Geografía humana de Colombia
Región Pacífico

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ADAPTACIÓN

Las características particulares de cada zona Emberá se han conformado de acuerdo con su tradición cultural y con una serie de factores, tales como las singularidades regionales de los territorios que habitan, los contactos con los colonos, las diferentes áreas climáticas y el grado de interrelación con la sociedad mayor. Estas diferencias no les impiden mantener su unidad a nivel de la concepción del mundo y de su relación con el entorno. Por lo tanto, puede hablarse de los Emberá en general por encima de las particularidades regionales, haciendo sólo la salvedad para la diferenciación, de acuerdo con las condiciones del medio geográfico que habiten, en Emberá de río y Emberá de montaña.

Los Emberá han habitado tradicionalmente territorios de selva tropical húmeda o con características similares en las diferentes zonas que ocupan (bosque tropical, húmedo o subtropical): áreas ribereñas (Chocó, Córdoba) con un clima cálido superhúmedo, que para el Chocó tiene una precipitación anual promedio de 5.000 a 10.000 mm de acuerdo con el área. Con diversos tipos de suelos: las vegas de los ríos de mayor inundación, las suaves colinas y las formaciones montañosas como la serranía del Baudó. Con una temperatura que oscila entre los 22 y los 26°C. Su tipo de clima hace que llueva gran parte del año, razón por la cual el nivel de sus ríos y quebradas baja y sube con frecuencia. Estos suelos están cubiertos por una vegetación compuesta de árboles hasta de más de 30 mts. de altura y un sotobosque menos denso compuesto por árboles menos altos, palmas y finalmente arbustos y hierbas. Y en las áreas montañosas de las estribaciones de la cordillera occidental, de bosques menos húmedos, habitando alturas que van desde los 550 a 1.560 msnm. Con variedad de pisos térmicos, aunque habitan preferiblemente el piso térmico medio y el cálido. Con una humedad que oscila entre los 3.000 a 5.000 mm de lluviosidad anual. Aunque la lluviosidad es una característica del medio, tiene diferente intensidad, identificando al verano con ausencia de lluvias (enero-febrero), con temperaturas entre 22 a 26°C. Los suelos son muy pobres y con una capa vegetal muy escasa en la que predomina el bosque primario compuesto por árboles como el guayacán, el balso, el higuerón, el caucho, el sande, frutales, palmas, árboles pequeños y gran cantidad de helechos, palmas como la barrigona, de milpesos (Jessenia polycarpa), chontaduro y plantas, enredaderas, musgo guadua; en los sitios donde se conserva el bosque y plantas cultivadas en los terrenos aledaños a la vivienda.

La interrelación con el medio ambiente (el cual por falta de tierras en las montañas, o por la fragilidad de sus suelos en el Chocó no es demasiado rico en recursos) se ha dado a través de una economía de subsistencia basada en la agricultura, caza, pesca y recolección; y actualmente con un escaso excedente para la comercialización.

Tanto los instrumentos como los utensilios provienen del medio selvático y del río. Siendo la madera un elemento vital, con ella se elaboran la vivienda, las canoas y los objetos de uso cotidiano y ritual.

La familia (hombre, mujer e hijos) es la unidad básica productora-consumidora de los Emberá. Vive en un tambo construido por sus miembros, quienes además fabrican todos los instrumentos y útiles necesarios para sus trabajos de producción. Las actividades cotidianas se extienden a la parentela, que constituye unidad de cooperación para trabajos más arduos y pesados, como la preparación de terrenos para cultivos, siembra, recolección, obtención de materias primas para vivienda, transporte de madera, etc. Actividades realizadas por sus miembros de acuerdo con la división sexual. El trabajo es un ideal cultural que proporciona todas las satisfacciones.

La tierra es un resguardo comunal, por consiguiente los lugares donde se caza y recogen frutos no pertenecen a nadie, pues es un bien común. Cada quien comparte lo obtenido, pues la generosidad y la hospitalidad se encuentran entre los ideales Emberá más elevados.

Aunque no hay linderos establecidos, cada familia tiene derecho al terreno que preparan y trabajan, el cual será heredado por los hijos. Claro está, que en zonas de montaña cada vez es menor la cantidad de tierra, por la presión colonizadora, lo cual implica dejar el sistema rotativo de los cultivos y una sobrepoblación en un predio; por consiguiente, esto ha influido para que la posesión de la tierra sea hoy en día más individual.

Aunque los resguardos son un derecho de las culturas indígenas, de los Emberá al igual que de otras culturas, hay algunas comunidades que no los tienen, o son muy reducidos para poder desarrollar su sistema de vida.

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Emberás-Chamí, camino de sus cultivos, en inmediaciones del alto San Juan (Risaralda).

En los territorios Emberá, titulados o no como resguardos, se desarrolla una serie de actividades. Las principales son las agrícolas, que involucran gran parte del tiempo. En los cultivos participan hombres, mujeres y niños. Actividades masculinas son la tumba de monte y la roza, preparación de semillas, siembra, limpieza, cosecha, carga y almacenamiento en los cultivos de plátano, maíz, café, cacao, caña y arroz. Como los cultivos no requieren de excesivo trabajo, sino de deshierbes y limpieza esporádica, los hombres salen de caza y pesca todos los días y aprovisionan de leña la casa. La talla de diversos objetos de uso cotidiano y ritual es una actividad masculina; en zonas ribereñas elaborar la canoa hace parte de la cotidianidad. El hombre también se encarga de hacer las transacciones comerciales y realizar trabajo asalariado si es del caso.

Las actividades femeninas en los cultivos se relacionan con la cosecha, carga de productos y procesamiento de los mismos para la elaboración de los alimentos. Participan en los cultivos de plátano, maíz, arroz, café y caña, en las actividades de la roza, preparación de semillas, siembra, limpieza y almacenamiento.

La mujer inicia su jornada hacia las cuatro de la mañana, día que reparte entre la preparación de los alimentos, actividades agrícolas, cuidado de la casa y crianza de los hijos y elaboración de objetos de uso cotidiano, como canastos, recipientes cerámicos, vestidos, etc.

Por su parte, los niños realizan actividades de acuerdo con su sexo, las cuales son iguales a las de los adultos. En los cultivos participan en la roza, siembra y cosecha y carga de productos.

El cultivo implica un trabajo de tala de los bosques en zonas muy húmedas; en zonas más secas, quemas en algunas ocasiones. Sus técnicas de cultivo requieren que la tierra se deje en barbecho de tres a cinco años entre siembra y siembra como mínimo. A raíz de esto deben roturarse nuevos terrenos, pero por la falta de tierras en algunas regiones éstas se cultivan varias veces seguidas.

Esta combinación de factores ambientales y tecnológicos influye para que las viviendas en algunas regiones del Chocó se hallen aisladas entre sí, en búsqueda de nuevas parcelas para sus cultivos itinerantes. En regiones de montaña, debido a la escasez de tierras, sus viviendas son más cercanas unas de otras, y están rodeadas de las chagras con cultivos permanentes, huertos y pequeños semilleros.

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