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ORGANIZACIÓN
SOCIAL BARI
A. Sistema de
parentesco
En el tratamiento de los
estudios de parentesco, usualmente se habla de cuatro aspectos en la relación entre los
individuos de una comunidad:a) consanguinidad; b) afinidad; c) filiación y; d)
descendencia (Dumont 1975:15 s.).
Para la
comprensión del sistema de parentesco de los bari, estas categorías nos orientan para
precisar el carácter de sus relaciones sociales. En efecto, el sistema de parentesco se
sustenta ante todo en el reconocimiento interior de las relaciones de consanguinidad /
afinidad, fundamentalmente. La filiación tiene un alcance limitado a solo tres
generaciones, mientras que la descendencia es inexistente por carecer de un sistema de
linajes o clanes en cuyo interior, fuese necesario hacer referencia a un antepasado
común.
Por tanto, para caracterizar
los elementos de un sistema bari debemos tener en cuenta, los que siguen:
1. Los bari se organizan
como comunidades locales que desarrollan relaciones de parentesco referidas al grupo
residencial (Pinton, in Jaulín, 1973).
2. Los individuos se
reconocen a través de dos categorías referidas a relaciones de consanguinidad
(sagdoyira) y de afinidad o intercambio de mujeres (obyibara).
3. Al interior de estos
grupos locales hay también relaciones ficticias de parentesco o de hermandad (sagdoyira),
fundadas en los pactos entre guerreros o cazadores, cuyo efecto es la creación de
vínculos equivalentes a los de consanguinidad.
4. Existe además una
extensión de la categoría de hermandad (sagdoyira) a los individuos que por alguna
circunstancia pierden a sus padres y por ende su referente de parentesco, circunstancia
que obliga a ser adoptados sin mediar lazos de sangre.
A partir de estas cuatro
características, los miembros de una comunidad local se dividen en dos categorías: los sagdoyira,
quienes son asimilados a hermanos en cuyo interior es prohibida la cohabitación
sexual y comprende los consanguíneos inmediatos (padre, madre, hermanos, hermanas e
hijos cuando el ego es masculino, y padre, madre, hermanos cuando el ego es femenino); los
hermanos ficticios de pacto y los individuos adoptados. Los obyibara comprende los afines,
esto es, aquellos entre quienes se han cedido o recibido mujeres. De esta manera se
reconocen entre sí como aliados. Por esta razón Pinton considera "Si deux groupes
échangent des femmes, lallié dun allié est un parent, de méme que le
parent dun parent; le parent dun allié est un allié, de méme que
lallié dun parent" (in Jaulin 1973b: 233) (Si dos grupos cambian
mujeres, el aliado de un aliado es un pariente, así como el pariente de un pariente; el
pariente de un aliado es un aliado, lo mismo que el aliado de un pariente).
De lo anterior se deduce que
la función de las categorías está encaminada a intercambiar individuos que permitan
reproducir un grupo local, más que a especificar su descendencia. De esta manera la
utilización de esas categorías entre los individuos puede circunscribirse al tiempo en
que las personas constituyen un grupo local. Pinton sintetiza estos aspectos de que
venimos hablando y la utilización temporal de las categorías en la gráfica siguiente:
"Los símbolos blancos
son sadodira (= parientes) entre ellos, como los negros lo serán entre ellos, mientras
que las relaciones de los símbolos negros y blancos serán ogybadora aliados (in Jaulin
1973b:174).
De esta manera Pinton
propone un sistema de intercambio en el cual, los varones consanguíneos de la misma
generación pueden tomar ambas categorías de aliados (ogyibara) o de hermanos
(sagdoyira). Sin embargo la tercera generación está regida por una filiación
patrilineal. De aquí podemos deducir que la segunda generación se relaciona entre sí a
través del intercambio de mujeres, tomando para sí la categoría que le corresponde en
el interior de un grupo local, conforme a los principios señalados por Pinton (in Jaulin
1973b:233) y citados anteriormente, mientras que a la prole se le transmite la categoría
del padre.
Así podemos observar que
existe doble nivel de utilización de las categorías sagdoyira y obyibara: el primero en
relación con el intercambio de mujeres, tratándose de la segunda generación de ego y,
el segundo, respecto a la filiación en el caso de la prole, producto del intercambio de
esta generación.
Filiación
El mecanismo de filiación
es utilizado en los bari para adscribir a los individuos como pertenecientes a la
categoría del padre. Dentro de un conjunto de relaciones locales de las cuales hemos
hablado, es decir, que en el momento del nacimiento de la prole, ésta es incluida de
hecho como hermano de los hermanos de su padre (sagdoyira).
Esta
categoría tomada de su padre tiene efectividad mientras permanece el asentamiento local,
pues, y dado el seminomadismo de los bari las casas son abandonadas frecuentemente y
reconstituidos los grupos locales. A este hecho se pueden unir los efectos ocasionados por
muerte del padre o por la realización de pactos obyibara, lo cual demuestra la movilidad
de las categorías del sistema bari en la vida de un individuo.
Afinidad
Las relaciones de afinidad
se concretan a través de los intercambios de mujeres entre individuos que no son
incluidos en la categoría sagdoyira. La afinidad en consecuencia se manifiesta mediante
la creación de vínculos que se concretan a través de un pacto, creándose una relación
denominada obyibara o de alianza.
Vista desde este punto, el
intercambio produce al interior de una comunidad local, una división entre dadores y
receptores de mujeres, que tiene como efecto una red de relaciones de alianza, pues lo que
en principio era sólo un vínculo directo de afinidad se hace extensible a todos los
miembros de la categoría de hermandad (sagdoyira), de los individuos que han
intercambiado mujeres. En consecuencia, los bari constituyen grupos extensos locales de
intercambio.
Comunidad doméstica
La
constitución de grupos domésticos se basa fundamentalmente en la construcción del
bohío como centro de la vida cultural. En efecto, para la constitución de un grupo local
es necesario que dos varones casados decidan la construcción de una casa, tal como lo
señalamos arriba. Llegado a un acuerdo, un sector de los Sib, mutuamente reconocidos se
dan a la tarea de construirla y roturar el bosque. El corte de árboles se hace por
equipos dirigidos por individuos de prestigio ya sean excelentes cazadores, exorcizadores,
dadores de mujeres o simplemente el "hermano" mayor. Parece ser que precisamente
la jerarquización depende de la cercanía de los vínculos sociales de alianza, e
inclusive del individuo preponderante en todo un conjunto de casas emparentadas,
(corrientemente es un hombre casado con varias hermanas de Sib "contrario" con
un gran prestigio como guerrero y conductor de la autoridad del grupo).
Una vez construido el
asentamiento y distribuidos jerárquicamente los lugares y espacios por tareas, los hombre
comienzan a desarrollar su actividad correspondiéndole un lugar en el interior de la
casa, de tal modo que se proyecte espacialmente a los lugares adyacentes de la huerta y el
bosque.
De esta forma todo
asentamiento consta de un huerto sembrado por los hombres y recolectado por las mujeres de
cada segmento espacial u "hogar". Por otro lado a los hombres les corresponde un
lugar de caza específico siguiendo los caminos hacia los huertos accesorios o que están
asociados a las corrientes de agua cercanas a la casa y que se consideran lugares
unifamiliares como extensión del "hogar". Cada miembro nuevo nacido en la casa
o adoptado (por provenir de otro grupo) es vinculado a las tareas propias de cada unidad y
dependen enteramente de éste para proveerse de sustento. En casos especiales, el
reordenador o Natubai, dueño y constructor de la casa, es el encargado de asignar nuevos
espacios en el interior, de la siguiente manera: aliado, "hermano" (ego),
aliado, hermano del ego, todo esto referido a varones con una unidad doméstica propia
constituyendo cada uno el hogar.
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