GEOGRAFÍA HUMANA DE COLOMBIA
Nordeste Indígena
(Tomo II)
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ORGANIZACIÓN SOCIAL BARI

A. Sistema de parentesco

En el tratamiento de los estudios de parentesco, usualmente se habla de cuatro aspectos en la relación entre los individuos de una comunidad:a) consanguinidad; b) afinidad; c) filiación y; d) descendencia (Dumont 1975:15 s.).

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Para la comprensión del sistema de parentesco de los bari, estas categorías nos orientan para precisar el carácter de sus relaciones sociales. En efecto, el sistema de parentesco se sustenta ante todo en el reconocimiento interior de las relaciones de consanguinidad / afinidad, fundamentalmente. La filiación tiene un alcance limitado a solo tres generaciones, mientras que la descendencia es inexistente por carecer de un sistema de linajes o clanes en cuyo interior, fuese necesario hacer referencia a un antepasado común.

Por tanto, para caracterizar los elementos de un sistema bari debemos tener en cuenta, los que siguen:

1. Los bari se organizan como comunidades locales que desarrollan relaciones de parentesco referidas al grupo residencial (Pinton, in Jaulín, 1973).

2. Los individuos se reconocen a través de dos categorías referidas a relaciones de consanguinidad (sagdoyira) y de afinidad o intercambio de mujeres (obyibara).

3. Al interior de estos grupos locales hay también relaciones ficticias de parentesco o de hermandad (sagdoyira), fundadas en los pactos entre guerreros o cazadores, cuyo efecto es la creación de vínculos equivalentes a los de consanguinidad.

4. Existe además una extensión de la categoría de hermandad (sagdoyira) a los individuos que por alguna circunstancia pierden a sus padres y por ende su referente de parentesco, circunstancia que obliga a ser adoptados sin mediar lazos de sangre.

A partir de estas cuatro características, los miembros de una comunidad local se dividen en dos categorías: los sagdoyira, quienes son asimilados a hermanos —en cuyo interior es prohibida la cohabitación sexual— y comprende los consanguíneos inmediatos (padre, madre, hermanos, hermanas e hijos cuando el ego es masculino, y padre, madre, hermanos cuando el ego es femenino); los hermanos ficticios de pacto y los individuos adoptados. Los obyibara comprende los afines, esto es, aquellos entre quienes se han cedido o recibido mujeres. De esta manera se reconocen entre sí como aliados. Por esta razón Pinton considera "Si deux groupes échangent des femmes, l’allié d’un allié est un parent, de méme que le parent d’un parent; le parent d’un allié est un allié, de méme que l’allié d’un parent" (in Jaulin 1973b: 233) (Si dos grupos cambian mujeres, el aliado de un aliado es un pariente, así como el pariente de un pariente; el pariente de un aliado es un aliado, lo mismo que el aliado de un pariente).

De lo anterior se deduce que la función de las categorías está encaminada a intercambiar individuos que permitan reproducir un grupo local, más que a especificar su descendencia. De esta manera la utilización de esas categorías entre los individuos puede circunscribirse al tiempo en que las personas constituyen un grupo local. Pinton sintetiza estos aspectos de que venimos hablando y la utilización temporal de las categorías en la gráfica siguiente:

"Los símbolos blancos son sadodira (= parientes) entre ellos, como los negros lo serán entre ellos, mientras que las relaciones de los símbolos negros y blancos serán ogybadora aliados (in Jaulin 1973b:174).

De esta manera Pinton propone un sistema de intercambio en el cual, los varones consanguíneos de la misma generación pueden tomar ambas categorías de aliados (ogyibara) o de hermanos (sagdoyira). Sin embargo la tercera generación está regida por una filiación patrilineal. De aquí podemos deducir que la segunda generación se relaciona entre sí a través del intercambio de mujeres, tomando para sí la categoría que le corresponde en el interior de un grupo local, conforme a los principios señalados por Pinton (in Jaulin 1973b:233) y citados anteriormente, mientras que a la prole se le transmite la categoría del padre.

Así podemos observar que existe doble nivel de utilización de las categorías sagdoyira y obyibara: el primero en relación con el intercambio de mujeres, tratándose de la segunda generación de ego y, el segundo, respecto a la filiación en el caso de la prole, producto del intercambio de esta generación.

Filiación

El mecanismo de filiación es utilizado en los bari para adscribir a los individuos como pertenecientes a la categoría del padre. Dentro de un conjunto de relaciones locales de las cuales hemos hablado, es decir, que en el momento del nacimiento de la prole, ésta es incluida de hecho como hermano de los hermanos de su padre (sagdoyira).

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Esta categoría tomada de su padre tiene efectividad mientras permanece el asentamiento local, pues, y dado el seminomadismo de los bari las casas son abandonadas frecuentemente y reconstituidos los grupos locales. A este hecho se pueden unir los efectos ocasionados por muerte del padre o por la realización de pactos obyibara, lo cual demuestra la movilidad de las categorías del sistema bari en la vida de un individuo.

Afinidad

Las relaciones de afinidad se concretan a través de los intercambios de mujeres entre individuos que no son incluidos en la categoría sagdoyira. La afinidad en consecuencia se manifiesta mediante la creación de vínculos que se concretan a través de un pacto, creándose una relación denominada obyibara o de alianza.

Vista desde este punto, el intercambio produce al interior de una comunidad local, una división entre dadores y receptores de mujeres, que tiene como efecto una red de relaciones de alianza, pues lo que en principio era sólo un vínculo directo de afinidad se hace extensible a todos los miembros de la categoría de hermandad (sagdoyira), de los individuos que han intercambiado mujeres. En consecuencia, los bari constituyen grupos extensos locales de intercambio.

Comunidad doméstica

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La constitución de grupos domésticos se basa fundamentalmente en la construcción del bohío como centro de la vida cultural. En efecto, para la constitución de un grupo local es necesario que dos varones casados decidan la construcción de una casa, tal como lo señalamos arriba. Llegado a un acuerdo, un sector de los Sib, mutuamente reconocidos se dan a la tarea de construirla y roturar el bosque. El corte de árboles se hace por equipos dirigidos por individuos de prestigio ya sean excelentes cazadores, exorcizadores, dadores de mujeres o simplemente el "hermano" mayor. Parece ser que precisamente la jerarquización depende de la cercanía de los vínculos sociales de alianza, e inclusive del individuo preponderante en todo un conjunto de casas emparentadas, (corrientemente es un hombre casado con varias hermanas de Sib "contrario" con un gran prestigio como guerrero y conductor de la autoridad del grupo).

Una vez construido el asentamiento y distribuidos jerárquicamente los lugares y espacios por tareas, los hombre comienzan a desarrollar su actividad correspondiéndole un lugar en el interior de la casa, de tal modo que se proyecte espacialmente a los lugares adyacentes de la huerta y el bosque.

De esta forma todo asentamiento consta de un huerto sembrado por los hombres y recolectado por las mujeres de cada segmento espacial u "hogar". Por otro lado a los hombres les corresponde un lugar de caza específico siguiendo los caminos hacia los huertos accesorios o que están asociados a las corrientes de agua cercanas a la casa y que se consideran lugares unifamiliares como extensión del "hogar". Cada miembro nuevo nacido en la casa o adoptado (por provenir de otro grupo) es vinculado a las tareas propias de cada unidad y dependen enteramente de éste para proveerse de sustento. En casos especiales, el reordenador o Natubai, dueño y constructor de la casa, es el encargado de asignar nuevos espacios en el interior, de la siguiente manera: aliado, "hermano" (ego), aliado, hermano del ego, todo esto referido a varones con una unidad doméstica propia constituyendo cada uno el hogar.

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