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PREVALENCIA
DE LA HEPATITIS C EN LAS COMUNIDADES INDIGENAS: IKA, CHIMILA, WAYUU, KOGUI, WIWA DE LA
PENINSULA GUAJIRA DE COLOMBIA
Bernal J.E., Martínez J.C.
Instituto
de Genética. Facultad de Medicina Pontificia Universidad Javeriana.
Montañez A
.,
Rozo S
. Tesis de
grado. Facultad de Ciencias Pontifica Universidad Javeriana
RESUMEN
Los objetivos
de este trabajo fueron determinar la prevalencia de la hepatitis C en comunidades
indígenas de la Península de la Guajira, teniendo en cuenta la edad, el sexo y la
comunidad a la que pertenecían, para lo cual fueron estudiados 249 plasmas de individuos
pertenecientes a estos grupos étnicos, recolectados por la Expedición Humana y
localizados en el Banco Biológico del Instituto de Genética Humana de la Pontificia
Universidad Javeriana de Santafé de Bogotá. Las muestras fueron analizadas por un
método de enzimoinmunoensayo (EIA) de primera generación, para determinar anticuerpos
antivirus de la Hepatitis C. De las muestras analizadas un 63.3% (n=160) correspondía al
sexo femenino y el 35.7% al sexo masculino. Se encontró una prevalencia de hepatitis C en
el grupo general del 9.6% (n=24). Del total de muestras positivas se observó para cada
comunidad la siguiente prevalencia: Ika 3.0%, Chimila 5.0%, Wayuu 21.2%, Kogui 14.7%, Wiwa
27.3%, siendo las comunidades Wayuu y Wiwa las que mayor porcentaje de positividad
presentaron. En cuanto al sexo, se encontró una prevalencia del 10% en las mujeres y 8.9
% en los hombres (p=NS). Para el total de muestras analizadas y cuya distribución es
similar al analizar cada una de las comunidades por separado, sin diferencia
estadísticamente significativa. Para la edad se observó que el mayor porcentaje de la
población se encuentra entre las edades de 10 y 39 años 69.1% (n=172), siendo este el
mismo grupo de edades donde existe una mayor frecuencia de positividad, para la hepatitis
C 59.9% (n=n18); la distribución de frecuencia para cada comunidad se comportó de igual
manera, sin demostrar diferencias estadísticamente significativas. Habiéndose encontrado
una prevalencia elevada, se deberían implementar programas que abarquen ampliamente el
contexto cultural y social de estas comunidades, primordialmente en el sector salud.
Palabras claves:
Hepatitis C, Prevalencia, comunidad indígena.
Las comunidades indígenas
de la Península de la Guajira (IKA, CHIMILA, WAYUU, KOGUI, WIWA) ubicadas en la Costa
Norte de Colombia y distribuidas alrededor de la Sierra Nevada de Santa Marta, llanuras
del Magdalena hasta el Cesar, y la Península de la Guajira propiamente dicha, se
encuentran dentro de los grupos étnicos que presentan una susceptibilidad creciente a
diversas enfermedades, para este caso hepatitis C, debido a su situación geográfica,
rasgos culturales y sociales; pero sobretodo a sus condiciones de vida y de intercambio
cultural con la sociedad occidental (1).
La hepatitis C, causante de
la hepatitis NO A NO B (NANB) ha sido estudiada recientemente y aún no se vislumbran
grandes adelantos en este campo de investigación. Hace pocos años fue identificado su
agente etiológico, el cual es un virus RNA de cadena sencilla que tiene una estructura
genómica muy parecida a la de la familia de los pestivirus (virus causal del cólera en
los cerdos) y de los flavivirus (virus causal de fiebre amarilla y dengue), pero este
virus ha sido clasificado como de su propia familia y de la rama de los flavivirus (2-8).
Esta enfermedad afecta con
mayor frecuencia a adolescentes y adultos jóvenes y se caracteriza por presentar una
sintomatología moderada que clínica y bioquímicamente no se diferencia de las hepatitis
causadas por otros agentes virales con un período de incubación promedio de 2 semanas a
6 meses, sólo el 30% de infectados presentan sintomatología, lo que se conoce como fase
aguda de la enfermedad; posterior a esta fase viene un período de latencia que puede
extenderse por años. En el 40 a 45% de los casos, los restantes casos evolucionan a la
tercera fase conocida como reactiva en la cual se puede presentar hepatitis crónica,
cirrosis y carcinoma hepatocelular (4,8-14).
La transmisión de la
enfermedad se realiza mediante exposición parenteral, que corresponde a drogadictos que
se inyectan en un 34%, a transfusiones de sangre 21%, y a exposición de jeringas 5%, por
otro lado existe el contacto sexual 6% y el restante 34%, se debe a casos con exposición
sin identificar. Dentro de los grupos de mayor riesgo de contagiarse por el virus de la
hepatitis C, tenemos a pacientes multitransfundidos entre los cuales se encuentran
hemofílicos y pacientes en hemodiálisis, los pacientes transplantados ya que se
encuentran en terapia inmunosupresora y algunos de ellos han sido sometidos a
hemodiálisis o a múltiples transfusiones, se ha demostrado también la existencia de
transmisión vertical madre-hijo teniendo en cuenta que no es muy común y que se
encuentra en la mayoría de los casos en coinfección con virus de inmuno-deficiencia
humana (VIH). (2-4, 15-23).
Hace algunos años el
diagnóstico de hepatitis C se realizaba excluyendo otro tipo de agentes etiológicos o
por pruebas inespecíficas; actualmente se realizan por pruebas serológicas, como ELISA,
técnicas moleculares que incluyen análisis de hibridación (DOTBLOT, SOUTHERN-BLOT,
NORTHERN-BLOT), hibridación en in situ PCR (Reacción en cadena de la polimerasa y RIBA
(Inmunotransferencia recombinada) (24,25).
El interferón alfa es el
tratamiento estándar para la infección con virus de la hepatitis C, se sabe que ni la
ausencia de síntomas ni el grado de alteración de las alaninoaminotransferasas,
constituyen un criterio para el uso del interferón sino que a todo paciente con pruebas
positivas para hepatitis C, deberá hacérsele biopsia hepática para determinar el grado
de hepatitis crónica y así incluirlos en el protocolo de tratamiento, especialmente si
la hepatitis es severa o moderada; aún no se sabe qué debería hacerse con pacientes con
virus de la hepatitis C leve (26-28).
Por lo general, la hepatitis
C presenta una baja prevalencia que varía entre 0.3% y el 3% para los donantes
voluntarios sanos a nivel mundial (4).
En el presente estudio se
pretendió determinar la prevalencia de la hepatitis C en las 5 comunidades indígenas de
la Península de la Guajira.
MATERIALES Y MÉTODOS
Muestra
Se estudiaron 249 plasmas de
5 comunidades indígenas de Colombia localizados en el Banco Biológico del Instituto de
Genética Humana de la Pontificia Universidad Javeriana de Santafé de Bogotá, las cuales
fueron previamente tomadas en viajes realizados por la Gran Expedición humana y que se
encontraban preparadas y listas para su análisis en su sitio de almacenamiento.
Las pruebas fueron
realizadas en el laboratorio clínico del Hospital Universitario de San Ignacio de
Santafé de Bogotá.
Ensayo utilizado:
La determinación de
marcadores serológicos se realizó por una prueba de enzimoinmunoensayo (EIA), la cual
detecta la presencia de antígenos o anticuerpos utilizando una reacción colorimétrica
mediante una enzima que está conjugada a un antígeno o a un anticuerpo específico. La
enzima unida a la fase sólida actúa sobre un sustrato que se une a ésta por su centro
activo y es catalizada por una sustancia que no se consume en la reacción si no que la
facilita aumentando su velocidad, evidenciándola por la presencia de color. Esta prueba
es rápida sensible y especifica con un gran valor predictivo por lo cual es de gran
importancia en la valoración de los marcadores virales. Cabe aquí anotar que la fase
sólida está compuesta de antígenos recombinantes codificados por el virus de la
hepatitis C.
Procedimiento del
ensayo
Se realizó una dilución de
cada muestra utilizando tres controles positivos y tres negativos, posteriormente se
añadió cuidadosamente a cada muestra diluida una esfera recubierta con los antígenos
recombinantes específicos para el virus de la hepatitis C, a los cuales se les fijan las
inmunoglobulinas del paciente si hay presencia de anticuerpos del virus en esas muestras,
esto sucedió durante la primera incubación a 400C por 60 minutos aproximadamente,
posterior a esto, se realizaron lavados a las esferas retirando el material no unido a
ellas y se procedió a realizar una segunda incubación a 400C por 30 minutos,
posteriormente se pasaron las esferas a tubos de ensayo donde sucedió la reacción de
color determinando la absorbancia.
Para concluir si el
resultado era positivo o negativo se calculó un punto de corte correspondiente a la
absorbancia media negativa más 0.25 veces la absorbancia media del control positivo y se
relacionó este punto de corte con la absorbancia de la muestra del paciente, si esta fue
superior o igual a punto de corte se consideró reactiva.
Análisis estadístico: Los
resultados se presentan en tablas y gráficas. La información se procesó en computador
PC486, con programa estadístico SPSS/PC+, mediante pruebas estadísticas como la Chi
cuadrado, análisis de varianza de una y dos vías, se consideró significativo p<0.05.
RESULTADOS
(ver figuras 1,2
y 3)
(ver figuras
4,5 y 6)
(ver figuras
7,8 y 9)
Se estudiaron 249 sujetos
indígenas de 5 comunidades, distribuidos según frecuencia, Ika 40.2% (n=100), Chimila
24.1% (n=60), Kogui 13.7% (n=34), Wayuu 13.3% (n=33) y Wiwa 8.8% (n=22), (Tabla 1, Figura
1).
Sexo: La frecuencia de
mujeres predominó y estuvo en el 64.3% y hombres en el 35.7%. (Figura 2).
Edad: La edad promedio del
grupo en estudio fue de 31.9±17.3 años, el rango varió entre 1 año y 99 años. Al
analizar por década, se encontró que menores de 10 años estuvo en el 3.2%, entre 10 y
19 años 20.5% y 20 y 29 años el 30.1%, le siguen en orden descendente hasta 80 y más
años en el 1.6% (Tabla 2, Figura 3).
Prevalencia de Hepatitis:De
todo el grupo la presencia de hepatitis fue de 9.6% (n=24) (Figura 4).
Cruce de variables:
Comunidades vs
grupos etáreos:
En la Figura 5, se muestra
la frecuencia porcentual de sujetos por grupos de edad. El grupo más amplio fue el Wayuu
con un rango entre 1 y 99 años y el menor rango fue la tribu Wiwa entre 3 y 50 años, se
encontró diferencia estadísticamente significativa entre los grupos Kogui, Wayuu con los
demás, siendo los primeros de más edad, con edad promedio geométrico de 28.3 y 39.5
años respectivamente. El grupo de los Wiwa fue el de menor edad con 19.5 años (p=0.05).
Comunidades vs sexo:
En todas las comunidades
predominó el sexo femenino, variando entre un 55.9% y 66.7%. (Figura 6).
Comunidades vs
positividad de la prueba:
Las comunidades Wayuu y Wiwa
tuvieron una positividad 21.2% y 27.3% respectivamente, siendo las frecuencias más
elevadas en los grupos en estudio y estadísticamente significativas las proporciones al
compararlas con las otras comunidades que llegaron Chimila 5%, Ika 3% y Kogui el 14.7%.
(p=0.0004) (Figura 7).
Positividad de la
prueba vs. Sexo
La presencia de hepatitis C
en mujeres fue del 10% (n=16) y en hombres del 8.9% (n=8), sin diferencia
estadísticamente significativa. (P=NS). (Figura 8).
DISCUSIÓN
Las comunidades indígenas
analizadas por su localización geográfica y distribución demográfica además de los
aspectos culturales de cada comunidad, podrían llevarnos a pensar en una baja prevalencia
de patologías como la hepatitis C, sin embargo por la situación actual de intercambio
cultural y contacto con la sociedad occidental se crea la posibilidad de que estos
individuos sean mas susceptibles de adquirir diferentes enfermedades entre las cuales
tenemos la hepatitis C, es así como en el presente estudio se encontró una prevalencia
para el grupo en general del 9.6% (n=24), siendo las comunidades WIWA y Wayuu en las que
más se presenta la hepatitis C, teniendo las frecuencias más altas de 21.2% y 27.3%
respectivamente, dentro de los grupos estudiados, lo cual a nuestro modo de ver, es
elevado, ya que si tenemos en cuenta los estudios realizados anteriormente que aunque se
realizaron en grupos de diferentes características a los de este trabajo, se han
encontrado muy bajas prevalencias del 0.3% al 3% para grupos de menor susceptibilidad de
adquirir la enfermedad, como son los donantes voluntarios sanos a nivel mundial (4).
Figura 9. Distribución
porcentual según Hepatitis C por edad en 5 comunidades indígenas de la Península de la
Guajira
En cuanto al sexo, se
observó que la mayoría de integrantes pertenecía al sexo femenino, si se analiza
individualmente en cada comunidad hubo diferencias significativas. La presencia de
Hepatitis C, en hombres y mujeres en cada comunidad, no presentó diferencias
estadísticamente significativas.
Con respecto a la edad, la
mayoría de individuos se encontró entre las edades de 10 a 39 años (69.1), lo cual
indica que es una comunidad joven, al analizar por comunidad no hubo diferencias
significativas en general, pero los Kogui y Wayuu, revelaron una diferencia
estadísticamente significativa con los demás grupos, presentando edad promedio
geométrico de 28 y 39 años respectivamente.
Es así como la
distribución de la hepatitis C, en cuanto a la edad correspondió en su mayoría a
adolescentes y adultos jóvenes, lo cual concuerda con la literatura analizada, pero en
este estudio no se encontró una diferencia estadísticamente significativa por cuanto
para el mismo grupo de edad, existía una elevada proporción de individuos negativos,
mediante las pruebas realizadas para el análisis del virus.
En general, podemos decir
que para el estudio realizado existe una alta prevalencia de hepatitis C dentro de las
comunidades indígenas de la Península de la Guajira, lo cual es sumamente preocupante si
tenemos en cuenta que las comunidades indígenas de Colombia son grupos que se encuentran
desprotegidos en todos los aspectos y primordialmente en la salud; sabiendo que según la
literatura cerca del 40% de la infección de la hepatitis C no tiene historia de
exposición parenteral identificable y se hace imposible determinar el modo de
transmisión de esta enfermedad en estos individuos y además no se utilizó la historia
clínica del paciente, luego dejamos abierta la posibilidad para que en futuros estudios
sea determinado si la aparición de esta enfermedad en las comunidades estudiadas se deba
al contacto con la sociedad occidental, (posibilidad la vía parenteral como modo de
transmisión) o por el contrario, se debe a factores como la localización geográfica o a
las condiciones propias de vida o por los rasgos culturales de cada comunidad o por su
relación entre sí.
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