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LOS
BARI
(Continuación)
La región estudiada es muy importante por la variedad y riqueza que encierra desde el
punto de vista de la fauna silvestre. Las condiciones ecológicas de los bosques y de las
montañas altas, las riberas y vegas de los ríos, los caños y fuentes de aguas, han
permitido un balance biológico indispensable para el desarrollo de las diferentes
especies que se encuentran en la región.
Existe una
buena variedad de aves, mamíferos, reptiles, peces, insectos, de las cuales podemos
mencionar las siguientes:
Aves: pajuiles, pavas de monte, gallinetas, guacamayas, loros, garzas, palomas, torcaces o
de monte, arrendajos, cientaros, turpiales y gavilanes.
Mamíferos: dantas, congas o
tapires, guaguas o guartinajas, picures o bucuas, venados, tigrillos, tigres o jaguares,
perezosas, cuches, ardillas, ponches o piros, nutrias, marranos vaquiros, cachicamos o
armadillos, osos hormigueros o uzatecos, monos, etc.
Reptiles: caimanes,
babillas, o cachirres, morrocoyes o tortugas, iguanas, serpientes, lagartos o lagartijos.
Peces: Paletones, torunos,
bocachicos, manamanas, doncellas, rampuches, pampanos, capitanejos, marianas, sardinatas,
coritos, guabinas, peces, sapos, muelonas, piros, anguillas, panches o cuchas, rayas,
palometas, etc.
Esta rápida mención de la
fauna silvestre utilizando los nombres vulgares que han dado los colonos indica su gran
variedad. El Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional solo ha elaborado
alguna taxonomía de murciélagos.
El sistema de clasificación
agrológica consiste en una agrupación de las unidades que presentan los mismos riesgos y
limitaciones para el uso agrícola y ésta es determinada por la productividad similar
cuando se emplean las mismas prácticas de laboreo y de conservación. El sistema
clasificatorio comprende ocho clases de suelos designados del I al VIII, cuyas
limitaciones aumentan progresivamente a medida que sube la numeración.
Al observar el mapa
explicativo de la zona, la mayor parte de los suelos de la región son de tipo VII y VI,
es decir, aptos para explotación de bosques. Solo las vegas del bajo Catatumbo y río de
Oro ofrecen suelos del tipo II y III aptos para cultivos y pastos.
Las anteriores observaciones
son básicas para comprender el manejo que hace el hombre, según su cultura, de los
recursos naturales. Estos temas permiten comparar el resultado del sistema productivo
tradicional de los Bari y el resultado del que han introducido los colonos-campesinos.
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