDO. 1992. Los Nukak-Makú del Guaviare; Mi primer encuentro con la gente de las palmas (etnografía para la arqueología del poblamiento de América). América Negra 3: 172-189. Santafé de Bogotá. Javegraf.

CORREA, FRANCISCO. 1987. Makú. En introducción a la Colombia Amerindia: 123-234 ICAN, Bogotá. Instituto Colombiano de Antropología.

POLITIS, GUSTAVO G. 1992. Los Nukak: La arquitectura del nomadismo en la Amazonía Colombiana. PROA 412: 12-20 Bogotá.

-1995. Mundo de los Nukak Amazonía colombiana. Fondo de Promoción de la Cultura. Santafé de Bogotá, Litografía Arco.

REICHEL DUSSAN, ELIZABETH. 1987. Asentamientos prehispánicos en la Amazonía Colombiana. Colombia Amazónica 129-152, Santafé de Bogotá, Universidad Nacional de Colombia.

REICHEL-DOLMATOFF, GERARDO. 1991. Indios de Colombia: Momentos vividos-mundos concebidos. Santafé de Bogotá, Villegas Editores.

SALAZAR G. OSCAR Y COL. 1993. Los Nukak-Makú: Expedición a "La Prehistoria" informe preliminar. América Negra Expedición Humana Pontificia Universidad Javeriana. Volumen 5: 115-120, Santafé de Bogotá. Javegraf.

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